Ella es Antonieta, quien después de morir se convirtió en Alexandra, una mujer destinada a morir, para salvarse de ese cruel destino que le espera, ella hará lo que sea para sobrevivir. Así tenga que usar métodos pocos convencionales.
Cuando creyó que por fin iba a ser libre, aparece alguien que pone su mundo de cabeza.
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Alexandra
Ella es Alexandra Zalazar, hija del duque Zalazar, un hombre influyente en el imperio de Nazari, su familia es la que dirige la torre mágica del imperio.
En esa familia las mujeres son las que nacen con mayor cantidad de maná y son las que se vuelven las líderes de los magos.
Pero al igual que en la mayoría de las familias nobles, en esta familia existen algunos prejuicios. Por siglos se ha opacado a las mujeres de esa familia y se le obliga a no desarrollar del todo su poder.
El último líder de los magos, el padre del actual duque Zalazar, cruelmente extrajo la magia de su hija mayor, quien era melliza del padre de Alexandra. Aquel hombre realizó un ritual prohibido para lograrlo.
Eso hizo que la niña no tenga suficiente poder mágico en la prueba de magia para ser la líder de la torre mágica, en cambio su hermano mellizos Alex Zalazar, tenía un alto poder mágico, una magia elemental poderosa.
No había dudas de que en esta ocasión quien sería el líder de los magos sería Alex Zalazar, y por eso recibe un fuerte entrenamiento como preparación futura a su puesto.
Cuándo Alex tenía 20 años, su padre lo casó con una mujer muy hermosa, su nombre era Eloisa Amarante, hija de un marqués importante en la corte imperial, aquella joven también tenía un alto poder mágico, y dominaba la magia de la naturaleza.
Pronto ambos jóvenes se casaron, y al poco tiempo Eloisa tuvo una hija, siendo esa hija Alexandra.
La niña tenía un alto poder mágico, y su padre al no querer que ella herede su legado, a escondidas comenzó a tener más hijos fuera del matrimonio, con mujeres campesinas, esos hijos les nacían con bajo porcentaje de maná y energía vital y morían el día de su nacimiento.
Alex con ayuda de su padre eliminó a esas mujeres y con ella a toda su familia, una persona como él no podía darse el lujo de manchar su prestigioso apellido.
Casi a los dos años de haber dado a luz a Alexandra, Eloisa volvió a dar a luz otro hijo, pero este hijo tenía magia débil. Ese hijo es Gabriel.
Aquel hombre intentó extraer el maná de Alexandra como lo hizo su papá con él y su hermana. Le intentó transferir su magia al hermano de Alexandra.
Pero no podía, ya que la energía espiritual de ese hijo se volvía inestable ni bien el ritual había iniciado, a tal punto de poner en riesgo su vida.
Aquello no hizo otra cosa más que enojar al duque, y culpaba a su esposa de traer al mundo hijos tan débiles y creyendo que ella era el problema, tomó una de las criadas de Eloisa como concubina y enseguida la embarazó, el nombre de esa mujer era Graciela, una mujer proveniente de un burdel y sin siquiera un apellido que la respalde.
Cuándo aquella mujer dio a luz, trajo al mundo un niño al que le pusieron por nombre Arturo, ese niño tenía un poco más de magia que Gabriel el hermano de Alexandra.
Eso llenó de alegría al duque, quien se llenó de esperanza, creyó que Arturo sería quien herede su linaje, y lo trató mejor que al resto de sus dos hijos.
Nuevamente la concubina del duque volvió a dar a luz a una hija, y le pusieron por nombre Lorena, ella nació con una magia igual que su hermano, y el duque también la amó.
La razón por la que esos dos hijos nacieron con mayor magia que Gabriel el hermano de Alexandra, fue porque la Concubina se las arregló y usó magia prohibida en sus dos hijos, quien la ayudó fue una bruja oscura, a cambio de riquezas.
El duque favorecía a la concubina y a sus hijos más que a Eloisa y sus hijos.
Los sirvientes al ver el comportamiento del duque hacia su familia principal, comenzaron a ser leal a la concubina Graciela.
Eso hizo que el ego de la concubina del duque se subiera a los cielos.
Ella y sus hijos también trataron mal a la familia principal del duque, y el duque cuando se enteró no hizo nada.
Los años siguientes la cosa se volvió más difícil para Eloisa y sus hijos.
El duque limitaba a su primera familia, y le daba a manos llenas a su concubina, todo lo que ella deseaba.
Fue capaz de mandar a una vieja casucha en el mismo ducado a su esposa principal y a sus dos hijos.
El pretexto era, que su concubina deseaba tener más espacio en la mansión. Solo le asignó una sirvienta a Eloisa, para que le ayude en los quehaceres del día.
En esa casucha pasó lo imposible, la concubina del duque comenzó a intimidar a Eloisa y también a sus hijos.
