Capítulo 2

Henrietta Elinas de Firetz, era la menor de los hijos del Marqués de Firetz y la única que había nacido como mujer de sus otros 3 Hermanos Mayores. Ella era una Hermosa Mujer de cabellos tan blancos y brillantes como la nieve y la plata, según se decía que tenía unos ojos qué brillaban tal cual dos piedras preciosas o diamantes violetas. Ella era la Madre del Protagonista Secundario y Villano de la Novela "Rosa Carmesí".

Ahora, yo soy Henrietta.

Me quede mirando fijamente a la ventana viendo como todo a mi alrededor era extraño y mentalizando aun el hecho de que estoy aquí. Ha pasado ya una semana desde que desperté como Henrietta. Realmente no sé cómo es que llegue a este lugar, solo recuerdo que estaba en un autobús en un viaje escolar con los demás chicos de mi facultad y de la nada hubo oscuridad.

Bueno como sea.

En la novela Rosa Carmesí, se hablaba de Henrietta muy poco, solo cuando el Protagonista Secundario cuenta algunas cosas de su pasado, ya que ella fue la causante de todos sus Traumas. Suspire. La historia se centra más en el Príncipe Heredero quien es el Protagonista, y en la Princesa Rehén, aquella de ojos dorados y un cabello tan rojo como la sangre, la Protagonista, Rubí Orlovan. Ella era la Princesa del Imperio Isaev, un Imperio Poderoso el cual atacó a Verace y provocó varias bajas en el ejército, al final Verace gano la guerra y como castigo para que Isaev firmara un Tratado de paz con Verace, trajeron a la Princesa más Joven para asegurarse de que seguirían el Tratado. Al traerla, ella se encontró con ambos Protagonistas, quienes al principio la ignoraban, pero al final terminaron cayendo. Ambos la amaban y se convirtieron en sus mejores amigos, pero el Príncipe Heredero y Rubí se enamoraron perdidamente el uno del otro, y aunque el Hijo de Henrietta también amaba a Rubí, al saber que la Mujer que tanto amaba se Casaría con alguien más, término cometiendo traición y quiso usurpar el trono, pero como castigo fue detenido y ejecutado.

Para el Hijo de Henrietta, Rubí fue quien lo saco de la oscuridad en la que su Madre lo había dejado, así que no quería perderla, por eso enloqueció al saber que se Casaría con su Primo y quiso matarlo, pensó que solo de esa manera Rubí solo lo amaría a él, pero la Protagonista lo rechazo antes de que fuera ejecutado y le dijo que no importaba si mataba al Príncipe Heredero, preferiría morir junto a él qué estar con el Protagonista Secundario, y de esa manera término la Novela, con los Protagonistas casándose y viviendo felices para siempre.

Que final más cruel. Pensé.

Amé esa Novela, pero el pasado del Protagonista Secundario era muy trágico, es por eso que lo convertí en mi Protegido y Favorito. Puede ser que sus acciones no hayan sido las mejores, pero fue Henrietta quien causó todo eso.

Y ahora mismo yo soy Henrietta...

Pase lo que pase, debo evitar que mi Favorito acabe con ese triste destino. Apreté mi mano decidida a hacer lo que fuese necesario con tal de que mi niño no terminará de esa manera.

▪︎Toc, toc, toc▪︎

Mis pensamientos fueron interrumpimos por el llamado de la puerta.

—Adelanté— Hable accediendo a que entrará quien llamaba a la puerta.

—Mi Señora.

Mire a Celia, el ama de llaves y quien se encarga del cuidado personal de Henrietta.

—¿Qué sucede?— Le pregunte para saber que pasaba.

—Mi Señora, la cena está casi lista, ¿quiere bajar al comedor o le gustaría que se la suba a su habitación?

Aún no me siento preparada para ver al Protagonista Secundario y mi Favorito en persona, debo de saber primero que le diré. Además, siento un poco de presión por parte de la mirada qué me da el Duque. Una cara tan bonita no debería desperdiciarse con miradas de enojo, pero no lo culpo, según el Protagonista Secundario, Henrietta y el Duque Ruselford se odiaban a muerte. Quisiera evitar cualquier tipo de conflicto. Aclare mi garganta y respondí a la pregunta que me estaba haciendo Celia.

