CAPÍTULO 6.
Ángela llegó a su casa pasado el medio día. Al ingresar vio a Lucas Martín y su hijo sentados en la sala junto a sus padres.
-¿Dónde estuviste toda la mañana, muchachita? -pregunto su padre.
Otro año, y mis padres no recordaron mi cumpleaños, qué novedoso. -Pensó ella.
-Les dije a tus padres que nos cruzamos esta mañana y que irías al centro comercial a elegir un vestido para la gala de beneficencia. -exclamo Spencer. -¿No es así, prima?
-Si… -exclame. -Es solo que se me paso la mañana.
-Es lo que les dije. -exclamo Spencer. -Pero por alguna razón, tus padres eligieron no creer en mis palabras.
-Oh, no… No es eso hijo. -Dijo Jorge. -Es solo que me pareció demasiado tiempo para comprar un vestido.
-Ay, vamos cariño. -Dijo Lía. -Ya sabes como somos las mujeres.
Ángela suspiró.
-En todo caso, no entiendo el problema. Soy mayor, tengo derecho de hacer lo que quiera con mi vida.
-Tienes razón, lo siento. -Dijo su padre.
-Spencer… -exclamo Ángela. -¿Me acompañarás a correr?
-Claro. -exclamo él.
Ángela subió a su habitación, se quitó la ropa que traía puesta y se colocó ropa deportiva. Al bajar las escaleras, Spencer estaba listo para salir con ella. Salieron fuera de la mansión y comenzaron a correr en silencio. Después de unos minutos, Spencer rompió el silencio.
-Pregunta. -Dijo él.
-¿A qué te refieres? -pregunto ella.
-Quieres saber por qué te cubrí delante de tus padres, ¿No es así?
Ángela suspiró, deteniendo sus pasos.
-Sí. -Dijo ella.
-Thomas y Christopher eran mis mejores amigos. -Exclamo. -Sí, lo sé… Estás sorprendida. Pero… Yo sabía lo de ellos. Y al igual que tú y Sebastián, quiero saber que fue lo que les paso aquella noche.
-¿A qué te refieres con “lo de ellos”? -pregunto.
Spencer la vio sorprendido.
-A su relación. -Dijo Spencer. -Si sabías que ellos… Estaban… Ya sabes… Juntos, ¿verdad?
-¿Juntos? -pregunto confundida. -Te refieres a… ¿En una relación? -exclamo juntando sus dos dedos índices, para simular una unión.
-Sí. -exclamo Spencer. -Tu hermano y Tom eran pareja.
-No puedo creer que Chris jamás me lo haya dicho. -Dijo Ángela.
-Como sea. -exclamo Spencer suspirando. -Hoy es el cumpleaños de Chris… Cumpliría veintisiete años.
-Lo sé. -Dijo. -Lo extraño.
Spencer asintió. De pronto escucharon el ruido de un coche acercándose a ellos y vieron que se trataba de Sebastián. Él levantó la mano para saludar y siguió su camino hasta su casa. Mientras que los chicos siguieron corriendo.
-¿Qué hay entre Sebastián y tú? -pregunto Spencer.
-Nada… Ya te lo explicamos hoy. -Dijo Ángela mintiendo.
-Sé lo que me dijeron en la mañana. -Exclamo. -Me refiero a tu collar.
-¿Qué tiene mi collar? -pregunto Ángela, avergonzada.
-Conocía a los abuelos de mi mejor amigo. -Exclamo Spencer. -Y el collar que tienes puesto le pertenecía a su abuela.
-Es que… Yo…
-No te preocupes. -suspiro. -Tu secreto está a salvo conmigo.
Más tarde, ese día, Ángela se estaba preparando para la gala de beneficencia. Sus padres se habian adelantado, ya que debían estar primeros para recibir a los invitados.
Ángela se dejó el cabello suelto, el mismo le llegaba hasta los hombros, solo se hizo una pequeña trenza a un lado. Se maquilló y se colocó el hermoso vestido de color vino que habia comprado en el centro comercial, el cual era largo y sencillo. Tenía un bonito escote y una abertura en la falda.
Cuando estuvo de acuerdo con su outfit, salió de la casa para subirse a su coche. Vio a través de la cerca a Sebastián que, al igual que ella, iba de salida. Alcanzo a ver que vestía de traje negro y una corbata de color vino. Sonrió. Sebastian se vistió para combinar con ella. Sabia perfectamente el color de su vestido, ya que fue con ella a comprarlo.
-Te ves hermosa. -Exclamo él, sonriendo.
-Te ves guapo. -Dijo ella.
Cada uno se subió a su coche, y salieron rumbo a la gala de beneficencia, la cual se realizaba en el Hotel Charton, perteneciente a la familia de Ángela.
Al llegar, ambos entregaron sus llaves al hombre que se encargaba de estacionarlos. Sebastian se adelantó y de inmediato fue invadido por la prensa, quienes querían entrevistar a todos los presentes.
-Sebastian Ambrosi, es bueno verlo aquí. -exclamo la periodista.
-Como todos los años. -Sonrió sarcásticamente.
-¿Cómo te sientes al venir aquí? -pregunto. -Después de todo, no es un secreto la rivalidad de los Ambrosi con los Charton.
