Tras la muerte de Salvatore Vindicta, el imperio criminal queda en el aire. Contra todo pronóstico, Chiara debe asumir el control del negocio familiar. Muchos capos no aceptan que una mujer lidere la organización, y las traiciones comienzan a surgir desde dentro.
Mientras intenta mantener unido el imperio de su padre, la guerra con las familias rivales se intensifica. Markus Becker permanece a su lado, pero su relación también se ve puesta a prueba por el poder, los secretos y las decisiones que Chiara debe tomar para sobrevivir.
En este libro, Chiara pasa de ser la hija del capo a convertirse en una líder temida, mientras su mundo literalmente arde entre violencia, alianzas rotas y sacrificios que podrán en juego su nuevo imperio.
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Mi mundo arde por ti
Hola!! Bienvenidos a la segunda saga de “Dinasty Vindicta” esta vez mostrando a Chiara como la capo di tutti capi, gracias por el apoyo a mi la primera saga “Mi mundo cambio cuando te conocí”
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...Tiempo atrás...
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Nunca lo olvidará. Ni el sonido. Ni la mirada. Ni el instante exacto en el que sintió cómo su mundo se quebró en dos mitades irreconciliables.
Aquel día, a tan solo unos metros de distancia, lo vio. Al hombre que creyó amar, al que le abrió su corazón cuando pensó que no lo haría después de lo ocurrido con leonardo… al que, durante tanto tiempo, había sido su única luz en medio de una oscuridad que parecía no tener fin.
Su rostro… su aroma…. Su cuerpo.
Pero ella lo sabía.
Lo conocía demasiado bien como para dejarse engañar por aquella mascara que tenía encima.
Eso no fue lo peor… lo que más le dolió fue ese momento:
El disparo.
Un sonido que retumbaba en el aire y en su alma al mismo tiempo. No fue solo el eco del arma lo que persiguió después…
Fue ver ese rostro lleno de odio… uno sin escrúpulos que no sentía ni arrepentimiento de lo que había acabado de hacer.
Creo que lo más duro fue a ver visto a la persona más importante de su mundo en esas condiciones: el gran salvatore vindicta.
El hombre que había construido un imperio con sangre, lealtad y miedo. El mismo que ahora yacía entre la vida y la muerte, reducido a una figura frágil en una cama de hospital, mientras su nombre seguía siendo susurrado como una leyenda.
Chiara no podía borrar de su mente las palabras que salieron de los labios de él…
Frías. Vacías. Definitivas.
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¿Cómo podía alguien decir eso… después de destruirlo todo?
Mientras su padre luchaba por respirar, mientras cada segundo era una batalla perdida, él… simplemente celebraba. Rodeado de su familia. De su nueva vida. De su victoria.
Había acabado con el capo más poderoso de Italia.
Y el mundo lo aplaudía por ello.
Salvatore Vindicta moriría como una leyenda.
Pero Chiara… Chiara quedaría marcada para siempre.
Porque lo más doloroso no era la muerte.
No era la traición.
Ni siquiera el amor convertido en cenizas.
Lo más aterrador…
Era lo que venía después.
Ser la cabeza de una organización…
Ser la jefa…
Ser la próxima capo di tutti capi, con poca experiencia.
Un destino que no aceptaba.
Un poder que no deseaba.
Y, aun así… imposible de evitar.
Recordará cuando él se fue para siempre de su mundo. En donde tuvo que asistir a ese funeral como si fuera un espectáculo para todos los mafiosos. El cielo gris parecía rendir homenaje a la caída de un rey.
Las flores, negras y blancas, cubrían la tumba como si intentaran ocultar la magnitud de la pérdida.
Chiara no lloró.
No gritó.
No habló.
Simplemente miraba.
El ataúd… cerrado.
No necesitaba verlo.
Sus recuerdos eran suficientes. Demasiado vívidos. Demasiado crueles.
A su alrededor, su familia trataba de aparentar fortaleza. Sus hermanos, ocultos tras gafas oscuras, luchaban por no quebrarse. Pero era evidente… Salvatore no solo había muerto.
Los había roto a todos.
Ricci, su mejor amigo, permanecía a su lado.
Firme. Silencioso. Presente.
Intentando sostenerla en medio del abismo.
Hablaron.
De responsabilidades.
De poder.
De decisiones que no admiten errores.