—Comere aquí Celia— Dije con un tono amable.

—De acuerdo— Ella se inclinó ante mí. —Entonces vendré en unos momentos.

—Si, gracias— Le regale una sonrisa.

La cara de Celia se sorprendió al verme sonreír, ¿será que Henrietta no sonreía a menudo?

—Entonces, con su permiso— Ella salió al decir eso.

Me quede pensando por unos minutos la cara de Celia al ver la sonrisa de Henrietta, creo que ya lo recordé. En la novela se mencionó una vez que Henrietta era una mujer de corazón frío, así que supongo que el hecho de que le sonriera le pareció extraño, la ventaja es que como todos creen que he perdido la memoria excusa un poco la actitud que estoy teniendo, en fin.

Después de unos minutos más, Celia entro con la bandeja de comida, sin duda parecía muy rico todo.

—Mi Señora, por favor coma algo— Nuevamente se inclinó al pedirme eso.

—Lo haré, una vez más, gracias Celia— Le regale otra sonrisa, la cual hizo que vuelva a poner esa misma mirada.

—Ni lo mencione.

Y así estuve casi 1 mes entero. Lo único que hacía, era despertar, mirar al exterior, comer, volver a mirar al exterior, leer, mirar al exterior nuevamente y dormir. Sin duda la rutina ya comenzaba a agobiarme.

También gracias a Celia y a las otras 2 Sirvientas qué se encargaban de atenderme, Sara y Elisa. Son muy buenas personas, me han tratado con mucha amabilidad y me han explicado casi todo lo que debía de saber. Gracias a ellas, he aprendido un poco del Duque y del Hijo de Henrietta, tanto que creo estar lista.

—Oye Elisa— Llame a Elisa quien estaba terminando de arreglar mi cama.

—Dígame mi Señora.

—Estoy un poco aburrida, ¿crees que puedo salir?— La mire.

Ella pareció muy sorprendida y sus ojos se iluminaron.

—Mi Señora, ¿usted quiere salir?— Se acercó para preguntarme.

—Si, solo a dar un paseo al jardín— Señale la ventana. —El estar aquí ya me agobia, así que me gustaría saber si puedo salir.

—¡Claro que si!— Dijo de una manera emocionada. —Llamaré a la Señora Celia y a Sara para que sepan de esto y la ayudemos a arreglarse.

Y con eso Elisa salió de la habitación. Parecía muy animada, eso me ponía feliz.

Recuerdo cuando Celia las trajo para informarme qué me servirían en lo que me recuperaba. Apenas llevaba 2 días en este lugar y me imagino que le temían a Henrietta por los rumores qué habían escuchado de ella, bueno no las culpo, si la verdadera Henrietta estuviera aquí, esas pobres ya estarían fuera del Ducado.

Solté un suspiro y miré entrar a las 3.

—Duquesa, escuche de Elisa qué quiere salir a dar un paseo, ¿Es eso cierto?— Celia me miro con bastante curiosidad.

—Estoy cansada de estar aquí adentro, además pienso que si salgo podría tener un poco más de tranquilidad— Las mire a las 3.

Estoy tratando de ser lo más amable posible. Quiero que todas ellas sepan que Henrietta ha cambiado, que no será la misma, quiero que todo el mundo sepa que todo será diferente a partir de ahora, porque voy a cambiar el rumbo de esta novela, para salvarnos a todo. Y para eso, necesito que él sea el primero en ver mi cambio.

—Si es lo que la Duquesa quiere, entonces la ayudaremos a alistarse— Me dijo Celia con una sonrisa.

También les sonreí.

—Gracias.

Elisa y Sara se apresuraron a cepillar mi cabello para que no hubiera nudos, mientras que Celia buscaba un vestido, les dije que no quería algo sencillo, que no llame mucho la atención, ya que en este tipo de épocas, todos tenían la costumbre de ser lo más extravagante qué podían. Afortunadamente, Celia eligió un bello vestido qué se adaptaba a lo que le había solicitado.

