CAPÍTULO 13.

CAPÍTULO 13.

Un mes después, todo marchaba de maravilla para Sebastián y Ángela. Después de su repentina huida, comenzaron a vivir con sus hermanos en su casa, hasta poder obtener la suya propia.

Sebastián había conseguido algunos casos como abogado penalista, mientras que, Ángela trabajaba duramente en una demanda contra sus padres por el intento de asesinato de Thomas y Christopher.

Lo primero fue recopilar información sobre el caso, partiendo de las declaraciones de Thomas y Christopher. El problema es que no había mucho más que eso. Para tener un caso sólido, se necesitan pruebas. Y las únicas pruebas que podrían servir en un caso como este, son confesiones, grabaciones o algo en donde los culpables estén implicados. Y eso estaba muy difícil.

A pesar de las amenazas que Ángela recibió de su familia antes de irse, ellos aún no habian dado señales de vida. Lo cual agradecía infinitamente. En cuanto a la familia de Sebastián, simplemente llamaron para decirle cuan decepcionados estaban de él por haber abandonado todo por una chica. Sin embargo, a Sebastián no le importaba en absoluto.

Desde muy pequeño, Sebastián debia verse como el heredero de la fortuna de los Ambrosi. No podía permitirse jugar con el resto de los niños, ensuciarse o cualquier cosa similar. Simplemente, debia vestirse de forma elegante, ser educado y quedarse de pie juntos a sus padres en todas las reuniones o galas a las cuales asistían.

En casa, tenía empleados para ordenar su cuarto, tender su cama, lavar, planchar, doblar y guardar su ropa, para cocinar, lavar los platos, cortar el césped, etc.

En fin, la única obligación de Sebastián, era estudiar para ser el mejor. Y cuando se graduó de la universidad, comenzó a trabajar de inmediato en las industrias de su padre.

En este mes, fue más feliz que en toda su vida. Vivía tranquilo, llevaba una vida sencilla y cada vez que llegaba a su casa, podía sentir el aroma de las comidas que su novia preparaba para todos. A veces con ayuda de Tom y Chris.

Así que, si le preguntaban a Sebastián si dejaría todo y volvería a su antigua vida de multimillonario, la respuesta era un rotundo no.

Un diecisiete de octubre, como cada día, Sebastián se despertó temprano, despertó a su novia para desayunar y salir de la casa para ir al restaurante de Christopher y Thomas, ya que, habian quedado que ese día, ellos se harían cargo del lugar para que ambos puedan encargarse de algunas diligencias personales.

Así que, después de desayunar, se subieron al carro y partieron rumbo a su destino. Sin saber que ese día, les cambiaría la vida para siempre.

Sebastián frenó su coche en un semáforo y espero pacientemente a que cambie a verde para poder avanzar. Ángela a su lado se veía muy cansada y eso era extraño. Hace días que la notaba rara. Tenía mucho sueño e incluso la veía demasiado pálida. Decidió, entonces, que cuando acaben en el restaurante, la llevaría a ver un doctor, aunque se niegue.

Sebastián escuchó la bocina del auto que venía atrás y se dio cuenta de que se había perdido en sus pensamientos. El semáforo tenía luz verde. Movió la palanca de cambios y acelero el coche. Avanzo apenas unos metros cuando ambos sintieron un fuerte impacto. Sebastián se tiró sobre Ángela para protegerla, pero de poco le sirvió, ya que, por la magnitud del choque, ninguno saldría ileso.

Las personas que pasaban por el lugar comenzaron a murmurar y desesperarse por obtener ayuda médica. Habian visto todo. El choque había sido impactante. Un furgón se cruzó a toda velocidad y arrastro al mustang por varios metros. Tenían dudas acerca de si los ocupantes del vehículo saldrían con vida, ya que, el coche había quedado totalmente destruido.