Pero nada de eso importaba realmente.
Porque Chiara seguía atrapada en aquel instante…
En aquel disparo.
Al final de la ceremonia, cuando todos comenzaron a marcharse, ella permaneció.
Sola.
Frente a la tumba.
El viento movía su cabello, pero ella no se inmutaba. Su mente era un caos… una tormenta imposible de calmar.
Entonces, una voz la sacó de sus pensamientos.
Su tío, Vicenzo.
—en que piensas, sobrina?
—En que hubiera pasado si yo hubiera recibido el disparo en vez de el… el duelo será difícil de superar y mas cuando lo vi con mis propios ojos.
—Todo lo que vivimos será parte del pasado que será difícil de superar, pero nosotros te apoyaremos, sé que es un momento duro porque no solo tu pierdes hoy a tu padre, yo pierdo a mi hermano el único que mantenía unida a esta familia.
—Ahora mas que nunca los vindicta tanto los Medici estaremos unidos, pero ahora mas que nunca debemos estar alertados porque comenzara una guerra inalcanzable en contra de los becker.
—y por eso mismo te quería preguntar algo.
—dime sin rodeos.
—con lo que tu eres la capo de la mafia si tu padre murió debes tomar el mando tu así que ¿aceptarías ser la capo di tutti capi cumpliendo con la voluntad de tu padre?
La pregunta cayó como un peso sobre su pecho.
Chiara no respondió de inmediato.
Solo respiró. Profundamente. Como si el aire pudiera devolverle algo de lo que había perdido.
—Necesito darme un tiempo para reorganizar mi mente, pensar en todo lo ocurrido por lo que espero que te pongas en mi lugar.
Fue lo único que dijo.
Haciendo que pasara una semana del funeral, vestida con un traje para que no la reconocieran, el destino la llevó a un lugar que jamás imaginó.
Un centro de rehabilitación.
Allí estaba él.
Eduardo Medici.
Su abuelo materno.
Una figura que parecía haber sobrevivido a demasiadas guerras… y a demasiadas culpas.
Su conversación no fue cálida.
No fue emocional.
Fue… real.
Le habló del poder.
Del miedo.
De la sangre que mancha cada decisión.
De lo que significa realmente ser capo di tutti capi.
No hay gloria.
No hay honor.
Solo consecuencias.
Chiara no discutió.
No cuestionó.
Solo escuchó.
Y asintió.
Porque en el fondo… ya lo sabía.
El viaje hacia su nuevo destino fue silencioso ahora junto a su abuelo a quien saco de ese lugar como si nada hubiera pasado.
Cada kilómetro la alejaba de quien había sido… y la acercaba a lo que estaba destinada a convertirse.
Las palabras de su abuelo resonaban en su mente.
Una y otra vez.
Como una advertencia.
Como una sentencia.
Pero quien pensaría que ocho meses después el mundo había seguido girando… pero el de chiara no.
Markus se había casado con Adelaide.
Bruno hablaba de retirarse, convencido de que todo había terminado.
Pero estaban equivocados.
Terriblemente equivocados.
Porque algo dentro de Chiara había cambiado.
No era tristeza.
No era dolor.
Era fuego.
Un fuego oscuro. Silencioso. Devorador.
El tipo de fuego que no se apaga…
Que solo espera el momento adecuado para arrasar con todo.
Y el mundo… aún no estaba preparado.
Para verla arder.
Para verla levantarse.
Para verla reclamar lo que le pertenece.
Chiara Vindicta ya no era la hija de salvatore vindicta y Giorgia Medici
Ni tampoco la víctima de dimitar, andrej, leonardo, Markus y bruno…
Ya no era la mujer que dudaba.
Ahora era otra cosa.
Algo más peligroso.
Más frío.
Más imparable.
La nueva jefa.
La primera mujer en la historia de la familia vindicta en tomar el poder absoluto por encima de sus fratellos mayores.
Y su nombre… comenzaría a ser susurrado con temor.
Bella Vendetta.
Uno que eligió gracias a su abuelo.
La capo más temida que jamás haya existido en todo Italia…. Y en el mundo no habría lugar para que sus enemigos se escondieran.
...FIN DEL PRÓLOGO...
...SAGA II: LA VENGANZA DE CHIARA...
Chiara Vindicta Medici “Bella Vendetta”
Markus Becker Schneider
Eduardo Medici