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Dulce Secreto

Dulce Secreto

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Amor a primera vista / Malentendidos / Atracción entre enemigos / Reencarnación / Edad media / Completas
Popularitas:36.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Diodora vive en Hermich, un pueblo pobre y olvidado, donde a veces un pan al día es todo lo que hay para sobrevivir. Entre las artesanías que vende, guarda un secreto que nadie debe conocer; recuerda otra vida, con conocimientos imposibles para este mundo.

Un día, un comerciante le ofrece un saco de fertilizante. Pero lo que Diodora descubre es mucho más que eso; cacao, un tesoro desconocido capaz de cambiar el destino de su familia y abrir un futuro nuevo. Sin embargo, un solo error bastaría para que la acusen de bruja y la condenen al fuego.

Y mientras lucha por mantener su secreto, un hombre misterioso aparece dispuesto a protegerla... Siempre y cuando comparta con él lo que nunca nadie ha probado, el chocolate.

¿Hay un mundo donde no exita el chocolate?

Junto a Diodora, volverá a nacer el postre más aclamado de todos los tiempos.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 2

Diodora y Tabatha volvieron temprano a casa. El saco de granos pesaba más que cualquier carga que hubiese llevado en estas semanas, no por su tamaño, sino por lo que significa para ella. A cada paso se repetía lo mismo.

«Cacao, cacao, cacao...»

Antes de entrar, se inclinó hacia Tabatha y la miró con seriedad.

— No le digas nada a padre ni a madre. No todavía.

— Lo prometo.

El hogar estaba en su rutina de siempre. Agatha tallaba figuras de madera en la mesa, concentrada en los detalles de una nueva artesanía. Ferguson, en cambio, se hallaba en el bosque, partiendo leña para vender.

Las hermanas aprovecharon la quietud y se refugiaron en el granero. Allí, bajo el olor a paja, Diodora abrió el saco y dejó que los granos rodaran en su mano nuevamente.

— Hermana… — susurró Tabatha, temerosa.

— Silencio. — la interrumpió Diodora— Estoy recordando.

El tacto áspero y el aroma amargo la arrastraron a un tiempo que ya no existía. De pronto no estaba en Hermich, sino en la cocina de una pequeña casa de campo, con la voz de una anciana susurrando en sus oídos. Era su abuela.

« Se fermenta por días… En cajas de madera. Luego se seca bajo el sol, y se tuesta en el horno hasta que el olor lo llene todo. Después, se muele y se convierte en polvo fino. Eso es cacao puro, y con azúcar y leche, se transforma en chocolate.»

Unas lágrimas traicioneras se deslizaron por sus mejillas. Su abuela había sido la única que la cuidó en su infancia pasada, la única que la abrazó sin condiciones y que jamás la abandonó. Incluso, después de la muerte, ella sigue acompañandola

— ¡Diora! —gritó Tabatha, asustada por verla llorar.

— No es nada —se secó de prisa.— Solo imaginé algo.

Inspiró profundo y recuperando firmeza.

— Tabatha, tráeme una hoja y un pedazo de carbón. Necesito escribir todo antes de olvidarlo.

La niña corrió obediente. Cuando volvió, Diodora ya había empezado a trazar una lista; fermentar, secar, tostar, moler, mezclar. Pasos que parecían simples, pero eso se vería al ponerlo en acción.

— Cuando todo esté listo... Se lo diremos a padre y madre. No quiero da ilusiones hasta tenerlo en mis manos.— le prometió a su hermana.

Tabatha asintió con ojos brillantes. No había nada más emocionante que conspirar junto a su hermana mayor.

El primer problema fue dónde comenzar. No podían arriesgarse a que Agatha o Ferguson descubrieran los granos demasiado pronto. Diodora pensó tanto que le dolió la cabeza, hasta que decidió

— Usaremos nuestra habitación. Nadie revisa mis gavetas.

— ¿De verdad quieres guardar popó en tu cuarto? —se burló Tabatha, arrugando la nariz.

— ¡No es popó! —replicó Diodora.— Huele, solo es aroma a tierra. No es mierda, Tabatha. Ya verás, cuando lo haga, te lo vas a comer, y me pedirá más.

