Llegamos a la casa de seguridad en California, lo primero que hice fue darme una ducha y entrenar un poco, después me coloque un vestido negro y salí hacía el club, mi tío Bruno, es quien se encarga de el.
—Hola tío— Entré por la oficina y se levantó a toda prisa a abrazarme.
—Em, estas hermosa mi reina, por cierto, Domanski estuvo por aquí ayer, ¿Que paso con el cargamento?— Inquirió.
—El maldito hijo de puta, se lo robó y ahora se está haciendo el que no sabe nada, el piloto de la avioneta soltó la sopa con un poco de ayuda— Dije con un encogimiento de hombros y sonrió.
—Vaya, sigues los pasos de tu madre— Dijo y asentí.
—Por supuesto, debo ser como ella...— Estuvimos hablando sobre la próxima reunión que se llevaría acabo en dos días, los puntos fuertes los nuevos socios y la nueva droga que se llevará a Asia.
—Alek está haciendo un buen trabajo— Dijo por último y asentí.
—Es el mejor cocinero que exista — Alabe a mi sexy novio con una sonrisa.
—Estas muy entregada al amor— Se burló y negué.
—Que dices tío, me gusta, me encanta, me atrae y lo quiero pero nada más— Dije mirando de reojo a Jeison que cambió su semblante a uno más serio.
—En fin, nos vemos en dos días Em— Dejó un beso en mi frente y salió de la oficina.
—"Es el mejor cocinero que exista", tremenda mariconada— Se mofó y reí divertida.
—¿Celoso?, que yo sepa no hay nadie que lo haga como él— Dije, me jaló del brazo, choque en su pecho y me tomó de la barbilla ejerciendo un poco de fuerza.
—Eso quien lo dice... — Estalle en risas, me puse de puntitas y relami sus labios con mi lengua.
—Yo mi amor—Me abrí pasó en sus labios y lo besé con esa misma fuerza que siempre me invade.
—Eres una maldita hija de perra— Musculla sobre mis labios.
—Este será nuestro último beso— Me aparte y salí de la oficina, es mejor así, alejados, distantes y sin nada que nos una...
Dos días después y la dichosa reunión se llevará a cabo en la bodega del Sur de California, allí estaban todos los líderes reunidos, con los asiáticos había unido fuerzas y sé que el señor Buso no me va a traicionar.
Entré por las puertas de la bodega y de inmediato todos los presentes guardaron silencio, unos me veían con ojos de burla y otros con deseo. Ó simplemente ni atención me pusieron.
—No puedo creer que los Lombardi manden a una niña, deberías estar en un centro comercial con tus amigas— Varios soltaron risas, me acerqué hasta mi lugar y me senté en la cabecera de la mesa.
—Vamos a empezar con el primer punto de está reunión... Me quedaré con todas tus rutas, ahora me pertenecen, y si no quieres acabar muerto mejor no digas nada más— Dije mirándolo a los ojos, estalló en una carcajada y todos se quedaron en silencio.
—¡Pequeña zorra, quien demonios te crees!— Inquirió aún riéndose, sonreí un poco y me levanté de mi lugar, acomode mi vestido y de mi muslo saque un cuchillo lo lance y dio justo en su cabeza, su cuerpo cayó al suelo, con los ojos bien abiertos y una sonrisa plasmada en su asquerosa cara.
—Alguno tiene algo mas que objetar— Dije mirando los rostros de cada uno, negaron con la cabeza y Jared sonrió.
—Por supuesto que no, nadie quiere acabar con un cuchillo en medio de sus cejas— Sus ojos adquirieron un brillo.
—Ahora sí, empecemos— Dije sin apartar mi vista de él.
Durante toda la reunión los nuevos socios estuvieron de acuerdo con los porcejantes y las ganancias de cada gramo vendido, la nueva droga se probaría primero en Asia, un lugar fuerte, después continuaremos en Europa y en toda América latina finalizando en el sur.
—¡Perfecto! Es como vender dulces— Dijo el señor Buso y sonreí.
—Y de la mejor calidad— Asintió con la cabeza y se retiró.
Iba saliendo de la bodega y una mano me detuvo del brazo, actúe instintivamente y saqué una pequeña cuchilla colocandola en el cuello sin hacer presión.
—¡Hey tranquila!—Exclamó Jared, la bajé y la guarde nuevamente.
—¿Qué pasó Domanski?, habla rápido no tengo mucho tiempo.
—Hermosa Emily, cerremos el trato tu y yo solos— Inquirió coqueto.
—Sería un honor, pero debo volver a Italia, verás soy un mujer muy ocupada, y además... Me acerqué a sus labios... tengo que solucionar un problemita... Tragó grueso y me alejo con una sonrisa de labios cerrados.
Camine hasta llegar al auto y Jeison estaba de brazos cruzados con el ceño fruncido y con cara de poker. Esta celoso el idiota este.
—Te faltó que le quitaras la ropa— Gruñó molesto.
—A quien se la quiero quitar es a Alek— Dije y pase por su lado no dijo nada más, pero pude sentir como me asesinó con la mirada.
Volví a la casa de seguridad, empaque mi ropa y Aliste mis cosas.
—Jeison prepara el jet— Dije por la radio y este contestó un seco "Sí".
Sé que estoy actuando distante y fría con él, pero lo nuestro solo fue sexo, que esperaba de mí, sabe como soy, no debe de sorprenderse. Además que él fue el de la dichosa idea de ser "amigos con derechos".
Al subir al jet, nos sentamos en extremos separados, me centre en armar toda la ruta del cargamento que debo llevar a Asia, me quedé inmersa por horas hasta que me arrebató el plano de la mesa y me tomó de la mano.
—¿Que haces?— Dije mientras me arrastraba hacia el dormitorio.
—Debes dormir— Se limitó a decir y me mordí los labios.
Me empujó en la cama y caí en ella de espaldas. Se acomodo a mi lado y mi corazón estaba a punto de salir disparado del pecho. No puedo negar que soy adicta a él, a su cuerpo, a sus labios, a sus deseos más profundos, y aunque trato de huir; simplemente no puedo.
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Comments
Beda Lourdes
Como dice el dicho de tal palo tal astilla
2025-04-04
0
Haidee Uray
Emy quiere a muchos y no ama a nadie
2024-11-09
0
Gloria Farfan Vallejos
está señorita no sabe lo que quiere dice amar a uno pero se besa con otro
sólo digo y cuando tenga relaciones con su novio no diga el nombre de su amigo
2024-03-23
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