CAPÍTULO 12.

CAPÍTULO 12.

Después de aquel día, todo fue empeorando para los Charton y los Ambrosi. Christopher y Thomas se vieron obligados a regresar a Canadá, ya que, recibieron constantes amenazas de parte de Jorge Charton, quien al enterarse además de que su hijo era gay, no podía sentir más humillación. Por lo que, amenazo a su hijo con la vida de Ángela. A cambio de la seguridad de la chica, le pidió que se vaya muy lejos junto a su novio y no vuelva a aparecerse. Y ambos chicos sabían que, por el momento, era lo mejor. Al menos hasta que las aguas se calmen un poco. De todas formas, no querían esconderse más. Querían acabar con ese reinado del terror, por lo que, pensarían en que hacer para enfrentarse a ellos y hacerlos pagar.

Christopher sintió algo de pesar. Ya que no quería dejar nuevamente a su hermana. Pero no tenía más opción.

Sebastián salió de la cárcel el mismo día. Pero a cambio, sus padres le pidieron abandonar el país por ahora. Sabían de primera mano que sus hijos ya no estarían seguros. Sebastián no quería irse sin antes hablar con Ángela, pero era casi imposible. Sus padres la tenían encerrada en su cuarto y no le permitían salir a ningún lado. El único que podía ir, era Spencer. Así que, a Sebastián se le ocurrió hablar con el para que lo ayude.

Había pasado un mes desde el día de los hechos y Sebastián ya no podía atrasar más su salida del país.

S:“Necesito tu ayuda para despedirme de ella”.

S:“Prometo ser breve”.

S:“Solo necesito que dejes abierta la ventana de su cuarto”.

^^^Sp: “Te ayudaré”. ^^^

^^^Sp: “Esta noche, es la única oportunidad que tendrás”. ^^^

^^^Sp: “Aprovéchala”.^^^

Así fue, que esa noche, Spencer fue a ver a Ángela. A los Charton les fascinaba que el este cerca de su hija y a Lucas también, ya que de esa forma, su hijo se fijaría en una mujer de su altura y dejaría de rondar a esa pobretona con la que ha estado jugando a la parejita durante los últimos dos años.

-Hola, pequeña. -exclamo Spencer.

Ángela apenas levantó su mano. Desde hace un mes está atravesando por una depresión muy fuerte. Todo lo que ocurrió con su hermano y con Thomas. Su encierro y el estar alejada de su amor, la ponían de ese modo. Además de que a sus veinticinco años, tenía pensado y proyectado ejercer su profesión y ni siquiera podía poner un pie fuera de la casa para eso.

-Tengo una sorpresa para ti. -Dijo él.

-No estoy para sorpresas Spens.

-Te prometo que esta te gustara. -exclamo. -Pero para eso tienes que ponerte de pie y mirar por la ventana.

Ángela se levantó a duras penas. Observo por la ventana, pero no vio nada. Giro su cara hacia su amigo para ver si se trataba de una broma.

-Tienes que abrirla. -Exclamo.

Ángela abrió la ventana y por arte de magia, un bonito ramo de flores amarillas aparecieron frente a ella. Seguidas del rostro del dueño, de la sonrisa más hermosa que había visto. Los ojos de Ángela brillaron. Tenían un brillo que, jamás antes, ninguna persona vio.

-Hola bonita. -Dijo él.

-Sebastián. -exclamo ella, saltando a sus brazos.

-Bien… -exclamo Spencer. -Iré a dar una vuelta. Regresaré en una hora, por la ventana. -Dijo.

Ambos asintieron y esperaron a que él saliera, disimuladamente, para no ser visto, para luego besarse con una pasión que tenían acumulada desde hacía tiempo.

-Bonita, he venido a despedirme de ti. -Dijo Sebastián.

-¿Despedirte?, ¿Por qué? -pregunto ella, con lágrimas en los ojos.

-Mis padres me sacaron de la cárcel con la condición de que me vaya del país. -Dijo él. -Atrase mi viaje lo más que pude para despedirme de ti. Pero ya no puedo.

-Pero… ¿Dónde iras?, ¿Cuánto tiempo?, ¿Que pasara con nosotros?