— Si, como no. Te ayudo porque eres mi hermana. Pero si es para comer, prefiero quedarme como ayudante.

Subieron las escaleras a hurtadillas, cargando el saco como si fuera oro. Dividieron los granos en dos cajones de madera y los dejaron allí, ocultos bajo un par de mantas viejas. El olor empezaría a cambiar en unos días; ese sería el verdadero examen.

— Ahora toca esperar. —murmuró Diodora, cerrando con cuidado.

Los días se arrastraron con lentitud. Cada vez que Tabatha quería abrir los cajones, Diodora la frenaba con severidad.

— La paciencia es parte del proceso.— decía Diora.

Cuando por fin completaron la semana, ambas contuvieron la respiración y levantaron las tapas. El aire se llenó de un aroma ácido, frutal y ligeramente vinagroso. Diodora sonrió, aliviada.

— Está perfecto. La fermentación funcionó.

— ¿Así debe oler? —preguntó Tabatha, aún desconfiada.

— Sí. Ahora viene el sol.

Extendieron una sábana detrás del granero y volcaron los granos bajo el calor ardiente del día. Cada jornada los volteaban, cuidando que se secaran de manera uniforme. Tabatha se quejaba sin cesar, agotada de tanta repetición.

— Hermana, esto nunca acaba.

— Lo ves difícil porque buscas un resultado inmediato. Pero la paciencia es una virtud.

— ¿Y qué se gana con paciencia? —gruñó la niña.

Diodora sostuvo un puñado de granos resecos entre sus dedos y sonrió.

— Los frutos del éxito.

Tabatha no respondió, aunque en secreto admiraba el entusiasmo inquebrantable de su hermana.

Cinco días después, los granos estaban listos. Habían perdido volumen, se veían más ligeros y quebradizos. Diodora los guardó en una cesta amplia.

— Ahora necesitamos fuego. Y para eso, iremos a la panadería de William.

El tintineo de la campana anunció su llegada. Pero en lugar del panadero, una mujer pelirroja salió a recibirlas tras el mostrador.

— Buenas tardes. —saludó con amabilidad.

— Hola, Violeta. ¿Y William?

— No volverá hasta mañana. ¿Qué necesitan?— sale del mostrador acariciando su vientre abultado; estaba en las últimas semanas de embarazo.

Diodora dudó. No quería aprovecharse de alguien en tal estado, pero la oportunidad no podía desperdiciarse. Tabatha, más atrevida, dio un paso al frente.

— Por favor, señora Violeta. Ayúdenos. Mi hermana y yo necesitamos usar el horno para tostar unos granos. Es muy importante.

La mujer arqueó una ceja.

— El horno es cosa de mi esposo. Me prohibió usarlo en su ausencia.

Diodora bajó la cabeza, sintiendo cómo el plan se le desmoronaba. Pero entonces Violeta soltó una risita.

— Bueno… Él me lo prohibió a mí, no a ustedes. Adelante, muchachas. No le diré nada.

Tabatha soltó un grito de alegría y tomó las manos de la mujer, agradecida. Violeta sonrió con ternura, acariciándose el vientre.

— Más les vale que esto sea realmente importante.

__________

El horno se calentó rápido, más de lo esperado. Con sumo cuidado, Diodora colocó los granos en bandejas de hierro. Y con paciencia, El aire comenzó a llenarse de un aroma intenso, amargo y tentador.

Los ojos de Diodora se humedecieron. Ese olor… Lo conocía demasiado bien. Era el mismo que la había acompañado en los días que estaba con su abuela.

— Hermana… — susurró Tabatha, maravillada— Huele… ¡Delicioso!

— Estamos un paso más cerca.

Los granos crepitaban, la cáscara se abría con chasquidos suaves. Diodora no dejaba de moverlos con una pala para evitar que se quemaran. Violeta, desde la entrada, observaba con curiosidad.

— ¿Qué es lo que hacen exactamente? —preguntó la mujer.

Diodora titubeó. No podía revelar demasiado.

— Es… Un experimento de cocina. Algo nuevo.

Cuando al fin sacaron las bandejas, el aroma llenaba toda la panadería. Diodora tomó un grano, lo peló con dedos hábiles y dejó al descubierto la semilla tostada. Oscura, brillante, perfecta.

