NovelToon NovelToon
“La Caída De La Heredera” Ella Lo Tenía Todo, Hasta Que La Verdad La Dejó Sin Nada.

“La Caída De La Heredera” Ella Lo Tenía Todo, Hasta Que La Verdad La Dejó Sin Nada.

Status: En proceso
Genre:Hija rica en bancarrota / Diferencia de edad / Apoyo mutuo
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: @maryurisve

Kendra Barreto es la joya de la familia Barreto, para satisfacer la ambición de su madre, traicionó a su hermana menor Keila y aceptó un matrimonio vacío, sin embargo, el destino le impuso a un guardián que no puede ser comprado: Axel García, un exmilitar con un pasado oscuro y que no puede doblegarlo a su antojo.
Lo que comenzó como una noche de debilidad entre la heredera y el guardaespaldas se convirtió en su ruina y, a la vez, en su salvación, con el nacimiento de su hijo Bennet, se descubre el fraude: el niño no es hijo del esposo de Kendra sino de Axel.
Repudiada por todos y perseguida por una madre dispuesta a todo para ocultar el escándalo, abandonará su mundo y huirá, y en su carrera desesperada por la supervivencia, descubrirá que el hombre que la mira con desconfianza es el único capaz de salvarla, y que, para proteger a su hijo, tendrá que aprender a luchar con uñas y dientes, lejos de los lujos que una vez la definieron.

NovelToon tiene autorización de @maryurisve para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XI: La hija equivocada

Era hora pico y el lugar estaba lleno, a su alrededor, el murmullo del restaurante se detuvo, algunos comensales se reían, mientras que otros miraban con desprecio la humillación pública de René.

René no era un hombre sumiso, ni un pusilánime, simplemente tenía sentimientos sinceros hacia Kendra, así que la miró con molestia porque su orgullo estaba herido en lo más profundo, arrojó con indignación la servilleta sobre la mesa.

—¿Desde cuándo tienes una aventura? —preguntó René, con una lucidez que sorprendió a Kendra.

Kendra se tensó debido a que René la descubriera tan fácilmente, lo que ella ignoraba era que esa supuesta pequeña firma contable, se especializaba en contabilidad forense y era a la persona que buscaban en divorcios de alto perfil o en casos complicados de la policía, pero debido a lo sensible de su trabajo se mantenía de bajo perfil, René era un hombre con más perspectivas de las que suponían tanto Kendra como Ifigenia.

Por su parte Kendra decidió que ya no le importaba mentir; porque la verdad saldría a la luz pronto y no podía permitir que René siguiera amando a una mujer que no existía, necesitaba liberarlo, aunque fuera a través del odio.

—Eso no es tu problema, a quién tengo o dejo de tener en mi cama, no te incumbe, porque desde este segundo, tú y yo hemos terminado.

Para sellar el final, Kendra tomó su copa, y, en un acto de villanía perfecta, le arrojó la bebida a la cara, aunque internamente le pedía perdón.

Mientras el líquido goteaba por el hermoso rostro de René, ella se puso de pie, mostrando una imagen muy orgullosa, aunque se sentía sucia.

—Juro que te vas a arrepentir de esto, Kendra Barreto —dijo él entre dientes.

Kendra salió del restaurante sin mirar atrás, sintiendo que su propio corazón se quedaba ahí, bajo el peso de ese anillo sencillo que nunca mereció.

—Lo siento tanto René, porque no te mereces esto—susurró.

Kendra no sabía que acababa de ganar a un enemigo muy poderoso, pero que a la vez sería la clave para liberarla de lo que vendría a continuación debido a los actos de corrupción de Ifigenia.

—¿A dónde la llevo Srta. Barreto? —preguntó Axel.

—A cualquier lugar que quede bien lejos—respondió Kendra.

—Hizo bien en terminar con él… —comentó Axel mientras conducía hacia un mirador— Después de todo, él nunca fue suyo.

En el mirador, mientras el viento de la ciudad los golpeaba, Axel notó que Kendra temblaba y en un gesto inusual, se quitó su chaqueta y se la colocó sobre los hombros.

—Gracias —susurró Kendra.

Ella no rechazó el gesto y apoyó la cabeza en el hombro de Axel, no como un gesto íntimo, sino como alguien que ha perdido su última ancla y necesita desesperadamente que alguien la sostenga mientras se desmorona.

A la mañana siguiente Kendra llegó a la empresa temprano y le sudaban las manos mientras caminaba en dirección a la oficina de su padre.

—Pasa Kendra—dijo Andrés mientras revisaba la información que tenía en frente.

Kendra cerró la puerta del despacho de su padre y sentía un temblor en sus manos, Andrés estaba sentado tras su escritorio de roble, y era la viva imagen de la autoridad.

—Papá, tenemos que hablar —dijo Kendra y su voz usualmente firme esta vez sonaba muy indecisa.

Andrés levantó la vista notando la palidez de su hija favorita y sintió preocupación de inmediato.

—¿Qué te tiene tan preocupada Kendra?, si es por la cancelación de la boda, como le dije a tu hermana es lo mejor que le pudo pasar, porque ese imbécil de Ángel no…

Kendra lo observó con el rostro desencajado y Andrés decidió callar lo que pensaba decir.

—Estoy embarazada, papá.

El silencio que siguió fue muy pesado, dejando a Andrés petrificado por un momento, intentando procesar lo que estaba escuchando, y se activó en él su instinto paternal pensando en que René era un hombre que en realidad le agradaba un poco, pero al ver el rostro de preocupación de Kendra le dio una sensación de que había algo mal tras ese embarazo.

