CAPÍTULO 12.

Henrietta.

Han pasado 3 semanas desde que Félix comenzó a orientarme para poder llevar los deberes de la casa. Normalmente viene 2 o 3 veces por semana. Todos los días he estado compartiendo el comedor con el Duque y con Hender, nuestra relación ha mejorado, nos hemos acercado los tres juntos y de mabera individual. En las comidas solo solemos hablar tanto, solo el como nos fue o como le fue a Hender. Como el tiempo ha pasado volando, ahora solo falta un mes para la ceremonia de Hender, eso me pone contenta. Solo espero que todo salga bien.

—Vaya, me impresiona mucho que la Señora haya avanzado tanto en tan solo tres semanas— Dijo Félix al ver los documentos que le había entregado.

—Me siento alagada al escuchar esas palabras del Joven Herea— Le di una sonrisa.

—Me siento extrañado al ver esta manera de hacer las cuentas y llevar el orden, nunca había visto esto— Dijo con impresión al revisar nuevamente. —Todo esta estructurado correctamente.

Era obvio que se sorprendiera, mis conocimiento son de otro mundo, además de que estudie Administración de Empresas y fui una de las mejores de mi generación. También es por que quizás aun no se tiene tanto conocimiento.

—Dígame, ¿dónde aprendió esta manera de manejar las cuentas?— Aquel Félix frío qué conocí al principio, de alguna u otra manera había dejado de serlo, era como si hubiese derretido algo del hielo qué lo rodeaba.

¿Qué habrá hecho Hender para que Félix lo siguiera sin importar nada?

—Yo... Lo aprendí solamente— Dije se manera nerviosa.

—¿Lo aprendió? ¿De dónde? ¿Así lo hacen en el Marquesado Firetz?— Pregunto con curiosidad.

Me sentía algo incomoda con esta repentina actitud de Félix, hay momentos en los que me sorprendo de que aquel frío chico que me dijo hace 3 semanas que no lo haga perder el tiempo, parece un niño pequeño en busca de conocimiento, eso si que da miedo. Pero es el Erudito más Inteligente y Joven en los últimos 400 años, si qué es impresionante.

—Yo...— ¿Qué le digo para que no sospeche?

—O acaso...— Hablo primero. —¿Eso lo aprendió en su viaje al extranjero después de que cumplio 10 años?

¿Viaje al extranjero? ¿Henrietta viajo fuera del país a los 10 años?

Debía de encontrar algo que usar como excusa, así que lo dicho por Félix era perfecto.

—Si... fue eso...— Sonreí de manera nerviosa.

Félix se hecho para atrás y se acomodo sus anteojos. Él era muy guapo, sus ojos eran de un tono miel muy llamativo y su cabello era de un castaño muy único, entra en los estándares de la Sociedad de esta época, sin los lentes, se vería mucho más guapo.

—Ya veo— Se alejo. —Bueno mi Señora, mañana sera su última clase, así que si me disculpa me retiro— Me dio una reverencia y después salio de mi oficina.

Suspire cansada. Aprender con Félix era muy interesante, pero sin duda agotador... para ser alguien que se convirtió en el Erudito más Joven del País, parece un anciano cascarrabias dando clases... me recuerda a mi facultad y a un profesor de aquel entonces. Me reí al recordar eso y después mi sonrisa se borro, siendo remplazado por un vacío.

Me preguntó... ¿qué habrá sido de todos los demás después del accidente?... Acaso, ¿todos están muertos? ¿Reencarnaron? ¿Transmigraron? No lo se.... Mina... Drake... mis queridos amigos, ¿qué habrá sido de ustedes?

Una lagrima bajo por mi mejilla y después la limpie debido a que alguien llamo a la puerta.

—Adelanté— Di la indicación de que pasara.

—Mi Señora— Celia me dio una reverencia. —Es hora de su baño.

—Voy— Me levante de mi asiento y la seguí.

Ya era tarde, siempre venían a buscarme antes para poder ir a cenar con el Duque y con Hender, ahora que ha pasado tanto tiempo, me he acostumbrando a la presencia de ambos en la mesa...

—Mi Señora— Elisa me saludo. —El Duque y el Joven Maestro la están esperando en la mesa.

—Si voy en unos minutos— Le respondí antes de entrar al baño.