— Ahora.— dijo en voz baja.— Comienza la verdadera prueba.

Tabatha la miraba expectante, con el rostro lleno de emoción. Violeta fruncía el ceño, intrigada, como si sospechara que esas muchachas estaban preparando algo más que simples semillas.

Diodora sostuvo el grano entre los dedos, lo partió en dos y lo llevó a los labios. El sabor amargo le explotó en la lengua, despertando recuerdos en su papilas gustativas.

Sí. Era cacao, como el de su abuela. Y con él, traería al mundo algo que nadie en Hermich había probado jamás.

«El chocolate estaba a punto de nacer.»

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Edithh Bahena
❤️👌🏻👌🏻
Yeismi Segovia
Excelente autora muchas gracias 😘100 por ciento recomendado
Nery Meléndez
Excelente historia la trama muy apegada a una realidad de cualquier época, personajes únicos como su creadora, ofreciendo una lectura amena y muy fluida, gracias Autora por tu bello trabajo 😊👏👏👏👏💐
Nery Meléndez
Muy bella historia, muchas gracias Autora, eres algo fuera de lo común, pues tus personajes aunque son de fantasía, tienen tintes de realidad👏👏👏👏💐
Nery Meléndez
🤔🤔🤔 no sé si habrá sido buena idea, solo exiliar a Elena pues tal vez intente algo, pero si fue exiliada en calidad de plebeya, dadas las circunstancias de los plebeyos en ese lugar, su castigo fue peor que la muerte😏😏😏
Celery Mmev
Me gustó la historia 🙂
Celery Mmev
Gracias por compartir la novela 😍ahora a esperar los extras 😁/Kiss//Rose/
Nery Meléndez
Pues ese error del soldado, tendrá que pagarlo Elena🤔😏😏
Celery Mmev
Necesitan derrocar a ese rey malvado quien sabe cuanta gente inocente mando a matar por sus ambiciones /Determined//Panic/
juana maria meneses bautista
muy interesante el. inicio y sobre todo la hermanita dice cada cosa que da risa☺️☺️☺️☺️☺️☺️☺️
Nery Meléndez
Afortunadamente el Malvalerius no es como una prima que detesta el chocolate, no le gusta simplemente, pero este rey sucumbió ante el "hechizo" del chocolate😅😅😅
Nery Meléndez
Bueno como está en calidad de rehén, creo que tendrán que abrirle el hocico al Malvalerius, pa'que se trague el chocolate o lo hará por las buenas, nel pastel es muy rejego el tipo ese😏😏😏
Nery Meléndez
Ya sabía yo que Malvalerius no se quedaría tan tranquilo y utilizaría a una zorra sin escrúpulos para hacer el trabajo sucio 🤔🤔🤔
Nery Meléndez
A ver qué gestos hace Malvalerius cuando se dé cuenta que también su hermanita es amiga de la hermanita de Diodora 🤔🤔🤔
Nery Meléndez
Uy pues quién se iba a imaginar que Tabatha se escondiera entre los costales, lo más extraño es que supuestamente William había "revisado" y todo estaba en órden, ahora a ver qué sucede con la chica que envío el Malvalerius, porque tal vez ya le calentó la cabeza con la idea de que Valtor la salvó porque tiene sentimientos por ella 🤔🤔🤔
Nery Meléndez
Diodora tendrá éxito en su empresa, espero que ella y Valtor puedan hacer su parte, para poder estar juntos, pero mientras el rey no tenga a su propia novia, concubina o esposa, no veo que pueda dejar en paz a ninguno de los 2🤔😰😰
Nery Meléndez
Creo que hará chocolates envinados🤔🤔🤔
Nery Meléndez
Tal vez si deseas irte, deberías de llevar a Dasha, pues cuando regreses tal vez tú hermanita ya no esté en el castillo🤔🤔🤔
Nery Meléndez
Ésta prota es paisana, pues por acá se dice la expresión "traer en salsa" , significa que uno lo tiene entre ojos por una cuenta pendiente😅😏
Nery Meléndez
Ferguson tiene sus razones y por lo que pude entender, la familia real está conformada por tiranos que matan para tener poder absoluto, aún cuando son personas inocentes, pero la última palabra la tendrá Diodora 🤔🤔
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