Cuando abro mis ojos todas las mañanas y me veo en el espejo no voy a una víctima, no veo a la chica que fue traicionada por su madre y abandona, no veo a la chica que a sus treinta años recuerda el rostro de la mujer que sujeto su mano y la dejo delante de una iglesia, cuando me veo en el espejo veo esto… la hermana mayor de las Wagner, el ejemplo a seguir, la mayor.
- Señora. – uno de ellos habla. - ¿Está bien? – pregunta.
Miro hacia él, su piel morena está cubierta de sudor a pesar del frio que puedo sentir ahora mismo, eso me confunde ¿está enfermo? No me importa, debe hacer su trabajo y listo. Camino hacia el auto y permito que abran mi puerta, entro al auto y miro hacia afuera a través de la ventana.
Poco tiempo después el auto empieza a moverse y escucho algo sonar, miro hacia el conductor del auto y lo veo colocar un auricular en su oreja, presiona el botón y noto como su piel pálida en el área de su cuello se enrojece, ya sé con quién está hablando, todos le temen, es peor que escuchar mencionar a Cayden.
- No, señor. – responde de inmediato. – Fue solo otra reunión con el señor Ainsworth, no sucedió nada que podemos informar. -explica.
Eso me hace sonreír, porque miente, estuvieron cerca de disparar, pero no lo admitirán, porque admitirán sus errores y aquí, en este lugar oscuro nadie lo hace.
- El señor Doherty quiere hablar con usted. – me informan.
- Dije que no. – vuelvo a decir.
- ¿Escucho señor? – pregunta.
- Señora, él necesita hablar con usted, serán unos segundos. – me informa el conductor.
- Dije que no me interesa escuchar su voz, pensé que lo había dejado claro, si intenta hablarme otra vez, me lanzaré del auto y no me verán de nuevo, cancelaré todo. – digo con molestia.
Silencio por unos segundos, miro de nuevo hacia la ventana.
-Si, señor. -lo escucho decir. -Me aseguraré de ello. – finaliza.
Me quedo en silencio esperando escuchar el mensaje, es siempre igual, me niego a hablar con mi futuro esposo y él deja un mensaje que luce como un intento patético de crear algún tipo de conexión que no es necesaria en nuestra noche de bodas, porque lo sé, debo ser su esposa, completamente y lo admito, es atractivo, puedo hacerlo, pero algo más que lo carnal es una pérdida de tiempo, todos se van, siempre.
- Es un simple recordatorio de que su tarjeta es ilimitada, puede salir de compras cuando lo necesite, su nutrióloga hablará con usted sobre algún plan alimenticio que pueda ser de su agrado ya que ha notado que prefiere comer otras cosas que lo que es preparado por…- lo interrumpo.
-No voy a comer nada que yo no preparé, lo he dicho. – repito. – Disfruto el cuidado, pero no me molesten, finjan que no existo y seré feliz. – les pido.
- Si, señora. – responde.
Cierro mis ojos e intento no ver el camino que recorremos ¿Por qué? sí sé cómo irme, lo haré, me conozco lo suficiente para saber que algún día mi teatro de esposa perfecta se caerá y me iré, porque es lo que siempre hago cuando siento que algo se vuelve real, hice lo mismo con aquel… maldición, no debo pensar en eso ahora. Abro mis ojos y noto que estamos cerca, veo cámaras en los árboles de los alrededores e intento no lucir aburrida de ello.
El auto se detiene delante de mí nueva casa, salgo del auto impidiendo que uno de mis guardaespaldas abra mi puerta, lo miro con molestia y retrocede, doy dos pasos y veo salir corriendo a la chica de servicio que quiere cuidarme, la chica de cabello rosa, Phoebe, la veo detenerse delante de mí. Su cabello es un desastre y todo lo que puedo ver es su rostro enrojecido mientras sus pequeños ojos marrones miran alrededor con preocupación.
- La diseñadora está aquí, trajo buenas opciones esta vez. -me informa.
-Elige uno. – le pido.
-Pero…- la interrumpo.
- Escúchame niña, no me interesa esto, no me arruines el día. – le pido. – Iré a ducharme en un rato, así que no me sigan, caminaré sola. -informo.
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Comments
Linilda Tibisay Aguilera Romero
jajajaja Kris le va a sacar canas al futuro esposo
2024-02-13
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