-Cuando se trata de beneficencia, mi familia y yo no pensamos en eso. -Exclamo él. Vio venir a Ángela caminando sola y dejo a la periodista para ayudarla a subir por la escalera.
-Vaya. -exclamo la periodista. -Eso es algo que no se ve todos los días. -Refiriéndose al gesto que tuvo Sebastian con ella.
-Le agradezco al Señor Ambrosi. -exclamo Ángela, disimulando indignación. -Increíble que esté rodeada de tantos hombres y ninguno sea tan caballero para ayudarme a subir las escaleras.
Después de aquello, los dos se fueron, dejando a la prensa plantada.
-Vaya, qué buena actriz. -Dijo él, intentando sonreír a todas las cámaras.
-Intentaba salvar tu trasero. -Dijo ella.
Ambos rieron y Sebastian dejo que ella entre primero, para, luego de unos minutos, entrar detrás de ella.
Adentro nada era diferente, la “crême” de la sociedad se encontraba reunida allí para simular que hacían beneficencia, cuando, en realidad, solo encontraban una excusa para utilizar el vestido más caro, de las marcas más exclusivas. Mientras que, a los sectores más vulnerables, solo le daban pequeñas migajas.
Ángela ingresó y noto que Sebastian ingreso detrás de ella. Para nadie paso desapercibido lo bien que se veían ambos juntos. La combinación de su vestimenta y el brillo que demostraban los dos juntos, a pesar de venir separados. Los Charton observaron con recelo al hombre y lo mismo hicieron los Ambrosi con la chica.
Cada uno se dirigió a donde se encontraban sus respectivas familias.
-No entiendo por qué esa gente debe estar presente. -Exclamo Lía.
-Recuerda que es bueno para la beneficencia. -Exclamo Jorge. -Debemos soportarlos. Solo serán algunas horas.
-Por Dios, ella se viste tan vulgar. -Dijo la madre de Ángela, refiriéndose a Elena, la madre de Sebastian.
-Ya mama, por favor. -Dijo Ángela. -Solo ignóralos. No merecen tu atención.
Durante la noche, ella intentó disimular que estaba cómoda entre toda esa gente. Debia aguantar los saludos y comentarios hipócritas de todas esas personas, que Ángela, bien sabia, eran unos envidiosos.
En un momento, le dejo su copa de champán a Spencer, quien era el único amigo que ella tenía y se dirigió al baño. Todo esto, bajo la atenta mirada de Sebastian. Quien, al verla, decidió seguirla.
Sebastian la espero en las sombras hasta que ella salió del sanitario y cuando la vio salir, la tomo por la espalda, cubrió su boca para evitar que se escuche su grito y la adentro en una de las habitaciones que estaban junto al baño.
-No grites. -exclamo. -Soy yo.
-Por Dios, Sebastian. -exclamo ella. -Me asustaste.
-Estaba aburrido allí. -Dijo él.
-También yo. -exclamo. -No soporto a toda esa gente.
-¿Te había dicho que luces hermosa?.- pregunto.
-Lo hiciste. -Dijo ella sonriendo.
Sebastian le devolvió la sonrisa y beso sus labios. Era un beso apasionado y tierno. Sin darse cuenta, se estaba enamorando de ella.
-Sebastian. -exclamo ella, soltándose del beso. -Hay algo que debes saber.
-Dime. -exclamo él.
-Spencer me dijo algo hoy y… creo que es importante que lo sepas.
-¿Qué te dijo? -pregunto.
-Mi hermano y… Tom… Ellos… Eran pareja.
-Te refieres a… ¿Novios?
Ángela asintió.
-Supongo que eso tendría sentido. -Dijo Sebastian. -Siempre supe que su amistad era algo más… cariñosa comparada con la amistad que tenían con Spencer, por ejemplo.
-¿Quieres decir que sabías que los tres son amigos?
-Claro. -exclamo Sebastian. -Es solo que… No confió del todo en él. Ya sabes, su padre es amigo de los tuyos y… tú entiendes.
-¿Qué haremos? -pregunto Ángela.
-Necesito hallar a Thomas. -exclamo él. -Yo, tengo una sospecha de donde puede estar.
-¿Dónde? -pregunto ella.
-Canadá. -exclamo.
-¿Por qué lo dices?
-Thomas siempre quiso vivir en Canadá. -exclamo. -Él siempre decía que le gustaría formar una familia allí.
-En Quebec. -exclamo Ángela.
Sebastian la vio confundido.
-Si Chris y Tom están juntos, están en Quebec. -exclamo Ángela. -Christopher siempre quería ir a Quebec, incluso le insistía a mis padres para ir allí de vacaciones, pero ellos nunca querían.
Sebastian sonrió.
-No me equivoque al darte esto. -exclamo Sebastian, señalando el collar que ella tenía en su cuello.
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Comments
beba hernandez
Falta que los familiares de Sebastián lo reconozcan y se arma el alboroto 😯
2024-12-21
0
Luz Salazar
jajajaja las familias se odian y los hijos de ambos se enamoran entre sí pero a que se referían los padres de Ángela y el tal Lukas sobre qué ella podría descubrir todo
2024-08-23
0
Arminda Ovelar
esa es la razón x la cual fingieron su muerte....me esta gustando cada ves más esta novela
2024-02-09
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