NovelToon NovelToon
Una Jugada Del Destino

Una Jugada Del Destino

Status: En proceso
Genre:Triángulo amoroso / Reencuentro / Amor eterno / Romance
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Abigail Limón

La vida de Ricardo parece estar completa, tiene una novia hermosa y un empleo prometedor pero un día al reencontrarse con un amor del pasado se dará cuenta que su vida había estado vacía todo ese tiempo. Sin dudarlo más tiempo decide recuperar el amor de aquella mujer que alguna vez tiempo atrás lo había sido todo para él, aunque no le será del todo fácil.

NovelToon tiene autorización de Abigail Limón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

reencuentro

Se que lo que sea que le diga no va a hacer que cambie el hecho por el que he sido llamado hasta su oficina. Tal vez debería irme y repasar un mejor discurso antes de presentarme ante usted. Pero no podré encontrar uno bueno para justificar lo que hice. Podría decirle que siendo hombre como soy, no soy inmune a los encantos del sexo opuesto, pero quizás es una mentira con la que yo mismo he tratado de convencerme todo este tiempo. Tal vez lo mejor sea contarle mi historia para que sepa cómo comenzó todo y entonces usted podrá comprender que no soy tan culpable como parece.

Era un viernes, temprano en la mañana, estaba yo en el aeropuerto, sentado esperando a que mi café se enfriará para poder darle el primer sorbo, había llegado temprano así que solo me quedaba hacer tiempo hasta que los demás llegaran. Intenté darle un sorbo al café pero apenas lo intenté tuve que retirar mi boca por el ardor. “Mejor pide un frappé” me decía Mónica algunas veces, burlándose de mí; yo no tenía la culpa, sino las cafeterías que servían el café hirviendo. Discretamente voltee de un lado a otro sintiéndome un poco avergonzado, fue entonces cuando la ví, estaba a solo unos pasos de mí, sosteniendo un vaso de café, vistiendo unos jeans gastados y una camiseta negra de esa banda de rock que por lo visto a ella también le seguía gustando; con su cabello cayendo por sus hombros y mirando distraída para ningún punto en particular. 

—Buenos días señorita —me levanté de mi asiento y le saludé tocando su hombro para hacerla voltear. 

—Buenos… —sus ojos brillaron y su sonrisa de dientes perfectos se hizo tan amplia como su pequeña boca le permitió, seguía siendo tan bonita —Ricardo, eres tú —su reacción fue natural y muy grata para mí pues pude sentir su cuerpo apretarse con el mío por un breve instante. Era increíble que después de casi diez años sus saludos siguieran siendo tan cálidos y solo un abrazo y un beso en la mejilla me podrían hacer arder —¿Qué haces aquí? —me preguntó aún sonriente. 

—Ya sabes, un poco de esto, un poco de aquello, por el momento estoy aquí esperando a mi… a una amiga —ella rió un poco por mi parloteo, quizás fui demasiado obvio al no mencionar a Mónica, pero ella lo ignoró y se acomodó el cabello tras la oreja, seguía siendo tan linda —. ¿Y tú, Angie ? 

—¿Yo? Pues estoy por iniciar una gira por toda latinoamérica para promocionar mi nuevo disco —. Su risa no se hizo esperar cuando vio mi cara de asombro e incredulidad —. Estoy esperando a unos amigos, iremos de vacaciones. —Por un momento me la creí —dije riendo aún por la broma. 

—Mami, ¿ya casi nos vamos? 

Eso me tomó por sorpresa. Una niña de unos seis o siete años se acercó jalando su mano para llamar su atención. Una ligera punzada en mi pecho me hizo sentir un poco miserable, aunque no tenía porqué, pues el tiempo había pasado y tratándose de ella, era normal que estuviera casada, quién podría resistirse. Quizás el hombre saldría detrás mío y preguntaría con voz grave porque hablaba con su esposa, no me daba miedo, en todo caso no soy un tipo enclenque, he practicado deportes (en especial fútbol, eso lo mantiene a uno en forma) pero la imagen me hizo esbozar una amarga sonrisa. 

—Ya casi mi amor —respondió ella a la pequeña que le miraba con grandes ojos aunque un poco adormilados —solo vamos esperar a tus tíos y a tu hermano.

La manera en la que esa niña torció la boca y frunció la nariz me removió algunos recuerdos, claro que la pequeña tenía su toque personal. Volví mi vista hacía Angie , mi corazón se agitó en mi pecho al verla soplar a su café y recordé el mío; la realidad me golpeó de repente y pensé que sería mejor que me fuera, quizás en algún momento llegaría Mónica o el esposo y entonces sería algo vergonzoso. 

—Creo que mi amiga ya se tardó, será mejor que la llame y vaya a buscarla —dije sin mucha emoción, pues de alguna forma quería alargar ese momento. 

—Fue un gusto saludarte. Ojalá y alguna vez pudiéramos reunirnos para platicar y tomar algo —dijo ella lanzándome una de esas miradas que ella solía hacer, provocativa y maliciosa pero a la vez dulce; como si se burlara, como si esperara algo más, algo que sabía que no me atrevería a hacer, aunque quizás todo era producto de mi imaginación y ella solo estaba siendo ella —pero no café, no me gusta el café. 

—Claro, pero…

—Richard, ahí estás —Monica había llegado y si bien era a ella a quien estaba esperando, yo hubiera preferido que tardará un minuto más —Perdón por hacerte esperar tanto, cariño —. De reojo ví a Angie , parecía desconcertada, un poco decepcionada pero qué podía saber yo si en realidad no la estaba viendo de frente. Solo respondí en silencio al saludo de Mónica, un poco parecido al de Angie  momentos antes con la diferencia de que el beso fue en los labios—. Veo que ya conoces a mi amiga Angélica. 

Me quedé de piedra por un momento, Mónica había dicho “mi amiga". Nuestras miradas se encontraron de nuevo pidiendo una explicación uno al otro pero qué sentido había en ello, el destino a veces nos juega pequeñas bromas como cuando conoces a una chica hermosa en un elevador y después de varias citas descubres que es la hija del presidente de la empresa donde trabajas; pues bien, ahí estaba yo, parado entre la que había sido el amor de mi vida por más de diez años y a la que estuve a punto de pedirle su número sin importar que estuviera casada, y mi actual novia e hija de mi jefe, a punto de subir a un avión. Respiré profundo, podía manejarlo. 

—Sí, bueno… ¿nos vamos? —dije cambiando el tema.

—Falta mi hermano —me respondió Mónica indiferente buscando algo en su teléfono —fue a comprarle unos dulces al pequeño Emir—dijo dirigiéndose a Angie  que evitaba mirarme —miren, ahí vienen.  

No lo podía creer, Sergio iría con nosotros; desde que nos conocemos, no nos hemos llevado bien, eso saltó a la vista desde que estuvimos a una menor distancia pero Mónica ya estaba acostumbrada y Angie , ella no nos prestaba atención, en cuanto Sergio estuvo cerca, le arrebató cuidadosamente al pequeño de sus brazos, de un momento a otro me encontré fascinado viéndola con sus hijos, acomodando la mochila de la niña y limpiando la cara del niño que tendría no más de cuatro años, pero entonces recordé ¿y su esposo? acaso… se trataba de 1.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play