Con la ayuda de Sara, pude terminar de bañarme rápido y con eso me arregle para ir al comedor. Al entrar ahí, estaban mi dulce hijo y el Duque charlando, cuando me vieron ambos me llamaron, pero Hender corrió a abrazarme.

—Mamá— Hender se puso de pie y corrió a abrazarme. —Mamá se tardo demasiado.

Acaricie su hermoso cabello rizado.

—Disculpa Hender, Mamá estaba ocupada— Levante el rostro para mirar al Duque. —Lamento haberlo hecho esperar

El Duque me miro y negó.

—No se preocupe, esta esforzándose mucho con Félix, así que la felicito por eso— Se hecho un bocado de comida a la boca y bajo la mirada.

—Oh si, ¿Félix le ha dicho?— Pregunte con algo de nervios.

Sabía que Félix siempre le informaba de todo lo que veía y mis avances, pero no conocía su opinión... así que me gustaría saber que es lo que Reinhard piensa de mi.

—Si, me dijo que eres alguien sorprendente, que nunca se espero eso de ti— Levantó la mirada y me vio. —Te felicito por eso— Curvo un poco sus labios para darme una leve sonrisa.

Oh, dios...

Me quede casi boquiabierta por ver esa leve sonrisa en él... hasta el día de hoy no me había dado ninguna, por lo que me sorprendió mucho verlo así... hasta casi tiro mi tenedor por lo cautivada qué quede. Solo pide reaccionar hasta que Hender me llamó.

—Mamá— Hender me llamo por no se que vez. —¡Mamá!

—¿Oh?— Mire a mi hijo. —¿Sucede algo Hender?

—Mamá no me respondía, por eso tuve que gritarle. Yo también quiero felicitarla, escuche de Félix qué mañana sera su último día enseñandote— Levantó su copa de agua. —Así que quiero brindar por ti Mamá.

¡Dios! Mi hijo era tan lindo y adorable. No pude no evitar cubrir mi rostro con mis manos para que no se dieran cuenta de que su Madre esta pensando en lo adorable qué es.

—Yo también estoy de acuerdo— Levante la vista para mirar al Duque. —Deberíamos de brindar por su excelente esfuerzo mi Señora— También levanto su copa.

Esto no era justo, ¿como es posible que este hombre guapo y el niño más hermoso del mundo estén actuando de esa manera? ¡Harán qué mi corazón explote! Un minuto, ¿por qué debería de sentirme débil ante la manera en la qué Reinhard esta actuando conmigo?

—Esperen un minuto— Ambos me miraron confundidos. —Es un poco pronto para poder brindar, ¿qué tal si lo hacemos mañana? También haremos un pequeño festín, así podremos invitar a Félix a comer. Ya que él próximo año empezará a darle clases a Hender.

Ambos se miraron y después asintieron.

—Si eso es lo que mi Señora desea, estoy de acuerdo— El Duque bebió de su copa.

—Yo también haré lo que dice Mamá— Hender siguió los pasos de su Padre.

Dios mio estos dos si qué se parecen.

Por un par de tiempo más seguimos disfrutando de nuestra cena.

—Por cierto mi Señora, en 4 días saldré a la Capital para hablar con su Magestad el Emperador sobre la Ceremonia del Príncipe Theodore y Henderson.

¿Qué...?

—¿Papá iras a ver nuevamente a su Majestad?

El Duque solo asintió ante la pregunta de Hender.

—Ya veo, entonces saldrá— Bebí un poco de mi bebida. —¿Cuanto tiempo estará en la Capital?

—Alrededor del tiempo que reste para la Ceremonia. Volveré hasta ese día para venir por ustedes e irnos juntos al Palacio.

La capital no estaba muy lejos de nuestro territorio. Estaba a media hora a caballo y en carruaje a poco más de 1 hora, pero un así cuando el Duque salía, eso significaba qué tardaría en regresar.

—Rezare para que los Dioses lo lleven con seguridad a la Capital y podamos reencontrarnos nuevamente— Fue la respuesta que le di.

El Duque miro hacía abajo y pude ver que apretó levemente su puño. Quizás... ¿había algo más que quería decirnos?

—Mi Señora...— Me llamo.

—¿Si?— Lo mire.

—Se que mañana es su último día de estudio con Félix y estaremos ocupados, por eso no quise salir mañana. También por que...— Trago saliva. —¿Le gustaría ir con Hender y conmigo a recorrer la ciudad?

