capítulo 2

David sonrió al ver cómo Rose acostaba a Alan —tenemos algo de tiempo. Rose sonrió al sentir la presencia de su esposo a su espalda, lo que hizo que ella se volviera y entrelazara sus manos en el cuello de este.

 

—Dime, ¿quieres corromper a tu esposa? —preguntó Rose con una sonrisa pícara mientras inclinaba su cuello y dejaba que David le diera besos en su cuello.

 

—Eso jamás, solo quiero aprovechar los últimos días que me quedan a tu lado —dijo David mientras se deleitaba con el cuello de su esposa.

 

—Eso sonó muy feo, no me gustó —comentó Rose. —Yo siempre estaré a tu lado —terminó de comentar para luego tomar el rostro de David entre sus manos. —Pero yo sí te corromperé —dijo esto último con una sonrisa mientras inclinaba ligeramente su rostro para recibir el beso de su esposo.

 

Pero unos golpes en la puerta hicieron que esta acción no llegara a suceder. Rose miró el reloj que estaba en la sala de su apartamento y vio que eran las 5 de la tarde —¿Esperas a alguien? —le preguntó a David.

 

David miró a Rose para luego negar —No que yo sepa —los toques se hicieron más frenéticos.

--Ya voy —gritó Rose al darse cuenta de que esta persona no fue anunciada por resección, lo que quiere decir es que o es muy allegada a ellos o es un vecino, ya que Emile dijo que llegaría a las 6 y dado el caso que son las 5 no debe ser ella.

Rose abrió la puerta y como si de un huracán se tratara vio que era Emile —¡Oye, pero qué lentos son en abrir la puerta! —comentó Emile con una serie de bolsas en las manos.

--¡Donde está el bebé más hermoso del mundo! —gritó Emile tirándole las bolsas de regalo a Rose que le había traído para su ahijado.

--Hola, amiga, yo también te extrañé —Emile escuchó el sarcasmo en la voz de su amiga por su comportamiento, pero ella simplemente hizo un gesto con la mano quitándole importancia a su comportamiento.

--¡Oh, por Dios, pero qué preciosidad! —dijo Emile ya con Alan en sus brazos, lo que ocasionó que el bebé se despertara y le regalara una sonrisa.

-Tú no eres de azúcar como tu madre, ¿verdad que no? —Emile se olvidó de sus preocupaciones y se concentró en Alan, que desde que supo que el bebé se creaba en el vientre de su amiga lo adoró. —¡Qué sonrisa tan bella!

Rose soltó un suspiro al ver cómo era ignorada por su amiga y cómo esta se concentraba en su hijo —déjame ayudarte. —Volteó su rostro y vio que David estaba a su lado, quitándole las bolsas de las manos.

--Amo a mi hijo, pero a veces me siento desplazada —Emile sonrió al escuchar las palabras de su amiga.

--Te recuerdo que el llorón debe ser Alan, no tú —dijo Emile al ver la actitud exagerada de su amiga.

Rose abrió la boca al sentirse ofendida. —Yo no estoy llorando.

 

--Sí, que lo estás —contestó Emile tercamente mientras molestaba al bebé.

 

--David, mira —dijo Rose al sentirse desesperada por el actuar de Emile. David miró a ambas mujeres y sabía que podían pasar años, pero él no las entendería jamás, así que solo se limitó a encogerse de hombros. —No me gusta intervenir en discusiones de amigas —comentó con sencillez mientras trasladaba las bolsas de regalo.

 

--Y gracias, Emile, por los regalos para Alan —Emile sonrió al ver cómo su amiga miraba a su esposo como un traidor, mientras él le regalaba una sonrisa tierna a ella, de agradecimiento. Había cosas que nunca cambiarían, pero ella estaba feliz de que por fin estaban juntos y viviendo la paternidad felizmente.

--Porque no hacen sus cosas, sé que aún falta para ir a la reunión —dijo Emile mientras movía las manos y señalaba a Rose y a David—pueden aprovechar esta hora.

--¡Porque nos tomas, Emile! —gritó indignada Rose.

