Eso hace reír a algunos de la mesa, siento la mano de Cian en mi muslo y decido callarme, miro hacia él y me mira fijamente, asiente lentamente como si fuera una advertencia. El juego empieza y me aburro de inmediato, miro de nuevo hacia el rubio y ya está mirándome, levanta su vaso hacia mí haciéndome sonreír, da un trago y quiero ir hacia él.
-Perdimos mucho en el último cargamento. – escucho a alguien decir.
Eso me sorprende y decido prestar atención.
-Tengo eso controlado. – responde Cian.
- Se tienen grandes expectativas con esas rutas, deben ser mejores si queremos competir con los Ainsworth. – dice otro hombre.
- No me interesa competir, ya ganamos. – dice Cian.
Lo veo mirar sus cartas y noto que algunos hombres me miran ante aquel comentario ¿ganaron? ¿a mí? Ese bastardo. Me quedo en silencio y escucho la conversación, al parecer Rowan es más inútil de lo que esperaban, no es lo suficientemente capaz de controlar a sus hombres y enviar los cargamentos a tiempo, están perdiendo compradores por la tardanza en los envíos, eso me hace sonreír.
-Fue un placer, caballeros. – dice Cian.
¿Ya nos vamos? Veo a los hombres ponerse de pie y otros hombres de mesas diferentes sentarse, entiendo de inmediato cómo funciona esto, todos están aquí para hablar con Cian, pero lo harán lucir como un juego de póker sin sentido, son inteligentes, pero no lo suficiente, hablan demasiado y lloran demasiado, nadie ha dado una solución, solo quejas, los golpearía si pudiera.
Intento no lucir interesada cuando toma asiento aquel rubio con dos hombres que se parecen demasiado a él ¿hermanos? ¿familia? Posiblemente y debo decir que quiero a todos, son… maldición, son atractivos. El mayor de ellos y aquel que no dejaba de mirarme es la persona que habla primero, otro hombre con acento, pero este es algo que reconozco, son rusos, son la mafia rusa y nunca los había conocido en persona, a nadie, es interesante.
- ¿Qué dijeron? – pregunta Cian.
- Tienen proveedor. -responde el mayor de los rubios. – Es alguien de la gran manzana. – informa.
-Me lo imaginaba. – dice Cian. - ¿Se realizará la reunión de todos modos? – pregunta.
- Si, en tres semanas. – informan.
- Quiero que estén preparados en caso de un ataque. – les pide. – Mi esposa estará conmigo y aunque existe alianza entre nosotros, no van a perder la oportunidad. – explica.
- Tranquilo, estaremos ahí. – le asegura el mayor.
Se ponen de pie y no puedo evitar lucir decepcionada cuando los veo alejarse del lugar.
- ¿Quién es el rubio? – pregunto sin poder evitarlo.
- Akim. – responde.
Miro hacia él y tiene su ceño fruncido, intento lucir inocente, pero lo ve en mis ojos, sé eso porque luce molesto de repente, vuelvo a sentir su mano en mi muslo y lo aprieta, sujeto su mano sorprendida y su rostro se acerca al mío.
- No tomes ese camino. – me advierte. -Porque te traeré a mi camino de un golpe. – me advierte.
Sonrío y él aleja su mano de mi cuerpo, me pongo de pie y él lo hace también, le explico que iré al baño y de inmediato tengo una fila de hombres siguiéndome, me guían hacia el baño y al entrar maldigo ruidosamente, no van a dejarme sola nunca. Apoyo mis manos cerca del lavamanos y veo salir a una mujer de piel morena de un cubículo, me sonríe y hago lo mismo, se acerca a mí y mi sonrisa desaparece de inmediato.
¿Qué hace? Me mantengo tranquila hasta que gracias al espejo veo que está buscando algo en su bolso ¿Qué hace? Me giro de inmediato y la veo sacar una pequeña navaja ¿Qué demonios? es una broma, debe serlo. Me ataca y sé que no es broma, sujeto su brazo justo a tiempo evitando que entierre la navaja en mi pecho, coloco mi pierna entre nosotras y la empujo con todas mis fuerzas.
Levanto mis puños de inmediato y ella sonríe, escucho voces en la puerta diciendo mi nombre, miro hacia la chica y se ha levantado, salta hacia mí y mi espalda golpea los lavamanos, siento algo penetrar mi piel, pero lo ignoro, mi abrigo me impide pelear correctamente, grito molesta y la empujo, mi puño golpea su rostro con fuerza y retrocede más, ella hace lo mismo y dolió, es fuerte y sabe pelear, sigue lanzando golpes y me pregunto dónde está la navaja.
Miro hacia abajo y la veo enterrada en mi costado sorprendiéndome ¿Qué demonios? estoy agradecida de que no sea tan grande, no es profunda, eso espero porque decido sacarla de ahí, grito furiosa y me lanzo hacia ella, ella evita mi golpe y gira como si bailara conmigo, sujeto su cabello evitando que siga moviéndose y penetro la navaja en su costado con fuerza, saco la navaja y sigo repitiendo ese moviendo hasta que deja de pelear.
