Miro hacia Kaleani y me sonríe, la música se detiene y sé que debo seguir, sola, es mi camino a tomar, sola. Miro hacia Cian y doy un paso hacia él, no sujeto su mano, me coloco delante de él y sonríe con diversión, sé que lo he molestado, miro hacia mi derecha y me sorprende ver un hombre de pie ahí, empieza a hablar y noto que de verdad no he hecho nada por esta boda, por esta unión y me siento satisfecha con ello.
Miro hacia mi izquierda en busca de mis hermanas y veo a Kaleani en primera fila al lado de Henri, noto que tiene un tatuaje reciente en el lado derecho de su cuello, él me sonríe y sé que me agradece, pero quiero golpearlo. Miro dos filas detrás de ellos y me sorprende ver a Audrey ¿Qué hace aquí? Me sonríe y hago lo mismo, maldición, cuanta pena y miseria en una boda, es increíble.
Soy sorprendida cuando alguien sujeta mi mano, recuerdo que es mi boda, miro a Cian con molestia y cuando sujeta mis dos manos entiendo que es parte del teatro, pongo atención en lo que el hombre a mi derecha dice, aunque no me importe realmente.
- Porque hay que verlo, entenderlo y aceptarlo. – sigue hablando. – Ver a la persona que tienes delante, entender sus acciones y amarlo lo suficiente para aceptarlas, eso requiere un nivel de devoción que solo las personas fuertes pueden ofrecer, por eso hoy me enorgullece estar aquí de pie, mirando a mi sobrino favorito…- lo interrumpen.
- Es el único ahora. – alguien comenta.
Puedo sentir como las manos de Cian se tensan alrededor de las mías y eso me preocupa porque Anton está aquí, todos estamos aquí y hay muchas armas, demasiadas. Miro hacia Cian y lo veo mirando hacia los invitados, mueve sus labios y no logro entender lo que dice, pero su rostro se ha enrojecido de repente y sus manos sujetan las mías dolorosamente, intento alejarme y él lo nota, me mira de inmediato y sus manos se relajan.
Miro hacia otro lado al sentir como su mirada me sorprende por la intensidad.
- Esa boca. -dice el hombre que estaba hablando.
Escucho risas por unos segundos.
El resto de la ceremonia pasa tan rápido que no logro entenderlo, el anillo es colocado en mi mano izquierda y va a juego con mi anillo de compromiso, coloco el anillo en la mano de Cian y alejo mis manos de él de inmediato, pero sujeta mi mano evitando que me aleje. Cuando escucho que es el momento de besar sus labios, intento no lucir molesta por ello, miro hacia su rostro y por unos segundos me pierdo en sus labios, en el leve movimiento que hacen antes de sonreír sin mostrar sus dientes.
Lo veo acercarse a mí y sus manos dejan de tocar las mías cubiertas por guantes, miro hacia arriba notando la gran diferencia de estatura entre nosotros, miro sus labios cuando su rostro se acerca al mío, pero me sorprende, lo hace cuando sus labios húmedos besan mi mejilla lentamente, puedo oler el alcohol en su aliento. Se aleja de mí y escucho los gritos, miro hacia los invitados y veo a todos aplaudir, veo a un señor mayor acercarse a nosotros y sé que es mi suegro.
Miro hacia Kaleani y la veo hablar con Henri, luce molesta ¿Qué paso? Mira hacia mí y finge una sonrisa, me siento… fuera de lugar, retrocedo cuando veo a mi esposo alejarse de mí y caminar hacia sus invitados, miro mis manos y alejo uno de los guantes de ellas, me quedo solo con el guante izquierdo.
Kaleani empuja a algunas personas y es seguida por Henri, sujeta mis manos y veo sus labios moverse ¿Qué dice? El ruido es insoportable, no lo soporto, solo quiero silencio, me he casado con alguien que no creo poder dejar, no hay divorcio, es un para siempre, es para siempre… cuando nada lo es, maldición, es demasiado. Acerco mi mano a mi rostro y noto que estoy temblando, Kaleani sujeta mi mano evitando que alguien lo note.
