"Henrietta"
En mi sueños solo podía ver lo mismo.
Una niña de blancos cabellos rizados corriendo felizmente mientras sostiene unas flores, en un campo tan grande y hermoso, mientras que a lo lejos hay personas gritando su nombre con alegría. Aquella pequeña al escucharlos comienza a correr hacia ellos y toma de la mano a las personas más altas, camina con ellos. Esa pequeña está riéndose, y levanta su rostro para ver el de las personas que van junto a ella, sin duda ambos son muy guapos, una Hermosa Mujer parecida a esa pequeña y un hombre de cabello castaño y usa lentes. Después su vista es desviada hacía enfrente, donde hay 3 chicos de cabello castaño qué la llaman con una sonrisa, ella se acerca corriendo a ellos felizmente y después todo se oscurece.
Siempre me despierto de ver siempre la misma escena, al principio no sabía que era, pero después de soñarlo con más frecuencia me di cuenta de algo... esos son los recuerdos de la Henrietta original, para ser más precisa, los recuerdos de su infancia. Me di cuenta de que en sus recuerdos se muestra tan feliz junto a sus Padres y las demás personas que aparecen en el sueño, si es así, ¿por qué Henrietta se convirtió en lo que se convirtió?
Me levante y me dirigí hacia la ventana.
Últimamente, ha estado lloviendo, el cielo está nublado a comparación de lo soleado qué estaba aquel día. No he visto a Sara desde ese día, Elisa solo viene a traerme mis comidas y Celia parece estar ocupada. Ya no sé que hacer, este encierro y esta soledad... se parece a mis primeros días aquí, solo que con la diferencia es que en aquel entonces no conocía a nadie.
Un relámpago cayó y un trueno hizo retumbar las ventanas, pero aun así no me asuste ni nada. Con las gotas de lluvia cayendo con más intensidad, mis lágrimas también comenzaron a bajar en gran cantidad. Me senté y llevé mis manos a mi rostro para cubrirlo. ¿Cómo se supone que podré salvar a Hender? ¿Cómo se supone que podré salvarme y salvar a todos? Si nadie me dice que es lo que está ocurriendo...
Estoy asustada... no quiero estar sola...
Por primera vez en muchos años, volví a tener aquel pensamiento qué se supone que había abandonado poco después de recuperarme de la muerte de mis Padres adoptivos.
Si quiero ser feliz y salvar a todos, debo de ser fuerte, pero... ¿De dónde obtengo fuerzas en estos momentos?
Pasaron los días, deje de comer poco a poco debido a que no tenía apetito y me la pasaba durmiendo todo el día, pero que infantil soy... estoy teniendo una rabieta a esta edad...
Elisa entro en ese momento.
—Mi Señora le traje el almuerzo— Hablo con seriedad.
—No tengo hambre, puedes llevártelo— Le respondí con la misma seriedad.
—Duquesa, debe de comer o podría empezar a sentirse mal— La preocupación en su voz fue evidente.
—No quiero nada Elisa— Me senté y la mire. —Estoy cansada...
Su rostro pareció llenarse de preocupación.
—Pero...— La interrumpí.
—¿Cómo se encuentra Hender?— Le pregunte.
—El Joven Maestro sigue sin despertar.
Baje mi rostro.
—Ya veo...— Jugue un poco con mis dedos. —¿Y Sara?
Se quedo callada por unos segundos y finalmente hablo.
—No se nada de ella... solo que sigue en prisión...
—Retírate— Me acosté después de dar esa orden.
—Si... Duquesa...
Escuche como las pisadas se alejaban, hasta que finalmente la puerta se cerró. Llore nuevamente, quiero ver a Sara, quiero preguntarle qué fue lo que sucedió exactamente, sé que ella no tenía malas intenciones. Después de todo lo que hemos pasado juntas, ¿cómo podría tenerlas? Todo esto debe de tener una explicación.
Debo de salir, tengo que ir a la prisión, pero primero debo de evadir a las Criadas en la puerta. Debo de pensar en un plan.
