Quinn Akerman tenía una vida cuidadosamente planeada… hasta que el destino decidió estrellarla contra el suelo a diez mil metros de altura. La muerte de sus padres en un accidente de avión no solo la dejó con un duelo imposible de procesar, sino también con una empresa familiar al borde de la quiebra y una hermanita pequeña, Lily, luchando contra la leucemia.
Acorralada por deudas, abogados y médicos que no aceptan promesas como forma de pago, Quinn se ve obligada a aceptar un acuerdo tan frío como cruel: casarse con uno de los gemelos Benedetti, herederos de un imperio empresarial que alguna vez fue socio de su padre.
El problema no es el matrimonio. El problema es que se casa con el gemelo equivocado.
Eitan Benedetti es serio, mordaz, aparentemente incapaz de sentir algo que no sea control. Eiden Benedetti, en cambio, es carismático, provocador y peligrosamente encantador. Dos rostros idénticos, dos almas opuestas… y una verdad que amenaza con destruirlos a todos.
NovelToon tiene autorización de Hash_BL para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 1
Quinn siempre pensó que los vestidos blancos eran para los funerales del amor propio.
Lo pensó con claridad mientras una mujer demasiado maquillada ajustaba el corsé del vestido que no había elegido, en una habitación que no sentía suya, en una boda que no quería.
—Respira, querida —dijo la estilista—. Las novias nerviosas son normales.
—No estoy nerviosa —respondió Quinn, mirándose al espejo—. Estoy siendo vendida con envoltura de encaje.
Nadie rió. Ella sí, por dentro. Porque si no se reía, iba a gritar.
Tres meses atrás había estado de negro, despidiéndose de sus padres frente a dos ataúdes cerrados. Tres meses atrás aún creía que los adultos podían arreglarlo todo. Tres meses atrás Lily no estaba tan pálida.
Lily.
Ese pensamiento fue suficiente para enderezarse. Para tragarse el orgullo. Para caminar hacia el altar.
La iglesia estaba llena de gente importante, de sonrisas falsas y cámaras caras. Al final del pasillo estaba él.
Eiden Benedetti, o al menos eso pensaba yo.
Alto. Elegante. Mirada fría, parecía distinto al gemelo que había conocido antes. Era como el tipo de hombre que parecía haber nacido sabiendo exactamente cuánto valía el mundo y cómo comprarlo.
Cuando sus miradas se cruzaron, él arqueó una ceja.
—Llegas tarde —murmuró cuando ella se colocó a su lado.
—Tú llegas a mi desgracia —susurró Quinn con una sonrisa dulce—. Supongo que estamos a mano.
Un destello de algo —¿sorpresa?, ¿diversión?— cruzó por sus ojos, pero desapareció tan rápido como vino.
La ceremonia fue una nube borrosa de palabras legales disfrazadas de votos. Quinn repitió cada frase como si estuviera firmando un contrato… porque eso era exactamente lo que hacía.
Cuando el sacerdote dijo “puede besar a la novia”, Él se inclinó lo justo. Un roce frío, correcto, sin emoción.
—No te ilusiones —le susurró—. Esto es solo un acuerdo.
—Gracias a Dios, que piensas igual que yo —respondí con desgana.
La mansión Benedetti era grande. No grande de “hogar familiar”, sino grande de “si gritas, el eco te responde con desprecio”.
Quinn dejó su maleta en la habitación asignada —no compartida, detalle que agradeció inmensamente— y salió a explorar. O a huir. Aún no lo tenía claro.
—Así que tú eres la famosa esposa.
La voz venía del pasillo. Más cálida. Más burlona.
Quinn se giró… y se quedó sin aire.
Mismo rostro. Mismos ojos. Pero una sonrisa completamente distinta.
—¿Y tú eres…? —preguntó, aunque ya lo sabía.
—Eiden —respondió él, inclinándose levemente.
No puede ser, entonces me casé con el gemelo equivocado, se suponía que debía casarme con él y no con Eitan, pensó soltando un suspiro cansado.
—Genial. Me casé con uno y el otro viene incluido como extra
Eiden rió de verdad.
—Créeme, si hubieras tenido opción, me habrías elegido a mí.
—No me subestimes —replicó Quinn.
Si supieras que te eligí a ti, pensaba mientras maldecía mentalmente a Eitan.
En ese momento, Eitan apareció detrás de su hermano.
—¿Qué haces aquí? —preguntó con frialdad.
—Conociendo a tu esposa —respondió Eiden—. Parece más humana de lo que pensabas.
Eitan apretó la mandíbula.
—No cruces límites.
—¿Cuáles? —Eiden ladeó la cabeza—. ¿Los tuyos o los del contrato?
El silencio fue tan espeso que Quinn sintió que podía cortarlo con un cuchillo.
—Yo solo quiero dejar algo claro —intervino ella—. No pedí estar aquí, no pedí este matrimonio y definitivamente no pedí un drama de gemelos peleándose como niños mimados.
Eiden la miró con fascinación.
—Me gustas.
Eitan la miró con advertencia.
—Ten cuidado.
Y en ese preciso instante, Quinn entendió una verdad aterradora:
No solo se había casado con el hombre equivocado. Sino que también, estaba segura de que se había metido a un matrimonio perverso.
¡HOLAAA! Recién estoy empezando a escribir. Espero les guste este capítulo, así como también que está novela sea de su agrado, si es así por favor dejar su voto y comentar. Si no les gusta, simplemente no lean, por favor no dejen malos comentarios, recuerden que todos algunas veces comeremos errores.
Se les quiere mucho a todxs. 🫶🏻 Las amxs mucho. ♥️