...VIII....
◼ Capítulo 8.
El collar que le había dado Ashura se elevó en el aire, la almohada cayó de la cama provocando un sonido similar al que produce una gota de agua al caer sobre agua estancada, la princesa estiró la mano para tocar el objeto, al alcanzarlo, una luz intensa la obligo a cerrar los ojos y cuando logro abrirlos se encontraba en un bello bosque.
Las flores se movían con el viento, liberando una deliciosa fragancia desconocida para ella, al avanzar, noto que su cuerpo era atravesado por las ramas, asustada, llevo su mano derecha a su cuello para sentir su pulso.
Dejo salir un largo suspiro de alivio, la gema azul cielo en su mano izquierda se movía como si de un corazón se tratará, Brenda por algún motivo sentía una enorme tristeza, asustada por todo lo que estaba sucediendo, quería salir de ese lugar, pero su cuerpo se negaba a moverse, al sentir sus lágrimas recorrer sus mejillas, cerro fuerte sus ojos, respirando profundamente.
— «Debo ser valiente, de otra forma no podré proteger a nadie»— su cuerpo empezó a relajarse, al dar un paso hacia adelante la gema cambio de color, ahora era roja, grietas aparecieron en ella y de estas brotó un líquido rojizo.
El verde pasto que estaba pisando se convirtió en tierra árida, el encantador paisaje había desaparecido dándole pasó a una vista deprimente, los árboles secos, el cielo cubierto de nubes grises y rojas, a lo lejos se escuchaba un río, dejándose guiar por el sonido, lo encontró.
Las aguas eran de un color café oscuro, que bajaban con mucha fuerza, cadáveres eran arrastrados por la corriente, pero no parecían restos humanos, ella miraba a su alrededor intentando comprender que sucedía.
Una vez más escucho la melodía que parecía llamarla, se dejó llevar por el dulce sonido, con cada paso que daba su respiración se volvía cada vez más pesada, a unos metros miro como subida en una de las ramas secas de los muchos árboles sin vida en ese sitio, una pequeña mujer alada, lloraba abrazando el tronco mientras de su garganta salía aquella cautivadora melodía.
La niña intentó acercarse a ella, pero antes de que pudiera llegar a la extraña criatura, ogros aparecieron, la metieron en una jaula y se esfumaron en el aire; todo desapareció en un parpadeo, ahora a su alrededor solo había oscuridad, los segundos continuaban pasando y nada sucedía por eso intento usar magia de fuego, pero le fue imposible.
La gema en su mano volvió a su color original, la luz azul disperso la oscuridad, el collar escapó de su mano, flotando, se elevó a la misma altura del dije de trébol que la emperatriz le había regalado, se fue acercando lentamente reducido su tamaño, el trébol de esmeraldas también empezó a flotar y ambas piedras se unieron, formando un nuevo dije.
En el centro del trébol se miraba una pequeña piedra azul, Brenda lo sostenía con su mano derecha observando detalladamente la joya, de pronto el suelo se partió y ella cayó al vacío.
Mientras intentaba pensar en cómo escapar, a lo lejos escuchó una voz conocida que se hacía más y más fuerte.
En ese momento la princesa sintió como su espalda goleó con algo, al sentir el impacto cerró los ojos por unos segundos, al volver a abrirlos se encontró con el bello rostro de Beatriz muy cerca del suyo.
— Buenos días morita— saludó la mujer juntando sus frentes — Hace mucho que no me costaba tanto despertarte dormilona.
— Buenos días, Beatriz, lo siento es que yo… — la pequeña sacudió su cabeza con fuerza— «vaya sueño raro»— se dijo mientras abrazaba a la mujer— Estaba muy cansada, ayer fue un día difícil.
Después de eso, la duquesa la ayudo a prepararse, mientras le ponía las botas, soltó un largo suspiro, le ponía triste no vestir a la pequeña con los vestidos de estampado floral que siempre usaba en esa época del año.
Al terminar bajaron a desayunar, afuera los soldados hablaban alegremente con los habitantes de Haas quienes a pesar de la desgracia mantenían su actitud positiva y amable que siempre los caracterizó.
En cuanto cruzo por la puerta principal de la posada vio a lo lejos a Sol, hablando con Ashura, al acercarse se dio cuenta de que ella estaba regañando al chico por querer hacer parte del ejército de la princesa.
— Basta, guarda silencio Sol— ordenó la pequeña— Ashura vendrá con nosotros, porque yo así lo decidí y punto. Ven conmigo— le dijo al joven para después darse la vuelta, caminando en dirección al bosque.
— Muchas gracias por defenderme alteza.
— No fue nada, si alguien se atreve a molestarte no dudes en decirme, yo me encargaré de resolverlo.
Mientras caminaban, ella le preguntaba sobre sus habilidades y conocimientos, él respondió a todas sus preguntas pensando por un par de segundos una respuesta corta y precisa.
Se internaron en el bosque hasta que encontraron un lugar amplio, sin tanta vegetación, allí ella le explicó cómo podía invocar su arma mágica de nacimiento o como crear una, ya que él tenía la magia suficiente para ser un soldado de alto rango, pero durante su corta vida, solo la había utilizado para resolver problemas diarios, como mover objetos pesados y para ayudar en la producción de textiles.
Él escuchaba atento la explicación de la niña, pero aunque intentaba no pensar en ello, aún desconfiaba de la capacidad de la princesita por su edad. Al recordar que a él tampoco lo creían capaz por ser joven, eliminó esos pensamientos e hizo todo lo que ella le indicaba.
Después de dos horas, él estaba tendido en el suelo, respirando agitado, aunque lo intento muchas veces haciendo todo lo que ella dijo, no lograba invocar su arma.
— ¿Está segura que si tengo un arma mágica de nacimiento? Nunca nadie en mi familia tuvo una.
— Ya te dije que sí, pero está, ¿cómo decirlo?, dormida en tu interior porque nunca has intentado invocar magia defensiva o de ataque.
— Su alteza, ¿cree que lo logré?
— Claro, serás un gran guerrero, confía en mí.
Tras un pequeño descanso, el joven volvió a intentarlo, a pesar de que todos sus intentos terminaban en fracasos, no se rindió hasta que por fin lo consiguió, en sus manos apareció un arco. Feliz, tomo a la niña por los costados y la lanzó al aire, antes de que ella tocara el suelo con sus pies, la tomo nuevamente de los costados y la abrazo con fuerza escondiendo su cara en el cuello de la pequeña quién acariciaba su espalda, felicitando al joven por su logro.
Las clases y prácticas continuaron por horas, aunque él no lo notó, ella estaba impresionada por la rapidez con la que aprendía. Todo ese tiempo en su rostro hubo una sonrisa, estaba muy feliz de haberse encontrado con Ashura, ya que tenía el presentimiento que él sería de gran ayuda en las futuras batallas.
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Comments
Lenita
Que bien que va rodeándose de amigos que le serán fieles en todo momento.
2024-08-16
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