No tardo mucho en que se me ocurriera uno.
Me levanté y abrí la puerta. Había dos chicas ahí quienes al verme se sorprendieron.
—¿Duquesa se siente bien?— Me preguntó la primera.
—Ustedes, ¿podrían llamar a Celia y a Elisa?
—¿Necesita algo mi Señora? Si es así nosotras podemos ayudarla— Me dijo la segunda.
—Si necesito ayuda, pero la de Elisa y Celia.
Ellas se miraron y después asintieron a mi pedido. Me resulto increíble que accedieran sin decirme nada, o son muy inocentes o no les importo. Como sea, debo de moverme rápido.
No conozco toda la Mansión, pero según recuerdo en la novela decía que había un pasadizo para llegar a la prisión y ese pasadizo se encontraba en la oficina del Duque, la cual por fortuna se encontraba en este mismo piso, solo debo de encontrar la puerta.
Salí de mi habitación tan pronto vi que las criadas se habían retirado, debo correr y no ser descubierta con nadie.
Mientras corría me di cuenta de algo, no había Sirvientes en este piso, eso es extraño. Cuando salía con Celia, Elisa y Sara a dar un paseo, siempre había Sirvientes en los pasillos ayudando con la Limpieza... pero hoy no había ninguno. Bueno eso no importa, debo de llegar a la Oficina del Duque, debo encontrar a Sara.
Busque en cada una de las Habitaciones, dios mío la Mansión era demasiado grande y los pasillos demasiado largos, pero finalmente, logré llegar a la puerta más distintiva de todas, la más grande y con el emblema Ducal. Inhale un poco de aire y después lo saqué todo al exhalar.
Entre al Despacho del Duque, no había nadie por fortuna. Si hubiera un lugar donde sé ocultarla el pasadizo, ¿dónde sería? En las películas modernas, casi siempre estaban en el librero, donde el pase era un libro. Debo intentarlo. Moví todo, busque por todos lados, pero no había nada, no encontraba nada. Estaba empezando a desesperarme, se me acababa el tiempo, ¿qué ocurriría si llagaban Celia y las demás criadas? No aún no deben de encontrarme.
Seguí con mi búsqueda, hasta que detrás de unos libros, estaba una pintura de Henrietta y el Duque cuando fue el día de su Boda. Quite todos los libros de ese lugar y finalmente encontré un ladrillo qué se movía. Lo pulsé y finalmente se abrió.
No estaba segura si era el pase a la Prisión, la única manera de comprobarlo, intentándolo. Y eso era lo que voy a hacer.
Entre en el pasadizo.
Cuando el pasadizo se abrió, todas las antorchas se prendieron, gracias eso pude ver con claridad las escaleras qué había y pude evitar caerme. Por fortuna, este pasadizo si me condujo hasta la prisión... la cual si qué era aterradora.
Busque en cada celda algún indicio de donde se encontraba Sara. No había tanta gente en ese lugar, pero quienes estaban ahí intentaron tomarme y me dieron mucho miedo. Me preguntó de donde estoy sacando las fuerzas para seguir caminando en este lugar, quizás es por mi deseo de vivir y salvar a todos aquí, evitar el cruel destino qué le espera a Hender, la verdad sobre Henrietta y también ser feliz... eso es lo que quiero...
Quiero ser feliz...
Escuche un sollozo.
Me acerqué a la casi última celda, el lugar de donde venía el sollozo, ahí fue donde la encontré.
Sin duda era ella, a pesar de estar cubierta de tierra y suciedad, sin duda puedo reconocer a quien ha estado conmigo.
—Sara— La llame.
Ella al verme se sorprendió.
—¿Señora?— Me llamo incrédula.
—Sara— Me arrodillé para estar a su nivel. —Finalmente pude encontrarte.
—Mi Señora— Ella se acercó a mí. —¿Qué está haciendo en este lugar?— Me miro completa. —Aquí hay Criminales muy peligrosos, aunque estén encerrados, pudieron haberle hecho algo.
