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“Amarte Otra Vez Desde Cero”

“Amarte Otra Vez Desde Cero”

Status: En proceso
Genre:Reencuentro / Matrimonio arreglado / Amor-odio
Popularitas:23.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Adri pacheco

Es una historia de un matrimonio por contrato entre un CEO frío y una mujer que acepta casarse por necesidad. Lo que empieza como un acuerdo sin amor se convierte en una relación intensa donde ambos terminan enamorándose, pero deben enfrentar traiciones, separación y pérdida de memoria que ponen a prueba su relación.

NovelToon tiene autorización de Adri pacheco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 1

Elena Rossi nunca pensó que su vida cambiaría en una oficina.

Mucho menos en una que no parecía tener alma.

El edificio era de vidrio y acero, tan impecable que resultaba intimidante. Todo reflejaba perfección… orden… control. Como si las emociones no estuvieran permitidas dentro de esas paredes.

Como si las personas que trabajaban ahí tampoco las tuvieran.

Elena apretó suavemente la correa de su bolso mientras el ascensor subía en silencio. Cada número que se encendía en la pantalla le recordaba lo lejos que estaba de su realidad… y lo cerca que estaba de perderla por completo.

Tenía 25 años.

Y ya había perdido demasiado.

Sus padres habían muerto hacía tres años en un accidente que no dejó nada más que deudas… y dos niñas que dependían completamente de ella.

Sofía.

Luna.

Eran lo único que tenía.

Y no iba a fallarles.

Las puertas del ascensor se abrieron.

Último piso.

El aire ahí arriba se sentía distinto. Más frío. Más pesado. Como si incluso respirar costara más.

La secretaria levantó apenas la vista.

—El señor… la está esperando.

Elena asintió.

No necesitaba escuchar su nombre para saber de quién hablaba.

Ese nombre ya pesaba demasiado en su cabeza.

Caminó hacia la puerta.

Negra.

Imponente.

Cerrada.

Como él.

Golpeó dos veces.

—Adelante.

La voz grave desde el interior no tenía emoción.

Elena abrió la puerta.

Y lo vio.

De pie junto a la ventana, con la ciudad extendiéndose detrás de él como si le perteneciera.

Traje oscuro.

Postura impecable.

Presencia dominante.

Leonardo Volkov.

31 años.

Dueño de una de las empresas más poderosas del país.

Un hombre del que se decía muchas cosas.

Que no sonreía.

Que no perdonaba.

Que nunca perdía.

No la miró de inmediato.

Como si su presencia no fuera relevante.

—Llegaste puntual.

No era un elogio.

Era un dato.

Elena cerró la puerta.

—Usted también.

Silencio.

Él giró levemente la cabeza.

Y sus ojos…

Eran exactamente como decían.

Vacíos.

No fríos por actitud.

Fríos por naturaleza.

—Sentate.

Ella obedeció.

No estaba ahí para negociar desde una posición de poder.

Estaba ahí… porque lo necesitaba.

Leonardo caminó hasta el escritorio, tomó una carpeta y la dejó frente a ella.

—Leé.

Elena bajó la mirada.

Y sintió cómo el estómago se le contraía.

Contrato matrimonial.

Las palabras parecían irreales.

Pero no lo eran.

Pasó las páginas lentamente.

Cláusulas.

Condiciones.

Restricciones.

Todo escrito como si no se tratara de un matrimonio… sino de una transacción.

—¿Esto es en serio? —preguntó, sin poder evitarlo.

—No hago bromas.

Su tono fue seco. Cortante.

—Necesito una esposa —continuó—. No una relación. No afecto. Una imagen.

Elena levantó la vista.

—¿Una imagen?

—Eventos sociales. Prensa. Apariciones públicas. —la miró fijo—. Dos años.

Eso la hizo fruncir el ceño.

—¿Dos años?

—Es el tiempo necesario para consolidar ciertos acuerdos empresariales.

Claro.

Negocios.

Todo era negocios.

—¿Y por qué yo?

—Porque necesitás el dinero.

Directo.

Sin suavizarlo.

Elena apretó los labios.

—Eso no es una explicación.

—No sos conocida. No tenés historial problemático. Proyectás estabilidad. —se inclinó levemente hacia ella—. Y no estás en condiciones de rechazar.

El golpe fue certero.

Porque era verdad.

Demasiado.

Elena bajó la mirada hacia las cifras.

Eran absurdas.

Suficientes para cambiar la vida de sus hermanas.

Para darles todo lo que ella no había podido desde que sus padres murieron.

—Mis hermanas —dijo en voz baja—. No pueden vivir conmigo.

—Ya está resuelto.

Elena levantó la vista de golpe.

—¿Cómo que ya está resuelto?

—Vivienda. Educación. Cuidadora permanente. —su tono no cambió—. Todo cubierto.

El corazón le dio un vuelco.

Él ya lo había planeado todo.

