CAPÍTULO 10

Reinhard...

—¿Qué ha dicho mi Señor?— Fue la pregunta llena de sorpresa de mi asistente personal. —Aún después de escuchar todo lo que han dicho las Sirvientas, ¿aun así quiere poner aprueba a la Duquesa?

—Solo será una última vez, solo quiero estar seguro una vez más...— Fue lo que le respondí mientras me sentaba.

—Pero...

—Matías...— Llame el nombre de mi Secretario. —Tú la conoces, sabes como era... no importa que yo la ame, no quiero arriesgarme... no quiero ilusionarme...

Vi a Matías abrir la boca para querer decir algo, pero con la misma la cerró y bajo la cabeza.

—Mi Señor, si ese es su deseo lo respetaré...— Se inclinó ante mí. —Pese a todo recuerda que más que ser tu Secretario soy tu Amigo, tampoco quiero que te arriesgues, pero esta vez yo creo en su Esposa, así que usted debería creer también en ella.

Baje mi rostro y solo pude ver a través de mi ventana. Puede que Matías tenga razón, pero aun así tengo miedo, miedo ya que fui yo quien la volvió de esta manera, miedo porque fue mi obsesión la qué hizo que ella me odiara, miedo porque quede como el único culpable después de que esa persona... no ya no vale la pena recordar eso.

—Matías, preparen todo.

Matías solo pudo asentir y salio de mi oficina.

Sé que quiere lo mejor para mí, sé que todos lo quieren, todos desean lo mejor para esta familia, hasta sus Majestades, por eso lo intentaré... esta será la última prueba de Henrietta.

Si ella logra superarla entonces yo...

—¡Lo haré con gusto!— Ella me dio una sonrisa tan resplandeciente qué hizo que la plata de los cubiertos se viera opacada por ella.

Ha... esa sonrisa... es la misma sonrisa de la que me enamoré hace ya más de 20 años... sonrisa la cual creo en mí algo que jamás pude explicar, qué jamás pude lograr... una sonrisa que aunque no es la manera en la que me espero, finalmente me sonríe a mí...

Hari, finalmente me has sonreído...

Después de desayunar Hari y Henderson se despidieron de mí para ir a pasar un rato juntos y yo también decidí irme a mi despacho para poder terminar mis actividades. Admito qué me sorprendí al verla actuar de esa manera como si fuera algo tan natural, una naturaleza aterradora qué me hace sentir como si estuviera viendo a alguien diferente...

Hari... estas tan diferente...

Me levante de mi lugar y mire directamente a la ventana, pude notar con facilidad la silueta de mi Esposa y mi hijo disfrutando las Rosas de su Jardín, aquel Jardín qué era el único lugar donde podía sonreír tan plácidamente, aquel Jardín qué resguardaban aquellas rosas extranjeras qué le fueron regaladas... aquel Jardín qué tanto cuidaba y atesoraba, no dejando a nadie acercarse porque era lo único que aún tenía de su parte...

Me preguntó que hubiera pasado si no le hubiese insistido tanto a su Majestad la Emperatriz Viuda hace 9 años. No lo sé, de lo que estoy seguro es de que tal vez Hari sería plenamente feliz. Incluso siento que por el momento solo es feliz porque no recuerda nada de lo que ocurrió hace casi 8 años... aquel evento qué trajo consigo el nacimiento prematuro de Henderson.

Solté un suspiro y salí de mi despacho con dirección al Jardín. No quería interrumpir el tiempo que estaban pasando mi Esposa y mi hijo, solo quiero verlos un poco más de cerca.

Para mí, aún es muy difícil el creer que todo esto está ocurriendo.

Todos los Sirvientes a los que pasaba bajaban su rostro para saludarme, tal vez trataban de ocultarlo, pero sin duda estaban muy nerviosos de verme.

Salí de la Mansión y me dirigí al patio donde estaba el Jardín de las Rosas de mi Esposa. Llegue rápido y vi que ella y Hender se dirigieron al gazebo para descansar y comer algunos postres. Parecían estar de tan buen humor qué no quería interrumpirlos, creo que mi presencia los haría sentir incómodos, y no quiero eso.

—Mi Señor— Escuche la voz de un hombre mayor llamarme por detrás.

Me giré y vi a mi Mayordomo Principal detrás de mí.

—Uros, ¿qué sucede?— Le pregunte.

—Eso debería preguntarle yo mi Señor— Se acercó a mí. —Lo noté salir algo serio de la Mansión, así que lo seguí— Miro en la misma dirección en la que estaba viendo. —Parece que la Señora y el Joven Maestro están divirtiéndose, ¿por qué no se acerca?

Me negué con la cabeza.

—Si me acerco solo arruinaría el ambiente qué tienen— Fue mi respuesta.

