Abigail, una dulce jovencita, tímida y fiel enamorada del romance desde muy joven sufre por culpa de quién debió protegerla, ella creerá en una serie de mentiras que la hundirán por años en una profunda tristeza...
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CAPÍTULO 2
Jacob...
Soy Jacob, tengo 20 años, no soy el típico chico de mi edad, ni como mis amigos, soy el chico que debió madurar desde pequeño, no soy un niño rico como mis amigos pero trabajo para ayudar a mi madre y pagar mis estudios, soy baterista en una banda y estudio para ser ingeniero.
Vivo con mi madre, desde pequeño la he visto trabajar duro para sacarme adelante y apenas pude comencé a trabajar para ayudarla.
Hoy un amigo me invitó a una fiesta, estaba aburrido así que decidí ir un rato, aunque ya se como terminan esas fiestas, los vecinos se quejan del ruido y llaman a la policia.
Llegué al lugar y estaba aburrido, de hecho estaba por irme pero vi llegar a la chica mas hermosa que he visto en mi vida, lo que más me atrajo fue la dulzura que su sonrisa emanaba, su inocencia, por su forma de vestir deduje que es una chica mimada, de esas que viven como princesas en sus mansiones.
Después de un rato el ruido del lugar me estaba atormentando un poco así que salí al jardín, me senté bajo en árbol en la oscuridad.
Al cabo de un rato la vi pasar, su vestido la hacía lucir literalmente como una princesa.
Esa chica me hacía sentir atrapado en su belleza, la miré por unos minutos hasta que tomé el valor de acercarme a ella, conversamos un poco y la convencí de quedarse un rato conmigo, su forma de hablar delataba que estaba nerviosa, de hecho yo también lo estaba pero no quería dejar de estar a su lado, no sé cómo ni en qué momento pero me perdí en su mirada y pose mis labios sobre los suyos, por unos instantes disfrute de ella pero ella enseguida retrocedió.
- No, esto no está bien, ni siquiera te conozco - dijo con nerviosismo Abigail poniendo una mano sobre sus labios
-Lo siento, no debí hacerlo, es solo que me dejé llevar.
-Debo irme, no debí venir aquí, papá va a matarme, debo llamar a Ernesto.
Ella se alejó un poco he hizo una llamada.
-Voy a volver a verte? -Pregunto Jacob
-No lo sé, yo ni siquiera debería estar aquí
-Que hayas venido fue sin dudas lo mejor de mi noche aby.
De pronto se escuchó la sirena de la policía, todos los chicos de la fiesta empezaron a correr por todos lados, ella no sabía que hacer, estaba ahí paralizada mirando a todos lados, la tomé de la mano y corrimos, la ayude a saltar la valla y seguimos corriendo hasta la otra calle.
-Oh mi dios eso fue una locura -dijo Abigail riendo a carcajadas.
-Te lo dije, siempre viene la policía, creo que acabo de salvarte de ir a la cárcel aby
-Es cierto, estaba petrificada, gracias.
Su teléfono comenzó a sonar y su sonrisa se borró en un instante.
-Hola Papá.
-Abigail donde estas? Vine a recogerte en el estudio y me dijeron que saliste hace horas.
-Lo siento papá olvidé avisarte, yo estoy en casa -mintio Abigail
-Esta bien hija, voy para allá entonces.
Ella cortó la llamada y vi la preocupación en sus ojos.
-Que pasa?
-Mi papá va a matarme en serio, le mentí, le dije que estoy en casa y el va camino allá.
-Bueno entonces debes llegar a tu casa antes que el, ven vamos por un taxi.
Tomamos un taxi y ella le dio la dirección al chófer, era una zona muy exclusiva de la ciudad, sin dudas era una chica rica.
- Es aquí, dios espero que papá no haya llegado aún, gracias señor, y gracias a ti Jacob, me dió gusto conocerte.
-Creeme que a mí me dió más gusto aby, suerte, solo dime qué volveré a verte.
Ella corrió y un hombre le abrió el enorme y elegante portón, se detuvo, me miró, sonrió y me dijo adiós.
Abigail...
Entre a casa y corri a mi habitación, papá no había llegado, me puse la pijama y le dije a todos que dijeran que llegué a las cuatro si papá preguntaba, todos me apoyan, saben lo estricto que es mi padre.
Unos veinte minutos después llego mi papá, me dió las buenas noches y me fui a mi habitación de nuevo.
No podía dejar de pensar en Jacob, es decir, un completo desconocido me dió mi primer beso y no sé ni su número teléfonico, me sentía feliz, era el más guapo del mundo...
Al día siguiente...
Anoche no pude dormir mucho, no podía dejar de pensar en Jacob, tal vez nunca lo vuelva a ver.
Me vesti para ir a clases, salí de casa con Ernesto y él como siempre me dejó en la puerta del instituto, mi día de clases estuvo normal, un par de ensayos y exámenes, risas como siempre con las chicas, todo normal excepto que Jacob no sale de mis pensamientos
-Ahora si vas a decirme quién era el chico con el que corrias anoche aby? - pregunto Liliana con cierta risa pícara
-No es nadie, solo se que me salvo de ir a prisión porque mi mejor amiga me abandonó.
-No digas eso, yo salí por ti pero te vi tomada de la mano de un apuesto chico y pues lo dejé ser tu héroe, dime cómo se llama, a donde te llevó.
-Se llama Jacob y me llevo a casa es todo
-Me estás mintiendo aby, dime más, te conozco.
-Te lo diré pero debes prometer que no dirás nada ok
-Acaso alguna vez te he delatado, suelta la sopa ya
-El me besó Lili y me gustó mucho - dijo con emoción Abigail.
-Es en serio aby? Ese chico te dió tu primer, eso es una primicia.
-Liliana el profesor de matemáticas te está esperando en la oficina de rectoría, apresurate - le informo un compañero a Liliana
-Rayos ya se de que se trata, mas tarde voy a ti casa aby, necesito más detalles.
Liliana tuvo que ir con el profesor así que salí del instituto y me senté a esperar a Ernesto que viniera a recogerme.
-Puedo hacerte compañía? Dijo Jacob detrás de Abigail
Escuché esa voz y un escalofrío recorrió mi cuerpo, sabía que era él.
-Hola, no esperaba verte aquí Jacob.
-Hola aby, yo de hecho moría por volver a verte.
-Yo también , es decir, como te explico, es que no crei que te volvería a ver aunque si quería verte oh rayos soy un desastre - divago Abigail por el nerviosismo.
-Tranquila, entendí, a quien esperas? puedo invitarte un helado ?
-Es que mi chofer ya viene por mi.
- Bueno tendré que confirmarme con verte hasta que él llegue.
-Sabes que? Acepto el helado, como siempre digo un regaño no hace daño.
Él extendió su mano y no dude ni un instante en tomarla.
caminamos unas cuadras hasta una heladería...