—Duquesa, ahora le pondremos un poco de maquillaje— Me indico Sara antes de que me movieran al tocador.

Ella me hizo un peinado sencillo y Elisa me maquilló solo un poco, fue entonces cuando realmente admire la belleza de Henrietta.

—¿Qué tal quedo Señora?— Ambas me miraron entusiasmadas.

Dios mío, pensé. Henrietta era realmente una mujer sumamente preciosa, me preguntó como es que alguien tan Hermosa como lo era ella, podía tener un corazón tan sucio.

—Me gusta como me veo, muchas gracias— Agarre las manos de Elisa y le di una sonrisa.

Ellas se mostraron felices porque me había gustado y yo me sentí tranquila de lo que estaba haciendo, ya que al parecer ellas eran testigos de que yo no seré igual a la Henrietta de antes.

Gracias a las Chicas, finalmente pude salir al jardín de la Mansión. Dios mío, nunca espere que fuera tan bello, era... no podía explicarlo con simples palabras, pero sin duda nunca había visto algo así. Rosas rojas y amarillas, Mariposas volando sobre ellas, flores de diversos colores, árboles qué le daban una decoración Hermosa, todo era tan lindo.

Puede que mi rostro haya expresado mucho asombro, ya que eso hizo que Celia se acercara a mí y comenzará a contarme un poco del jardín.

—Este jardín ha estado bajo el cuidado de mi Señora— Me dijo con una leve sonrisa. —Pese a todo, usted amaba y cuidaba de este jardín con su corazón. Mi Señora, ¿usted lo recuerda?

La miré algo sorprendida por lo que me dijo. Ya que en la novela se hablaba muy poco sobre el pasado de Henrietta, y en la época qué su hijo era el Duque, según en las palabras de la Protagonista la Mansión del Gran Duque de Ruselford era muy sombría, sin vida y con las plantas muriendo.

—Yo— Mire a Celia. —No lo recuerdo, pero sin duda este jardín me transmite mucha tranquilidad— Mire a las flores. —Tal vez porque mi cuerpo siente mucha familiaridad con todo esto— Sonreí y tome una de las flores.

—Eso me tranquiliza, mi Señora— Con eso Celia volvió a su lugar.

Seguí caminando un poco más, admirando todo a mi alrededor, hasta que llegue a una fuente. Estaba rodeada de flores y tenía varios peces dorados nadando en el agua que salía de ella. Fue entonces que me pregunte, ¿cómo una mujer tan fría y sin corazón como Henrietta podía cuidar tan bien de un hermoso jardín como esté?

Solté un suspiro y seguí caminando hasta llegar a un gazebo victoriano muy lindo, también estaba lleno de flores, lo cual se me hizo aún más bello. Me acerque un poco más y note que dentro de él gazebo estaba una figura sentada leyendo un libro. Mi corazón se agitó y algo nerviosa me acerque aún más, cuando la figura de esa persona comenzaba a hacerse más clara, entonces lo note.

Una ráfaga de viento fuerte llego, lo que hizo que varias hojas se levantarán y tuviera que cubrirme los ojos para evitar que el polvo entrará en ellos. Cuando todo se calmó, baje mi brazo y mire al pequeño qué estaba dentro del gazebo. Cabello tan oscuro qué consumía la luz, un negro único e implacable, ojos violetas cuál dos piedras preciosas o diamantes.

No cabía duda, este niño era a quien yo jure proteger y defender, el único Heredero del Ducado Ruselford, el Segundo Protagonista y Villano de esta historia, mi Favorito y el Hijo de Henrietta... mi hijo...

Henderson Francois de Ruselford...

CONTINUARÁ...

(esto es un gazebo. no se como lo conozcan en sus Países, pero es para que se den una idea)

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Comments

caprichosa

caprichosa

gazebo son tipo carpas lo de la imagen se llama kiosco o glorieta

2025-03-23

0

Alma Delia Morales

Alma Delia Morales

Aquí en México lo conocemos como kiosko

2025-01-04

7

LadyMayhem_

LadyMayhem_

también se conoce como glorieta

2024-12-21

2

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