...XVII....
En medio de la selva Mountainblaze, cinco días después de la llegada del misterioso niño, el ejército de la princesa Brenda luchaba ferozmente contra los malvados ogros.
Aridam para sorpresa de todos tenía gran habilidad con la lanza y poseía una extraña energía de oscuridad a la cual los ogros parecían temer, por lo que evitaban enfrentarse a él.
No obstante, las aves lo atacaron y le hicieron varias heridas, cuando el enfrentamiento terminó la princesa se acercó a él para asegurarse de que estuviera bien.
A unos pasos del niño se detuvo asombrada del color negro de su sangre, al preguntar la razón de ello, Aridam miro a su alrededor buscando a los soldados heridos.
— «¿Qué está pasando, donde estoy exactamente?» — No lo sé, creí que la sangre de todos era negra.
Cadmun interrumpió la conversación para pedirle a la princesa abriera un portal que los llevará de vuelta al campamento.
Más tarde mientras ayudaba a Ashura con su entrenamiento, su nuevo amigo se acercó a ellos para pedirle a Brenda que tuvieran un combate.
— ¿Estás seguro, ella es muy fuerte?— dijo Ashura con una sonrisa divertida.
Aridam invocó una lanza tan negra como el color de sus ojos que tenía una filuda punta de cada lado y un grabado de lo que parecían rosas.
Al sentir la enorme y descontrolada energía que él irradiaba, la niña invocó su espada, cuando su amigo dio la señal de empezar ella fue la primera en atacar, su arma chocó con la de su adversario quien giro su lanza para obligarla a alejarse.
Golpes iban y venían, el combate se intensificó cuando los ojos de Aridam se volvieron completamente negros y con ello pareció haber perdido el control, ya que sus ataques de no haber sido por la fuerza de la princesa habían resultado mortales para quien lo enfrentará.
Ella sintió una gran emoción por haber encontrado a un oponente tan fuerte.
Ashura preocupado por la gran cantidad de sangre en el suelo, se armó de valor y se interpuso entre ellos.
Ambos se detuvieron de inmediato, pero no pudieron evitar que la energía que rodeaba sus armas lo lastimara haciendo pequeños cortes en todo su cuerpo.
Beatriz y Zaida llegaron corriendo para averiguar a que se debía la gran cantidad de magia que percibieron, cuando miro a Ashura en el suelo sangrando, la duquesa se acercó a él mientras la princesa lo curaba.
Al terminar de sanarlo, Zaida lo cargo y volvieron al campamento.
Todos murmuraban que seguramente el chico nuevo era el culpable, quedándose en silencio ante la mirada intimidante del duque Tranthya.
Al anochecer la mayoría estaban descansando, Aridam miraba fijamente a sus compañeros de habitación, Ashura dormía profundamente desde el incidente y Brenda también dormía plácidamente abrazando su almohada.
Triste salió de la tienda; los más jóvenes se habían convertido en sus amigos y lo trataban muy bien, eran divertidos, amables, eran los únicos que no lo miraban con desconfianza.
Respiro profundo y se dio vuelta para volver, en ese momento una pequeña ave negra se paró sobre su cabeza.
— Tranquilo, soy yo querido.
— Madre…
— Debemos volveré a casa, nos necesitan.
— Déjame despedir de mis amigos, de otro modo estoy seguro de que me buscarán por todas partes.
— No te preocupes por eso, una vez lleguemos a casa, todas estas personas no te recordaran y tú también los olvidaras. Será como si esto jamás hubiera ocurrido.
El ave cerro los ojos por un momento, cuando los volvió a abrir un portal apareció frente a ellos, por el que cruzaron sin mirar atrás.
— «Muchas gracias por sus cuidados y amistad, es una lástima que los tenga que olvidar, princesa Brenda Arsadan, aprendiz de arquero Ashura, deseo que logren vencer a estos monstruos, adiós, amigos»— cruza el portal que se cerró de inmediato sin dejar rastro alguno de magia.
Al día siguiente, cuando Brenda despertó le sorprendió que el chico y su cama no estaban, en ese momento entro Beatriz.
— ¿Dónde está…?— «¿Cuál era su nombre?»— mi amigo.
— Morita, Ashura está allí— respondió señalando al joven que empezaba a despertar.
— No, me refiero al de cabello negro, el que rescatamos de los ogros, con el que me enfrenté ayer.
— Su alteza, ayer Ashura fue su oponente y a usted se le pasó la mano, por eso está así, ¿Acaso lo olvido?
Lo de su otro amigo, debió ser algún sueño raro.
La princesa pasó toda la mañana preguntando a todos sobre el chico del que apenas y recordaba su rostro.
Se detuvo al notar que sus soldados empezaban a verla confundidos por su actitud. Trato de convencer a su cerebro que todo había sido un sueño y retomó sus labores.
…
Los meses pasaron rápidamente, Cadmun y Crowe consideraban que ya estaban listos para retomar el viaje, cuando la princesa estuvo de acuerdo, recogieron todo, los magos con magia de tierra se encargaron de que pareciera que ellos nunca estuvieron ahí.
Los árboles y la demás vegetación aparecía en cuanto ellos se alejaban, cuando volvieron al camino, los caballos avanzaban a gran velocidad, dejando una gran nube de polvo detrás de ellos.
Después de tres días de viaje por la peligrosa cordillera Varden que atravesaba todo el continente, por fin llegaron a una de las ciudades más grandes del imperio, la cual llevaba el mismo nombre que la cordillera en la que estaba ubicada.
Fueron recibidos con aplausos y halagos, esa noche durmieron en la mansión de un conde que ahí residía.
En cuanto amaneció retomaron su viaje hacia Nazitema, el bosque de donde salía la mayor parte de los ogros que estaban atormentando el imperio.
Pero su plan se vio estropeado cuando llegó un águila mensajera de la academia de magos, con una carta para la princesa en la que informaban que los ogros habían logrado atravesar las barreras y nuevamente estaban devorando a la población.
— ¿Qué haremos ahora, su Alteza?— cuestionó Zaida angustiada.
— Crearemos otro sello que les impida la entrada a esas cosas, no queda otra opción. Mientras tú y los magos se encargan de ello, nos dividiremos para ayudar a las distintas ciudades que están siendo atacadas.
Cuando encuentren la manera de volver a impedir que ellos ataquen a nuestra gente, nos reuniremos aquí y continuaremos con nuestro viaje.
—«A este ritmo, nos tomará meses llegar»— pensó al mirar como el ave se alejaba.
El ejército de la princesa se dividió en cuatro partes y cada grupo partió en distintas direcciones con la promesa de reunirse en poco tiempo.
Pasaron los meses, la investigación de los magos no avanzaba y vencer a los ogros ya no era tan fácil como antes, incluso a la princesa le costaba enfrentarlos, pero ellos nunca perdieron la esperanza, confiaban en que todo terminaría algún día.
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