--Ay, Rose, por algo se demoraron en abrir la puerta. Además, no los juzgo; son recién casados, es normal que quieran estar siempre juntos —comentó Emile con toda la sinceridad del mundo mientras subía las piernas al mueble para estar más cómoda con el bebé, el cual con sus manos quería tocarle el rostro.

 

--Yo no tengo problema con eso —comentó David pausadamente.

 

--¡David! —regañó Rose, a lo que Emile sonrió. Sabía por su amiga que, a él, a pesar de que había dejado de tomar las pastillas que le ocasionaron un derrame, aún le costaba entender cierto aspecto de las palabras, ya que el sarcasmo no lograba entenderlo y no tenía filtro para hablar.

 

--No tienes que regañarlo; ese de hacer bebés se les da a los dos muy bien o sino dime quién está preñada —esto último lo dijo haciéndole cariñito en el cuello de Alan.

 

--¿Era sarcasmo lo que estabas diciendo, Emile? —preguntó David achicando los ojos.

 

--Sí.

 

--No.

 

David soltó un suspiro al ver las respuestas de ambas mujeres. Rose le hizo mofa a Emile, la cual se río a todo pulmón asustando al bebé. —Ay, ya mi amor, lo siento. Es que tu madre es una payasa —dijo Emile mientras se levantaba del mueble y mecía un poco al bebé para que se calmara.

--Ustedes ya vayan a arreglarse —le exigió nuevamente a la pareja.

--Me voy a arreglar, pero no es porque tú nos mandes o porque vayamos a hacer otras cosas —dijo Rose mientras tomaba de la mano a David con una sonrisa y lo conducía a la alcoba.

--Como digas, solo espero una niña de vuelta –dijo Emile al ver cómo su amiga iba a la habitación.

--¡Tenla tú, cariño! ¡Mi vagina aún está resentida! —aquel grito de Rose hizo que Emile sonriera.

--Tienes una buena madre —dijo Emile al bebé mientras esperaba la hora de la reunión.

Luego de un tiempo, Emile volvió a sentir aquel nerviosismo que empezaba en la boca de su estómago al ver cómo David se acercaba a la mansión de los Brown. No entendía por qué, pero algo le decía que se aproximaba un problema.

--David, estaciona el carro en un lugar donde pueda ser fácil una huida-dijo Emile mirando hacia la mansión

David sonrió a Rose, ya que por primera vez entendió un sarcasmo, pero vio que su esposa le asintió.

--Sí, es buena idea lo que dice Emile —Emile asintió en aprobación por el comentario de su amiga.

David hizo lo recomendado sin entender muy bien qué era lo que pasaba.

--No se preocupen, pase lo que pase, yo las defenderé —dijo para quitar cualquier rastro de tensión o miedo que podría existir.

Emile sonrió al percibir el apoyo de David.

--Ya sabes, le hace algo y te mato —amenazó a Rose, la cual solo abrió la boca.

Una vez que bajaron del auto, se encaminaron a la mansión y al llegar a la puerta fue abierta por el mayordomo.

--No pensé que llegarían. —Emile alzó la mirada al ver a la persona que se encontraba bajando las escaleras, arreglándose la manga blanca de su camisa. Odiaba que aún su corazón latiera un poco más rápido ante la presencia de Felipe. No sabía si era por sus ojos azules, aquel cabello negro noche y sus cejas pobladas que le daban una mirada profunda, o simplemente porque era consciente de lo que se escondía debajo de toda esa ropa y orgullo de hombre.

... holaaa mis amores espero que les haya gustado este capítulo y de antemano pido un poco de paciencia con los capítulos empecé a trabajar y abran días más complicado en la publicación 😔☺️...

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Comments

Estrella Guadalupe Martinez Vera

Estrella Guadalupe Martinez Vera

jajajaja por lo que he leído al parecer los padres de Rouse y Felipe se enteraron del pequeño desliz de su hijo con Emile

2024-06-19

3

Yohelis López cabarca

Yohelis López cabarca

me gustó mucho

2024-05-27

1

Adriana Garcia Vazquez

Adriana Garcia Vazquez

Será recepción en vez de reseccion?????

2024-03-15

4

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