Capítulo 11.

...XI....

Todos en la habitación permanecieron en silencio por algunos segundos, intentando tomarse con seriedad la fantasiosa historia, pero por más que pensaban en ello, no le encontraban sentido, si era cierto de lo de las islas, ¿por qué aparecieron?, ¿qué había debajo de la inmensa cantidad de agua?, ¿qué pasaría en el futuro?, ¿cómo lograrían terminar con la matanza?

Beatriz sugirió que lo mejor era irse a dormir, ya que era tarde y al día siguiente iban a retomar su viaje rumbo al bosque Nazitema, lugar donde había más presencia de ogros.

Los demás presentes estuvieron de acuerdo y se retiraron a sus habitaciones. En el pasillo se encontraron con Zaida, quien se ofreció a ayudarle a la princesa, a bañarse, ponerse la pijama y a pasar la noche cuidando su sueño, de esa manera ya no sentiría miedo de estar sola si algo parecido a lo de la anterior noche sucedía.

En la habitación, mientras la joven le secaba el cabello, Brenda le contó de que habían estado hablando con los duques, ella también pensó que era una broma. Sin embargo, la seriedad de la niña la convenció de lo contrario, al terminar, la llevo en brazos a la cama, la cobijo y se sentó en una silla que estaba cerca, pasaron unos diez minutos después de despedirse para que la niña quedara profundamente dormida.

Zaida, aprovecho para leer un libro, más no se pudo concentrar en la lectura, saco de su anillo su libreta de apuntes para revisar sus anotaciones sobre el ogro diferente que había estudiado.

Al terminar, cerro los ojos intentando recordar detalles de la apariencia, el color del iris, la forma de la pupila, cualquier diferencia que hubiera entre aquel ogro y los ogros que eran conocidos por todos.

De pronto sintió el aire pesado, sofocante, al abrir los ojos, miro como la cama donde se encontraba la princesa estaba en llamas, asustada, se acercó a ella para sacarla de ahí, pero cuando estas tocaron su piel no le causaron ningún daño.

Hacía calor, pero nada era consumido por el fuego intenso, antes de que decidiera que hacer, se abrió la puerta, Cadmun entro con calma, se sentó en la cama, puso su mano sobre la frente de niña, al instante las llamas desaparecieron.

— Si vuelve a pasar solo tienes que tocarla, asegúrate de que tu mano esté fría si es fuego, y tibia si se trata de agua o hielo.

— ¿Acaso la princesa puede controlar más de un elemento?

— Así es, tiene control sobre todos ellos.

Después de eso se levantó con la intención de marcharse, antes de cerrar la puerta se giró en dirección a la joven.

— Por cierto, esta información, no puede salir a la luz, no se lo digas a nadie porque no te gustarán las consecuencias que eso te traería.

— No se preocupe, duque, no diré nada— respondió segura y sin titubear.

Sin importar que sucediera en el futuro Zaida había prometido estar para siempre al servicio de la princesa, nunca olvidaría que ella fue quien de verdad creyó en sus habilidades y le dio la oportunidad de mostrar su talento .

Por fin había encontrado un maestro que la dejaba ser, que valoraba sus descubrimientos y que no se negaba a escucharla solamente porque era joven.

— «Es raro que una niña despierte tanta confianza y respeto; ella es tan diferente. Estoy segura de que logrará grandes cosas y yo estaré a su lado para verlo»

La noche transcurrió sin ningún contratiempo, al amanecer la princesa abrió los ojos incómoda por la luz que se filtraba por la ventana, mientras se estiraba vio a su guardia dormida en la silla de la que parecía iba a caer en cualquier momento, con su mano izquierda cubrió su boca intentando no reírse de la expresión de Zaida quién tenía la cabeza inclinada hacia atrás, la boca abierta, las piernas muy separadas y estiradas con sus pies apuntando en diferentes direcciones.

Evitando hacer ruido, se aseó y se cambió, cuando estaba por salir de la habitación Zaida despertó, de un brinco se levantó quitando de su rostro los mechones que se habían escapado de su trenza.

— Buenos días, señorita Zaida— saludó con una sonrisa.

— Buenos días, alteza, lamento mucho haberme dormido— respondió haciendo reverencia.

— No te preocupes, fue un día ocupado para todos, tu cuerpo debió estar muy cansado, anda, ve a tu habitación a arreglarte, nos iremos pronto.

Al salir de la posada, Brenda se encontró con Ashura que la había estado esperando desde muy temprano, ansioso por el viaje, los dos fueron a desayunar junto a los soldados, al terminar todos se dispersaron para recoger sus pertenencias, preparar los caballos y ponerse las armaduras.

Los magos, que habían estado trabajando en un hechizo que impidiera la entrada de ogros a los pueblos mucho antes de unirse al ejército de la princesa, por fin lo habían encontrado gracias a la ayuda de Zaida.

Por eso, antes de marcharse, se apresuraron a recitar el hechizo que creo una cadena de círculos mágicos alrededor de Haas, los cuales iban a impedir que los ogros pasen, como un muro invisible.

El mago del pueblo tendría que estar atento para asegurarse que funcionará, si todo salía bien tendría que comunicarle a la academia de magos y al emperador la creación y funcionamiento del hechizo, para que fuera empleado en todo el imperio, incluso podría ser usado en todo el continente.

El mago preguntó cómo debería referirse a ellos cuando lo informará, los magos se miraban entre ellos sin saber que responder, durante esos días habían estado eliminando a los ogros de esa zona y no habían tenido una reunión con la princesa porque había sido prohibido por el duque acercarse a ella.

— Di que los creadores del hechizo son los magos que acompañan a la princesa Brenda Arsadan— respondió el mayor de ellos.

Una hora más tarde, todos montaban sus caballos, listos para marcharse, los habitantes de Haas les regalaron víveres, prendas, zapatos y una gran cantidad de platos, cubiertos y ollas que les servirían para preparar sus alimentos.

Brenda se encontraba comprando el mejor caballo del pueblo, el cual montaría Ashura cuando Cadmun llegó a informarle que todo estaba listo para partir.

Él la ayudó a subir a Bertom, un hermoso caballo negro que le había regalado el marqués Markgraf a la princesa dos años atrás, ella agradeció a las personas su hospitalidad, les aseguro que los círculos mágicos los mantendrían a salvo, al terminar su discurso ordenó a sus soldados avanzar, la cabalgata inicio, todos miraban al frente, con la espalda recta, confiados en que algún día volverían a sus hogares.

Adelante iban Cadmun, Beatriz y Sol, mientras al final de la formación se encontraban Zaida, Ashura y Brenda, quien se encontraba en el medio, respirando profundamente el aire fresco, intentando grabar en su memoria ese agradable lugar, la tranquilidad que le daba el viento leve y fresco característico de Haas.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play