—¿Eh?

Al día siguiente finalmente el final de la clase de Félix llego y con ello el examen de sus enseñanzas.

—Confío en usted Duquesa— Fue lo que me dijo antes de darme el examen.

Quizás Félix pensó que podría fallar, pero aunque no lo sepa, fui una de las mejores de mi Universidad en mi mundo, así que lo dejaré alucinando con mis respuestas. Y con eso empece el examen qué tuve que hacer en 30 minuto.

Antes de que llegarán los 30 minutos, me acerque a Félix y le entregue mi examen. El me miro con sorpresa y después me sonrió con orgullo. Me senté para esperar mi calificación, como si no supiera que afuera estaban mis dos Gatitos negros esperándome.

¿Espera dos? Me asusté por ese pensamiento, ¿desde cuando empecé a considerar al Duque como uno más? No, quizás me confundí por el momento. Aun no confío en él, aunque no mentire si digo que realmente parece un gato enorme. Es como un gato negro de ojos verdes... aunque el verde esmeralda de sus ojos parece tener un azul en el centro, realmente no miento al decir que son muy lindos. Hender salio con mi color de ojos, pero también tiene ese leve tono azulado en el centro, pese a que sin violetas aun se logra ver la diferencia.

—Duquesa— La voz de Félix me despertó.

—¿Si?— Respondí nerviosa.

—Ya tengo sus resultados— Félix me miro con una sonrisa orgullosa. —Muchas felicitaciones Gran Duquesa. Sus resultados fueron maravillosos, algo que no me esperaba al principio, pero con el paso del tiempo debo de decir que superó mis expectativas— Me entrego mi examen.

¿Lo logre? Yo... quería llorar, pero me contuve debido a que seria algo muy inmaduro de mi parte, pero realmente estaba muy feliz. Félix salio para hablar con el Gran Duque y Hender entro corriendo para abrazarme.

—¡Mamá felicidades!— Salto a mis brazos para abrazarme. —Escuche de Félix qué lo hiciste muy bien— Me dio una sonrisa. —Muchas felicidades.

—Gracias Hender— También lo abrace con fuerzas.

—Mi Señora— El Gran Duque entro a la sala. —Félix me ha contado que todo salio bien... la felicito— Me dio una leve sonrisa también.

Me sonroje al oír las palabras del Duque, por alguna razón mi corazón empezó a latir un poco fuerte, eso me hizo sentir muy nerviosa.

—Gracias a ambos— Les di una sonrisa.

Félix entro en ese momento.

—Bueno mis Señores— Nos llamo. —Yo me retiro.

—Espera Félix— Le llame. —Hemos preparado una cena como agradecimiento por tus lecciones.

Él me miro sorprendido y después miro al Duque para confirmar si era verdad lo que había dicho, a lo cual el Duque soñó asintió.

Esa tarde tuvimos una cena espectacular, Félix nos comentó sobre sus Investigaciones y también como trabajaba algunas veces para el Templo y otras para la Torre de Magos, lo cual me sorprendió. Ya estaba consiente de que en este mundo había magia, pero no había visto a nadie usarla. En la Novela por lo que recuerdo, la Familia Imperial era la única que podía usar las "Llamas Azules" ya que fue bendecido por los Dioses cuando la el Imperio se fundó. Aunque todos poseemos algo de Maná, la Familia Imperial es la única que puede usar eso.

Después de la Cena, Félix se fue y le dijo a Hender qué lo vería en 1 año cuando empiecen sus clases y lecciones formalmente para ser un Heredero.

Y al día siguiente, visitamos la Ciudad del Gran Ducado.

Dios mio, realmente nunca pensé que una Ciudad de esta época fuera así de linda. Había varios puestos por varios lados, la comida que vendían en algunos también olía muy bien, si qué era todo muy lindo y agradable.

Todos los que nos pasaban al lado nos saludaban con una sonrisa, no había nadie qué nos dijera algo o que nos mirara mal. Creo que en la novela se menciono qué la anterior Familia que gobernaba el Gran Ducado era muy cruel y dejaba qué sus pobladores murieran de hambre. Así que creo que con la derroca de esta y el nombramiento del Tercer Príncipe como nuevo Gran Duque, la vida de muchas personas cambio.

—Mami mira— Hender me jalo a un lado para mostrarme una Espada de madera de una jugueteria.