Incluso antes de que ella aceptara.

—¿Y qué tengo que hacer?

—Cumplir el rol. —respondió—. Sonreír cuando sea necesario. Acompañarme. No generar escándalos.

Elena tragó saliva.

—¿Y en privado?

Esa vez…

Hubo una pausa.

Breve.

Pero suficiente.

—En privado… no existís.

El golpe fue silencioso.

Pero brutal.

—Habitaciones separadas. —continuó—. No interferimos en la vida del otro.

Ella sostuvo su mirada.

—¿Incluye… otras mujeres?

—Sí.

Sin culpa.

Sin vergüenza.

Sin nada.

Elena sintió algo tensarse dentro de su pecho.

No era celos.

No todavía.

Era… dignidad.

—Entonces esto no es un matrimonio.

—No. —la miró sin emoción—. Es un contrato.

Elena cerró la carpeta.

Sus manos temblaban.

Pero su voz no.

—¿Por cuánto tiempo dijiste?

—Dos años.

Dos años viviendo con un hombre que no la vería.

Que no la tocaría.

Que no la elegiría.

Pero que le daría a sus hermanas una vida.

El silencio cayó entre ellos.

Pesado.

Inevitable.

Leonardo no la presionó.

Porque sabía.

Sabía que ella no tenía muchas salidas.

Elena respiró hondo.

Pensó en Sofía.

Pensó en Luna.

Pensó en todo lo que ya había perdido.

Y en lo que no podía permitirse perder ahora.

—Quiero una condición.

Eso lo hizo observarla con más atención.

—Decí.

—Si quiero irme… me voy. Sin consecuencias.

Leonardo la analizó unos segundos.

Como si evaluara su valor.

—Acepto.

Así de simple.

Elena tomó la lapicera.

La sostuvo.

Ese era el punto sin retorno.

Firmar significaba entrar en una vida vacía.

En un matrimonio frío.

En una jaula elegante.

Pero también significaba salvar a sus hermanas.

Cerró los ojos un segundo.

Y firmó.

Cuando terminó…

Ya no había vuelta atrás.

Leonardo tomó el contrato.

Lo revisó.

Y asintió.

—Bienvenida, señora Volkov.

No hubo sonrisa.

No hubo calidez.

No hubo nada.

Solo un título.

Solo un acuerdo.

Solo el inicio de algo que ninguno de los dos entendía todavía…

Pero que estaba destinado a romperlos.

1
Diana maryuri
todo es muy color de miel muy color de rosa yo solamente estoy esperando en qué momento todo se empieza a complicar y creo que ese viaje va a ser el stock de complicación algo va a pasar no sé si su antigua novia va a ser algo o ese va a accidentar pero creo que estamos a punto de entrar en el punto triste de la historia
wendy cordova
no pues ahora sale cualquier mal entendido y se apaga la chispa
Jesus Castro Montero
Por fin Elena y Leonardo se vuelven a enamorar de nuevo
Nora Garcia
es en cámara lenta la movels
Jesus Castro Montero
Muy buena novela escritora Adri Pacheco te felicito eres lo máximo me fascina lo que escribes
Jesus Castro Montero
Leonardo te atrapó una mujer muy buena como Elena y según tu nunca te ibas a enamorar de ninguna mujer jajaja
Jesus Castro Montero
Leonardo estas enamorado hasta los huesos de Elena que bueno
Diana maryuri
el calor subio
Jesus Castro Montero
Leonardo cambiaste para bien por Elena te llegó el amor si pensarlo y eso es bueno
Jesus Castro Montero
Por que Leonardo se ena
orí de Elena sin querer bueno asi ese amor entra sin que lo llamen te felicito escritora eres grandiosa
Jesus Castro Montero
Por fin consumaron su amor por contrato ahora a ser felices
Jesus Castro Montero
Leonardo ahora sí te toca cuidar de verdad a Elena ambos se aman
Diana maryuri
cómo se conocieron ellos , porque da la inteyvde que ese contrato vino porque de alguna manera ellos se habían relacionado quizás ella trabajó en su empresa
Jesus Castro Montero
Gracias escritora Adri Pacheco todas tus novelas son maravillosas y geniales te felicito
Jesus Castro Montero
Elena ni tengas miedo si lo amas de verdad demuestraselo para qye nunca busque en otra mujer ño que tiene con tigo es real
Jesus Castro Montero
Nada podía ser igual por que estaban entregándose a ese amor que recién estaban descubriendo
Jesus Castro Montero
Te lo dije Elena Leonardo se está enamorando de ti como el también
Jesus Castro Montero
Ya déjense de juegos ambos lo nesecitan suelten todo lo que tienen guardado
Jesus Castro Montero
Elena ya no des marcha atrás tanto tu como el nesecitan una noche de pasión
Jesus Castro Montero
Leonardo que esperas Elena está igual qye tu se enamoró y ya no puede estar lejos de ti
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