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Ven Aquí Y !Bésame!

Ven Aquí Y !Bésame!

Status: Terminada
Genre:Amor de la infancia / Matrimonio por contrato / Romance de oficina / Apoyo mutuo / Completas
Popularitas:953.7k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Loves I

En el juego de cupido no hay reglas hasta el más frío puede terminar enamorándose.

Alexander Davis no es la excepción, el también caéra en las garras del amor aunque parezca muy díficil.
FRÍO.
ARROGANTE.
EGOCÉNTRICO.
Eso es lo que describe a Alex Davis.
Y Lily Walker es la única que puede controlarlo y dominarlo.

Primer libro de la biología ( EL QUE SE ENAMORE PRIMERO PIERDE)

NovelToon tiene autorización de Loves I para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

2...

ALEX DAVIS…

Belleza. La mujer que tenía encima de mi escritorio era una belleza, si podía definirla así.

Pero me había follado a mejores. Ahora, mientras la tenía entrepiernas, eso me importaba poco. La embestía con fuerza, jadeando mientras ella ajustaba sus piernas alrededor de mi cintura, incentivándome más profundo. Intentaba poner sus manos sobre mi cuerpo, pero yo se lo impedía.

—No —solté en un gruñido de advertencia—.

Ella, con renuencia, aceptó y apoyó los brazos sobre la mesa, clavando las uñas en la madera, mostrando su satisfacción.

Pero a mí no me importaba su placer. Solo el mío. Si disfrutaba o no, me daba igual.

—Es peligroso estar conmigo —me detuve, aun dentro de ella. Ella comenzó a moverse, incitándome a seguir. Le advertí—: Él te matará si te encuentra en esta postura conmigo.

—¿Crees que me importa que mi novio me encuentre así? —negó con avidez—. Tu entrepierna es más placentera, hace que mi juicio se nuble. Luego pensaré en las consecuencias.

—Uy, qué mala chica —la embestí con lentitud—. Me encanta.

Intentó besarme en los labios, pero lo esquivé.

—Ya sabes, nunca besos en la boca —la reprimiendo.

Ella asintió. Todas las mujeres con las que intimaba lo sabían: no besos en la boca, no toques en mi cuerpo, no mirarnos a los ojos.

Yo no hacía el amor. Solo sexo duro. Todas estaban de acuerdo. Todas caían ante el placer. Aquí no había tonterías de enamorados, ni besos dulces, ni caricias suaves. Solo relaciones íntimas duras, salvajes y sin compromisos.

Nos separamos. Mi parte punzante quedó al descubierto. La invité a probarlo de arriba abajo; la masajeé con suavidad. Mi entrepierna palpitaba, las venas se marcaban bajo mi mano. Le regalé una sonrisa sugerente. No tuve que decir nada: se puso de rodillas y, sin dudar, me sostuvo. Con pericia, me daba placer. Incliné la cabeza hacia atrás sobre la pared. Degustó cada parte de mí. La tomé del cabello, incentivándola a más profundidad, enviando sensaciones calientes a mi vientre bajo.

—Vamos, preciosa, muéstrame tus habilidades —susurré entre dientes.

—Tan grande —habló ella entre arcadas.

—Sí, lo soy —metí algunos dedos en su boca—. Abre bien, quiero llegar al fondo.

Ella lo hizo. Tomé impulso, empujé fuerte. Su cara se contrajo apenas lograba respirar; mi prominencia lo llenaba todo. Tras algunas embestidas intensas, me dejé ir.

—Todo —siseé, obligándola a tomar hasta la última gota.

Me aparté sin sutileza. Ella quedó de rodillas, con una sonrisa de oreja a oreja, satisfecha. La misma imagen que todas las mujeres mostraban tras “la follada de sus vidas”.

Ahora… ¿cómo me deshago de ella? Buscaba una excusa para librarme de quien ya no me servía.

—Bueno, es hora de que te vayas —le dije sin recelo. Me acomodé el saco y abrí mi computadora, empezando a teclear en la mensajería: “Es hora de que aparezcas”.

—Pero si es muy temprano, podemos seguir en mi departamento —insistió. Trató de sentarse en mis piernas de nuevo, provocando un gesto de desagrado en mí.

