Capítulo 3.

En la primera semana que estuve aquí, fue la primera vez que le pregunte a Celia sobre la existencia del Hijo de Henrietta, ya que sinceramente no recuerdo el motivo por el cual se convirtió en el Villano. Si quería evitar el cruel destino qué nos esperaba a todos, debía saber como era la relación de Henrietta y su hijo antes de que la Historia comenzará.

Mis pensamientos fueron interrumpidos al ver a Celia entrar con un juego de té en un carrito de comida.

—Duquesa, ¿desea beber Té?— Me preguntó mientras sacaba una de las tazas de Té qué traía en el carrito de comida.

Solo asentí y ella comenzó a prepararlo. Celia acercó a mí el Té y un par de galletas aperitivas, creo que si quería saber más de Henrietta, debía preguntar por él.

—Oye Celia.

Ella volteó para verme.

—¿Sucede algo Duquesa?— Ella me miro mientras se quitaba sus anteojos para limpiarlos debido al empañamiento de estos por el vapor del Té.

—Escuche que tengo un Hijo, no recuerdo nada de él, así que me gustaría que me hablaras un poco de él— Tomé una de las galletas y me la lleve a la boca.

Celia me miro sorprendida por pregunta que le había hecho, tanto que hasta casi se le caen los anteojos, pero los recogió rápido.

—Señora, ¿entonces también ha olvidado al Joven Maestro?

Me puse algo nerviosa por la manera en la que me lo preguntaba, pero si quería que no me descubrieran, debía continuar con esta farsa.

—Lo siento Celia, pero realmente no recuerdo nada...— Baje la mirada para ocultar el poco nerviosismo qué sobresalía.

Ella se quedó callada por unos segundos, lo cual hizo que me sintiera incómoda, pero afortunadamente si me respondió.

—¿Qué es lo que mi Señora quiere saber sobre el Joven Maestro?— Respondió.

Me puse feliz al escuchar qué había accedido a decirme.

—¿Cuál es su nombre y como era nuestra relación antes de que perdiera la memoria?— Si, esto era con lo que debía comenzar, no haría muchas preguntas, ya que parecería algo sospechoso, pero creo que con estás esta bien.

Ella pareció algo incómoda, pero solo soltó un suspiro y me respondió.

—Henderson François de Ruselford, ese es el nombre del Joven Maestro, tiene 7 años y medio... en cuanto a su relación... yo... no sabría como explicarla— Su tono fue algo apagado y desvío la mirada mientras me decía eso. —Usted y el Joven Maestro no convivían a menudo, así que no eran lo suficientemente cercanos para que dijera como era su relación verdaderamente, perdone qué no pueda responder a las preguntas que me ha hecho— Dejo la taza de Té frente a mí y se inclinó para pedir disculpas.

—Descuida— Tomé la taza de té y bebidas un poco de él. —Me siento algo culpable por no saber nada de mi hijo, me gustaría conocerlo.

—Lo conocerá cuando logré recuperarse por completo.

Asentí y seguí bebiendo mi té.

—Oye Celia, una pregunta más— Deje de sorber el té qué tenía.

—Dígame Señora.

—¿Qué fue lo que ocurrió antes de que perdiera la memoria?

Ella se quedó fría, con la mirada baja y sin decir una sola palabra. No sé porque, pero algo en ella me hizo sentir una ligera sensación de malestar, de hecho ahora que lo pienso, aquel día que desperté en este lugar, recuerdo que el Duque me dijo que si era una manera de deshacerme del contrato antes de tiempo. ¿De qué contrato hablaba? Comí una de las galletas qué Celia me dejo ¿Casamiento? ¿Divorcio? ¿Emparejamiento con alguien más? ¿Custodia? ¿Bienes? Todo esto ya comenzaba a agobiarme y eso que solo llevaba una semana aquí.

—Eso...— Ella se dio la vuelta y recogió algunas cosas que estaban en el suelo. —El Duque ordenó qué no se le dijera nada, ya que él sería quien le explicaría la situación cuando se recuperará.

—Ya veo— Dije con un tono bajo y llevé mi dedo pulgar a mi boca para limpiarme las migas qué las galletas dejaron.

Celia término de recoger las cosas y las acomodo antes de despedirse de mí.

—Si la Señora no tiene más preguntas, me retiro para ver el trabajo de la cocina— Se inclinó ante mí para que le concediera el permiso.

—Si está bien— Accedí a que se retirara.

Celia salió del cuarto y me dejo con una ligera duda de lo que había sucedido aquel día. El Duque es el Hermano Menor del Emperador, por eso fue nombrado "Gran Duque", en la Novela solo se habló 1 sola vez de él, a comparación de que de Henrietta aparece mínimo 5, de él solo se habla cuando se menciona qué Henderson para obtener el Ducado tuvo que asesinar a su propio Padre.

