Saena es una madre soltera de 30 años que, en medio del caos, logró salir adelante y convertirse en una médica renombrada, especializada en hematología.
Aunque nunca contó con el apoyo de su familia —nadie la ayudó cuando más lo necesitaba—, Saena siguió luchando por sus sueños, gracias a la ayuda de una desconocida que la apoyó incondicionalmente.
Enrico Villar, de 32 años, es un CEO autoritario y justo, soltero y muy codiciado. Le gusta las fiestas, pero su familia insiste en que encuentre el amor y abandone la vida de soltero.
¿Cómo se cruzarán sus caminos?
¿Nos embarcamos en esta historia?
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Capítulo 11
Vamos a aclarar algunas cosas, algunas lectoras se confundieron y entonces voy a puntualizar las familias.
Enrico, Eva y Elias son de la familia Villar cuyos padres se llaman Joana y Eliseu.
Miranda y Marcos son de la familia Alvarez, hijos de Marcelo y Paula.
Recordando que Marcos no usaba el apellido Alvarez, él usaba solo el apellido de la madre (Oliveira), o sea, Saena no lo sabe aún.
Saena y Sávio hijos de la pareja Cíntia y Sérgio, que actualmente viven con la señora Noêmia y quitaron el nombre de los padres y usan el apellido Jones, el mismo de doña Noêmia, ella los "adoptó".
¿Entendieron?
Sigamos con la historia:
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Sávio sonreía por la emoción de Helóa, él conducía y Saena estaba concentrada en unos documentos.
Sávio: ¿Agenda llena?
Saena: Sí, Luana quería que la fuera a buscar después del almuerzo.
No sé si puedo ir.
Hubo algunos imprevistos por eso ella solo pudo venir ahora.
Sávio: Yo puedo ir a buscarla.
Helóa: Yo voy también.
Saena: Muy lista.
Voy a avisarle.
Sávio: Está bien.
Saena le manda un mensaje a Luana y ella agradece, sus padres decidieron quedarse y vendrán después.
Llegan al hospital, Saena saluda a todos, Helóa saluda con la mano a todo el mundo, siguen al ala y allá hay varias personas.
Mujer: ¿Doctora Jones?
Saena: ¿Diga?
Mujer: Quiero agradecerle por todo lo que ha hecho por mi hijo.
Está curado.
Saena: Me alegro, hice mi trabajo que es salvar vidas.
Mujer: Hizo más que eso.
Dio esperanzas a toda una familia.
Saena agradece una vez más, se siente feliz y satisfecha por saber que está ayudando a salvar vidas.
Saena: Pueden quedarse aquí, ella es Ester mi secretaria.
Ester, él es mi hermano Sávio y ella es mi hija Helóa.
Ester: Mucho gusto.
Sávio: Igualmente.
Saena: ¿Nuestro primer paciente ya llegó?
Ester: Sí, hoy la señora tiene el retorno de la señora Miranda, y de la señora Eva, y tiene dos consultas nuevas.
Saena: Está bien.
Ella entra al consultorio y enseguida la paciente entra.
Mientras tanto en la recepción.
Helóa: ¿Tío?
Sávio: ¿Dime que trajiste esas galletas?
Sávio: Sí, ¿por qué?
Helóa: Voy a darles a las personas que están tristes.
Sávio: Tienes un corazón de oro pequeña.
Él saca de la bolsa el pote de galletas, los ojos de Helóa brillan al ver, ella sale y camina por el lugar, Sávio se sienta y observa, él toma el celular y se distrae al responder mensajes y correos electrónicos.
Helóa: Hola.
Hombre: ¿Hola?
Helóa: ¿Cómo te llamas?
Hombre: Sérgio, ¿y tú?
Helóa: Mi nombre es Helóa.
¿Quieres una galleta?
Mi bisabuela dijo que cuando uno está triste, come una galleta y la tristeza se va.
Sérgio: Gracias, acepto una.
Helóa abre el pote y le entrega una, Cíntia llega y le trae el agua que él pidió.
Helóa: ¡Hola! Le estaba haciendo compañía.
Cíntia: ¡Muchas gracias! Niña linda.
Ahora tenemos que irnos, tenemos una consulta con la Doctora Jones.
Helóa: Es mi madre, doblando en ese corredor está su consultorio.
Ellos agradecen y siguen hasta allá.