—No tengo tiempo —determinó, apartándola con rudeza y obligándola a ponerse de pie—. Vete —musité entre dientes.

Ella trastabilló y me miró confundida.

—Bueno, entonces… ¿podemos cenar esta noche? —insistió.

Solté un largo suspiro.

—Mira… —me quedé en el aire, tratando de recordar su nombre. Ella arrugó el entrecejo y lo dijo finalmente.

—Ruby…

—Ah, sí, Ruby. Muy rico todo, pero esto aquí queda, ¿ok? —abrí la ventana de mi cuenta bancaria y le transferí varios cientos de dólares. Le giré el monitor, mostrándole—: Mira, un monto gordo ha sido transferido. Esto queda entre nosotros —le señalé la puerta—. Así que vete.

La indignación se filtró en su rostro.

—¡Hijo de puta! —bramó con furia.

La detuve con un dedo, negando:

—No, sin escándalos. No queremos que se susciten rumores que lleguen a los oídos de tu prometido, ¿no? ¿Qué diría si se enterara de que el amor de su vida se ha involucrado con su mayor enemigo empresarial? Así que te conviene irte sin hacer mucho ruido.

—¡Maldito desgraciado! Esto no se quedará así —gritó.

Me senté en la silla, arreglé mi entrepierna justo antes de que Lily, mi secretaria, entrara por la puerta, con su típico traje holgado. Sus ojos se abrieron con asombro, pero solo inclinó la cabeza, fijando la mirada en el suelo como siempre.

—Señor Davis, tiene una junta, justo ahora —habló con voz entrecortada.

Ella conocía cómo entrar en el momento justo. Ajustó sus gafas gigantes, hombros hacia adelante, demostrando timidez.

—Señorita, por aquí —le dije, señalándole la salida.

La mujer resopló, tomó su bolso y me lanzó una mirada liquidante. Caminó hacia la puerta, deteniéndose justo antes de salir.

—Nunca encontrarás a nadie que te ame, y si lo llegas a encontrar, puedes estar seguro de que te romperá el corazón, como tú lo haces a los demás. Te deseo que el amor te haga trizas, Alexander Davis.

—Sí, sí, como sea. Lárgate —musité con cansancio.

—Señor Davis, es la última vez que entro a salvarle el pellejo —comentó Lily con un atisbo de diversión, aunque su rostro mostraba seriedad.

Sonreí de lado. Lily era de las pocas, si no la única, que me sonreía sin esperar nada a cambio. Nunca podría imaginarme con ella de otra forma. Para mis ojos, era horrible… pero insisto: su lealtad era inquebrantable.

Lleva trabajando conmigo más de tres años. Sorprendente, considerando que nadie aguantaría conmigo más de quince días. Soporta mi temperamento, no replica, no cuestiona. Acata mis órdenes y me ayuda a pensar en soluciones diplomáticamente, sin recurrir a medidas extremas. Es como la voz de mi conciencia. La única que puede gritarme y pelear conmigo sin miedo a perder su empleo.

Y lo que le suma puntos con un +100 como la mejor secretaria del universo: prepara galletas con chispas de chocolate de infarto. Hasta yo sería capaz de vender mi negocio solo por esa receta.

—Bien, obtendrás un pago extra por esto, no te quejes —le señalé con el dedo índice, tomando asiento—. ¿A quién más tengo en la agenda?

Lily sonrió de lado al escuchar pago extra. Miró su teléfono. Por un momento, un pensamiento surgió y lo descarté de inmediato.

—¿Disculpe? —preguntó, confusa por mi reacción.

Si definitivamente nunca me atrevería a follar con ella. Antes prefiero cortarme la entrepierna. Negué.

—¿Cuál es el siguiente punto de la agenda? —pregunté de nuevo.

—No hay nada más. Su mejor amigo la invitó a su cumpleaños, será en el Bar West Rizzo —simuló la voz masculina de Theo, mi amigo—. “Más te vale que traigas tu trasero, porque si no, cuando te vea, te mataré”.