—El bebé es de Ángel—susurró ella, bajando la cabeza.

Andrés se puso de pie con una lentitud aterradora, y el aire de la habitación de repente se volvió pesado.

—¿De quién dijiste que es ese bebé? —preguntó Andrés con la voz contenida.

Kendra se encogió de hombros.

—De Ángel, el motivo para que la boda se cancelara no fue por la fertilidad de Keila sino porque Ángel y yo…

Andrés no la dejó terminar, sino que cruzó el despacho en dos zancadas, y ese hombre que siempre fue controlado y distante estalló, levantó su mano, cegado por la rabia, con la intención de descargar una bofetada sobre el delicado rostro de Kendra, pero en el último segundo desvió el golpe, ¡BAM!

El puño de Andrés impactó contra la pared, justo al lado de la cabeza de Kendra, haciendo que los cuadros vibraran y ella soltara un grito de terror.

—¡Papá!

Andrés jadeaba, debido a la ira, sus nudillos estaban sangrando y su rostro estaba encendido.

—¡De tantos hombres, Kendra!, ¡De tantos hombres en este maldito mundo! —le gritó hiperventilando—¡Tenía que ser el de tu hermana!, ¡El único hombre que se suponía que era sagrado para ti!

—Papá, lo siento, yo no quise …

—¡No sientas nada! —la cortó él, retrocediendo como si el contacto con ella en ese momento le pareciera muy desagradable—Me das asco, porque te crie para ser una mujer de honor y no una ladrona de maridos, ¿Cómo pudiste ser tan cruel con tu hermana?

Andrés se detuvo por un momento y sintió una punzada de dolor, y no era solo debido a la decepción de lo que hizo Kendra sino pensando en el dolor de Keila.

—No fue mi intención…

—¿No fue tu intención lastimar a tu hermana en lo único que realmente podía dolerle?, ¿Entonces imagínate si realmente hubieras querido hacerle daño?

Kendra observó el rostro de su padre en ese momento y se estremeció porque se dio cuenta de que sin querer logró despertar los instintos paternos de Andrés hacia Keila y ese siempre fue su mayor temor, porque en el fondo una parte de ella le decía que algo estaba mal con su familia, solo que no deseaba conocer la verdad.

Para Andrés fue doloroso darse cuenta de que esa chica a la cual consideraba una bastarda en ese momento le dolía más que la niña de sus ojos, que realmente la quería y estaba destrozado porque todos la habían herido, en especial Kendra a la cual tenía en un altar.

—Vete de aquí —dijo Andrés dándole la espalda—Antes de que olvide que eres mi hija y que has destruido a la única persona inocente que quedaba en esta familia.

Ifigenia entró en la oficina con actitud altiva, pero al ver el rostro severo de Andrés se quedó sin palabras.

—No creas que no sé qué esto es obra tuya … pero juro que no se va a quedar así—le advirtió Andrés señalándola.

—Los dos sabemos que Keila no es la mujer adecuada para Ángel.

—Tienes razón Ifigenia, Keila es demasiado para él —Andrés sentía que su cabeza estaba por estallar—¡Fuera de aquí las dos!

Kendra al borde de las lágrimas salió de la oficina de Andrés en compañía de Ifigenia, porque comprendía que el golpe de la pared era más doloroso que cualquier bofetada, ya que se trataba de que su padre se había dado cuenta de que siempre había favorecido a la hija equivocada.

—No te preocupes Kendra, que en un par de días se le va a pasar el enojo a tu papá—le aseguró Ifigenia.

Kendra, la observó y negó con la cabeza porque estaba devastada, a pesar de que era una villana, amaba a su padre y era a la única persona a la cual no estaba dispuesta a renunciar.

—Deberías irte mamá, porque tengo mucho trabajo — respondió ignorando a su madre.

Ifigenia quería hablar con Kendra, pero ella estaba de mal humor y se fue ignorando que estaba entrando personal médico al edificio para atender los síntomas de Andrés el cual debido a la ira tenía problemas de tensión.

—No le avises a mi hija sobre mi problema de salud —ordenó Andrés.

—Voy a respetar sus órdenes señor Barreto— respondió Axel.

Kendra ignoró a su padre el resto del día no por falta de interés, sino por temor a hacerlo enojar aún más y solo se enteró de que se había marchado temprano, en cuanto a la emergencia médica de Andrés todo fue manejado con discreción por Axel.

A la hora de salida Kendra caminó en dirección al auto y esta vez la expresión en el rostro de Axel era más fría que la habitual.

—¿Día difícil? —preguntó Axel con sarcasmo.

—Algo así —respondió Kendra con descuido.

Axel no tenía idea de lo que ocurrió entre padre e hija, pero más temprano cuando llevó a su jefe a casa luego de recibir atención médica notó que tenía una herida en su mano, y por su experiencia sabía de qué tipo de herida se trataba.

—Srta. Barreto parece que escogió al padre equivocado para complacer —soltó Axel mientras arrancaba el motor, mirando a Kendra fijamente a través del retrovisor.

Kendra cerró los ojos, sintiendo que un profundo dolor que se alojaba en su pecho.

—¡Ya basta, Axel!

1
Fran Sánchez
Estoy así 🤯..... qué pasará en la fiesta..... me estoy comiendo las uñas, de esta intriga....
María Angelica Stessens
me gusta mucho la forma de ser de Axel
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play