Después de años de dedicación a su carrera como modelos en París, Louise y Elodie Venâncio regresan a Brasil para Navidad, ansiosas por reencontrar a la familia y a sus antiguos amores: Romeo y Bernardo. Sin embargo, lo que debió ser un dulce reencuentro se convierte en un juego de miradas, provocaciones y sentimientos sin resolver: los hombres están comprometidos, pero la atracción entre ellos y las hermanas sigue siendo intensa.
Entre fiestas familiares, cuidados a los sobrinos y planes para abrir su propia agencia de modelos, Louise y Elodie descubren que el corazón no se controla. Cartas antiguas, encuentros inesperados y coqueteos peligrosos revelan deseos secretos, pasiones guardadas y conflictos entre amor, celos y madurez. Ahora tendrán que decidir hasta dónde están dispuestas a llegar para conquistar a quienes siempre amaron, mientras equilibran carrera, familia y emociones a flor de piel.
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Capítulo 21
Ver a mi madre intentar sujetar a mi padre, para agarrar las crines de Louise, era gracioso, los murmullos de él, que incluso desconectados eran fastidiosos, cuando él resolvía dar un sermón, no quedaba piedra sobre piedra, tomo mis maletas, y sin preocuparme coloco mi bolso de mano en el regazo y cruzo las piernas, y resolví prestar bien atención en lo que estaba aconteciendo.
Para mi sorpresa, mi abuela se metió, y toma sermón en francés, Bernardo y Romeo entran, mirando extraño para mí, y me preguntan todo lo que ella hablaba, y yo traducía
Bernardo-¿por qué no me avisaste que ella es una diablesa?
Louis-Bernardo
Bernardo se levanta y para de frente para mi padre
Louise-no abuela, yo no dormí con Bernardo, no del modo que está hablando
Y mi abuela es de las antiguas
Romeo -¿qué ella está hablando, amor?
Elodie-que Bernardo tiene que casarse con Lou, ya que ella se perdió con él
Bernardo-señor, no irrespeté a su hija, ella durmió sí allá en casa, pero no hicimos el amor
Louis-madre, usted está empeorando la situación
Abuela -¿Qué está aquí?
Mi abuela apunta para la barriga de Louise
Louise-qué, claro que no, abuela, yo no estoy embarazada, yo no tuve relaciones, todavía soy una samaritana
Abuela -Samaritain coquin
Louis-madre
Bernardo -¿qué ella habló, Betina?
Betina- llamó a Lou de samaritana descarada
Bernardo sonríe, y mi abuela mira feo para él
Tía-gente, tenemos un avión para tomar, podemos resolver eso Después
Tía Margoh habla parada, con los brazos cruzados bien en la altura de los senos grandes, con el ceño fruncido y cara de quien no debería ni estar en la conversación. mi otra tía Suzan, con los cabellos rizados sueltos, gafas de marco colgadas en la blusa corta negra, pantalón listrado azul y casaco verdoso con algunas flores dibujadas.
Ella comienza a hablar, y Romeo me pregunta si ella había acabado de haber salido de un dibujo animado o de la película de los frinston.
Romeo -¿su tía tiene un marido?
Cierro la cara para él, y Romeo para de reír de mi tía
Elodie- a ella le gusta de colores
Romeo -estoy viendo
Louis-Elodie
Louise -esta jodida
Elodie- ¡No estoy jodida cosa ninguna!
argumento, erguiendo el mentón para encarar a mi padre. mirando en sus grandes ojos azules, como los míos, y los de él no desvían ni por un segundo.
Louis-su hermana avisó que iría salir para una playa
Elodie-sí
Louis -mierda Elodie, ¿soy algún idiota?
Elodie-no, padre
Louis-entonces ¿por qué no avisó?
