CAPÍTULO 19.
La víspera de navidad habia llegado finalmente a Quebec.
El veinticuatro por la mañana, Ángela despertó temprano. Sebastián aún dormía a su lado sin nada de ropa, después de la noche alocada que habian tenido.
Sigilosamente, sin hacer ruido, ella se levantó de la cama, se vistió y luego de hacer su aseo diario se dirigió a la cocina. Preparo un café para ella y se puso manos a la obra en la preparación de la cena.
Quería sorprender a Sebastián, Thomas y Christopher con su habilidad en la cocina. Supo, la noche anterior, que Spencer y Mara vendrían a pasar la navidad con ellos y eso la ponía muy feliz.
Primero comenzó a preparar una masa para hacer galletas, mientras tanto, preparo la mezcla para realizar un pastel y luego preparo todo lo necesario para la cena. De modo que solo tenga que hornearlo y listo.
Mientras se encargaba de hornear el bizcochuelo y las galletas, sintió unas fuertes manos abrazándola por la cintura y esa voz tan sensual, dándole los buenos días en su oído.
-Buenos días, pequeña. -exclamo él.
-Hola. -Exclamo ella, sonriente, mientras se colgaba de su cuello para depositar un beso en sus labios.
-Me dejaste solo esta mañana. -Exclamo él, sonriendo.
-Quería comenzar a preparar todo para esta noche. -exclamo ella.
-Eres la mejor esposa de todo el universo. -exclamo él.
-Y tu el mejor esposo. -Dijo ella. -¿Te sirvo café?
-Por favor. -Exclamo él, tomando asiento al otro lado de la barra, quedando frente a ella.
Ángela procedió a preparar un café para su esposo y servirle algunas de las galletas que ya habian sido horneadas. Ella lo observaba intensamente. Le encantaba esa rutina que tenían ambos. Cada mañana, antes de ir al trabajo, los dos desayunaban juntos. Ella vestida con una camisa de Sebastián, que desde ahora paso a ser su pijama y él, vistiendo solo su pantalón de pijama. Si fuese por ese hombre, viviría sin remera y descalzo.
Ella amaba esta vida. Vivían en una casa acogedora, con patio. No era grande, pero podían vivir cómodamente e incluso criar algunos hijos. De vez en cuando, Ángela pensaba en la casa de los Charton y los Ambrosi. Probablemente, su actual hogar, entraría diez veces en cualquiera de las dos mansiones.
Toda la vida, los dos fueron criados con lujos y en la alta sociedad, pero ninguno era feliz. A ninguno de ellos les importaban las cosas materiales, solo querían vivir felices.
-¿En qué piensas amor? -pregunto Sebastián.
-En nuestra vida. -exclamo Ángela, apoyando el desayuno frente a su esposo.
-¿Te arrepientes de haber regresado? -pregunto él, dándole un sorbo a su café.
-Claro que no. -Dijo ella. -No te imaginas lo feliz que soy aquí, Sebas.
-Ángela… Hay algo de lo que quiero hablarte. -exclamo él.
-Dime, cariño.
-Tengo claro que quiero pasar el resto de mi vida aquí. -exclamo él. -En poco tiempo terminaré de pagar la casa y ayer me anoté para estudiar gastronomía, serán dos días por cada semana y si todo sale bien podre recibirme de chef en… tal vez dos años más. Sé que estudie abogacía, pero… encontré cierta… emoción por la gastronomía. -Hizo un corto silencio. -Siento no haberte consultado, es que… Quería darte la sorpresa.
-Mi amor. -exclamo ella. -Ninguna decisión de la cual dependa tu felicidad, debe ser consultada conmigo. Me encanta… Me encanta que hayas encontrado una pasión. Te apoyaré en todo lo que necesites y en cuanto a mí, he ganado algo de dinero ayudando en el restaurante, así que… puedo ayudarte a terminar los pagos de la casa.
-¿De verdad estás dispuesta a seguir nuestra vida aquí? -pregunto él.
-Mi hogar está donde estás tú. -exclamo ella. -Además, ya te lo he dicho… En ningún lugar fui más feliz que aquí.
-Con Thomas pensamos en la posibilidad de vender la villa que pertenecía a mis abuelos. -exclamo él. -La casa quedo para ambos y ninguno de los dos piensa volver a visitarla. Durante el último viaje que hicieron él y Chris a Los Angeles, le pedí que trajeran todas mis pertenencias.
-Me alegra por ti, cariño. -exclamo ella.
-¿Y tú? -pregunto él. -¿Abrirás tu propio estudio?
-La verdad… -Dijo ella, haciendo una breve pausa. -Me gustaría seguir trabajando en el restaurante y quizás, de manera esporádica, tomar algún caso de vez en cuando.
Sebastián sonrió.
-¿Por qué te ríes? -pregunto ella, contagiada por esa linda sonrisa.
-Aun después de todo lo que paso entre nosotros. -Dijo él, poniéndose de pie y acercando a ella. -Cada día me siento más feliz de haberte entregado el collar de mi abuela. -Dijo él. -Y el anillo, por supuesto.
-Los he protegido con mi vida. -Dijo ella. -Aun cuando tuve el accidente. Spencer los guardo hasta que creyó oportuno dármelos.
-Eres la mujer más increíble que he conocido. -Dijo él, comenzando un beso que más tarde los llevaría a alcanzar el éxtasis.
*****
Horas más tarde, ambos se preparaban para la cena. Sebastián se vistió con un pantalón de vestir tipo Sport, una camisa blanca y zapatillas de cuero del mismo color. Mientras que, Ángela, primero coloco la carne en el horno y mientras se aseguraba de que todo esté en orden, fue a la habitación a vestirse. Ella optó por un vestido corto de mangas largas y unos tacones en color negro.
Media hora más tarde, mientras esperaban la llegada de los invitados, Ángela y Sebastián observaban la hermosa decoración de la mesa, mientras estaban de pie, uno junto al otro, abrazados.
-Nuestra primera navidad juntos, en nuestro hogar. -Dijo ella, sonriendo.
-La primera de muchas. -Dijo él
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Updated 27 Episodes
Comments
Francisca Miranda Garcia
ojalá logren su felicidad
2024-10-13
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Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Ojalá nada turbe su felicidad
2024-10-09
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Luz Salazar
me encantan ésas tres parejas Tom y Cris Spencer y María Y porsupuesto Sebas y Ángela ojalá sigan siendo felices lejos de esas familias y que entre ellos mismos sé undan sin que los chicos tengan que Aser nada
2024-08-24
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