—Así que él será quien me dirá todo...— Me puse de pie y me dirigí a la ventana para mirar el Jardín. —No creo que realmente me lo diga... solo hay una persona que puede decirme lo que sucedió, pero debo de encontrarme con esa persona.

Si, solo había una sola persona en la que podría confiar, ya que por él es que ocurren todas las cosas desastrosas de la Novela, el Duque no me lo dirá, ya que desde que desperté, no lo he visto. La única persona en la que puedo confiar y a la que debo salvar, es el Segundo Protagonista y Villano, el Hijo de Henrietta...

Mi hijo ahora...

Henderson François de Ruselford.

Y ahora quien está frente a mí, este pequeño de solo 7 años y medio, este pequeño qué me tiene hipnotizada con su mirada, Henderson François de Ruselford.

Él me miro algo sorprendido y su mirada tembló por unos instantes.

—Du... ¡Duquesa!— Él se puso de pie rápidamente y me saludo con una reverencia. —Duquesa le pido una disculpa por no darme cuenta de que usted estaba acercándose.

Me quede impactada al ver la actitud de Henderson. Educado y temeroso, un niño tan lindo que estaba tan feliz, pero al momento de ver a su Madre, sintió un gran temor.

Trague mi saliva y hable.

—Tú... levanta el rostro— Al principio sentí que mis palabras no querían salir, tenía miedo de decir algo que lo lastimase más, solo pude dar una orden... como lo hacía la anterior Henrietta.

—Si— Finalmente levanto su rostro una vez más.

Pequeño Henderson... me tienes miedo, ¿no es así? No pude evitar pensar eso en el momento que levanto su rostro y me miro nuevamente.

—Henderson, yo...— Maldición, nuevamente no pude hablar.

Apreté con fuerza mi vestido, y sentí una mano sobre mi hombro. Gire mi rostro y pude ver a Elisa y Sara dándome una sonrisa, también a Celia acercándose y sonriéndome, parecía decir que me tranquilizara.

—Joven Maestro— Celia se acerco un poco más a mí. —Se le ha informado de la condición de su Madre, ¿no es así?— Henderson asintió y Celia siguió. —Su Madre ha perdido la memoria, así que es algo difícil para ella dirigirse al Joven Maestro, así que no la culpe, ni la mire de esa manera. Qué su Madre se siente algo nerviosa al verlo así.

Henderson pareció comprenderlo y se volvió para mirarme nuevamente.

—¿Eso quiere decir que me has olvidado?— Su rostro mostró cierta tristeza.

No pude evitar sentir mi corazón romperse al ver las expresiones de mi pequeño hijo, ¿qué debía decir para no lastimarlo? Tenía miedo, no quiero que este lindo niño se transforme en un monstruo qué destruya a todo el Imperio por amor, quiero salvarlo.

—Perdóname Henderson, realmente he perdido mis recuerdos sobre todos ustedes— Acepte lo que me había preguntado. —No sé que tipo de relación teníamos, pero— Me acerque y me arrodille frente a él para tomar su mano.

Su rostro se sonrojó al ver que lo había tomado de la mano y se sobresaltó un poco, cuestionándome sobre que estaba haciendo.

—¡¿Du- Duquesa?!— Sin duda su cara sonrojada era muy linda. — Duquesa no haga esto por favor, usted no debe de hacer esto...

—Henderson, aunque he perdido mis recuerdos sobre ti, quiero crear nuevos— Levante mi otra mano para tomar su mejilla. —Así que Henderson, ¿podrías darme algo de tu tiempo para poder crear nuevos recuerdos contigo?— Le di una ligera sonrisa.

Su rostro pareció sorprenderse y su mirada baja. Algo dentro de mí sabía que probablemente él no acceder y se sentiría desconfiado por la actitud de la anterior Henrietta, pero quiero que vea que estoy dispuesta a que ya nada sea igual, solo quiero que él me lo permita.

—Yo...— Su voz pareció salir algo temblorosa. —¿Podría darme tiempo para pensarlo?

Me sentí algo feliz al saber que lo pensaría, puede que aun tenga una oportunidad.

—¡Si!— Asentí emocionada. —Por favor, cuando estés listo para hablar conmigo, envíame una carta o haz qué un Sirviente venga a verme... te esperaré el tiempo que necesites— Tras decir eso me levante. —Lamento haber interrumpido tu tiempo— Acaricie su cabello. —Nos vemos, Hender.

