Xander regresaba a su mansión luego de casi tres años de ausencia. Su tío Salazar se encargaba de organizar y llevar a cabo todas las actividades de sus negocios. Era el único familiar que le quedaba y la persona a quien más apreciaba.
- Xander, hijo, que gusto verte de nuevo -Salazar hablaba con gran alegría, sonriendo felizmente. Era la única persona que no se asustaba cuando veía las cicatrices de su rostro.
- Tío -el joven abrazo fuertemente al hombre mayor.
- Ya no te vayas tanto tiempo, si no, la próxima que vuelvas yo ya estaré muerto. Te sentirás muy triste de no pasar tiempo con este viejo.
- Ya no me iré tío. La guerra en la frontera a acabado hace mucho tiempo, sólo hacíamos tareas de construcción. El rey me ha mandado a llamar. Creo que me pedirá que me quede aquí indefinidamente.
- El ministro de guerra es viejo. Ya es tiempo de que la sangre joven nutra a nuestro reino.
- El rey quiere algo más ¿verdad?
- Así es -suspiró su tío- te pedirá que te cases, es casi seguro.
Xander comenzó a reír amargamente.
- Ninguna joven noble querría casarse conmigo tío, ya me has visto.
- No hables así hijo, eres un buen hombre. Esas marcas no significan nada.
- Entonces, ¿hay alguna voluntaria?
- En realidad -el hombre parecía incómodo al mencionar eso-, el Duque Martell ofreció la mano de su hija mayor en matrimonio. Se llaman Luciana Martell, tiene 18 años y es una joven muy amable y hermosa...
- Pero... Es muy bueno para ser verdad tío, y lo sabes.
- Es ciega, de nacimiento.
Xander comenzó a reír a carcajadas. Era el mejor chiste que le habían hecho en su vida. Algunas lágrimas salieron de sus ojos luego de tanto reír.
- La esposa de un desfigurado es ciega. Vaya crueldad para con su propia hija.
- Todo mundo sabe que el Duque no adora precisamente a su hija mayor, la culpa por matar a su madre. Quizá sea buena idea que te cases con ella, sólo para sacarla de ahí. He investigado sobre ella desde que me enteré de las intenciones del Duque, tu eres el segundo hombre más rico del reino, y naturalmente le convendría un matrimonio que los emparentará así que está muy interesado.
- Que investigaste, tío.
- Al parecer, ella era muy amiga del príncipe Gabriel. Pero recientemente, el se metió a la casa del Duque y tuvo relaciones con su prometida, pero luego dijo que el creía que era Luciana. Y que la amaba, que se iban a huir juntos, pero el rey decretó su matrimonio rápidamente.
- Que otro hombre la ame, y que ella ame a otro hombre no me hace que quiera casarme con ella.
- No entiendes. Su familia la golpeó por eso. Los sirvientes dicen que la azotan muy seguido. Pero ella no se queja nunca. Me da mucha pena su situación. Ella tiene unos tíos, que viven en la isla Zafiro. Si te casas con ella, la puedes liberar del infierno en el que vive, te divorcias de ella y la mandas con sus tíos. Así podrás cumplir con las órdenes del rey y ayudar a esa pobre chica.
- No lo se. No me gusta la idea de casarme por caridad. Tampoco me gusta la idea de que me obliguen casarme. Si fuera por mí, me quedaría en la frontera.
- Lo sé. Supongo que no te haría daño conocerla. Estamos invitados a la boda real, es obvio que la señorita Luciana asistirá, así que tendrás la oportunidad de verla después. Si aún así no te quieres casar con ella, es posible que el Duque la case con cualquier hombre que codicie su belleza.
Xander sabía que su tío tenía buenas intenciones, pero el matrimonio no era para él, mucho menos el amor. Había cometido muchos pecados en su vida, y no creía ser merecedor de tener algo positivo, incluso su padre y hermano lo habían odiado por el hecho de ser hijo del pecado.
Después de dos días de haber llegado a Citial, la capital del Reino, el fue a la ciudad, según su tío un hombre de su importancia y riqueza debía vestir adecuadamente. No le gustaba salir, pues sentía que todo el mundo observaba siempre las cicatrices de su rostro, por lo que casi siempre que salía llevaba una máscara que ocultaba sus marcas. Había ido a que le tomaran medidas, encargando la ropa de mejor calidad y pidiendo que fuera enviada a su mansión. Xander platicaba con un amigo, un joven capitán muy prometedor, y se había quitado un momento la máscara para limpiar el sudor que recorría su rostro, cuando sintió un golpe en su espalda.
- Señor, debería ser cuidadoso, mi señorita no puede ver, y usted está como un bruto... -la joven gritó en cuanto vio su cara, y Xander maldijo su descuido. Se apresuró a ponerse su máscara, y luego vio tirada a la más hermosa mujer del mundo, como inconsciente. La levantó con la intención de llevarla al médico, pero su acompañante le dijo que era la hija de Duque Martell, entonces se dirigieron a casa de ella.
Cuando llegó, le sorprendió que los sirvientes parecían preocupados, pero no la familia, por lo que él mismo mandó llamar al médico, y luego pidió una audiencia con el Duque.
- Duque Martell, disculpe haber llegado sin invitación, pero me topé con su hija en la ciudad, al parecer perdió la conciencia y la traje inmediatamente. He llamado a un médico.
- Ah. Muchas gracias general Wolf. Mi hija tiende a hacer ese tipo de cosas.
- Disculpe, no le entiendo.
- Si, hace como que se desmaya, pero está bien. Dentro de poco despertará.
Xander parecía enojado, y estaba a punto de regañar al hombre cuando anunciaron la llegada del conde Vigril, un anciano decrépito conocido por ser un lujurioso. Xander aborrecía a ese tipo de gente.
- Duque Martell, que gusto verlo -dijo el anciano con voz silvante-, ¿ya pensó en mi propuesta de matrimonio para la señorita Luciana? Esté seguro que la trataré como se merece -Xander sentía asco, conocía a los tipos libidinosos como él, seguramente sólo deseaba poner sus asquerosas manos encima a la hermosa Luciana.
- Conde, verá, en realidad su propuesta es muy tentadora, para el futuro de mi hija por su puesto, yo creo que si...
- Disculpe que lo interrumpa Duque, pero tenia entendido que se me hizo la oferta de matrimonio a mi también. No había podido aceptar como se debe por cumplir con mis deberes, pero en realidad, deseo casarme con su hija. De hecho hoy planeaba venir a verlo para conocer a la señorita, pero como le comenté hace un momento antes de la interrupción de este anciano, me la encontré hoy.
- Jovencito -grito el viejo asqueroso, rojo del coraje-quien te crees que eres, como para atreverte a hablarme así.
- Soy el General Xander Wolf. El futuro esposo de la señorita Luciana -no sabía porqué, pero después de ver a la joven y pensar en las ideas indecentes del viejo Vigril, Xander tomó la decisión de salvar a aquella joven indefensa.
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Comments
Sara Zoar
Eeeeee!!!!!!! jjjj ya se decidió
2024-08-14
1
Flor Rui3
ya me imagino la cara ese viejo se le puso de colores a ver Xander
2024-03-13
1
Any Estrella Santander Donoso
Debe ser atractivo solo que debe haber sufrido algun accidente en la guerra
2023-08-19
2