...XV....
En la tienda solo quedaron Zaida, Ashura y la princesa, en cuanto los duques salieron Brenda dejo salir una carcajada que había estado reprimiendo desde varios minutos atrás.
Sin entender el porqué de su actitud, sus acompañantes se quedaron en silencio esperando a que se detuviera.
— Lo siento— dijo por fin— se me hizo gracioso el enojo de la maga.
La hechicera la ayudo a prepararse para dormir, al terminar su trabajo se retiró; Ashura dormía a unos pasos de la niña, los minutos pasaban y ella notó que el joven no podía conciliar el sueño.
— ¿Qué sucede? — preguntó sentándose.
— Hay muchas cosas desconocidas para mí, y me preocupa que los demás me odien por los beneficios que tengo por ser tu amigo.
— Eso no pasará confió en que te ganarás su respeto, y eso podrás lograrlo si te esfuerzas mucho para ser un gran arquero. Sobre lo otro, también hay muchas cosas que desconozco, pero si quieres puedes preguntarme, si conozco la respuesta con gusto te responderé.
— Bueno, si es así. ¿Me podrías explicar por qué la señorita Zaida estaba tan sorprendida por como se usaba la magia, que no es una maga poderosa también?
— Eso era lo que te tenía tan pensativo— ríe— Eso si te lo puedo decir, la respuesta a esa pregunta es fácil.
Seguramente es la primera vez que ve lo que un mago de alto nivel puede lograr, ya que ella es una hechicera, no una maga.
— ¿Y cuál es la diferencia?
— Bueno, tanto magos como hechiceros poseen energía mágica, la diferencia está en que los magos pueden expulsar esa energía materializada en un elemento, ya sea para atacar, defender o crear algo, como por ejemplo un asiento de tierra; los magos están clasificados por niveles según sus habilidades, además de que muchos pueden usar magia sin pronunciar palabra, y quienes lo hacen usan un lenguaje especial que nadie te enseña, es algo que está en ti si naces como mago.
Por otro lado, los hechiceros no pueden expulsar magia de sus cuerpos solo extendiendo las manos, ellos necesitan objetos como varas de madera o báculos con piedras mágicas, los hechiceros no tienen rango, también tienen una gran conexión con la naturaleza porque utilizan plantas para crear posiciones.
— ¿Entonces los hechiceros no pueden abrir portales y esas cosas?
— Muchos sí pueden hacerlo, pero para lograrlo necesitan el objeto y recitar el hechizo correspondiente.
— Vaya, en mi pueblo nunca escuche hablar de los hechiceros.
— Es normal, hace siglos en Arsadan hubo una violenta guerra entre los magos y hechiceros, donde los últimos querían destruir el imperio, celosos del poder de los magos. Muchos de ellos murieron, cuando la guerra terminó, fueron perseguidos y quemados en hogueras hasta qué mi
Tastatarabuelo se enamoró de una hechicera.
Él le puso fin a la matanza como regalo de bodas.
La gran mayoría de habitantes de este imperio desconoce ese hecho, ya que la familia imperial ordenó no volver a mencionar ese oscuro periodo en nuestra historia para que nadie criticara a su esposa de la que nadie en la familia heredó su naturaleza, pero que se sabe fue una gran emperatriz.
— Increíble, supongo que tú sí tenías que saberlo por ser una princesa.
— No es obligatorio saberlo, pero a mí me gusta mucho leer sobre el pasado de Arsadan, saber por todo lo que paso para qué llegará a ser el grandioso imperio que conocíamos.
Brenda estaba fascinada contándole muchas cosas que había leído sobre todo lo que había pasado en el planeta Harlothad.
Al darse cuenta de que su amigo se había dormido, sonrió mientras movía la cabeza en negación. Se acomodó, tocando el collar de trébol en su cuello se quedó dormida en poco tiempo.
Al amanecer todos estaban listos para partir al sitio que eligieron para usar como campo de entrenamiento por unas semanas.
En el camino, los más jóvenes del grupo iban con los ojos entre abiertos, con grandes ojeras. El haberse quedado despiertos hasta tarde había sido mala idea.
Cuando llegaron a Mountainblaze, una selva que estaba dividida entre dos imperios, ya estaba oscureciendo.
Armaron el campamento, los magos de tierra tumbaron una gran cantidad de árboles, para tener el espacio suficiente para estar cómodos.
Cansados, se acostaron temprano, al día siguiente darían inició al entrenamiento.
Brenda despertó cerca del medio día, después de comer algo y arreglarse fue a supervisar el entrenamiento, dándoles sugerencias a los soldados para qué mejorarán sus ataques y defensa, más tarde se reunió con Ashura.
Aburridos decidieron internarse aún más en la selva, subidos en un árbol, contemplaban el paisaje, la niña sonreía ampliamente al ver las piruetas que su amigo hacía al saltar de rama en rama como si de un mono se tratara.
Su alegría desapareció cuando a lo lejos escucho un sonido conocido.
— Vuelve con los demás— ordenó al joven para después lanzarse del árbol.
El chico la siguió sin pensarlo, mientras caían expresó su deseo de acompañarla, al ver la preocupación del joven la princesa le asintió. A veinte centímetros del suelo, un portal se abrió por el que ellos cruzaron, apareciendo sobre otro árbol.
Confundido, él se limitó a mirar a su alrededor, cuando iba a preguntar la razón de estar allí ella le hizo señas para qué guardará silencio, con su pequeño dedo índice señaló en una dirección.
Al girar su cabeza y ver que señalaba se asustó tanto que casi cae del árbol, como si de una pluma se tratara, Brenda lo alcanzó a tomar de la camisa, lo puso de nuevo en la rama, con magia ocultó su aroma, y creo un círculo mágico visible solo para ella, con el que podrían ver que estaban haciendo las horribles criaturas.
Los amigos permanecían en silencio atentos a lo que pasará. Al escuchar como dos ogros sostenían una conversación en un idioma desconocido para ellos, se miraron al mismo tiempo que una expresión de sorpresa aparecía en sus rostros.
— «Zaida tenía razón» — pensó ella, cuando de repente sintió que algo le quemo el pecho, al bajar la mirada para averiguar a que se debía esa sensación, vio como la piedra en el centro del trébol, desprendía una luz tenue, era esa pequeña gema quien estaba quemando su piel.
Evitando hacer ruido acomodo la posición de sus pies, puso el dije encima de su ropa, con magia ocultó el brillo y con una piedra mágica que siempre llevaba grabó la conversación.
Mientras se decidía entre bajar a enfrentarlos o marcharse, un tercer ogro apareció llevando con él una roca negra de forma ovalada.
Los tres monstruos pusieron sus manos sobre la roca que empezó a liberar humo negro. Brenda intentaba acercar más su círculo, cuando sintió que su amigo estaba a punto de caer, ya que al respirar aquel humo había quedado inconsciente.
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Comments
Cielo Azul E
está demasiado interesante he intrigante excelente autora
2024-06-08
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