CAPÍTULO 16.

H e n r i e t t a...

¿Qué acabo de hacer? Me pregunté. No sé cómo, pero ahora estaba tomando la mano del Duque mientras dábamos un paseo. Ha... siento que voy a morir, debí huir cuando pude, ¿aún estaré a tiempo de hacerlo? Debería hacerlo, voy a hacerlo.

—Mi Señora— Escuche la voz del Duque llamándome.

—¿Si?— Lo mire nerviosa.

—Mañana partiremos a la Capital... tal vez resulte algo complicado el entablar una comunicación con los demás Nobles, pero trataré de ayudarla en lo que pueda— Fueron las palabras que me dijo.

—El Duque no tiene que preocuparse— Me relaje un poco. —Trataré de hacerlo bien y no avergonzarle— Sentí como su mano se tensó al escuchar eso.

El Duque se detuvo y yo también me detuve. ¿Ahre? Lo miré, ¿por qué parecía como si lo que dije lo hubiese molestado? Maldición... creo que he dicho algo que no debía decir... parece que lo he arruinado, es mejor irme antes de que esto se vuelva incómodo. Me sentía avergonzada y por un segundo quise huir, cuando estaba a nada de hacerlo, sentí como la mano de alguien más sostuvo la mía, impidiendo así que huyera.

—Se equivoca— Susurro el Duque. —No lo digo por eso, jamás fue mi intención qué pensará eso, yo...— Me miro con un rostro muy preocupado, parecía que le había recordado algo muy doloroso... al final creo que si dije algo que no debía. —No me refería a eso.

Me sentí algo extraña al verlo actuar de esa manera, fuera del comedor, casi nunca convivimos, pero aun así este hombre realmente parece tener cientos de arrepentimientos con la anterior Henrietta... oh Gran Duque, ¿qué fue lo que realmente sucedió para que Henrietta te odiara? O quizás... ¿Ella realmente te odiaba?

—Está bien— Sostuve la mano del Duque. —Pase lo que pasé se que no debo preocuparme— Le sonreí. —Por qué lo tengo a usted y a Hender para ayudarme.

Pudimos ver como el color del cielo empezó a cambiar de un tono azul oscuro a un violeta qué poco a poco se fue transformando en rosado y anaranjado. Creo que lo que dije puede malinterpretarse, aunque quiero ser cercana a él, porque pese a todo siento que cuando lo miro oculta un gran dolor y arrepentimiento qué puede decirme lo que sucedió en el pasado, además de que quizás solo él puede ser mi aliado... así que trataré con todo mi corazón de ganarme a este hombre...

Porque siento que lo he estado esperando por mucho...

El día llego y con ello el despertar de Hender para saludarnos con una sonrisa y un abrazo a ambos, el Duque y yo nos sentíamos algo apenados por lo que sucedió horas atrás, pero aun así continuamos nuestro camino. Fui llamada por Celia donde ella comenzó a hablarme sobre las Familias Nobles y quienes eran los aliados del Duque, así como quienes serian los primeros en acercarse a mí.

Mientras los Sirvientes empacaban nuestras cosas y yo aprendía, Hender y el Duque se encerraron en su Estudio para qué estudiará el voto qué dirá en el momento que sea reconocido como posible Príncipe a la Corona.

La noche llego y con ella nuestro descanso, al siguiente día muy temprano por la mañana, cuando apenas el sol se asomaba, el Duque, Henderson y yo nos subimos al carruaje Ducal para dirigirnos a la Capital y al Palacio Imperial.

Era la primera vez desde que desperté qué veía todo, los paisajes, todo, era realmente tan hermoso. Henderson parecía algo nervioso, pero aun así tome su mano para asegurarle de que todo estaría bien, aunque yo también necesitaba que alguien me dijera lo mismo. Entonces el Duque me llamo.

—Mi Señora— Lo mire. —¿Aprendió lo suficiente de Celia?

Me sentía algo nerviosa de contestarle, pero al final solo asentí.

—Si... yo creo que estaré bien con lo que he aprendido— Trate de disimular mi nerviosismo.

—¿Quiere practicar un poco conmigo? Le diré si esta en lo correcto y también de otras cosas que quizás se le pasaron a Celia.

Lo mire sorprendida, no podía creer que estuviera dispuesto a ayudarme... Bueno creo que es algo normal, después de todo nos hemos acercado un poco y quizás no quiera que lo avergüence.

—Esta bien— Me senté recta. —Avíseme cuando pueda iniciar.

El Duque asintió y levanto la mano para darme la palabra.

—Comience.

Asentí y respire.

—El Imperio Verace esta gobernado por la Familia François, quien lleva en el Poder 17 generaciones de Emperadores. Cuando se fundó el Imperio las Familias Principales qué ayudaron a su fundación fueron la Familia Ecklart, quienes están a cargo del Gran Ducado Flemur, la cual es la Familia de la qué viene la Emperatriz Viuda y la anterior Familia Detroit, Familia de la Difunta Primera Reina, la Madre del Fallecido Segundo Príncipe y anteriores dueños de nuestro Ducado Ruselford— El Duque asintió. —De ahí las 3 Familias Ducales qué siguen son Lianchester, Havorim y Anthelyo, los cuales están a cargo de los Ducados Wiendron, Urnia y Miria. La actual Emperatriz es Eliana Lianchester de Wiendron, tal y como lo dicen sus apellidos pertenece al Ducado Wiendron y es la Segunda hija de los Duques de Lianchester.

