◼ Capítulo 2.
Las personas que vivían cerca de los bosques donde habitaban criaturas mágicas abandonaron sus hogares, causando que a las ciudades llegarán millones buscando refugio.
Aves nunca antes vistas se comían los cultivos, lo que provocó escasez de alimentos.
Cientos de soldados morían a diario peleando con los ogros, pronto empezaron los rumores de que sería el fin del imperio.
Los nobles asustados de como los ogros acababan con sus soldados y magos acudieron al palacio imperial de Arsadan para exigirle al emperador poner fin al conflicto, uniendo a todos las tropas del imperio para enviarlas a acabar con los monstruos.
El emperador envió un grupo grande de sus mejores soldados, pero todos murieron, la angustia crecía y nadie sabía qué hacer para detener la matanza.
Los demás soldados exigieron al emperador los acompañara a la batalla o enviara a alguien de la familia real, de esa manera ellos estarían más seguros y tal vez así tendrían la oportunidad de defender su tierra.
Lo que ellos no sabían era que su gobernante, a pesar de su enorme energía mágica, era un inútil en todos los sentidos, él había sido el único hijo del anterior emperador, por lo que creció rodeado de lujos y atenciones.
Durante su niñez y adolescencia se dedicó a asistir a banquetes y fiestas, apenas aprendió a usar la espada y a manejar los asuntos de estado.
La gloria del imperio se debía a la emperatriz, una mujer inteligente, bella y fría, quien después de su matrimonio se había hecho cargo de que el imperio no cayera por el mal manejo del recién coronado emperador.
Durante días el monarca evitó a los nobles, cuando un día uno de los cinco duques más importantes del imperio llegó a la capital para pedirle una respuesta.
— Duque Fortius, tu viaje ha sido en vano, aunque lo más importante para mí es el bienestar de mi pueblo, no puedo abandonar el palacio e ir a la guerra. ¿Acaso olvidas todas las tareas que tiene que realizar diariamente un emperador para que todo esté en orden? — dijo mientras movía el vino en su copa de oro.
— En ese caso, debería enviar al príncipe heredero en su lugar— propuso el duque mirando con odio al joven príncipe, quien al escucharlo casi se desmaya.
— «Es una opción, ahora que Galatea y Eri están embarazadas, no tengo que preocuparme por no tener más herederos»— Dame algo de tiempo para pensar en otra solución, si no encuentro salida, el príncipe Quidam se unirá al ejército que partirá en busca de esos monstruos.
Una vez se marchó el duque, el príncipe fue a buscar a su madre, la concubina Ofelia, para pedirle lo ayudará para que su padre no lo enviará a la guerra.
Al enterarse de lo que había pasado en el salón del trono, enojada, lanzó uno de sus lujosos jarrones al suelo.
— Todo esto es culpa de Galatea y Eri, si los bastardos que llevan en sus entrañas no existieran, tu padre ni siquiera consideraría tal cosa.
— ¿Qué hacemos madre?— preguntó Quidam llorando — No quiero ir, moriré si voy.
— Eso no pasará, confía en mí, encontraré quién vaya en tu lugar— aseguró la concubina.
Esa noche, aunque el emperador no la había llamado, Ofelia fue a su habitación, lo sedujo y le sugirió quién podría ir a la guerra en lugar de su hijo.
— Eres un genio querida, no sé cómo no pensé en él — decía mientras se vestía, al terminar fue a su oficina a escribir la carta que obligaría a su primo a enfrentarse a los despiadados ogros.
Al día siguiente, en la mansión del marqués Markgraf había un gran alboroto, la pequeña por fin había despertado, Beatriz y Cadmun estaban dándole de comer cuando uno de los sirvientes le informó al duque que un barón lo estaba buscando para darle un mensaje del emperador.
Pasaban los minutos, Beatriz, mientras le ponía los zapatos a la niña, miraba impaciente la puerta esperando el pronto regreso de su prometido.
Al asomarse a la ventana miro como un carruaje se alejaba, ya cansada de esperar, tomo de la mano a su morita y ambas fueron en busca del duque.
A pocos pasos de llegar a la entrada principal, se detuvieron al escuchar la razón de la visita del barón, lágrimas empezaban a brotar de los ojos verdes de la dama, cuando levantó la mirada se encontró con el hombre que amaba viéndola fijamente con una expresión triste en su rostro.
— ¿Qué sucede? Dame todos los detalles— pidió la pequeña a Cadmun.
— Venga conmigo, yo se lo contaré— le dijo el marqués ofreciéndole su mano.
Caminaron por largos pasillos hasta que por fin llegaron a un bello jardín, donde las mariposas volaban sobre las rosas bancas, rojas y rosadas.
— Durante el tiempo que ha estado inconsciente, ha habido muchos ataques con círculos mágicos enormes que aparecen de la nada sobre las ciudades de este y otros imperios, los ogros y duendes atacan, destruyen pueblos enteros, aves desconocidas acaban con los cultivos, la paz y tranquilidad que caracterizaba a esta tierra ha desaparecido, todo es un caos. Los nobles pedimos al emperador mandar a cazar a esas criaturas, pero muchos soldados han muerto y los sobrevivientes se niegan a pelear si alguien de la familia real no los acompaña.
— ¿Por eso solicita que Cadmun vaya al palacio a recibir indicaciones para la guerra?
— Así es.
— Pero la boda será en dos semanas— el marqués mirando al cielo soltó un gran suspiro guardando silencio— Volveré antes del anochecer— anunció ella abriendo un portal.
Al estar solo, el marqués, mirando el anillo de matrimonio en su mano, pensaba en su difunta esposa, en su mente le pedía perdón por no poder hacer nada para proteger la felicidad de su hija.
Al mismo tiempo, en la capital, Ofelia y el emperador celebraban que el mensaje ya hubiera sido entregado.
— Su majestad, ¿cree que el duque sea capaz de vencer a esas criaturas?
— No lo sé, pero te aseguro que hará todo lo posible para lograrlo lo más rápido que pueda para volver a los brazos de la bella Beatriz— «Y cuanto lo logre, lo mandaré matar, de esa forma por fin esa belleza será parte de mi colección de preciosas mujeres»
Ofelia, feliz, pidió permiso para retirarse necesitaba informar la buena noticia a su adorado hijo, quien había permanecido encerrado en su cuarto desde la sugerencia del duque Fortius.
Tan solo imaginarse viviendo fuera del palacio lo deprimia enormemente.
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Updated 28 Episodes
Comments
Lenita
Que mediocre ese emperador
2024-08-15
1
Lisa Estigarribia
es bueni comienzo, interesante
2024-06-08
1