Todas las pocas provisiones que el duque les mandaba, ella las tomaba y de paso también se llevó a la única sirvienta que Eloisa tenía a su disposición, provocando así, que ella misma tenga que hacer los quehaceres de la casa, como si ella fuera una criada.
También la aisló de su familia, y cuando ellos pedían verla, él falsificaba una carta con magia y la mandaba en su nombre, en dónde insultaba a los padres de Eloisa con palabras de desprecio, ella le pedía espacio.
Ellos por el bien de su hija deciden alejarse y darle espacio.
Esa situación perduró sin cambiar mucho tiempo.
Alexandra tenía 15 años, y por lo tanto era hora de presentarla en un debut en la alta sociedad, la joven era hermosa como una flor, aunque no estaba en sus óptimas condiciones por la mala alimentación y malos cuidados.
El duque para guardar apariencia le preparó una fiesta e invitó a muchas personas importantes.
Cómo siempre Graciela por idea de su hija, le tenía preparado a Alexandra una trampa mortal, y para llevar ese plan a cabo, contrató dos hombres para que la secuestren y le den una droga a la joven y la lleven al bosque de las bestias salvajes que está en el imperio de Nabil, imperio de los lobos.
Todo parecía ir bien en la mansión, y la fiesta dio inicio, se presentó a Alexandra como una señorita al imperio. Aunque claro, su apariencia tan demacrada llamó la atención.
Pero de un momento a otro la joven Alexandra desaparece de su propia fiesta, cosa que causó preocupación en sus padres.
Más en Eloisa que el duque.
El duque organizó una búsqueda exhaustiva por los alrededores de su mansión, y no dio con su paradero.
Cuándo la mañana llegó, él no tenía noticias de su hija mayor, y quería dejar de buscar, pero debía guardar las apariencias, ya que a esa fiesta acudieron muchas personas importantes.
No fue hasta después de tres días cuando Alexandra milagrosamente apareció en los límites del imperio, pero su ropa estaba rota y su cuerpo tenía signos de violación.
Guardias de la familia Amarante fueron quienes la encontraron y la llevaron a los límites del ducado.
Al ver a su hija llegar de ese modo, el duque no preguntó qué pasó, sino que desde que la vio así, le dio una paliza que la dejó inconsciente por una semana.
La concubina y su hija comenzaron a decir que ella se había escapado con un amante en la fiesta, y que por eso apareció en esas condiciones tan horribles.
Eso hizo que ella se ganara un nombre dentro del ducado, todos decían que ella era una puta desvergonzada que se escapa con su amante.
Eso provocó que el duque fuera la burla entre sus conocidos, su valioso apellido comenzó a ser mencionado entre los nobles y no de buena manera.
Debido a las burlas, el duque se llenó de odio por su hija mayor y casi todos los días la castigaba a ella, a su hermano y también a Eloisa por criar a una hija como esa y al hermano, porque él defendía a su hermana y madre.
Era un verdadero infierno lo que vivió esa niña y su familia, y aún más cuando se descubre que ella estaba embarazada.
La concubina convence al duque de echar del ducado a Eloisa y a sus hijos, y que los manden al campo. Asegurando que de ese modo la gente se dejaría de burlar de él.
Aquel hombre hace lo que esa mujer dijo y echó de la mansión a Eloisa y a sus hijos, y de paso se divorció de ella y rompió toda relación con aquella pobre mujer y sus hijos.
Los mandó al campo, pero los tres no llegaron, ya que la concubina otra vez intervino y secuestró a la madre y a los hijos, vendió a ambas mujeres al burdel en dónde ella misma vendía su cuerpo en el pasado, y al hermano de Alexandra, lo vendió como esclavo a un comerciante de esclavos. Obteniendo así una fortuna por los tres.
En el burdel a Eloisa la trataron peor que un perro, y ella para evitar que su hija pierda el bebé decide venderse también en lugar de Alexandra.
Pero cuando venden a una mujer como esclava, esa mujer no es dueña de su cuerpo, y la dueña del burdel por obtener más dinero obligó a Alexandra a acostarse con clientes y en unas de esas veces, la pobre perdió al bebé.
Su cuerpo quedó débil y no se pudo recuperar nunca y por lo tanto murió.
Eloisa no lo pudo resistir y se quitó la vida también, se lanzó por un precipicio.
Un destino casi igual le esperó al hermano de Alexandra, ya que al intentar escapar de su destino su amo lo mató de una paliza.
El duque no se dio cuenta de nada, y fue feliz con su concubina e hijos.
Los padres de Eloisa, nunca supieron lo que había pasado en realidad con su hija, puesto que el duque dijo que ella se había fugado del imperio con algún amante desconocido, y que se llevó a sus hijos. Aquel hombre buscó testigos y falsificó pruebas, los padres de Eloisa murieron del disgusto y su título regresó al emperador.
Una total injusticia.
En un mundo de bestias, solo sobrevive el más fuerte, los débiles tienen un final como aquellas tres personas.
Gracias por llevarnos a vivir tan emotiva novela.