CAPÍTULO 9.

Henrietta.

Henderson y yo hablamos hasta quedarnos dormidos, fue una noche agradable, era la primera noche desde que llegue a este lugar en el que por fin pude dormir tranquilamente.

Me desperté a la mañana siguiente con el cantar de los pájaros y la luz solar entrando por la ventana de la habitación de Hender. Fueron Celia y las chicas quienes las abrieron por nosotros, yo le indique la noche anterior qué lo hiciera.

Hoy nuevamente tuve un sueño, pero esta vez no era nada malo, sino que era lindo, o eso es lo que pude sentir. Vi a Hender tomar mi mano y correr en una bella pradera llena de margaritas, me vi a mí con un hermoso vestido de campo y también detrás de mí... pude ver a un hombre, o bueno más bien su silueta. Él estaba sonriéndome, sus ojos no eran claros, solo pude notar su boca... y a su lado, estaba una pequeña niña de cabello negro, la cual su rostro era borroso de igual manera. Me preguntó si serán familiares de Henrietta o quizás gente que conozca, ya tendré tiempo para investigarlo más tarde.

—Duquesa— La voz de Celia me hizo salir de mis pensamientos.

—¿Si?— La mire.

—El Duque desea qué usted y el Joven Maestro puedan ir a desayunar con él.

¿Duque?

—¿El Duque?— La miré confundida. —¿Qué no se supone que él está en el Palacio Imperial?

Celia se rio con algo de nerviosismo.

—Verá, el Duque llego muy temprano, antes de que el sol saliera y los vio durmiendo a ambos. Pidió que una vez que se despertarán se les dijera que vayan a desayunar con él.

Sentí una leve vergüenza al escuchar eso. Debo admitir qué tengo algo de miedo de reunirme con el Duque, ya que no lo he visto desde el día que desperté, es normal que sienta miedo, ¿no?

—Despertaré a Hender...

—No hace falta Duquesa, deje eso en manos de Irma y Marks, ellos se encargarán del Joven Maestro, rápido debemos prepararla a usted.

—¿Heh?— Trate de reaccionar antes de ser llevada por mis tres Sirvientas.

Las tres me llevaron a mi habitación, ni me di cuenta del momento en que me jalaron. Ellas iban muy contentas, y yo iba nerviosa. Hender se arreglaría con ayuda de su Sirvienta Principal que es Irma y su Mayordomo Principal qué es Marks. Ahora que lo pienso, en la Novela ellos eran los únicos dos Sirvientes qué se quedaron al lado de Hender después de la muerte del Gran Duque.

El Gran Duque... sin duda tengo miedo de verlo...

Sara, Celia y Elisa parecen felices y emocionadas porque el Duque ha dicho que quiere desayunar conmigo, no sé cómo era su relación con Henrietta, o bueno lo que se es que no había amor en ellos, solo un contrato matrimonial qué los ato a ambos. Si quiero garantizar un método de salvación para todos los que estamos en esta Mansión, debo de hacerme cercana al Duque...

Espero no arruinarlo. Maldito Autor, ¡debiste poner más información del Duque!

Bueno ya, debo de concentrarme, debo de estar tranquila también. Las chicas me dejaron lista, como ya sabían que no quería nada extravagante me pusieron algo simple, escuche de Celia qué la ropa de hoy haría juego con la de Hender, quiero ver eso, mi bebé seguro se verá muy lindo.

Salí de la habitación y caminé por el pasillo, antes de llegar a las escaleras para bajar al comedor principal vi a mí Hender con un traje qué sin duda hacía juego con el mío, dios se veía tan lindo. Si tuviera un teléfono inteligente en esta época ya le habría sacado cientos de fotos, ¡Es hermoso! Hender me miro acercándome y me sonrió.

—¡Mamá!— Me llamo mi pequeño con una sonrisa.

—Hola Hender— Le regalé una sonrisa por igual.

Hender se acercó a mí y me abrazo.

—Me asusté cuando no vi a Mamá a mi lado esta mañana, pero me sentí más tranquilo cuando Marks e Irma me dijeron que habías ido a alistarte para que desayunemos juntos, eso me hizo sentir muy feliz— Me abrazo con un poco más de fuerzas.

Me baje para estar a su altura y lo abrace.

—Lo lamento Hender, la próxima vez te juro que me quedaré a tu lado hasta que despiertes— Acaricie su hermoso cabello rizado.