Sávio nota que Helóa no estaba cerca y se levanta, él va por el otro corredor y encuentra a la niña bebiendo agua.
Sávio: ¿Quieres matarme del susto?
Helóa: Vine a beber agua.
Tío, ¿notó que hay dos corredores aquí?
Sávio: Sí.
Helóa: Las personas pueden desencontrarse así ¿no?
Sávio: Verdad, vamos.
Él se gira y al mirar hacia la entrada ve a una joven pelirroja linda, sus ojos se quedan en esa dirección y al lado ella viene acompañada de un hombre, Helóa nota que él se quedó parado y mira en la dirección y ella al ver quién es se pone eufórica y corre hasta allá para hablar con él.
Helóa: ¿Señor Enrico?
Él mira a la niña y se acuerda de ella.
Enrico: Hola pequeña prodigio
¿Todo bien? ¿Qué haces aquí?
Sávio: Helóa, no corras de ese modo.
Discúlpeme por estar molestando.
Enrico: Ella no molesta, ya nos conocemos.
Helóa: Tío, él es Enrico Villar.
Y él es mi tío Sávio.
Enrico: Mucho gusto.
Helóa: ¿Usted está malito?
Enrico: Como si fuera yo.
Ella es Eva mi hermana.
Helóa: Hola, ¿quieres una galleta?
Ayuda a dejar la tristeza de lado.
Eva: Hola, muchas gracias.
Acepto.
La joven da una linda sonrisa, Sávio no deja de notar lo bonita que es su sonrisa, Helóa saca una galleta y le entrega.
Eva: Tenemos que irnos, tengo una consulta con la Doctora Jones.
Sávio: Está en buenas manos.
Helóa: Sí, ella es la mejor.
Eva: Debe ser, para tener tantos elogios.
Y estoy de acuerdo con cada elogio.
Ellos siguen hasta el lugar de espera.
Sávio: Vamos a volver.
Los dos están sonriendo y cuando llegan Sávio ve a una pareja que él pensó que nunca vería, cuando la pareja nota su presencia, ellos iban a levantarse, pero Sávio tomó la mano de Helóa y salió con ella de allí apresuradamente y fue al área de alimentación.
Helóa: ¿Qué pasó tío?
Sávio: Tengo hambre. (miente)
Helóa: Yo también.
Sávio: Jaja
¿Qué tal una porción de pastel de chocolate?
Helóa: Oba.
Sávio: Será nuestro secreto.
Piden dos porciones de pastel y ambos comen, Sávio recuerda lo que acaba de ver y él imagina cómo será la reacción de Saena al verlos a los dos frente a ella.
En el consultorio:
La primera paciente ya había terminado, cuando ella iba a tomar la ficha del segundo su celular suena y ella atiende, Ester manda a la pareja a entrar, Saena estaba de espaldas hablando con el director del hospital, ella finaliza la llamada y al girarse se topa con sus padres.
Sérgio: ¿H.hija?
Saena: Doctora Jones.
Prefiero así.
Cíntia: ¿Jones?
Saena: Sí.
El clima se pone tenso, sus padres no creen que ella esté allí frente a ellos, y, al mismo tiempo notan cuánto ha cambiado, ya no es una niña sino una mujer, médica y profesional, allí no era Saena la hija, sino la Doctora Saena Jones médica.
Saena se retira, y enseguida vuelve con un café y luego comienza a hacer las anotaciones, hace preguntas.
Saena: Quiero todos los exámenes recientes que tenga.
Cíntia le entrega, Saena hace la ficha completa, y le explica cómo será el tratamiento y los cuidados que debe tener y también dice que él debe pasar con un nutricionista para ayudar con la dieta.
Saena: ¿Alguna duda?
Sérgio: ¿Podemos conversar?
Saena: ¿Sobre su caso?
Sérgio: Hija.
Ella corta antes de que comience a hablar.
Saena: Mire, estoy aquí como profesional.
Cualquier asunto que esté fuera de eso, no me interesa.
Quiero su retorno en 15 días, voy a recetarle los medicamentos y así que termine haga nuevos exámenes y así que estén listos marque su retorno conmigo.
¡Que tengan un buen día!
Ellos se quedan sin saber cómo hablar o acercarse a ella, ambos se levantan tristes y salen ya que percibieron que ella no iba a dar apertura, Saena llama a Ester y le dice que espere un poco pues ella necesitaba ir al baño.