- Ven conmigo. – dice en voz alta.
Permito que me aleje de la multitud y noto que mis hermanas nos siguen junto a sus parejas o acompañantes, entramos a la mansión y veo a algunos camareros correr de un lado a otro preparando la gran cena que cera servida en el comedor, solo 30 invitados se quedarán a cenar, el resto deben irse, solo los cercanos se quedaran y eso será muy incómodo, más que la boda.
Al entrar a mi habitación, casi caigo al piso por culpa de los tacones, Kaleani sigue halándome hacia un lugar que no conozco, Keysi sujeta la cola del vestido y luce preocupada. Kaleani me empuja hacia el piso al llegar al lado de la cama y gracias al vestido no recibo golpe alguno, la veo quitar las sábanas de la cama lo más rápido que puedo y cubrirme con ellas, no entiendo nada, pero no lo detengo.
Frunzo mi ceño al sentir algo húmedo en mi mejilla, toco mi mejilla y noto que estoy llorando ¿Qué? siento algo más pesado caer encima de mí, mis hermanas siguen cubriéndome con sabanas ¿están locas? Me quedo en silencio y acerco mis piernas a mi pecho lo mejor que puedo.
- ¿Por qué la cubrimos? – pregunta Kalsey.
- Cierra la boca y busca un vaso de agua. – le pide Kaleani.
- ¿Está bien? – pregunta Keysi.
- Lo estará. – responde Kaleani.
- Estoy bien. – digo en voz baja.
- Dice que está bien. – dice Kalsey.
- ¡¿No lo ves?! – grita Kaleani molesta.
Eso me sorprende.
- El padre de Cian va a entregarle el poder a su hijo en poco tiempo, Kristin se convertirá en la esposa de uno de los hombres más poderosos en la mafia irlandesa ¿no lo ven? Ella tiene miedo, todos lo tenemos. – explica.
- No tengo miedo. – admito.
-Kris. – dice, está preocupada.
Alejo lo más rápido que puedo las sábanas de mi cuerpo y me pongo de pie, mi cabello es un desastre, me encojo de hombros y abro mis brazos mostrándole todo de mí.
- No tengo miedo. – digo con confianza. – Ellos deben preocuparse, solo estoy teniendo un día de…- me interrumpe.
- No. -me apunta con su dedo. – Te encontré en el piso llorando por algo que nadie sabe, yo reconozco lo que veo, puedo ver el… - la interrumpo.
- No intentes salvarme. -le pido.
Me acerco a ella.
-No necesito esto. – le aseguro. – Estoy bien, voy a vestirme y seré lo que quieren, una muñeca de la mafia, pero cuando se vayan todos, van a conocerme, puedo con esto. – le digo.
- ¿Segura? – pregunta Kaleani.
-Si. – respondo.
- ¿Qué fue eso de cubrirla con las sábanas? – pregunta Keysi confundida.
Su cabello oscuro está rizado en las puntas, ha crecido.
- Quería que llorara sintiéndose segura. -dice Kaleani.
-Eres rara. -dice Kalsey. – Vi una botella dorada de champagne, iré por ella. – informa.
La veo abrir la puerta y cerrarla de golpe de inmediato, eso me confunde, se gira y sonríe luciendo preocupada, se acerca a nosotras rápidamente y se ríe por unos segundos.
- ¿Qué? – pregunto.
- Tu esposo está afuera. – informa.
Siento molestia en mi pecho, asiento lentamente y les pido a mis hermanas que me ayuden a alejar el vestido de mi cuerpo, lo hacen y cubro mi cuerpo con un vestido blanco hasta mis rodillas, mis tacones siguen siendo los mismos. Suelto mi cabello y coloco labial en mis labios, observo mi cuerpo en el espejo y escucho a mis hermanas susurrar, ellas creen que no escucho sus comentarios, están preocupadas, lo están, pero soy yo, es fácil hacerlo, ser indiferente es mi don.
- Abre la puerta. – pido. – Pueden irse. -les pido.
-No. – dice Keysi.
- Hazlo. – le ordeno.
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