Él asintió y me tomo la mano. Después de eso ambos bajamos juntos las escaleras y entramos al comedor de la misma manera.

Los ojos de Hender se iluminaron al ver quien estaba esperándonos en la mesa. Parece que los Sirvientes no le habían dicho que el Duque había regresado. Cuando lo mire lo único qué pensé fue en que ahí estaba, el anterior Tercer Príncipe del Imperio, Hermano del actual Emperador, actual Gran Duque de Ruselford, el Padre de Hender y Esposo de Henrietta, ahora mi Esposo...

Reinhard Francois de Ruselford (anteriormente Verace)

La poca información que se introdujo sobre el territorio de Ruselford fue qué era una de las 2 Familias Principales y Fundadoras del Imperio. En realidad el actual Duque no debería de tener este título, debido a que pertenecía a la Familia del Segundo Príncipe, la cual se reveló cuando el actual Emperador tomo posesión del Tronó, después de que fueran derrotados, como era de esperarse el precio por pagar fueron sus vidas y las de toda su familia, y justamente quien le puso fin a la vida del Segundo Príncipe fue este hombre. Para que el Imperio no se debilitara por perder a la segunda familia principal, Reinhard François de Verace, quien era el Tercer Príncipe término tomando el cargo de Ruselford, cambiando su apellido Verace por Ruselford...

Ahora mismo estoy frente a quien asesino con su propia Espada al Segundo Príncipe.

—Tardaron— Dijo tranquilamente mientras nuestros ojos se encontraban.

—¡Papá!— Grito felizmente.

Hender soltó mi mano y se fue corriendo para abrazar al Duque, quien lo recibió con los brazos abiertos.

—Ya estoy en casa Henderson— Lo abrazo y acaricio su cabello.

—Estoy feliz por eso, ¿cuándo llegaste? Debiste despertarme así hubiera podido recibirte adecuadamente— Hender hizo un tierno puchero.

—Estabas tan dormido qué no quise despertarte— El Duque puso una gran sonrisa y después dio un ligero apretón a la nariz de Hender.

—Eso duele Papá.

Ambos se veían tan felices qué olvidaron mi presencia, bueno esto era algo de esperarse, no creo que la Henrietta original conviviera con ellos muy seguido.

—Mi Señora— Escuche la voz del Duque llamándome.

—¿Si?— Conteste de manera nerviosa.

No pude evitar el no sentirme nerviosa, mis ojos se encontraron con aquellos ojos verdes esmeralda penetrantes, ahora que los veo bien, parece que en el centro de esos hermosos ojos hay un leve tono azulado, quizás eso demuestre el poder de la Familia Imperial.

Hender al darse cuenta de que se había olvidado de mi presencia se alejó rápido del Duque y corrió a abrazarme.

—Mamá, por favor discúlpame... me emocione tanto al ver a Papá que por un momento olvide que estabas conmigo— Sus ojos se llenaron de lágrimas.

Me dio tanto sentimiento ver a Hender así, no quiero que empecemos mal este día.

—Descuida Hender— Doble mis rodillas para agacharme y lo abrace. —Sé que extrañaste a Papá, así que no debes disculparte.

Hender me miro con una sonrisa y tomo mi mano para acercarme a la Mesa.

Quizás solo fue momentáneo, pero pude ver por un pequeño momento la cara de incredulidad del Duque.

Me senté al otro costado de la gran mesa y Hender se sentó a mi lado. Una vez estuvimos los tres sentados en la misma mesa, el Duque dio la orden para que trajeran el desayuno.

—Mamá— Hender tomo mi mano. —Me aseguraré de que mis modales sean impecables— Me dio una Hermosa sonrisa.

—Está bien Hender— Acaricie su cabello.

Aunque trataba de disimular mi nerviosismo, sentía que no podía hacerlo debido a que esos ojos esmeralda se concentraban en todo lo que hacía. ¡Ahh! ¿Por qué no dice nada? Siento que voy a morir de los nervios, ¿cree que solo porque es guapo puede mirar a los demás así?

El desayuno fue servido y los tres empezamos a degustarlo.

