Capítulo 10.

...X....

Brenda miraba a todos con una expresión seria en su rostro, dio un soplido, lanzó la espada al aire y puso su mano donde iba a caer, el filo se enterró en la palma de su mano sin causarle ningún daño, con el contacto el arma desapareció por completo.

En su otra mano ella sostenía el rubí que había sacado del lago, al mirarlo fijamente recordó el brillo de la bolsa, la levantó del suelo para revisar su interior, en ella se encontró otro pedazo de rubí, al juntar las dos partes se formó una sola, una llama roja reparó las grietas formando una gran piedra mágica.

Cuando termino de arreglarse, todos notaron que su forma era igual al objeto desconocido que el mago puso sobre las aguas del lago.

Sol intentó quitárselo de las manos como había hecho con Ashura, pero el duque Tranthya la detuvo, sosteniendo fuertemente su muñeca izquierda.

— Señorita Sol, debería pensar muy bien lo que va a hacer, ese es un muy mal hábito— advirtió apretando más su agarre.

La joven maga asintió y bajo su cabeza avergonzada, la niña le pidió a Beatriz tocar la piedra, como paso anteriormente, después de unos minutos ella volvió a tomar tierra en sus manos.

Ahora se podía ver partes de la anterior visión y lo que pasó después de que la luz apareciera.

Se mostraba como el padre de Sol, saltaba de la felicidad.

Después de eso lanzaba varios hechizos sobre la piedra, pero todos parecían haber sido fracasos, de pronto él caminaba sobre las aguas, con una daga que emanaba energía mágica partió la gema en dos partes, guardo una de ella en la bolsa de cuero y se posicionó entre las grandes lajas, lanzó un hechizo, un círculo mágico apareció sobre el pedazo de rubí, el hombre sonreía orgulloso, pero hubo una explosión, después se podía ver como él se llevó las manos al cuello, parecía no poder respirar, segundos más tarde cayó al suelo sin vida, el círculo desapareció y la piedra cayó al lago.

Lo último que observaron fue como Brenda la tomaba. Sol continuaba llorando desconsolada; como empezaba a oscurecer, Cadmun sugirió que deberían volver, se encontraban muy lejos del pueblo, el bosque podría ser peligroso en la noche.

Zaida al recitar un hechizo hizo levitar los huesos del hombre hasta el centro del lago, allí fueron incinerados hasta convertirse en un montón de ceniza, Beatriz creo un recipiente de piedra donde fueron puestas, antes de marcharse, Sol puso una lápida con el nombre de su padre en el lugar donde fue encontrado.

Al llegar al pueblo varios soldados, magos y habitantes del lugar se acercaron, todos habían estado preocupados por la repentina desaparición. Al contarles lo que había sucedido, organizaron una despedida para el mago, en Arsadan cada que alguien moría, se formaban haciendo un círculo alrededor de los restos del difunto sosteniendo en sus manos una vela blanca mientras cantaban una canción tradicional, cuya letra era un agradecimiento a la naturaleza por la vida y los buenos momentos.

Al terminar todos se fueron a sus casas, Sol les agradeció el gesto y se fue a la posada para acostarse a dormir abrazada a los restos de su padre. Sintiendo como las lágrimas volvían a mojar su rostro recordaba todas las veces que su madre dijo que él las había abandonado, que nunca volvería, que ellas no le importaban, que debía olvidarlo.

Con el tiempo se convenció de que su madre tenía razón, pero saber que no volvió a casa porque murió era mucho más difícil de asimilar que el abandono.

A pocos metros de ella, estaban cenando los duques acompañados de su morita y de Ashura, quien aunque quiso negarse, fue convencido por Beatriz de que no había ningún problema, para la duquesa no era una molestia sí de cumplir los deseos de su pequeña se trataba.

Cadmun al terminar saco de la bolsa de cuero la libreta del padre de Sol, al leer, su enojo crecía cada vez más al pasar las páginas, furioso tomo la gema, apretando con fuerza con la intención de romperla.

— Para — grito la niña lanzándose encima de él— ¿Qué te pasa?

— Su alteza, ese hombre estaba creando un arma para eliminar a la familia real. Mire — Le respondió mostrándole los apuntes en la libreta— Su intención era encontrar un hechizo que logrará sellar la magia de fuego en el imperio, si lo hubiera conseguido la familia real quedaría desprotegida.

— ¿Por qué?— preguntó Ashura.

— ¿Qué no lo sabes?, los Arsadan son magos de fuego, nacen con ese poder, un poder inmenso y destructor que asegura que el imperio este a salvo de quienes busquen dañar estás tierras.

—¿Pero Brenda utilizó magia de viento en nuestro entrenamiento y también de tierra?

— Morita es una excepción, es la única que ha nacido en este imperio con el poder de controlar todos los elementos.

La conversación fue interrumpida por la risa de la princesa.

— Me imagino la cara de terror que hubiese puesto el emperador al quedarse sin magia— continúa riendo.

— Morita, esto es algo serio, me pregunto ¿Qué motivo tuvo el mago para intentar algo como esto?— le dijo Cadmun molesto.

— Calmarte, después de todo no pasó nada, en cuanto al motivo es obvio, mi padre es un incompetente, es normal que quieran eliminarlo a él y a toda su familia.

Ashura levantó las cejas asombrado por como su amiga decía como si nada algo que podría llevar a cualquier otro a la muerte, Beatriz movía la cabeza en negación mientras sonreía, nunca nadie le dijo tal cosa sobre Marcus, ella lo había deducido por su cuenta.

Tras unos minutos de silencio la expresión alegre de la niña cambio, en una de sus manos sostenía el rubí y en la otra el trébol de esmeraldas, en tono serio les dijo que tenía algo que contarles, durante todo el día había evitado pensar en lo que sucedió la noche anterior, pero en cuanto la oscuridad se apoderó del cielo la angustia empezó a invadir su cuerpo, no quería volver a pasar por lo mismo nuevamente.

Les contó lo que había pasado a detalle y pidió a Ashura contar la historia de la anciana, los adultos se quedaron en silencio pensando en que se trataba de una broma, una mentira o simplemente un sueño.

Pero la pequeña estaba muy seria, la pareja se miraba entre ellos sin saber que responder, al notar que ellos no les creían, Brenda se quitó el collar y se lo paso a Cadmun para que vieran como había cambiado, al comprobar que de verdad tenía en el centro una pequeña piedra azul que no estaba allí días antes, levantaron la vista encontrándose con los ojos morados de la princesa, que los miraba fijamente esperando una respuesta, con la esperanza de que ellos tuvieran una explicación para lo que había visto.

Pero los duques estaban aún más perdidos que ella, preocupados por lo de las islas que según aparecieron en el mar, y como de allí habían salido esas criaturas que tantos problemas estaban dando.

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