—Es muy linda, ¿la quieres?— Le pregunte con una sonrisa.

—¡Si!— Asintió felizmente.

—Duque— Mire al Duquepara decirle lo que Henderson quería.

—Henderson ya tiene varias espadas— Fue su respuesta.

—Pero una más no haría daño— Le guiñe el ojo. —Además estamos aquí para disfrutar.

El Duque soltó un suspiro y accedió.

Henderson se puso feliz al escuchar qué el Gran Duque había accedido a comprarle la Espada. Bueno de todos modos el Cumpleaños de Henderson se acercaba, así que podría tomarlo como adelanto. Cierto, en unos días sera el Cumpleaños de Hender... ¿Qué debería regalarle?

Estuvimos pasando por varios puestos y recorriendo toda la ciudad. Debido a eso Hender termino muy cansado y se quedo dormido, por lo cual Matías tuvo que regresar con él a la Mansión. Queria irme con ellos, pero el Duque me pidio que lo acompañara a recorrer un poco más, lo cual hicimos hasta que atardecio, donde nuestra ultima parada fue un lugar donde vendían Joyas y más cosas así. Todas eran muy hermosas y se veían costosas, nunca imagine ver este tipo de joyas. Se que tenia algunos collares y más cosas hechas por las mismas, pero aun así me sorprende verlas. El Dueño de la tienda al ver que me quede mirando se acerco a mi con una sonrisa y me preguntó si me interesaba algo.

—¿Hay algo que haya llamara su atención Madame?

Me asuste un poco al escuchar esa pregunta, ¿y si piensa que soy una ladrona?

—No yo...— El Duque se colocó a mi lado y miro las joyas. —¿Qué nos recomienda?

El Dueño se puso feliz al verlo.

—Sus Excelencias son una pareja hecha por el Cielo, ¿hay algo que busque en especifico?

Me senti avergonzada por lo que dijo.

—Un collar— Respondió el Duque.

El Dueño fue corriendo a buscar algunos collares qué podrían interesarle al Duque.

—Tengo varias cosas interesante mi Señor— Saco un collar con un diamante negro. —Como por ejemplo este collar con una obsidiana— Sonrio y se acomodo el bigote. —Las joyas al igual que las flores poseen significados. Como por ejemplo este bello collar significa arrepentimiento y luto— Saco una más de un cuarzo rosado. —Este hermoso collar con un cuarzo rosado significa, un amor juvenil y puro— Saco otro más de una esmeralda. —Este precioso collar de esmeralda significa esperanza— Y otro más. —Este es un collar de perlas, si una mujer lo compra significa elegancia y pureza, pero si lo compra un hombre para su pareja, significa que quiere una vida a tu lado— Y entonces llego el último. —Y este— Saco un collar con una Hermosa piedra violeta. —Este collar también tiene dos significados, admiración profunda y respeto. Y también Anhelo y Deseo.

—¿Anhelo y Deseo?— Le pregunte.

—Se que puede malentenderse el significado por uno un poco más erótico, pero es todo lo contrario. Más bien es anhelar y desear qué tus sentimientos alcancen a esa persona.

No sabía que las piedras también tenían un significado... yo... realmente no se que decir, todos los collares son tan lindos, pero creo que no estaría bien que el Duque gastará en algo como–

–Me llevo este— Tomo el collar con la piedra violeta.

¡¿QUE?! quería gritar en ese momento.

—Espléndido mi Señor— El Dueño de la tienda aplaudió de felicidad. —Serian 40 monedas de oro.

¡Eso es mucho!

—Pagaré el doble— Respondió el Duque sin dudar.

¡¿QUE HA DICHO?! creo que voy a desmayarme.

—Eso es muy noble de su parte Mi Lord— Los ojos del Hombre brillaron. —Espere iré por su recibo de compra y la caja para que lo guarde.

—No hace falta eso— Observó el collar y después me miro. —Mi Señora— De acerco a mi y me entrego el collar. —¿Podría aceptarlo?

¡Qué demonios le pasa! Siento que voy a morir de la vergüenza.

—Mmn— Solo me límite a asentir.

El Duque tomo el collar y después se puso de tras de mi para tratar de colocarlo. Tome mi cabello y lo hice a un lado para qué a él no le estorbara.

El Dueño de la tienda nos miro con felicidad y después le entrego el recibo de pago al Duque.