Escucho un fuerte golpe, pero lo ignoro y sigo haciendo lo mismo, la chica cae al piso y miro hacia mi costado, el abrigo evito que la herida fuera demasiado profunda, pero mi vestido amarillo está manchado. Miro hacia la puerta y veo a Cian de pie observando todo con su pistola en su mano, sus ojos se encuentran conmigo y luce impresionado, dejo caer la navaja al piso y veo mi mano cubierta de sangre.
Miro hacia él y ya está delante de mí, su mano se coloca en mi nuca y observa mi rostro analizando mi reacción ¿Qué busca? Lo veo entregarle la pistola a uno de sus hombres y su otra mano abre mi abrigo, ve la herida y maldice ruidosamente. Mis pies abandonan el piso sin importar que diga que estoy bien, lo estoy, es solo dolor y lo he sentido antes, he sido herida antes, no es nada.
Llegamos al auto antes de que entienda que sucede, pero lo hacemos, la mano de Cian no deja de cubrir mi herida evitando que la sangre siga saliendo ¿Cómo le explico que no es tan grave? No lo es. Solo fue una pequeña herida, no es algo que no pueda superar en poco tiempo, pero permito que el pánico lo consuma, me quedo callada y finjo estar más herida de lo que estoy.
- ¿Quién es esa estúpida? – pregunto molesta.
- No hables, el doctor nos espera en casa. – me responde.
- Quiero saber quién me ataco y quien la envió, iré por su cabeza. – digo molesta.
- No. – dice de inmediato.
Siento su mano temblar encima de mi herida.
- No lo harán de nuevo. – dice molesto.
No entiendo lo que dice, pero me quedo callada, pero la paz no dura mucho, el auto es golpeado desde atrás y grito por la sorpresa, los disparos empiezan tiempo después, el cuerpo de Cian cubre el mío y me sorprende, por primera vez alguien me protege así, lo escucho gritar órdenes y siguen golpeándonos desde diferentes direcciones.
- ¡Déjame pelear, maldición! – grito molesta.
Me ignoran y lo odio, el cuerpo de Cian no me permite moverme, mi herida duele por ser sacudida constantemente, grito furiosa por ello y de repente el auto se detiene de golpe ¿Qué demonios? Cian se aleja de mí y miro hacia él, lo veo salir del auto y apuntar hacia algún lugar antes de disparar, se queda de pie ahí creyéndose invencible y en ese momento sé que seré viuda en menos de un mes, está loco.
Grito su nombre y el auto acelera sorprendiéndome, grito constantemente su nombre cuando lo dejamos ahí, solo. Lo veo subir a otro auto a la distancia y lo odio ¿Qué hace? Grito maldiciones e insultos como nunca antes, me agacho cuando nos disparan y noto que el otro auto parecido a este intenta defendernos, sé que Cian, lo es.
Mantengo mi cabeza abajo mientras ellos controlan el caos y me siento molesta de no poder pelear más ¿Qué sucede aquí? Es peor de lo que esperaba, todos quieren matarnos, están locos, quería paz. Los disparos se detienen cuando los dejamos atrás y me quedo en silencio, pienso en la posibilidad de que Cian haya muerto ¿seré entregada a otro irlandés? No, no quiero otro, prefiero morir.
Cierro mis ojos el resto del camino y los abro cuando el auto se detiene, me sorprende estar en la mansión, miro hacia todos lados buscando al hombre tatuado, mi esposo, pero no está. Salgo del auto con ayuda de los hombres y me siento un poco mareada por la sangre perdida, mis pies abandonan el piso y soy llevada de inmediato adentro, me llevan a la habitación de invitados y me acuestan en la cama, alejan el abrigo de mi cuerpo.
Veo un hombre desconocido acercarse mí y cortar mi vestido con unas tijeras, sé que es doctor, él ve mi herida y parece aliviado, no hablo mientras soy limpiada y curada, solo pienso en la posibilidad de pelear lejos de aquí, prefiero pelear hasta la muerte que ser entregada a otro hombre aquí, no soy carne, soy un humano.
Phoebe me ayuda a colocarme mi pijama cuando el analgésico empieza a hacer efecto, me siento torpe por ello y quiero dormir, sujeto su brazo cuando intenta irse y se queda conmigo, me sonríe y acaricia mi cabello con amabilidad, me habla de cosas sin importancia, pero lo agradezco. Cuando siento que estoy casi dormida, hablo.
- Si él muere, mátame. – le pido.
Cierro mis ojos.
- Señora…- escucho que dice.
- Si no es Cian, no quiero más. – susurro.
-Está bien, vendrá….
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Comments
Linilda Tibisay Aguilera Romero
el no ha matado a sus esposas las han asesinado y lo quieren matar a él tambien
2024-02-13
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