—Sara, estoy aquí por ti— Tomé una de sus manos. —Sara, por favor dime la verdad, ¿tuviste malas intenciones?
El rostro de Sara se agachó y su otra mano empezó a temblar.
–Duquesa... yo...— La interrumpí.
—Quiero protegerte— Se sorprendió al escuchar eso y me miro con sorpresa. —Tú no eres solo una simple Sirvienta para mí, eres como mi Amiga— Sentí mis ojos llenarse de lágrimas. —Así que por favor Sara, dime, ¿qué pasó realmente?
Sus ganas de llorar no pudieron contenerse más, y Sara explotó en lágrimas.
—Yo no hice nada— Sus lágrimas bajaban en gran cantidad. —Se los juro, nunca quise dañar al Joven Maestro y aunque tuviera la oportunidad, jamás la tomaría— Seguía llorando. —Celia lo sabe también.
Al escuchar eso me sorprendí.
—Si Celia sabe que eres inocente, ¿por qué no me lo dijo?— Me preocupe.
—Celia es mi Tía— Reveló.
—¡¿Qué?!— El escuchar eso fue una gran sorpresa para mí.
—Soy la Sobrina de la Señora Celia, mi Padre es el Jefe de Mayordomos de la casa, ellos son Hermanos. Elisa es mi Prima, hija de la Hermana de mi Padre y Celia— Trato de limpiar sus lágrimas. —Mi Hermano Mayor trabaja para el Duque como su Secretario, todos ellos saben que yo no tuve nada que ver, ¿Pero qué debo hacer? Esta Mansión tiene reglas qué debemos seguir y sé que ellos solo están cumpliéndolas. Yo cometí un error, es por eso que estoy aquí, pero aun así— Volvió a explorar en lágrimas. —Le juro que nunca fue mi intención qué el Joven Amo saliera perjudicado.
No sabía como reaccionar con todo lo revelado. Solo podía consolarla, ya que no sabía que decir.
—Sara, ¿podrías decirme que sucedió exactamente?— Ella me miro con duda. —¿Por qué Hender reacciono de esa manera en el momento que vio la tarta?
Ella se tranquilizó un poco más y habló.
—No lo sé exactamente— Se limpió sus lágrimas. —Los únicos que conocen la verdad son mi Padre, Celia y mi Hermano. Ya que todos los Sirvientes fueron sustituidos después del accidente.
—¿Dices que todos fueron sustituidos?
Ella asintió.
—Elisa y yo entramos al mismo tiempo, así que ella tampoco lo sabe con exactitud. Entramos junto a más Sirvientas, es por eso que hay muchos rumores, porque nadie sabe que fue lo que sucedió con exactamente aquel día.
Trague mi saliva al escuchar eso.
–Con aquel día— Hice una pequeña pausa. —Te refieres a cuando perdí la memoria, ¿verdad?
Ella asintió.
—No lo sé bien, lo único que sé, es que está relacionado con el postre qué se sirvió cuando el Joven Maestro y usted tomaban el té. Evento qué solo ocurría 1 vez por mes.
Al escuchar sus declaraciones, finalmente comencé a sentir como poco a poco las piezas comenzaban a acomodarse.
—Te sacaré de aquí, Sara...
—¡Rápido! Busquen en el calabozo.
Justo a tiempo, escuche como varias personas se acercaban con rapidez.
La puerta del calabozo fue abierta y pudimos ver a Celia con varios guardias y sirvientas qué la acompañaban, de las cuales una de ellas era Elisa.
—Mi Señora...— El rostro preocupado de Celia pareció alegrarse. —Por dios— Ella se acercó a mí corriendo.
—Celia, yo...— No pude decir nada, solo sentí como sus brazos me rodeaban y me apretaban.
—Por favor... no vuelva a huir de esa manera...
Lo comprendí. Celia me estaba abrazando. Parece que sin duda si la preocupe demasiado.
—Discúlpame Celia— Fue lo único que pude decir.
Ella me miro con más tranquilidad y después movió su cabeza de un lado a otro.