Sin más que decir, me aleje de ellos y retome mi camino para seguir disfrutando del Jardín. Mis acompañantes me siguieron y se mantuvieron calladas hasta que finalmente regresamos a mi habitación. Espero que Hender pueda darme la oportunidad para cambiarlo todo...

Pov en tercera persona.

Por la noche, en los largos pasillos de la Mansión principal, cierta Sirvienta se dirigía hacia la oficina del Duque para informar sobre los eventos acontecidos durante el día, tal y como lo hacía cada noche.

La Mujer soltó un suspiro mientras se paraba frente a la puerta de la oficina, para después tocarla.

•Toc, toc, toc•

—¿Quién?— Se escuchó la voz del Duque provenir de adentro.

—Soy yo mi Señor— Respondió la sirvienta.

—Adelanté— El Duque concedió el permiso para que la Sirvienta entrará.

La Mujer abrió la puerta y pudo ver a su Excelencia el Gran Duque firmando un par de documentos, junto a su Secretario.

—Mi Señor— La Sirvienta se inclinó ante él.

—Puedes ponerte recta— La Sirvienta obedeció la orden del Duque, pero mantuvo la mirada al suelo. —¿Qué ha sucedido hoy?

—La Duquesa se reunió con el Joven Maestro durante el día.

Después de decir eso, el Duque quedo sorprendido y a la vez algo alarmado.

—¿Ella se reunió con Hender?

—Si— Asintió la Sirvienta.

—¿Por qué?— Pregunto el Duque.

—La Duquesa solo estaba dando un paseo por el Jardín, aunque sus recuerdos fueran olvidados, parece que la sensación y el cariño que le tenía a su Jardín no desapareció— Soltó un suspiro. —El encontrarse con el Joven Maestro fue una casualidad mientras daba el paseo. Cuando se acercó a él, pareció que había algo de temor en su mirada por como había actuado el Joven Maestro.

—¿Qué hizo Hender?— El Duque pareció algo confundido con eso.

—El Joven Maestro actuó como si le temiera, sé que era algo de esperarse, pero aun así la Señora se sobresaltó demasiado. Ella parecía confundida y se puso nerviosa al hablar, la ayudamos y con eso él ambiente entre ambos pudo relajarse. La Señora parece tener curiosidad por su hijo, así que le pidió reunirse con él si se lo permite— La Criada miro a su Señor y pudo ver la gran sorpresa en su rostro. —Mi Señor, ¿usted aún piensa que la Señora está mintiendo? Ha pasado más de un mes y he estado a su lado desde entonces, puedo asegurarle qué la Señora no miente.

El Duque bajo la mirada y soltó un suspiro.

—¿Cómo puedo volver a confiar en la Mujer que un día me dijo que ojalá hubiese muerto para qué nunca nos hubiésemos Casado? ¿Cómo puedo confiar en quien dijo que la existencia de nuestro hijo era la peor desgracia qué pudo haber experimentado?— Soltó una pequeña risa sarcástica al decir eso.

—Pero, Duque— La Sirvienta quiso decir algo más, pero el Duque levanto la mano para decirle que se guardará silencio.

—Mañana voy a salir rumbo al Palacio Imperial, me quedaré ahí por 2 semanas— Levantó la mirada una vez más para mirar a la Sirvienta. —Mantenme informado de todo lo que suceda, Celia.

Celia inclinó el rostro y acato la orden.

—Como diga.

Después de eso, el Duque le pidió a Celia qué saliera de su Despacho y esta siguió su orden. Pronto su Secretario se retiró a descansar y él se quedó pensando un poco más en todo lo que había ocurrido en este mes y las cosas que ocurrirán en la semana que no esté.

Había tantas cosas que sentía que no lo dejarían en paz en estas semana que estaría acompañando a su Majestad el Emperador en una reunión de comercio con gente de otro Reino. Debía estar tranquilo, pero una vez más los recuerdos del pasado volvieron a él. El ver a una linda niña qué lo había cautivado cuando aún eran Jóvenes, intentar hacer todo por ella, hasta terminar cometiendo lo que sucedió...

—¿Cómo se supone que debo de volver a confiar en ti? Si fui yo quien te obligó a actuar de esa manera— Soltó un fuerte suspiro y miro la pintura de él y Henrietta el día de su Boda. —Aún no quiero darme falsas esperanzas... si para cuando vuelva sigues siendo igual, tal vez... podamos intentarlo una vez más... ¿No lo crees? Hari...

CONTINUARÁ...

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Comments

sotlas

sotlas

una joyita

2025-02-12

0

Alma Delia Morales

Alma Delia Morales

pues si ,seguirá así porque la otra ya no está

2025-01-04

1

Claudy

Claudy

WOW eso ultimo si que fue fuerte

2024-12-04

9

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