—¿Cuál es la diferencia entre nuestro Gran Ducado y un Ducado normal?— Me preguntó el Duque al interrumpirme.

Trage mi saliva al escuchar su pregunta. Sabía que me haría un examen, pero no pensé que sería tan pronto.

—Por lo que aprendí con Félix, la principal diferencia es el tamaño, prestigio y nivel de autonomía, además del rango del Gobernante. Un Ducado depende más de un Rey o un Emperador y aunque su jerarquía es de las más altas, aun así su autonomía e influencia no es tan grande. En cambio un Gran Ducado es un territorio de mayor prestigio y autonomía, también por el Rango de su Gran Duque, en el pasado se nombró la Familia Ecklart y Detroit obtuvieron este Título por ser la de Familias alidas de la Familia Imperial de aquel entonces, y cuando le cedieron el Título fue por ser el Tercer Príncipe del Imperio. En pocas palabras el Gran Ducado es una entidad más prestigiosa y autónoma que el Ducado, y el título de gran duque implica un estatus más elevado que el de Duque.

El Duque me sonrió y asintió.

—Muy bien, eres muy inteligente— Volteo a ver a la ventana. —Continúa.

Asentí.

—De los 3 Ducados pasamos a los 6 Marquesados. Cada Ducado tiene 2 Marquesados, los cuales Elilar y Romia pertenecen al Ducado Urnia, Firia y Lunhar al Ducado Miria y por último el Marquesado de mi Familia Firetz, pertenece al Ducado Wiendron— El Duque asintió. —De ahí vienen los 9 Condados de los cuales tenemos una buena relación con los Condados Pernia, Aria, Panta y Muzer— Hender comenzó a prestarme atención. —De ahí nos vamos a los 12 Vizcondados con quienes tenemos buena relaciones son con los Vizcondados Zeria, Kreta, Caria y Turha. Y por últimos los 16 Baronados, con quienes tenemos una muy buena relación con el Baronado Burkia y el Baronado Vimtra. Eso sería todo lo que aprendí.

El Duque asintió y me miro con una sonrisa.

—Lo dijo muy bien, ¿todo eso se lo enseño Celia?— Me preguntó.

—Lo aprendí de Félix, también de la distribución de las Tierras. Celia me dijo solamente con quienes tenemos buenas relaciones y me menciono a los de más Alto Estatus— Le respondí.

—No esta nada mal, solo añadire a uno más. El Baronado Zerka es uno con el que apenas hemos formado una relación, así que también tomalo en cuenta.

Asentí.

—Pero Duque... ¿no faltaría alguien más?— Pregunte confundida.

El Duque me miro con una expresión confusa al igual que Hender.

—¿Alguien más?— Me preguntó.

—Si— Lo mire. —Se supone que solo hay 6 Marquesados, entonces... ¿Por qué solo dije 5?

De la nada la expresión en el rostro del Duque cambio, si mirada se volvió algo más fría y evito la mirada.

—No es algo que mi Señora debas preguntar— Respondió fríamente.

—¿Pero qué pasaría si ese Marquesado se acerca a querer hablar conmigo?— Pregunte.

—No se acercara, no tiene permitido— Me miro. —Y usted tampoco tiene permitido hablarles.

Aquel tono frío qué e Duque estaba utilizando es algo que ya no había escuchado desde que habíamos comenzado a compartir el comedor con Hender, por lo que de alguna u otra manera me sentía inquieta al escucharlo.

—Pero...— Hender tomo mi mano y me Interrumpió.

—Mamá tengo sueño.

Lo mire y suspire. Deje el tema de lado y abrace a Hender para que pudiera dormir, falta un poco para que lleguemos a la Capital, así que dejaré este tema de lado... aunque es imposible no acordarme de lo que dijo Annalise.

"Dicen que fue por usted qué un Marqués murió"

La expresión de Reinhard me confunde y siento que a la vez me confirma lo que Annalise me dijo... ¿Podré descubrir todo para mañana?

Pov en tercera persona.

En otro lugar, mientras los pájaros cantaban de una manera muy tranquila y nostálgica, un Sacerdote se acercó a una persona que estaba acariciando a una de aquellas aves.

El Joven Sacerdote suspiró y se inclinó al ver a la persona de un cabello rubio cenizo muy claro, por la túnica qué usaba aquella persona rubia, parecía ser de un rango mucho más alto que él. Aquel Joven Sacerdote se aclaró la garganta y habló.

—Su Santidad.

La persona rubia lo miro.

—¿Si?

—Es hora de partir a la Capital Imperial.

Su Santidad termino de acariciar al pajarito y lo dejo ir.

—De acuerdo— Dio unos pazos hacía adelante. —Finalmente nos veremos... Alma Viajera...

CONTINUARÁ...

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Comments

caprichosa

caprichosa

la de comunicarse no se la saben no?

2025-03-24

1

Afrodita Hada♥️

Afrodita Hada♥️

🫰🫰🫰🫰🫰🫰♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️

2025-03-04

1

Linupe

Linupe

Recórcholis! ojalá sea de ayuda y no un problema este dichoso santidad

2025-02-08

2

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