Elodie-padre, yo no tengo culpa, si ella sale por ahí
Mi padre levanta la mano, y sienta en el sofá
Valentina -va a arreglar sus cosas, Louise
Louise sube, y voy para la mesa a tomar café con los chicos
Bernardo-¿de dónde usted estaba saliendo Romeo?
Romeo -Vea si toma cuenta de su vida, payaso.
Bernardo-yo estaba tomando cuenta de mi vida hasta oír usted, salir de aquí de dentro
Romeo -mierda, cállate la boca
Elodie-¿por qué no va en la sala y grita, así mi padre ya prohíbe los dos de venir aquí en casa?
replico, cruzando los brazos y subo, para pegar algo en mi cuarto, cuando veo el celular de Romeo en mi cabecera de cama, pego y así que voy a salir él me empuja para dentro del cuarto
Elodie- Romeo, ¿qué está haciendo, va a dejar a papá furioso?
Romeo me coloca contra la pared, y me besa levantando mi brazo y desciende hasta mi cuello.
Romeo -no demora
Elodie-no voy, se comporta yo te mato, olvidó su celular
Entrego a él, Romeo levanta la blusa para colocar dentro del voz del pantalón exhibiendo la barriga tanquinho.
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elodie puede intentar disimular, pero sé que dio una espiadita en mis músculos de la barriga
Romeo -¿quiere pasar la mano?
Elodie-ja, se cree, ni es todo eso
Romeo-entonces ¿qué está mirando?
Ella rechina los dientes, furiosa con la provocación.
Elodie-idiota, sal
Romeo -vamos
Él sale de manos dadas conmigo, y Bernardo sale del cuarto de Louise
Cadu-ahora los dos están jodidos
Cadu sube, y soltamos la mano de las chicas, así que Louis entra en la sala
Louis-van a llamarme así que llegar, oyó, mandé un coche a buscar ustedes en el aeropuerto
Louise-padre, somos adultas, el señor sabe de eso ¿no?
elodie- vamos a llamarle, padre
Louis- Sí, dentro del horario normal. No de madrugada, cuando todos están durmiendo, y Louise, caso yo supiera de algunas de la suya, va a quedar sin herencia
De esa vez, Louise deja la risa más irónica del mundo escapar.
Louise-Ni viene, padre, no abro mano de mi herencia, te amo mi viejo, prometo cuidar de mí, y de Elodie
Louise-habla sólo por usted, no fue su hermana que salió a las escondidas
Louise-ha listo, vamos tía
ellas se despiden y entran en el coche de la tía, yo y Bernardo salimos juntos, y paramos en un bar, pedimos una bebida, mandamos mensaje y una foto para Cadu y Thomas, en media hora ellos llegan secos en una helada
Quedamos los cuatro, como en los viejos tiempos, si tiene una cosa en que somos bueno, es beber y poner la charla en día, todo era motivo de risas, cuántas cervezas y tequila bebemos, no fue contado
Pero salimos de allí, tambaleantes, sin conseguir sujetar las llaves del coche, nuestra suerte que llamé para mis hombres, ellos llevaron cada uno para sus casas, con una patrulla detrás
Yo subí mi edificio ni sé cómo, me tiró en la cama, y pego la blusa que Louise usó, y coloco en mi cabeza sintiendo el olor de ella. apagué, cuando desperté, era tarde, muy tarde.
El dolor de cabeza me reventaba, tomé baño y me arreglo para mi plantón, y engulló dos remedios para dolor de cabeza y un engove para mareo, entré en el coche y fui directo para la comisaría
si yo tenía trabajo, siempre, hice dos barridos hasta la noche, y todavía necesitaba ver la suicida de mi ex, ni fui en la comisaría a dejar el preso, entré y Romeo estaba peor que yo.
Romeo-ella está estable, la madre quiere llevar ella para casa
Bernardo-¿puedo hablar con ellas?
Romeo -todas suya, más se prepare para la llorona, buena suerte
Respiro hondo y voy hasta Isabele, que sonríe, así que me ve.