—Por cierto mi Señor, hay algo más que debo de decirle— El Duque lo miro. —Estas piedras son resguarda Maná, puede colocar un poco de este y si hay una situación de peligro, la piedra actuará y creará una barrera para proteger a su portador.

—Gracias por decirnos eso— El Duque tomo mi mano y salimos juntos de la tienda.

Nos despedimos y al ver que ya estaba por caer la noche, nos subimos a nuestro carruaje para dirigirnos a la Mansión.

No negare qué me senti super apenada en el camino a la Mansión, dios mio el mirar a aquel Hombre era una obra de arte... era demasiado guapo. Además, ¡Se atrevió a gastar lo de una comida semanal en un collar!

—Mi Señora— Me llamo.

—¿S-si?— Respondí con nerviosismo.

El Duque se acerco un poco y colocó su mano a unos pocos centímetros de mi cuello. Una leve luz blanca y brillante salio de sus manos y se dirigió a mi collar, haciéndolo brillar con algo de intensidad.

—Ahora he puesto un encantamiento en em collar... así que por favor— Parecía nervioso. —No se lo quite...

Ambos nos miramos directamente a los ojos. Sus ojos eran tan hermosos qué sentí que me quede hipnotizada por unos instantes... ¿Cómo es posible que este hombre pueda decir cosas como esa? ¿Cómo es posible que haya cambiado tanto en este tiempo? Paso de una actitud fría a una dulce... si sigue así yo...

—¿Por qué lo hizo?— Le pregunte.

—¿Hacer qué?— Me respondió confundido.

—¿Por qué compro el collar?

Él se sorprendió ante esa pregunta.

—No lo sé.

—Esa no es una respuesta— Lo mire sonrojada.

Él desvío la mirada.

—Quizás...— Lo mire fijamente. —Quizás por qué tus ojos son similares...

Explote cual tomate con eso.

No dije nada más, regresamos hasta la Mansión y me apresure a llegar a mi habitación. Así es, estaba huyendo y no me arrepiento, por que si me quedaba ahí, mi corazón no lo soportaría más y moriría de vergüenza.

El día siguiente llego y el Duque tuvo que partir a la Capital. Salí a despedirlo, pero por la vergüenza de él día anterior, senti qué no podía verlo a los ojos. Lo único que él me dijo antes de irse fue un "Volveré pronto... esperame" quería contestarle, pero la vergüenza me lo impidió. Aun así, yo lo esperare.

Los días pasaron y el comedor se sentía vacío. Aunque aún tenía a Hender, pero la falta de la presencia del Duque se sentía... Él no verlo en su lugar parecía extraño, su silencio hacia falta... ya que con su sola presencia bastaba.

Pasaron más días y decidí ir al pueblo nuevamente. Celia no quería dejarme, pero al final accedió. Estoy acompañada de Elisa y un guardia para mi protección.

Le dije a Celia qué no era necesario, pero insistió y me dijo que si no lo aceptaba no me dejaría salir de la Mansión, así que no quedo de otra. Recorrí Gran parte de la Ciudad, esta vez hay más puestos, ¿sera por que se acerca la Ceremonia de Presentación?

No se que comprarle a Hender... no quiero que sea un juguete, quiero que sea algo que pueda apreciar y lo haga recordar la bondad y no la maldad... ¿quizás en alguna pieza de joyería? Así como el collar qué el Gran Duque me había dado... ¿pero que quedaría bien para un hombre?

Me distraje pensando que solo pude reaccionar cuando sentí que algo pequeño choco conmigo y después me abrazo las piernas.

—Mamá...

¿Eh? Mire hacía abajo. Era una linda niña de cabello rosa y ojos rosas... ojitos los cuales estaban llenos de lágrimas mientras me miraba.

—Pequeña, ¿estas bien?— Me agache para estar a su altura.

Sus lágrimas se intensificaron y me abrazo con más fuerza.

—¡Mamá!— Grito.

¡¿EHHHH?! ¿Que se supone que era esta situación?

CONTINUARÁ...

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Lecris

Lecris

era más fácil decir no lo recuerdo, solo lo hago y ya

2025-01-06

2

Claudy

Claudy

Celia se comporta como una madre protectora con la prota, me agrada mucho

2024-12-05

3

Claudy

Claudy

que tierno

2024-12-05

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