—Yo no creo que sea así— Su mirada se centró en ellos. —En este tiempo que usted no estuvo, surgieron ciertos conflictos, en los cuales uno de los más graves estuvo implicada mi Hija, pensé que todo estaba terminado para ella, hasta pensé en renunciar si usted al llegar le proporcionaba un castigo— Se rio un poco. —Pero la Señora llego como un Ángel a salvarnos. Gracias a ella mi hija está tranquila, así que siento que le debo mucho.

Me sorprendió escuchar esas palabras de Uros, ya que yo lo conocía mejor que nadie. Para mí, Uros realmente siempre ha sido como un verdadero Padre, lo considero de esa manera, pues siempre estuvo a mí lado y me apoyo más que mi propio Padre. Desde que era un niño pequeño, Uros llego a mí por parte de su Majestad la Emperatriz Viuda, él se encargó de guiarme y enseñarme, también de cuidarme desde que tengo 4 años, ya han sido más de 20 años en lo que él ha estado sirviéndome.

—Ya veo— Le conteste a Uros.

—Reinhard— Escuche a Uros llamarme por mi nombre como en el pasado. —Quizás pienses que puedes arruinar las cosas como en el pasado, pero tú ya no eres el mismo de hace casi 8 años, y tu Esposa tampoco es la misma que era hace unos meses. Ella ha cambiado, todos hemos cambiado, tú también debes de cambiar.

Me sorprendí al escucharlo regañarme de esa manera.

—¿Qué quieres decir?— Lo mire confundido.

—No puedes seguir atado al pasado mi Querida Alteza— Nuevamente me llamo de otra manera como si fuera el pasado. —Sé que es difícil, pero si quieres ser feliz y hacer feliz a tu Esposa, debes de avanzar... debes de tomar un impulso.

¿Necesito un impulso? Si quizás eso sea. Necesito fuerza y voluntad para poder moverme, para poder ir con ella y llamarla.

Pareció que mi cuerpo se movió por instinto hasta donde estaba mi Esposa y mi hijo, quienes al verme acercarme se sorprendieron.

¿Cómo fue qué llegue aquí? No lo sabía

¿De dónde saque estas fuerzas y ganas para caminar? Creo que la respuesta era algo obvia.

Mientras pensaba en que necesitaba un impulso, parecía ser que mi cuerpo se había movido por si solo y sin darme cuenta por estar tan sumergido en mis pensamientos, llegue hasta aquí, donde ahora estoy frente a la Mujer que he amado desde la Infancia y nuestro hermoso Hijo.

—¿Duque?— Escuche algo de sorpresa en la voz de mi Esposa.

Ha... qué dulce es su voz, que hermosa es ella, en especial esos ojos violetas qué me hacen sentir hipnotizado desde el primer momento en que los vi.

—Tú...

Pero cuanta informalidad, no está en mí hablar tan informalmente.

—¿Sucede algo Duque?— Volvió a preguntarme una vez más.

—Mi Señora— Me preguntó donde está toda aquella fuerza con la que caminé. —¿Cree que podríamos tener todas nuestras comidas en el comedor los tres juntos? Quiero que a partir de hoy compartamos el comedor.

Ella me miro con sorpresa, bueno no solo ella, sino que Henderson también lo hizo.

Pude notar como sus mejillas se ponían de un leve color rosado, era muy lindo... ella era muy linda...

—Yo...— Su voz se oía algo nerviosa y su rostro lo delataba. —De acuerdo...— Bajo su rostro para tratar de esconder su expresión, pero pude notarla con facilidad.

Ha... era una expresión tan Hermosa, tan Hermosa qué quiero que se repita una y otra vez, quiero ser el único que pueda poner esa expresión en su rostro...

Punto de vista en tercera persona.

A lo lejos, Uros vio a aquel pequeño qué crio con tanto orgullo y felicidad. Quizás finalmente su Maestro podría ser feliz al lado de la mujer que amaba, quizás ahora todo estaría bien.

Uros miro algunas de las hojas de los Árboles qué caían con el viento, y entonces extendió su mano para tomar una de ellas.

—Lady Galilea... su deseo finalmente se está cumpliendo...

Sin más que decir, se dio la media vuelta para regresar a la Mansión a sus deberes.

CONTINUARÁ...

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Comments

yuri

yuri

autora no importa la demora , y a su hermano le deseo que se mejore pronto y hasta ahora su historia me está impresionado pero tómese su tiempo , en total usted es la cabeza de la historia por lo que debe descansar y estar bien para volver a escribir

2025-02-24

0

Mailîn

Mailîn

si lo sabia esta historia de que se volvió mala tiene que ver con el segundo principe

2025-02-15

2

Quica Romero

Quica Romero

¿Acaso será la madre del Duque o será la Emperatriz madre?.🤔🤨🤷‍♀️

2024-08-16

7

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