—Su Excelencia no debe disculparse, está bien, ahora volvamos a su habitación— Trato de llevarme.
—Espera— Me quede quieta sin moverme.
—¿Sucede algo mi Señora?
—Por favor, liberen a Sara— Mire a los Guardias.
Celia se sorprendió.
—Pero mi Señora... ella...
—Celia, sé que a ti tampoco te gusta que tu Sobrina esté en prisión, ¿no es así?
Ella llevó sus manos a su boca y la cubrió.
—Usted... ¿Sería tan amable de perdonar la vida de mi Sobrina?— Sus ojos se llenaron de lágrimas. —No quería que Sara estuviera en este lugar, pero debemos seguir las reglas. Así que si usted perdona a mi Sobrina, haría qué mi corazón y el de mi Hermano finalmente descansen.
Al escuchar eso le sonreí con lágrimas en mis ojos y asentí. Sara era inocente, ella era mi Dama de compañía y mi amiga, quería estar junto a ella, Elisa y Celia... también junto a aquel pequeño qué ahora es mi hijo.
Por mi orden, Sara fue liberada. Elisa lloró de felicidad y abrazo a Sara, mientras Celia las abrazo a ambas. Le pedí a todos los que estaban ahí qué por favor mantuvieran esto en secreto, ellos aceptaron, pero no sé si realmente lo cumplan. Finalmente, todos regresamos a la Mansión.
Celia me pidió que fuera a mi habitación, pero me negué, hay otro lugar a donde debería ir primero.
Abrí la puerta con mucho cuidado y finalmente entre a la habitación de mi pequeño hijo. Su fiebre había disminuido, pero aún se veía muy mal. Me senté a su lado y acaricié su cabello su hermoso cabello rizado.
—Hender... no sé que es lo que pasaste, pero quiero protegerte, necesito protegerte...
"Por qué tu eres mi Favorito"
Hender se movió y se quejó, como si estuviera teniendo una pesadilla. Con lo dicho por Sara empiezo a creer que no fue Henrietta quien provocó lo sucedido como los chismes dichos por las Criadas, ¿qué sucedió entonces? Qué debió de haber pasado para que Henrietta muriera y traumara a mi lindo Hender de esta manera.
La muerte de Henrietta en la novela estaba cerca, pero aún faltaba un poco, ya que sucedió poco después de que Henderson cumpliera los 8 años, días antes de su ceremonia y reconocimiento junto al Príncipe Heredero. Si bien lo recuerdo la Novela decía que fue el propio Henderson quien la asesino, ¿pero como puedo pensar eso de un niño que se nota lo mucho que ama a su Madre? Además, si bien recuerdo, hubo una ocasión en la que Rubí, la Protagonista le pregunto si era verdad y él se negó a responder. Muchos pensaron qué fue confirmado, pero realmente nunca se confirmó, así que me hace dudar de eso realmente.
—Mamá...
Volví en mí al escuchar la voz de Hender.
—¿Hender?— Lo miré preocupada.
Estaba llorando, pero seguía dormido... eso significa que estaba soñando.
—Mamá... por favor... no me dejes...— Repitió las mismas palabras que aquel día.
Me acosté a su lado y lo abracé.
—Hender... por favor... despierta— Acaricie su rostro.
Mis ojos se llenaron de lágrimas al ver el estado de mi Favorito. Solo pedía por favor a los Dioses de este mundo o a quien sea, que mi pequeño pudiera recobrar la conciencia y despertar. Quiero hacerlo feliz, quiero que viva una vida feliz, quiero estar con él.
Un par de lágrimas bajaron de mis mejillas y finalmente los ojos de mi Favorito se abrieron, dejándome ver esos hermosos ojos violetas.
—¿Duquesa?— Hender me miro con sorpresa.
—Hola Hender...— Le di una cálida sonrisa.
Creo que finalmente pude sentir calma y paz, eso hizo que me relaje y mis ojos se llenarán de lágrimas.
—¿Qué está haciendo aquí?— Hender aún parecía incrédulo.
