Linda Selleck es una niña que lo tiene todo en cuanto a lo material se trata, pero jamás ha conocido al amor de verdad pues nunca falta el que solo quiere beneficios.
Articus es un tritón que ha perdido a dos de sus hermanas en una masacre de la que fue víctima su pequeña colonia, sobreviviendo solamente él y su hermana menor, la pequeña Zei.
Dos mundos, dos corazones que se hallarán en una noche donde Linda casi pierde la vida a manos de su propia madre.
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Tenemos que matarla
Amanda
Conocí a Maximilian Selleck hace 24 años en una fiesta de lujo, yo estaba trabajando como mesera esa noche, atendiendo a esos ricos pretenciosos. Desde que ese hombre llegó se robó toda mi atención, era demasiado guapo y multimillonario, a pesar de ser un hombre adinerado, él era todo un caballero que parecía no hacer distinciones de clases sociales, eso me resultaba ventajoso, así que me dediqué a hacer que se fijara en mí, debía llamar su atención sin verme ofrecida. Siempre procuré que todos me vieran como una chica buena, eso lograba hacerme conseguir casi todo lo que quería. Muchos hombres me daban regalos costosos, solo por tener mi atención. Como les venía contando, una vez alcance mi objetivo, me hice la desentendida para darle una idea de que yo era una mujer no interesada. Pero la verdad es que sí ambicioné desde el principio todos los lujos y dinero que tenía para ofrecerme, como para que ahora la maldita de Linda arruine todo lo que es mío por aguantarme a esa familia de porquería que son los Selleck. Durante años soporté a los padres de Maximilian, ellos siempre le decían que yo solo estaba por su dinero. La vieja Stella me llegó a ofrecer una cuantiosa suma para que me alejara de su hijito, con todo el dolor de mi alma, me hice la digna y le enseñé el cheque a mi prometido, este se llenó de coraje y dejó de ver a sus padres. Mi boda fue de lo mejor, porque esos dos ancianos no asistieron.
Pasaron 2 años y el idiota de Maximiliano apareció con una bebé en brazos, cuando vi este cuadro me llené de coraje y me negué automáticamente a aceptar a esa pequeña bastarda. El muy imbécil primero me dijo que una amiga suya, había muerto y le había pedido que cuidara de su pequeña como si fuera propia, entonces él de buen samaritano, así lo hizo. Obvio no le creí, pero entonces al ver mi rechazo, me dijo que no podía simplemente faltar a su ridícula promesa y me puso en la cuerda floja, me obligó a aceptar a la pequeña bruja y me dijo que él podía ser padre soltero. Así que de mala gana me tocó recibirla con los ''brazos abiertos''.
La mocosa enseguida acaparó la mirada de todos, hasta los asquerosos viejos volvieron a hablarle a mi ''adorado'' esposo. La estúpida niña se convirtió en el centro de su vida y yo quedé relegada. Odié a esa niña desde que supe de ella, sabía que era cuestión de tiempo para que sus testamentos cambiaran a favor de ella y no de mí. Tenía como fin, lograr convertirme en heredera universal por lo menos de Maximilian, quien era multimillonario sin contar con la fortuna de sus padres. Después de lograr heredarle, me desharía de él, pero no, tenía que venir al mundo esa maldita. Tuve que fingir delante de todos ser una madre abnegada, pero cuando estábamos solas le decía cuanto me molestaba su existencia, la muysístúpida siempre anhelo mi cariño. Me fastidiaba verla, era una niña glotona y por ende gorda. Por aquellos días también mi hermana Cecile había muerto y mi verdadera hija fue llevada a un orfanato, de donde la saqué, ella era tres años mayor que la gorda, tampoco es que la quisiera, pero si él me trajo a su pequeña bastarda, yo también traería conmigo a mi hija, aunque debía presentarla como sobrina, esa si que era una bonita bebé, no como la tonta de Linda. Mi hermana estaba en sus últimas y me dijo que ya no podría cuidar a Crissia, así fue como crié a la traidora de mi hija.
- Debemos matarla - le digo a Arthur - esa estúpida parece ser inmortal.
- El veneno que le dimos ni siquiera lo bebió - habla un malhumorado Arthur - esa perra gorda tiene muy buena suerte.
- Si supieras todo lo que la odio, pensé que me había deshecho de ella ese día en el acantilado - pienso en las probabilidades de supervivencia que tenía y no encuentro lógica - no entiendo cómo es que se salvó cayendo de esa altura y además de que abajo la esperaba una gran roca.
- Seguramente cayó cuando el agua cubre la roca.
- De todos modos no hubiera podido sobrevivir, allí el mar es bravío, las corrientes habrían acabado con ella.
- ¿Qué piensas que ha podido pasar, entonces? - pregunta intrigado.
- No me prestes atención, todo esto es descabellado y la ballena esa debe ser hija del mar... - me quedo un segundo en silencio, sopesando nuestra situación - ¡Tenemos que matarla! - veo el horror en los ojos de Arthur y yo ruedo los ojos, si no fuera por los buenos revolcones, ya me lo hubiera echado de mi vida.
- Si intentas algo ahora, todos sospecharán de ti, es mejor esperar un tiempo prudente.
- Detesto a esa perra, no quiero vivir como pobre.
- Pues te toca, si en el futuro deseas amasar esa fortuna en tus manos.
Arthur tiene razón, debo ser cuidadosa con los movimientos que haga en contra de la gorda de mi hija, porque puedo perder mucho más
La bruja la mato Arhicus, ni tiempo de llevarla a Poseidon como se lo pidio.
Todo lo demás me encanto, cada quien encontró lo suyo.
Felicidades autora.
Desde Guacari-Valle del Cauca-Colombia