Trate de centrarme en comer, pero de vez en cuando levantaba la mirada para poder mirar al Duque. Dios mío no puedo creer lo guapo qué es, si no mal recuerdo hubo una vez en la que Rubí (la Protagonista original de la Novela) le pregunto a Hender por sus Padres y él le mencionó qué ambos tenían la diferencia de edad de 1 año. Si lo pienso bien y hago las cuentas correctamente Henrietta tiene 24 años, casi 25, el Duque ya cumplió los 26 y Hender tiene 7 años, casi 8, ya que los cumplirá en 2 meses. Hender y el Duque se parecen, ambos tienen el cabello negro y brillante, también la misma cara, la única diferencia entre ellos es que el Duque tiene el cabello liso y Hender lo tiene algo rizado... al igual que sus ojos, porque son violetas como los míos, pero sin duda los ojos esmeraldas del Duque son preciosos.

—Papá.

La voz de Hender me saco de mis pensamientos.

—¿Qué sucede?— El Duque lo miro.

—¿Visitaste a su Majestad la Emperatriz Viuda?— Pregunto con entusiasmo.

El Duque asintió.

—Si, de hecho te manda un obsequio, te lo daré después del desayuno— Bebió su Té.

—¿De verdad?— Los ojos de Hender brillaron con aún más entusiasmo. —¡Viva!

Mire a Hender muy sorprendida, sin duda su actitud con el Duque es diferente, eso me hace tener algo de envidia...

—Mi Señora— Escuche la voz del Duque llamándome.

—¿Si?— Lo mire algo nerviosa.

—¿Cómo se siente?

¡Ja! Hasta ahora me pregunta eso, no has ido a verme desde que desperté, ¿qué caso tiene preguntar ahora? Fueron los pensamientos qué se me vinieron a la mente. Sé que es muy infantil qué piense así, pero aunque no nos llevemos bien, mínimo hubiera venido a verme 1 vez más.

—Me siento mejor, gracias por preguntar. Su Excelencia no debe de preocuparse— Fue lo que respondí antes de comer otro bocado de mi desayuno.

—Ya veo— El Duque miro hacía su plato. —Mi Señora, ya que su salud ha mejorado y también los demás aspectos quiero pedirte un favor.

Lo miré extrañada.

—¿De qué se trata?

—De hecho ese es uno de los motivos por el cual quise que desayunemos juntos— Dejo sus cubiertos en la mesa. —¿Cree que podría hacerse cargo de los deberes de la Mansión?

Su petición me sorprendió demasiado.

—¿Los deberes?— Le pregunté.

Él asintió.

—Por si no lo recuerdas tu papel como Esposa del Duque es hacerte cargo de la Mansión, en este tiempo por tu salud se le fue encomendado a mi asistente qué lo hiciera por ti, así que me gustaría que los retomarás— Colocó sus manos sobre su mentón y recargo sus codos en la mesa.

Dios mío... el encomendarme la Mansión es una gran responsabilidad, tengo miedo... ¿Qué pasará si cometo un error? Tengo que tranquilizarme. Suspire. En el mundo moderno estudiaba Administración de Empresas, puede que eso me ayude un poco, pero aun así tengo algo de nervios.

—Yo...— Demonios, siento que mi voz no sale. —Yo...— Inhale y exhale. —Lo haré... pero debido a mi perdida de memoria creo que se me dificultará un poco, así que si puede decirle a alguien que me oriente... Lo haré con gusto— Le di una leve sonrisa.

Por un momento pareció que mis ojos y los del Duque se encontraron. Su mirada parecía estar llena de incredulidad, también lo vi tragar su propia saliva... ¿Eso es normal?

—Bien… será como digas. Le pediré a Félix qué te oriente por un tiempo.

Y con eso nuestro desayuno continuo. El ambiente qué parecía incómodo al principio se suavizó y también darme cuenta de que tal vez si me esfuerzo... podemos ser una familia...

CONTINUARÁ...

Más populares

Comments

Lilian Rodríguez Tórrez

Lilian Rodríguez Tórrez

que ella ponga a ese duque loco de amor por ella.🤭🤭

2024-12-09

2

yuri

yuri

no hay problema autora , aunque recién la empeze a leer es una buena historia , pero tomate tu tiempo para escribir y espero que tu hermano se mejore.
pdta nose si paso hace tiempo pero mucha suerte y su libro me gustó

2025-02-24

0

Linupe

Linupe

entonces porque lo mataría? 🤔 para heredar el ducado? 🤔

2025-02-07

2

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play