—No despertabas y eso hizo que me preocupe...— Acaricie su cabeza. –Eres mi hijo, siempre me preocuparé por ti.
—Usted...— Los ojos de Henderson se llenaron de lágrimas.
Lo abracé con fuerza y finalmente mis lágrimas se derramaron.
—Hender, quiero ser más cercana a ti, sé que te hice daño en el pasado, aunque no lo recuerdo— Eso claramente es mentira, pero aun así. —Aun así, déjame estar a tu lado esta vez y protegerte... mi Pequeño Hijo, ¿podrías darle una oportunidad más a Mamá?
—¿Ahora estarás conmigo?— Pregunto en casi un susurro con la mirada baja.
—Si— Le respondi.
—¿Ahora no deberé se tener miedo?
—No.
—¿Ahora finalmente puedo llamarte Mamá?— Levantó su mirada para verme directamente a los ojos.
Esa mirada me sorprendió, pero lo único que pude hacer es llorar de felicidad y asentir ante aquella pregunta.
—Si— Respondí con alegría.
Parece que Henderson dejo de contenerse y de igual manera comenzó a llorar. Sus ojos llenos de lágrimas, pero con esa chispa de alegría y esperanza me hicieron sentir algo feliz, mi Favorito parecía finalmente haber cedido ante mí. Mi Hijo...
—¡Mamá!— Henderson me abrazo con fuerza.
Después de hablar y llorar por un rato más, ambos nos quedamos profundamente dormidos. Hender me abrazo y yo lo abracé con más fuerza para que se sintiera protegido.
Esa noche finalmente Henderson me abrió su corazón y yo pude entrar con alegría, ahora yo soy Henrietta, tomaré las riendas de mi destino, seré feliz, haré a mi Favorito feliz y así en un futuro... evitaré el triste destino qué nos espera a todos en esta Mansión.
Pov en tercera persona.
Al día siguiente, muy temprano por la mañana antes de que el sol saliera, un carruaje llego a la Mansión sorprendiendo a todos los Sirvientes al ver de quien se trataba. Todos se acercaron corriendo para saludar a la persona que había llegado, en especial Celia y el Jefe de Mayordomos, quienes se sorprendieron aún más.
—Su Excelencia el Gran Duque— El Jefe de Mayordomos Uros lo saludo con respeto. —Su Excelencia debió informar qué llegaría hoy, así habría preparado a todo el personal para recibirlo.
—No hace falta Uros, mejor ponte recto, ya que puede ser perjudicial para tu espalda— Ordenó el Duque.
—Si.
—¿Su Excelencia desea desayunar?— Pregunto Celia. —Aún es temprano, pero si así lo quiere le ordenaré al cocinero de que prepare algo.
—Desayunaré cuando Hender esté despierto, Celia— El Duque comenzó a avanzar a las escaleras. —¿Está dormido en su habitación? Quiero verlo.
El Mayordomo Uros y Celia se miraron.
—Pues verá...
El Duque puso una expresión de sorpresa al escuchar lo que le dijeron y fue corriendo a corroborar si era cierto.
En el segundo piso de la Mansión, por el lado Oeste se encontraba la Habitación del Heredero. El Duque tomó la manecilla de la puerta y la abrió, quedando muy sorprendido al ver aquella escena.
Era una escena muy bella qué sin duda le gustaría que fuese eterna, una escena qué solo veía en sus más profundos sueños. Dentro de la habitación, se encontraban su Hijo y su Esposa abrazados mientras estaban profundamente dormidos.
—Celia...— El Duque aún no creía lo que estaban viendo sus ojos. —Dime que sucedió.
—Como ordene— Celia accedió ante eso.
CONTINUARÁ...
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Comments
Rebecca H
esta intrigosa la cosa
alguien la deseaba muerta??
y dejaron que su tierno hijo la viera morir.??
eso es vil
2024-12-21
0
Pao Suarez
ya me está dando fastidio esa tonta ... solo se la pasa durmiendo y encerrada
2025-03-06
0
sotlas
hey eres la Duquesa...que no lo sabes
2025-02-12
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