...VI....
Su primer enfrentamiento con los ogros fue en Haas, un pueblo dedicado a la producción de telas, al llegar los habitantes corrían desesperados intentando salvar sus vidas, los soldados se distribuyeron siguiendo las indicaciones de Sol, la princesa permaneció en su caballo mirando atentamente todo lo que sus soldados hacían, de pronto a lo lejos se escuchó un fuerte grito, Beatriz fue a investigar que sucedía, encontrándose con la hermana del ama de llaves de la mansión del marqués siendo devorada por un ogro, al ver la escena su vista se volvió borrosa, otro ogro apareció detrás de ella, antes de que pudiera hacerle daño un joven le contó un brazo con una pequeña y oxidada hacha.
Beatriz reaccionó, eliminó a los ogros, tomo al recién nacido que la mujer tenía en sus brazos, se subió a su caballo y de un jalón subió al chico, al llegar junto a Brenda, ella la recibió con una sonrisa.
— Te lo dije, tú puedes con esto, eres muy fuerte.
Una hora más tarde la caballería volvió a reunirse, los magos curaban las heridas de los soldados y las de los civiles que en silencio lloraban la muerte de sus familiares.
Pasaron la noche en Haas, para asegurarse de impedir cualquier otro ataque. La princesa dormía profundamente en la posada del pueblo cuando el ruido que provocó la puerta de su habitación, al ser abierta, la despertó, con su mano cubierta en magia de fuego atacó al intruso.
— Su Alteza, soy yo— grito asustada Zaida, quien estaba cubierta de sangre.
— Otro ataque— preguntó la niña intentando ponerse las botas.
— No, pero tengo algo que mostrarles por favor, alteza, venga conmigo.
Afuera de la posada las estaban esperando Cadmun, Beatriz y Sol, la luna iluminaba su camino, el viento movía los árboles y las criaturas nocturnas, daban vida al tenebroso bosque.
Al adentrarse, sobre una piedra plana y enorme, se encontraron con los cadáveres de dos ogros, que habían sido abiertos desde la garganta hasta el ombligo.
Beatriz y Sol cubrían sus narices para evitar respirar el hedor de los cadáveres. El duque fue el primero en hablar para pedirle a Zaida, les dijera que era eso tan importante que necesitaba mostrarles.
— Sol, podría por favor iluminar el lugar— pidió la joven a la maga de clase superior, quien con un chasquido de dedos creo círculos mágicos sobre el sitio alumbrado los cuerpos.
Zaida les pidió acercarse más, al hacerlo ella expuso lo que había descubierto al hacerles la autopsia a esos ogros.
— Al enfrentarme a este par me percaté que uno de ellos era distinto a los ogros que conocemos, por eso los traje aquí para estudiar su anatomía.
Al hacerlo me encontré con esto— señala el pecho del monstruo— Este tiene dos corazones, sus cuerdas vocales están más desarrolladas, probablemente podía hablar como lo hacemos los humanos y tiene un rastro de magia de tierra, pensé que era debido al ataque de alguno de los soldados, pero al terminar de revisarlos llegué a la conclusión de que le pertenece a él.
—¿Estás diciendo que esta cosa, podía usar magia?
— Exactamente, duquesa, esa es la conclusión a la que he llegado.
La princesa prendió fuego a los cuerpos, el ogro extraño se quemó mucho más lento que el común, mientras los miraba quemarse, muchas preguntas invadía su mente, intentando comprender todo lo dicho por Zaida, ya que aunque era más inteligente y fuerte que cualquier niño de su edad, su capacidad aún no se comparaba con la de sus acompañantes.
Al volver a su habitación, deseaba poder crecer rápido para comprender todo lo que la rodeaba, de esa manera podría tomar las decisiones correctas que la ayudarían a vencer los obstáculos que seguramente la estaban esperando.
Al día siguiente desayunaron junto a los soldados, mientras comían, ninguno de ellos menciono nada de lo que había pasado horas antes. Zaida no soportó el silencio y pregunto a la princesa que pensaba sobre su descubrimiento.
— No creo que debamos darle importancia, seguro esa cosa era una mutación o algo así— intervino Sol restando importancia al asunto.
— ¿Recuerdan el día en que llegue cubierta de sangre?— preguntó Brenda a Beatriz y a Cadmun quienes en una solo voz respondieron: Sí.
— Toda esa sangre era de ogros que se acercaban a la marca, entre ellos había dos iguales a ese ogro diferente, me fue más difícil vencerlos que a los otros veinte, por un momento creí que ellos les daban órdenes al resto, sin embargo, abandone esa idea pensando que lo había imaginado, al derrotarlos a uno de ellos le hice un corte profundo en el pecho notando sus dos corazones, pero pensé que todos los ogros eran así.
Por un momento otra vez guardaron silencio, Zaida menciono las aves de especie desconocida que estaban atacando el imperio, discutieron sobre el asunto durante dos horas, sin llegar a ninguna conclusión se separaron para continuar ayudando a los habitantes de Haas.
Brenda acariciaba el tronco de un árbol seco, mientras observaba como una familia de conejos pasaba por allí.
— Señorita, ¿es usted quién lidera a estas personas?— pregunto el joven que había ayudado a Beatriz el día anterior.
— ¿Cómo te atreves a no hacer una reverencia a la princesa? — regaño Sol al joven, que miraba al suelo avergonzado por su error.
— Sol, déjanos solos— ordenó la niña sin despegar su vista de los mamíferos.
La mujer sorprendida se quedó parada en el mismo lugar, aún no podía entender cómo alguien tan pequeño tuviera tal autoridad, magia e inteligencia. Sin más opción obedeció, no sin antes amenazar al joven con que le cortaría la cabeza si cometía algún error.
— ¿Por qué quieres hablar conmigo? — cuestionó la niña al joven mirándolo con amabilidad.
— Tengo dos motivos, su alteza. El primero es pedirle que me permita unirme a su ejército y el segundo es entregarle esto— dijo dándole un extraño collar— Una mujer de edad avanzada llegó a nuestro pueblo meses antes de que los ataques iniciarán, ella dijo que el fin del mundo se acercaba, qué criaturas horribles iban a invadir estas tierras.
La tomaron por loca y nadie hizo caso a sus advertencias, yo siempre he sido curioso, por eso le pedí a la anciana, me contará esa fantasiosa historia.
— ¿Y?… — preguntó Brenda, muy interesada en lo que el joven quería contarle, creó asientos de tierra y lo invito a sentarse para qué retomará su relato, quien con una sonrisa se acercó más tranquilo, de su pantalón saco una manzana que le ofreció a la princesa, ella la recibió, la dividió en dos partes entregando una de ellas al chico— primero comamos, después me contarás todo lo que dijo esa mujer— ordeno dándole un mordisco a la fruta.
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Updated 28 Episodes
Comments
Lenita
Brenda es muy confiada.
2024-08-15
1
Isabel Conde Lema
ésto se pone más interesante 🤣😃
2024-02-27
2