Cuarenta minutos, fue lo que demoro la ambulancia en llegar al sitio. Había un terrible embotellamiento en el tránsito y a causa de eso, hubo algún que otro choque. Los paramédicos corrieron hacia el coche y con ayuda de los bomberos lograron abrir el carro para sacar a los heridos. Ambos se veían bastante mal. Ellos se miraban preocupados, temían que ninguno llegue vivo al hospital.

El revuelo fue muy grande. Sobre todo cuando la prensa supo que los accidentados eran nada más ni nada menos que la hija de Jorge Charton y el hijo menor de Joseph Ambrosi. Toda la familia apareció en el hospital en menos de una hora y con ello, los problemas. Incluso Christopher y Thomas, a quienes poco le importaban que su aparición en un lugar donde había muchos periodistas, causaría aún más revuelo.

Los dos fueron trasladados a un hospital en Canadá, pero cuando los Ambrosi y los Charton supieron lo ocurrido, no tardaron nada en solicitar el traslado de los chicos hacia un hospital privado de Los Angeles.

Horas más tarde, Sebastián abrió los ojos de golpe. Tenía algunos cables pegados a su cuerpo, los cuales arranco para ponerse de pie e ir a buscar a Ángela. Estaba muy preocupado por ella.

Afortunadamente, él solo había sufrido algunos golpes, los cuales le dejaron algunos moretones y un par de huesos fisurados, más una fractura en su brazo izquierdo. Los médicos, al verlo, no podían evitar comentar entre sí, acerca de la suerte que había tenido.

Sebastián caminó hacia la puerta de la habitación con mucha dificultad, debido a los dolores que sentía en todo su cuerpo. Al salir de su cuarto, un preocupado Thomas se puso de pie para detenerlo.

-Sebastián, ¿qué haces? -pregunto. -No puedes estar de pie.

-Ne… Necesito ver a Ángela. -exclamo hablando con dificultad.

-No puedes verla ahora. -exclamo su hermano.

-Por favor. -Dijo Sebastián. -Necesito saber como está.

Thomas suspiró y tomo a su hermano de sus hombros para ayudarle a caminar hacia la habitación de la chica. Al llegar, se encontró a sus padres y también a Christopher dentro. Este último, lo ayudo a enderezarse, ya que, debido a su tamaño, no era fácil para Thomas encargarse solo de él. Mientras que, Jorge Charton y su esposa, pegaron el grito al cielo al verlo.

-¿Qué mierda hace este hombre aquí? -exclamo. -Quiero que te vayas y no regreses. Te prohíbo que te acerques a mi hija.

-Es mi novia. -Dijo Sebastián, hablando con más dificultad y comenzando a toser. Se estaba esforzando demasiado y su cuerpo malherido comenzaba a pasarle factura.

-Papa. -exclamo Chris. -Déjalo que la vea por unos minutos, luego lo acompañaré fuera de la habitación.

Aunque Christopher no era su persona favorita en el mundo, Jorge Charton acepto. Además, él tenía otros planes para el menor de los Ambrosi.

Así que, Sebastián se acercó lentamente a la cama donde Ángela estaba dormida y deposito un pequeño beso en su frente, luego tomo su mano y la apretó.

-Lo siento. -Dijo en un susurro apenas audible.

En ese momento y como por arte de magia, Ángela abrió los ojos. Lo observo algo confundida y luego le dedico una leve sonrisa. Sin embargo, volvió a quedarse dormida.

-Bien, ya la has visto. -Exclamó Jorge. -Ahora vete de aquí. Hablaré contigo luego.

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Comments

Francisca Miranda Garcia

Francisca Miranda Garcia

hay no deben ganar los malos debe triunfar el amor

2024-10-13

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Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz

Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz

Me imagino que estaba embarazada, ojalá no lo halla perdido o sus padres lo harán por ella

2024-10-09

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MALÚ 2834

MALÚ 2834

Tenemos descendencia a la vista

2024-04-24

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