-Estaré en Canadá. -Dijo él. -Iré a Quebec. Así que podemos seguir comunicados a través de Chris. Si es lo que quieres. -Dijo Sebastián con lágrimas en los ojos, mientras abrazaba a Ángela por la cintura y tenía su frente apoyada en la de ella.

-¿Eso significa que me dejas? -pregunto Ángela.

-Claro que no bonita. -Dijo, besando la coronilla de su cabeza. -Eres la mujer de mi vida, ¿Lo recuerdas? -pregunto, acariciando el collar que le había regalado hacía unos meses. -Ganaré dinero y prometo que tendremos una vida juntos. Tal vez nos lleve tiempo, pero lo lograremos.

-No me dejes. -Dijo Ángela llorando. -Por favor sácame de aquí.

-¿Estás dispuesta a todo? -pregunto Sebastián. -Porque si es así, te prometo que salgo ahora mismo y peleo con quien sea.

-Solo si tú lo estás. -Dijo ella.

 -Dame hasta mañana. -exclamo Sebastián. -Mientras tanto prepara tu maleta.

-¿Me lo juras? -pregunto ella.

-Mi amor… ni la muerte me separará de ti. -exclamo. -Pero antes de tomar esta decisión tienes que saber que no tendremos apoyo económico, tendremos que empezar desde cero y…

-No digas más. -Dijo ella. -De verdad no me importa.

Sebastián suspiró.

-Te amo demasiado Ángela.

*****

Tal como habian hablado la noche anterior, Ángela había dejado sus maletas listas. A pesar de su depresión, ver a Sebastián y escuchar sus palabras le dieron una nota de esperanza. Ángela cargó ropa, algunas joyas en caso de necesitar dinero en un futuro y lo más esencial.

Eran pasadas las nueve de la mañana cuando se escuchó un revuelo en la sala de su casa. Ángela abrió la puerta de su habitación y corrió escaleras abajo para ver que ocurría.

-¿Qué pasa? -pregunto.

-¡ÁNGELA, SUBE AHORA MISMO A TU HABITACIÓN! -Grito su madre.

-Hola Julieta. -Dijo Sebastián bromeando. -He venido por ti.

-Viniste. -Dijo Ángela, emocionada, saltando a los brazos de su amado, ignorando completamente a los presentes.

-Te dije que bajaría al infierno por ti. -Dijo él, besándola. -Ve por tus cosas.

-¿Qué demonios significa esto? -pregunto Jorge. -¿Quién te crees para estar aquí?, ¿Quién te crees para tocar a mi hija?, Exijo que te vayas de aquí.

-Me iré, en cuanto Ángela traiga sus cosas. -Dijo Sebastián.

-¡NI SIQUIERA SE TE OCURRA DAR UN PASO, SEÑORITA! -Grito Jorge.

Ángela le sonrió de lado y corrió a buscar su maleta. Minutos después, bajo las escaleras para ir junto a su amor.

-Te lo advierto, Jorge. -Dijo Sebastián. -Si no me permites salir tranquilamente de esta casa con tu hija, te denunciaré. Y sabes perfectamente que tengo el contenido suficiente para enviarte a la cárcel de por vida.

-No me opondré. -Dijo el hombre. -Pero quiero que sepas, Ángela, que en el momento en que pongas un pie fuera de esta casa, dejaras de ser una Charton. Y vete olvidando de la herencia.

-No necesita tu apellido, Jorge. -Dijo Sebastián, provocativo. -Yo le daré el mío.

Ángela sonrió tontamente enamorada de ese chico que la enloquecía y ambos salieron de la mansión rumbo a iniciar una nueva vida.

-Pronto tendrás noticias de mí, Ángela. -exclamo Jorge. Sonriendo desafiante.

-Ignóralo. -Dijo Sebastián.

Y finalmente, como dos amantes fugaces, subieron al coche para irse lejos.

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Comments

Francisca Miranda Garcia

Francisca Miranda Garcia

hay no puede ser como hay padres asi

2024-10-13

0

Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz

Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz

Viejo de .ierda .as encimas amenaza en vez de apollar a su hija

2024-10-09

0

Arminda Ovelar

Arminda Ovelar

tengan cuidado con la amenaza de jorge el esta mal de la cabeza....sean felices chicos se lo merecen solo cuídense

2024-02-09

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