—Claro que iré. Para que todas las mujeres puedan codiciarme y comerme con la mirada —me auto inflo el ego—. Ya sabes, soy irresistible.

—Señor Davis, su ego me causa estragos —volteó los ojos, irritada—. Como ya no me necesita, me iré a casa —hizo su reverencia y se volteó hacia la salida.

—¿Por qué tanta urgencia en irse a casa, Lily?

—Bueno, tengo una temporada completa de Netflix que ver, sin contar que Jhon me espera en casa —respondió.

Enarqué una ceja incrédula.

—Así que finalmente atrapaste a alguien, a pesar de tu deficiente estilo —comenté sarcásticamente.

—Creo que el sexo no le logra liberar por completo su sentido del humor, porque es pésimo, señor —musitó entre dientes—. Jhon es mi perro.

Solté una carcajada.

—Obvio, típico de una mujer solterona. Si no es un gato, es un perro.

—Ay —soltó con lástima—. A veces reflexiono que mi jefe puede ser catalogado como el empresario más inteligente a nivel internacional, pero a veces lo sobrevaloran, porque no lo conocen y no tienen que lidiar con sus estupideces.

Mi sonrisa se esfumó. Tenía razón. Ella es la única que lidia con mi temperamento.

—Que descanses, Lily. No te amanezcas con tu divertidísimo plan. Te espero mañana a primera hora.

—Hasta mañana, señor —dijo. Me mantuvo la mirada. Fue extraño. No pude soportarlo. Desvié la vista hacia la pared azul de mi despacho, mientras la veía salir de reojo.

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AUTORA:

!PRIMEROS CAPITULOS ESPERO QUE LES GUSTE MUCHO, COMO A MI ESCRIBIRLOS!

BESOS DESDE MI ESCRITORIO

ABRAZOS

XOXOXO 

LOVES I

1
maria orellana
y me cansa ése hombrecito
maria orellana
woooooo
maria orellana
no y el mensaje que le envío era para no llegar con ella por qué le daba pena que lo vieran llegar con ella,,,,ponte dura no te dejes más
maria orellana
ya basta de tanta humillación,,,, que ma va esperar,,,, para arreglarse
Graciela Barragan Piedra
Creí que tenía un perro de raza pequeña!
Graciela Barragan Piedra
No sé resuelve pero si se desahoga un poco!!
MARIA RAMIREZ
felicidades muy buena está novela me gusta
MARIA RAMIREZ
y la seguridad de ellos donde esta
MARIA RAMIREZ
y este con quien se metio
MARIA RAMIREZ
este si que es un grandísimo idiota
MARIA RAMIREZ
hay vale este se quiere quemar
MARIA RAMIREZ
que tierno
MARIA RAMIREZ
Alex estás enamorado sin saberlo
Alicia Sciarrotta
Mil felicitaciones 👏 👏 👏 👏 AUTORA UNA NOVELA HERMOSA GRACÍAS POR ESCRIBIR ✍️ BIEN BONITO
Marta Fisch: X100👏👏👏👏👏👏👏🇦🇷🫶
total 1 replies
Alicia Sciarrotta
ya me molesta mucho ese Josh,y la vieja más no deja hablar y Josh aprovecha no autora este es el. único capítulo que no me gusta
Alicia Sciarrotta
me encantó 💕 💕 💕 💕
Marta Fisch: Eso le pasa por metido
Espero que Alex no se enoje, por culpa de Jos y malinterprete todo
total 1 replies
María del Rosario Rincón Basto
el malo es Jhon, y por eso el perro quiere a Alexander....porque sabe que a pesar lo que el diga, el perro sabe que ama a su ama.....
Delia Alonso
Es un idiota: muy mala broma. ¿Después de un año en coma se mueve y habla como si nada? Puede una persona estar un año en coma? ???
Marta Fisch: Si, y puede no tener ninguna secuela
total 1 replies
Delia Alonso
Mucha plata para pagar el mejor servicio de seguridad y ¿¿¿¿de qué sirve???? Por qué no llamaron rápido a los padres????
Delia Alonso
Ella se alejó de Alex
Marta Fisch: Y el otro aprovecha a confundirla, solo por venganza 🤔
total 1 replies
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