Hijo mayor de la mafia Costello, Gabriel asumió el lugar de su padre poco después de que Henrique Costello se retirara, entregándole así el trono y todas las responsabilidades de la organización al hijo. Gabriel, quien siempre había tenido control sobre su vida, se enfrenta ahora a una situación de su pasado que lo hace replantearse su futuro.
El destino cruza su vida con la de Alice Taylor, una joven que lucha por sobrevivir junto a su familia. Alice descubrirá todo el mundo oscuro en el que Gabriel se mueve. ¿Será posible que incluso un hombre sin corazón aprenda a amar?
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Capítulo 17
*Alice
Me doy una ducha y me pongo ropa más ligera antes de que llegue Jéssica, estaba organizando algunas cosas en la habitación cuando escucho el timbre, me apresuro y abro la puerta, veo a Jéssica parada mirándome.
Jéssica - Qué tardanza, doña Alice.
Pongo los ojos en blanco y ella pasa por mi lado entrando en casa.
Alice - Exagerada como siempre.
Ella se ríe y se tira en el sofá.
Alice - Entonces, ¿qué querías contarme?
Jéssica - Yo también te echaba de menos, amiga ingrata.
Me siento a su lado y ella se ríe.
Alice - En serio, Jéssica, pensé que había pasado algo.
Jéssica - Relájate, guapa, tengo una buena noticia que darte, pero antes cuéntame cómo estás.
Respiro hondo y me encojo de hombros.
Alice - Igual que siempre, amiga, dando vueltas por todos lados buscando empleo, pero hasta ahora nada.
Jéssica se levanta y va hasta la nevera y luego mira el armario y me mira con pesar.
Jéssica - Alice, te dije que me buscaras si necesitabas ayuda.
No consigo aguantar las lágrimas, me llevo las manos al rostro y lloro dejando que toda la angustia de estos últimos días me domine, Jéssica corre hacia mí y me abraza, me quedo allí un rato con mi amiga.
Alice - No quería molestar a nadie, Jess.
Jéssica - Esto no es molestar, Alice, siempre te he dicho que haría cualquier cosa para ayudarte, y es justamente por eso que estoy aquí.
Me siento derecha en el sofá y me limpio las lágrimas, miro a Jéssica frente a mí que me mira con una sonrisa débil.
Jéssica - ¿Recuerdas que te conté que mi tía trabaja para un hombre muy rico aquí en Italia?
Alice - ¿Tu tía, la hermana de tu padre?
Jéssica - Sí, la tía Valéria.
Alice - Sí, me acuerdo, es esa gente de Costellos Automobilistic.
Jéssica - Sí, esa gente misma, no sabes el chisme, chica, su jefe descubrió que tiene una hija.
Miro confundida a Jéssica, mi amiga tiene la pésima costumbre de contar las cosas despacio.
Alice - Vale, Jéssica, ¿y qué?
Jéssica - Y qué, que la niña necesita una niñera, mi tía llamó ayer a mi madre para saber si yo quería el puesto, pero ya tengo un trabajo en la tienda y Noah me necesita, no puedo aceptar, el puesto pide que la persona duerma de lunes a viernes en su casa, y los fines de semana cuando el padre de la niña necesite viajar. Entonces pensé que podrías ir allá y hacer la entrevista.
Alice - Jéssica, no sé, nunca he cuidado a un niño, y vivir en casa de gente rica así. No sé, amiga.
Me pongo un poco aprensiva, necesito mucho el trabajo, pero tengo miedo de lo que pueda pasar.
Jéssica - Para, Alice, estoy segura de que puedes con ello, amiga, y no es tan difícil cuidar a un niño, la niña va a la escuela, solo tienes que ir a buscarla, ayudarla con las actividades, jugar, organizar su rutina, amiga, es pan comido y ya le di tu nombre a mi tía.
Miro a Jéssica que me mira sonriendo.
Alice - ¿Estás segura de que puedo?
Jéssica - Claro que sí, tonta, tú más que nadie necesitas este puesto, Alice, la entrevista es mañana a las 09 de la mañana, esta es la dirección a la que tienes que ir, cualquier cosa vengo a buscarte para dejarte allí.
Ella me entrega el papel con la dirección, me quedo allí observando, realmente necesito este empleo.
Alice - Ni sé cómo agradecerte, amiga.
Jéssica - Solo ve allá y arrasa, guapa, y si no sale bien, seguiremos intentando.
Ella me abraza y nos reímos.
Jéssica - Ahora, anda, levántate, ve a cambiarte de ropa que te voy a llevar a almorzar conmigo a casa.
Alice - Jéssica, no es necesario.
Jéssica - Sí que lo es, de hecho, puedes hacer una mochila con algunas cosas, vas a pasar la noche conmigo, no voy a dejarte sola en la oscuridad.
Me emociono una vez más y abrazo a mi amiga.
Alice - Te amo, ¿sabes?
Jéssica - Yo también te amo, guapa, ahora date prisa que estoy en mi hora de almuerzo y todavía quiero darle un beso a mi gordito.
Voy a mi habitación y cojo la mochila, pongo algunas prendas de ropa para pasar el día en casa de Jéssica y otra para usar en la entrevista mañana, este empleo tiene que salir bien y haré todo lo posible para que suceda, preparo la bolsa y me cambio y salimos juntas en el coche de Jéssica hasta su casa, así que llegamos veo a su madre, doña Joyce, con el hijito de Jéssica en brazos, el bebé de 8 meses es fruto de una relación tóxica de Jéssica, ella conoció al padre de Noah en la tienda de conveniencia donde trabajaba, él era uno de los empleados que trabajaba en el almacén, enseguida se interesaron el uno por el otro, pero él era muy neurótico y a veces hasta agresivo.
Tenía celos enfermizos de Jéssica y ella sufrió mucho con eso hasta el día que decidió terminar con él, fue muy difícil y él casi no aceptaba el fin de la relación hasta que conoció a otra mujer y se fue de la ciudad, un mes después de la ruptura Jéssica descubrió que estaba embarazada de Noah, ella salió del antiguo empleo y se dedicó a su gestación, Jéssica nunca fue tras el ex novio y ella dice que si depende de ella él nunca va a saber de Noah y ni mucho menos acercarse a él, hoy ella trabaja en una tienda de ropa hace 3 meses que consiguió este empleo, Jéssica vive con su madre y su hijo, su padre falleció hace algunos años víctima de un accidente de tránsito, él tenía una hermana menor que no tenía mucho contacto, la tía de Jéssica se llama Valéria y siempre que puede ella viene a visitarlas.
Después del almuerzo Jéssica vuelve al trabajo y yo me quedo ayudando a doña Joyce en casa con Noah, la tarde pasa tranquila y ni sé cómo agradecer todo lo que Jéssica y doña Joyce están haciendo por mí, así como también doña Ruth, y solo entonces me acuerdo de que salí de casa y no le avisé a ella, cojo mi celular y mando un mensaje rápido avisando que estoy en casa de Jéssica y que voy a dormir aquí, hablo de la entrevista y doña Ruth se pone muy feliz con la noticia, ella se convirtió en una segunda madre para mí desde que llegué aquí y yo estoy muy agradecida por todo lo que ella hace por mí.
Por la noche Jéssica llega y nos hacemos una noche de pijamas, en la facultad teníamos costumbre de hacer este tipo de programa, pasábamos la noche viendo películas clichés y comiendo mucha porquería, palomitas, pizza, dulces, refrescos y puedo decir que echaba mucho de menos estos momentos con ella.