¿Quién pensaría que sería tan simple?
Un papel y un bolígrafo.
Solo una firma en un pedazo de papel.
Pero a veces la vida te sorprende y te enamoras de alguien cuando nunca pensaste que sucedería.
No debería haber pasado, todo era solo un acuerdo mutuo, solo un contrato.
Primer libro "El Contrato"
Segundo libro "¡Abordo!"
Próximamente tercer libro "Unidos"
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Capítulo X
Leah
Hace tres días me había hecho la prueba de embarazo. Eleanor estuvo a mi lado en todo momento, me apoyó mientras lloraba, me hizo frente a la dura realidad de estar con Mark. Me casaría con él, estaría embarazada de él… ¿qué estaba pensando cuando acepté? No puedo huir, no tengo dinero ni recursos para mantener a un niño. Si el Iceberg me descubre, es capaz de destruirme por completo y encontrarme.
Luego, tuve un momento en la noche donde me dedique a pensar, ¿qué haría?, esa misma noche Mark me había dejado en visto, no me afecto demasiado, o él me dejaba en visto o yo lo hacía, no es que me guste, total es un papel que voy a firmar, sin embargo, si me voy a casar con él, si tendré un hijo de él durante nueve meses, donde pondrá mi mundo patas arriba para conseguir todo lo que deseo, debo tener en cuenta que tengo que arreglar todo para poder hacerlo, debo mostrar que durante este lapso de tiempo que de verdad quiero hacerlo y con mucha energía, aunque en este momento solo quiero largarme a llorar por el estrés acumulado.
Al día siguiente me levanté con más ánimos, no había dormido mucho, sin embargo, me sentía de maravilla, no era tan malo, ¿saben?, principalmente por Jakov era un gran hombre, con futuro, con capacidad mental para decidir las cosas, y no era feo, había que aceptarlo, era un papi… un sugar daddy en cada factor, pero no le diría eso.
Traté de matar el tiempo, pero tenía que entregar varios trabajos para mejorar mis notas. Me recosté un momento y de repente, mi cerebro se iluminó. Salí corriendo al final de las clases, llamé a Eleanor, salté sobre ella y saludé a sus hermanos. Cuando llegué, la sacudí varias veces emocionado.
—Tengo una idea, tengo una idea —Repetía una y otra vez saltando alrededor de ella.
—¿qué cosa?
—Para decirle que si estoy, sí, sí, todo papel, papel, firma, firma, pero… —Sigo saltando, más emocionada —Él quería esto, ¿no?, entonces debe hacerse de buena forma, necesito ayuda de ligue, para que me sirva de algo, y tú tienes influencia —Ella asintió con cada que decía, para luego quedarse callada, supongo que asimilando todo.
—Bien, bien, entonces, dime que necesitas gatito, cualquier cosa te ayudo —ella me sonrió, y chille feliz mientras seguía saltando más emocionada que antes mientras íbamos al cuarto de ella y yo seguía dando pequeños saltitos más emocionada que antes, luego frene y la mire.
—Tengo hambre —Ella soltó una pequeña risa, y me sonrojé.
—Espero que ese bebé no te quite ese apetito en momentos como estos.
Después de planearlo todo y darle instrucciones claras a mi amiga, solo quedaba pedirle el dinero al "sugar daddy" de Eleanor. Me había puesto curioso y había investigado al pelirrojo, quien resultó ser rico y socio de Mark en una empresa. Aunque había otros socios, en todas las fotos siempre aparecían los mismos cuatro, pero no conocía los nombres de los otros dos, por lo que no pude investigarlos a fondo. Tendría que buscarlos con la foto grupal, lo cual me llevaría un buen tiempo. Por ahora, lo mejor era quedarme tranquilo.
La amiga que había ayudado a ablandar el corazón de hielo de Eleanor se llevaba muy bien con ella. Me contó que en una ocasión que yo estaba ocupado y preocupado, había sucedido algo en su casa y para no estresarme, habló con su "sugar daddy", como solían hacerlo. El hombre le llevó dulces y todo lo que ella quería, aunque se sintió apenada, aceptó por el puchero del hombre. Bueno, cuando termine el contrato, la "hielo" que se hace llamar Eleanor conocerá el amor. Después de todo, no es tan malo como se piensa.
Cuando le entregué el dinero a Eleanor, el hombre se había sacrificado para ayudarnos. Yo tenía ahorros y el resto lo conseguiríamos a través del reciclaje, aunque él había ayudado, no quería hacer excesos. Después de todos los preparativos, llegó el momento tan esperado. Mi madre me había dejado, después de rogar por pasar la noche en la casa de Eleanor, pero finalmente estábamos aquí. Uno se gana los castigos, pero no importa, si con ese logro ver la alegría de él.
Ver esa sonrisa, y esa mirada, me hizo quitar todo miedo, toda angustia, sí… no solamente por mi valía la pena, también por ella, por todo, le sonreí viéndole mientras me cargaba feliz al ver la sorpresa.
—Joder, soy tan feliz —escucho su voz ronca mientras me daba vueltas en el aire, estaba sonrojada, y me deja en el suelo —Lo logramos en la primera, sí, creo que al final si tengo semen bueno.
—Eso suena perturbador, ¿sabes? —Habla Eleanor con cara de asco, y Adrián ríe.
—Ya, ese par se pondrá como loco cuando se lo diga.
—Tenlo por seguro que sí —Suelta una pequeña risa.
—¿quiénes? —pregunta mi amiga mirando a la zanahoria.
—En el instituto solíamos ser cuatro amigos, pero dos de ellos se fueron del país después de graduarse. Durante los primeros dos años después de salir, los cuatro seguimos juntos. Mark pasaba mucho tiempo afuera aprendiendo sobre negocios y estudiando, al igual que yo, que iba a heredar la empresa de mi padre. La diferencia entre la mayoría es que yo iba a heredar algo, mientras que el príncipe de Mark decidió iniciar su propio negocio. Así fue como llegó aquí, y al final decidí unirme a él. Hasta ahora, ha valido la pena, pero los otros dos amigos vienen de vez en cuando o nosotros vamos a visitarlos.
—¿y dónde están?
—Uno en Inglaterra y el otro en Corea del Sur —Eleanor me mira, y en ese momento sus ojos brillan.
—¿nos traen un coreano? —La mirada que le da la zanahoria no es bonita, suelto una pequeña, una risa.
—Uhhh, difícil, aquí siendo infiel al sugar daddy.
—Oyeeee, no es nada de eso… no somos nada —Ella ve de reojo la reacción de Adrián, nos quedamos en silencio unos segundos, y lo rompo rápidamente.
—Mark, ¿tienes los papeles?, quiero leerlos, para ya mañana firmar como se tiene preparado, ¿sí? —le sonrió, él asiente, y unos segundos después vuelve con un sobre, y lo agarro —Gracias —Murmuro, tenía que ver si todo daba un buen beneficio para mí.
—Mañana cenaremos, si quieres me dices que quieras cambiar y lo haremos en ese mismo momento para que no tengamos problema, asiento suavemente…
Captaste mi atención desde el primer momento
Ya quiero leer la saga completa!!