Capítulo 5.

◼ Capítulo 5.

Al amanecer, cuando la doncella encargada de atenderla entro para despertarla, se encontró con que la princesa ya estaba bañándose, sorprendida preparó su ropa y ayudo a la pequeña a lavar su largo cabello.

— ¿Pasa algo malo, su alteza?— preguntó la doncella al notar como la princesa miraba el vestido que había elegido para ese día.

— Sí, no me pondré vestido, voy a cabalgar por largas horas. Por cierto, ¿ya llegó el sastre con mi pedido?

— Si mi señora, lo que trajo ya está en su anillo transportador, junto a las otras cosas que me pidió preparar.

— Te lo agradezco, buen trabajo— dijo al mismo tiempo que le entregó una bolsa con monedas de oro.

Eligió la ropa que usaría, y ya lista, salió de la habitación para unirse al ejército que partiría a la frontera sur, para cazar a los ogros.

Al llegar se encontró con un gran alboroto, tal como lo habían previsto los representantes, los soldados no estaban de acuerdo con que Cadmun fuera su líder.

— Silencio— se escuchó decir a una voz infantil entre la multitud, al ver de quién se trataba abrieron paso para que ella llegara al emperador, quien sorprendido por la acción permanecía con la boca entreabierta.

Después de la reverencia a su padre, con mirada desafiante expresó a su progenitor su deseo.

— Padre, permítame ir con ellos— dijo muy seria mirándolo a los ojos, antes de que el emperador logrará articular palabra, un conde intervino riéndose de la petición de la princesa.

— Su alteza, esto es un asunto serio, aunque supongo que eso es algo difícil de entender para una niña de nueve años.

En ese momento un estruendo en el cielo se escuchó, un círculo mágico amenazaba el palacio imperial, el emperador y el príncipe heredero corrieron a refugiarse bajo la protección de los guardias de palacio, que creaban círculos para proteger a la nobleza, mientras los soldados quedaban desprotegidos.

Esa era la oportunidad perfecta para mostrarles a todos que no estaba jugando, por eso la princesa se desplazó rápidamente hasta llegar al centro de la formación militar y libero su magia impidiendo el ataque al desaparecer el círculo por completo.

Los soldados miraban con odio al emperador que no había hecho nada por ellos, al sentir sus miradas, nervioso dirigió su vista a los nobles buscando ayuda.

— Su majestad, consideró que la princesa es capaz de liderar a estas personas— aseguró el duque Fortius.

— Bueno, yo…

— Concuerdo, la princesa debe ir con ellos— apoyo la emperatriz fingiendo serenidad.

Se quedó en silencio pensando en que hacer, entre los asistentes Ofelia le hizo señas para que aceptara, después de eso el hombre camino hasta quedar frente a su hija quien se arrodilló ante él cuando invocó su espada.

— Yo, Marcus Arsadan, emperador de Arsadan te nombró a ti, princesa Brenda Arsadan como comandante de este ejército, con la misión de eliminar todos los peligros que amenazan a nuestro grandioso imperio. Vete y no vuelvas a pisar este palacio hasta que hayas cumplido con la misión que te he encomendado.

— No lo voy a defraudar su majestad, gracias por confiar en mí.

— Su majestad, si nos lo permite, yo Cadmun Tranthya y mi esposa iremos con la princesa— pidió Cadmun con desesperación.

— Querido primo, confió en que ayudarás a mi amada hija a cumplir con su misión y a volver a casa a salvo muy pronto.

Al ver el descontento de muchos de los nobles, el emperador se apresuró a despedirse, para volver a la seguridad y comodidad de su palacio, seguido de Quidam y Ofelia.

Los nobles se marcharon poco después, quedando en el lugar la emperatriz, el duque Fortius, los duques Tranthya, Zaida y el ejército.

— Escuchen, sé que mi edad les produce desconfianza, pero les voy a demostrar con acciones que pueden confiar en mí, nos esforzamos para terminar con el enemigo y así volver a casa a salvo, no será fácil, sin embargo, haremos nuestro mejor esfuerzo por lograrlo. ¿Cuento con ustedes?

— ¡Siii, su alteza!— respondieron a coro y en un fuerte grito.

La emperatriz se acercó a ella, le dio un fuerte abrazo, le puso un collar con un dije de trébol de cuatro hojas hecho de esmeraldas y la cargo para subirla al caballo, sorprendiendo a Brenda que nunca pensó recibir una muestra de cariño de su madre.

— Aunque no parezca, te quiero, perdóname, lamento no ser una buena madre. Cuídate mucho, confió en que un día volverás triunfante.

— No te preocupes, estaré bien. Madre, sigue disfrutando la vida con tus amantes o sola, no te juzgó, al contrario, quiero que seas feliz y gracias por permitirme conocer este bello mundo.

— Lo haré, buena suerte— dijo Briana, mientras verificaba que la silla estuviera bien puesta.

Beatriz y Cadmun subieron a sus caballos, todos estaban listos para empezar el viaje, pero a las afueras de la capital antes de que pudieran abrir un portal fueron detenidos por el duque Fortius, quien traía con él a un gran número de personas que vestían ropas blancas, la líder del grupo se presentó como Sol, ella era una famosa maga que a su corta edad había hecho importantes descubrimientos.

— Entre las filas del pequeño ejército que ahora comanda, solo hay dos magos de nivel medio, por eso me tomé el atrevimiento de llamar a este grupo de magos de nivel alto y superior para que la acompañen a la batalla, quiero que sepa que puede contar conmigo para lo que sea, seré su mayor aliado en todo lo que decida hacer— dijo el duque Fortius mientras se inclinaba ante ella.

— Agradezco su ayuda duque y le hago el mismo ofrecimiento, si llegará a necesitar mi ayuda no dude en pedirla— respondió feliz, le alegraba mucho poder contar con alguien tan importante en el imperio.

Los magos se unieron a la formación, avanzaron hacia el portal apretando fuerte las riendas, estaban por empezar un largo e inseguro viaje.

Sus oponentes serían los ogros, ya que los duendes y los círculos mágicos en el cielo dejaron de aparecer de repente.

Siendo un gran alivio para los habitantes porque en el imperio había muy pocas personas con el poder necesario para impedir los destructivos ataques de los círculos, y si varias personas unían fuerzas para destruirlos, el círculo mágico absorbía esa magia haciéndose más fuerte.

En cuanto a los duendes aunque su fuerza y magia no era mucha, su velocidad los convertía en un dolor de cabeza para quienes los enfrentarán por lo tanto que hayan dejado de aparecer también era un alivio.

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Comments

Lenita

Lenita

Que cobarde el emperador, deberían pedir su cabeza

2024-08-15

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