Tormentosa, dolorosa hasta que llega el.
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CAP. 1
Leasing 14 de noviembre de 2003
Todo comenzó cuando su madre, en varios intentos por dar a luz a su tesoro más anhelado, perdió la fuerza a causa de un sangrado excesivo, que llevó a los médicos a una terrible lucha, donde solo podrían intervenir para salvar a la madre o al bebé.
La noticia no tardó en llegar a oído de Ethan, quien se llenó de miedo al pensar que no volvería a ver a su amada, pero en el fondo también considero el dolor para su hija y en lo mucho que lucharon para poder concebir.
Frustrado llevó las manos a la cabeza, jalaba su cabello y lloraba sin consuelo alguno. Pasado unos minutos había determinado en medio del torbellino de emociones, angustia e indecisión que lo mejor era que su esposa viviera, aun siendo consiente del dolor que transmitiría en ella. Pero con la ilusión de que algún día volvieran a intentar concebir nuevamente el hijo que tanto han anhelado.
Con su mano temblorosa, tomo la pluma y firmó aquel papel donde desistía de la vida de su hijita y viviría su amada esposa Emilia.
Cuando los médicos llegaron a la sala de parto, el rostro de Emilia estaba pálido, cansado y sin aliento para respirar, pero, aun así, no se permitió perder el conocimiento. Ella conocía como la palma de su mano el amor que Ethan tenía hacia ella. Sospechaba que algo estaba mal, como todo sexto sentido que tiene una madre por la protección de su hijo.
-Doctor. –Hablo muy detenidamente en un pequeño susurro que era muy difícil de entender, pero que ella se esmeró por sacar para que el médico que la trataba la escuchase, necesitaba entender por qué su hija aún no salía de su vientre.
El médico clavó su mirada a sus ojos color azul turquesa., se acercó hasta quedar justo a su lado para pedirle que no se esforzara más, que necesitaría esa fuerza para recuperarse y seguir con su vida. Para animarla, él mencionó que más adelante podría volverlo a intentar, gracias a que había muchos métodos para que pudiera quedar embarazada nuevamente.
Emilia reprimió el dolor que sintió en su corazón, la alegría y esperanza, de formar una familia se desvanecía a través de sus lágrimas que caían por los costados de sus ojos, como cuál cascada desemboca el agua de los ríos. Le dolía el alma de solo pensar que su pedacito de carne, formado por ella, tendría que terminar en una caja oscura, sin dársele la oportunidad siquiera de abrir sus ojitos.
Emilia nunca se perdonaría, vivir con la muerte de su hija. Sabía que algo tan extremo no lo podría aguantar, era ella quien la llevaba en su vientre y el contacto con su bebé, durante los nueve meses fue un lazo de amor muy fuerte. Entre mocos cayendo por su nariz y lágrimas desgarradoras, Emilia tomo la mano del médico, quien se estrujó y sintió un golpe de empatía al ver esos ojos brillando del dolor.
-Salve a mi bebé. Suplico con su voz desgarradoramente llena de dolor, tanta era la conmoción que el nudo que se instaló en la garganta del médico, no le permitió procesar palabra alguna. En sus 25 años de experiencia, ya había contemplado muchos casos similares, pero ninguno donde la madre casi moribunda por la pérdida de sangre, le permitiera suplicar por la vida de su hijo.
-Por favor Doctor. -Dijo Emilia nuevamente retorciéndose del dolor. –El doctor reaccionó parpadeando varias veces, sintiéndose acosado, entre la espada y la pared.
–Doctor, yo ya viví, lo que tenía que vivir. -Emilia Expresó jadeante a punto de perder el conocimiento. –Mi hija merece una oportunidad, los hijos entierran a sus padres, no sus padres, a sus hijos. –Suplicó con la esperanza de remover los sentimientos de aquel doctor que se debatía en la pesadumbre por no saber qué decisión tomar.
-Lo siento, señora Emilia, pero su esposo ya firmó el desistimiento y eligió salvar tu vida. –Emilia lo sabía. Sabía que su esposo estaba cegado de amor por ella, y ese amor lo llevaría a la locura de acobardarse a la idea de enfrentarse al mundo solo con su propia hija.
-Por favor –Si no lo hace, serán dos cadáveres los que enterrarán, si mi hija no vive, buscaré la manera de irme con ella. Dijo Emilia con mucha dificultad, sus energías eran diminutas, debido a la pérdida de sangre y pese a la trasfusión, su cuerpo no aguanto y perdió el conocimiento.
El médico quedo atónito frente a sus palabras, esto lo hizo pensar profundamente y poner en perspectiva lo frágil y corta que puede ser la vida, y lo que sería capaz de hacer una madre con tal de salvar la vida de sus hijos.
El monitor empezó a emitir diferentes sonidos haciendo que el médico reaccionara de golpe, aun con su cabeza consternada, miro el papel que el esposo de la paciente había firmado y en el fondo se dijo –Lo siento.
Minutos más tarde, la desgarradora noticia llegó a los oídos de Ehtan, el parto se había complicado y su esposa presento un paro cardiorrespiratorio que la llevó a la muerte de inmediato.
Ethan se volvió loco, tomando el médico por la camisa para atacarlo a golpes, no entendía nada, estaba confundido, si había firmado un documento que decía que su esposa viviría, se preguntaba entre el dolor ¿Por qué estaba muerta?.
El personal de seguridad del hospital, llegó para controlar la situación que se estaba saliendo de control, ya que la ira y el dolor que desarrollaba las emocione de Ethan, no le permitían calcular la fuerza que estaba ejerciendo en el cuello del Doctor, quien estaba quedando sin aire por el color morado que desprendía su rostro. Varios intentos hicieron por retirarlo, pero los dos guardias no eran capaces, gracias a que Ethan era muy grande y la fuerza que desarrollaba con cada apretón, fue considerada al punto que tuvieron que sedarlo, para que el doctor no muriera estrangulado en sus manos.