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Forzando Odio

Forzando Odio

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Matrimonio arreglado / Venganza
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Odiar es una palabra fuerte, un sentimiento que se debía de sentir mucho entre los Markov y Villal Pero que pasa cuando quieren formar las paces entre ellos por el bien del dinero… digo las familias. ¿Obligarian a sus hijos a un matrimonio? Pero… ¿A quienes de ellos?

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Antes del desastre

La Mansión Valmere parecía un campo de guerra elegante.

Empleados corriendo por los pasillos.

Maquillistas entrando y saliendo de habitaciones.

Vestidos colgados por todas partes.

Llamadas telefónicas.

Guardias.

Periodistas esperando afuera desde temprano.

Y en medio de todo eso…

Catalina Villal quería desaparecer.

—No pienso usar esto.

La estilista soltó un suspiro agotado detrás de ella.

—Señorita, fue elegido especialmente para usted.

—Entonces quien lo eligió claramente me odia.

El vestido negro descansaba extendido sobre la cama.

Demasiado elegante.

Demasiado ajustado.

Demasiado perfecto para una noche que ella no quería vivir.

Helena apareció en la habitación justo cuando Catalina terminaba de pelear por tercera vez con el cierre.

—Deja de torturar a la pobre mujer.

—Ella empezó trayendo esto.

La estilista decidió escapar silenciosamente antes de quedar atrapada en la discusión.

Helena se acercó acomodando suavemente uno de los tirantes del vestido de su hija.

Por unos segundos ninguna habló.

Algo raro entre ellas.

Más tranquilo.

—Te ves hermosa —dijo finalmente Helena.

Catalina evitó mirarse demasiado tiempo en el espejo.

Porque sabía que su madre tenía razón.

Y eso empeoraba las cosas.

—Me siento como una muñeca en exhibición.

Helena suspiró apenas.

—Lo sé.

Catalina levantó la vista sorprendida.

No esperaba comprensión.

Mucho menos honestidad.

—Entonces detén esto.

La expresión de Helena cambió apenas.

Culpa.

Pero también resignación.

—No tengo ese poder.

Y probablemente era verdad.

Ignacio y Viktor eran quienes movían todo.

Incluso dentro de sus propias familias.

Un golpe en la puerta interrumpió el momento.

Bruno asomó la cabeza.

Y automáticamente hizo una mueca dramática.

—Wow. Definitivamente los Markov van a volverse más insoportables después de verte así.

Catalina rodó los ojos.

—Gracias, Bruno. Muy emocional.

—Es mi forma de demostrar cariño.

Él entró completamente a la habitación ya vestido para la gala.

Traje oscuro.

Perfectamente arreglado.

Parecía tranquilo.

Demasiado tranquilo.

—¿Y Thiago? —preguntó Catalina.

Bruno soltó una risa seca.

—Amenazó a tres personas en menos de diez minutos.

Sí.

Eso sonaba exactamente como Thiago.

Helena terminó de acomodar el cabello de Catalina antes de alejarse.

—La prensa llegará en veinte minutos.

Perfecto.

Justo lo que necesitaba.

Ansiedad televisada.

Cuando Helena salió de la habitación, Bruno se dejó caer en uno de los sillones.

—¿Quieres escuchar algo peor?

Catalina lo miró desconfiada.

—Nunca dices eso para algo bueno.

—Damian ya está abajo.

El corazón le dio un pequeño salto completamente estúpido.

Catalina lo odió inmediatamente.

—¿Y?

Bruno sonrió lentamente.

Demasiado lentamente.

—Nada. Solo quería ver tu cara.

Catalina le lanzó un almohadón.

Él rio esquivándolo.

—No empieces.

—Yo no empecé nada.

—Bruno.

—Catalina.

Ella cruzó los brazos.

—No me gusta.

—No dije que te guste.

Eso la hizo callar un segundo.

Porque Bruno la conocía demasiado bien.

Y lo peor era que probablemente ya estaba notando cosas que ni ella quería admitir.

—Solo digo que… te ves menos miserable cuando hablas con él.

Catalina abrió la boca para negarlo.

Pero alguien volvió a golpear la puerta antes.

Esta vez más suave.

Amalia apareció apenas asomándose.

Y Catalina tuvo que admitir algo inmediatamente:

Se veía preciosa.

Llevaba un vestido azul oscuro sencillo pero elegante, y el cabello parcialmente recogido dejando visible la delicadeza casi frágil de sus facciones.

Amalia sonrió apenas nerviosa.

—Perdón… ¿interrumpo?

—Sí —respondió Bruno levantándose—. Pero yo ya me iba porque claramente esta habitación se está llenando de drama femenino.

Catalina volvió a lanzarle el almohadón.

Bruno salió riéndose antes de cerrar la puerta detrás suyo.

Amalia avanzó despacio dentro de la habitación.

Y apenas vio completamente a Catalina…

se quedó quieta unos segundos.

—Oh.

Catalina arqueó una ceja.

—¿Qué?

Amalia sonrió lentamente.

—Ahora entiendo por qué Damian lleva toda la tarde insoportable.

Silencio.

Catalina parpadeó.

—¿Qué significa eso?

Amalia soltó una pequeña risa.

—Nada.

Mentira.

Definitivamente no era nada.

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Mirta Palamara
Y que paso con Carolina y Damián????
Maleramram: actualizare dentro de poco 😉
total 1 replies
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