CAPÍTULO 1.
-Bienvenida a su casa, Señorita. Ángela. -Exclamó Albert Pen, el chofer de la familia Charton.
Ángela suspiró. Apenas se había recibido de abogada y regresaba a su casa para tomarse un pequeño descanso antes de comenzar a ejercer su profesión. Debía admitir que no deseaba regresar a esa casa. Por empezar, extrañaba demasiado a Chris, su alma gemela, su otra mitad y segundo, las cosas con sus padres fueron de mal en peor después de la muerte de él.
Sin embargo, debía ser fuerte. Ángela tomó su maleta y se adentra por la inmensa puerta de la mansión. Cuando iba ingresando, vio la figura de su madre acercarse a ella.
-Hija. -Exclamó, emocionada y abriendo los brazos para recibirla.
-Hola mamá. -Exclamó Ángela. -Hacía tiempo que no nos veíamos.
-Lo sé, pero imagino que has llegado para quedarte. -Exclamó.
-Veremos. -Dijo en un susurro. - ¿Dónde está papá?
-En su despacho. -Dijo ella. -Ven, vamos a saludarlo.
Ángela le entregó la maleta a una de las empleadas para que la lleve a la habitación y salió detrás de su madre. Su madre es una mujer hermosa, sin dudas, de hecho Ángela se parecía mucho a ella. Rubia, alta, de cuerpo escultural, cabello lacio hasta los hombros y unos ojos de color grises que hipnotizaban a cualquiera. Distinto a Christopher, que era morocho, alto y de unos ojos negros profundos y brillantes, una copia perfecta de su padre.
Lía golpeó la puerta del despacho de su esposo y al escuchar un “pase”, se adentró, seguida por su hija.
-Jorge, mira quién ha llegado al fin. -Dijo la señora, emocionada.
-Hola papá. -Exclamó Ángela.
-Princesa. -Exclamó el hombre, levantándose para abrazar a su hija. -No sabes cuanto te he extrañado.
-Estoy aquí ahora, pa. -Exclamó ella. A pesar de que Ángela quería mucho a sus padres, sentía que algo se había roto en su relación después de lo que pasó con Christopher.
Más tarde ese día, Ángela se vistió para salir a correr por el vecindario. Se enchufó sus auriculares y comenzó a perderse en sus pensamientos a medida que aumentaba el ritmo de sus pies.
Al igual que desde hace dos años, ella no dejaba de pensar en su hermano, ¿Qué había ocurrido realmente con él? La verdad es que Ángela sabía algo que hasta ahora se lo había ocultado a sus padres. Se trataba de la amistad que tenía su hermano con el heredero de los Ambrosi. A veces solía culparse, ya que quizás, si ella hubiese impedido esa amistad, su hermano seguiría vivo. En una semana, Chris cumpliría veintiocho años, el mismo día en que ella cumpliría veinticuatro. Hasta en eso estaban conectados.
Ángela se detuvo unos minutos para tomar aire. Se apoyó sobre sus rodillas y comenzó a inhalar profundamente en medio de la calle. Estaba tan sumida en su música y en sus pensamientos que no oyó la bocina de un coche que venía detrás y este tuvo que frenar de golpe para no chocarla. Ángela se giró, asustada y vio un carro clásico de color rojo brillante a pocos centímetros de ella. De él, sé bajo un hombre alto, de figura esbelta, de piel trigueña y cabello negro. Aunque traía lentes de sol, ella sabía que el hombre era portador de los ojos más azules que jamás había visto en su vida y una barba muy bien recortada y prolija cubría parte de su rostro. Ángela lo detallo muy bien. Vestía unos jeans de mezclilla tipo Sport de color negro, zapatillas de cuero color blancas y una camisa del mismo color. Ángela suspiró y se quitó los auriculares.
-Ángela Charton. -Exclamó el hombre, quitándose los lentes.
-Sebastián Ambrosi. -Exclamó ella, viéndolo fijamente. El hombre apoyó su cadera contra el capó del auto, se cruzó de brazos y volvió a poner su atención en la chica.
-Veo que regresaste. -Dijo el chico, dándole una media sonrisa, la cual hizo que todas las alarmas de Ángela se enciendan.
-Llegue hoy por la mañana. -Exclamó ella. -Tú nunca te has ido.
-No. -Dijo él. -Las cosas se habían complicado por aquí y… debí quedarme.
-Fue… bueno verte, Sebastián, pero debo irme ahora. -Dijo ella. -No deberíamos estar hablando. -La chica comenzó a ponerse sus auriculares para seguir su camino hasta su casa, pero la voz del chico la detuvo.
-Espera, Ángela. -Exclamó él. -Hay algo que me gustaría hablar contigo.
-No tenemos nada de que hablar. -Dijo ella. -Tú eres un Ambrosi y yo una Charton.
-Se trata de Christopher y… -Hizo un silencio como meditando lo que diría a continuación. -Thomas.
-No vuelvas a nombrarlo, ¿entendiste? -Dijo ella, comenzando a enfurecer. -No tienes ningún derecho de usar su nombre.
-Podría decir lo mismo de ti, Ángela. -Dijo él. -Recuerda que mi hermano también murió aquel día.
Ángela se enfureció más, pero decidió no seguirle el juego. Se giró sobre sus talones y decidió seguir su camino, pero nuevamente, Sebastián la detuvo.
-Si cambias de opinión, llámame. -Exclamó él, entregándole un papel con un número telefónico. Ángela lo tomó sin decir nada. -Y, oye… nadie puede saberlo.
Ángela asintió y finalmente siguió hasta su casa.
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Updated 27 Episodes
Comments
Francisca Miranda Garcia
ese muchacho ha de saber la verdad
2024-10-13
0
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
El Amor es secreto
2024-10-08
0
Jimena Gomez
joderme que estos dos se amaban en secreto 🙄
2024-08-26
1