CAPÍTULO 5.
A las 5:00 a.m en punto, Sebastián abrió los ojos. Observo la hora en su teléfono y se dio cuenta de que era momento de irse. Primero, para hacer esa llamada y segundo, para que no sea descubierto por los Charton. Sin embargo, al observar a su compañera, se dio cuenta de que estaba placidamente dormida sobre su pecho. Sebastián sonrió. No sabía en qué momento ella había tomado esa posición, pero le gustaba. Por su cabeza pasaron las veces que las mujeres intentaban tomar esa posición luego de tener sexo, él solía ofenderse. Rechazaba cualquier forma de cariño que proviniera de las mujeres, pero con Ángela, era diferente.
Ángela abrió los ojos repentinamente y se encontró con la mirada de Sebastián. Sonrió levemente y luego se levantó de golpe.
-Yo… Yo… Lo siento. -Exclamo, nerviosa.
-No te preocupes. -Dijo él. -Dormí placidamente.
Ángela asintió, avergonzada.
-Bien, es hora de irnos. -Exclamo Sebastián.
Ángela asintió y se dirigió al baño para lavarse la cara, Sebastián hizo lo mismo y Ángela se asomó por la puerta de su habitación para asegurarse de que nadie esté despierto.
-Ángela. -Dijo Sebastián. -Creo que será mejor salir por la ventana.
-Tienes razón. -Dijo ella.
Ángela amarró una sabana a la reja del balcón, para que Sebastián baje primero y luego, la desato para que nadie la vea y se lanzó a los brazos de Sebastián. Estaba aterrada, le temía a las alturas, pero por alguna razón, la presencia de él, la hacía sentir segura.
Ella cayó en sus brazos y sus miradas se cruzaron nuevamente, después de unos segundos, ambos salieron de su ensoñación y salieron rápidamente de la casa. Ángela iba doblando la sabana.
-Espérame aquí. -Exclamo él. -Iré por mi coche.
La chica se quedó en la acera, esperando que Sebastián sea rápido. Después de unos minutos, saco su coche y ella subió. Lanzo la sabana al asiento trasero del carro y rápidamente salieron en busca de algún teléfono público que esté lo más alejado posible de todos sus conocidos.
Después de conducir por, al menos, media hora. Finalmente, vieron un teléfono seguro, ubicado en un parque, el cual, por la hora, no estaba concurrido.
-Aparca aquí. -Dijo Ángela.
Sebastián lo hizo y luego, ambos bajaron del coche para dirigirse a la cabina telefónica.
-¿Tienes el número? -pregunto Sebastián, mientras ponía monedas para que le habiliten la línea.
-Sí. -Exclamo ella y se lo comenzó a dictar.
El teléfono dio algunos tonos y finalmente alguien respondió al otro lado de la línea. Sebastián se puso pálido.
-Hola. -Dijo esa voz que él reconoció muy bien. -¿Quién habla?
-H… Hola. -Dijo Sebastián. -Thomas.
-¿Quién habla? -pregunto.
-¿No me recuerdas? -pregunto, comenzando a derramar algunas lágrimas. Ángela se dio cuenta y comenzó a acariciar su hombro, en señal de apoyo.
-¿Sebastián? -pregunto alarmado.
-¿Por qué, Tom? -pregunto este, aún más afligido. -¿Por qué me hiciste esto?
-No deberías estar llamándome. -Dijo él. -Voy a colgar.
-No, no lo hagas. -Dijo Sebastián. -Por favor.
-Si alguien se entera… -Exclamo Tom, pero Sebastián no lo dejo continuar.
-Nadie más lo sabe. -Dijo. -Solo Ángela.
-¿Fuiste tú quien me escribió?
-Fue Ángela. -Exclamo. -¿Dónde estás? ¿Dónde está Chris?, ¿Él está contigo?
-Son muchas preguntas. -Dijo. -Lo siento Sebastián, no puedo decírtelo. Ahora debo colgar. No vuelvas a buscarme.
-Pero Tom… Hola… ¿Hola?… ¿Tom, estás ahí?
Había colgado. Sebastián dejó el teléfono y rompió a llorar, cayendo de rodillas. Ángela se inclinó junto a él y lo abrazo, intentaba consolarlo. Jamás había visto a un Ambrosi de la forma en que lo estaba viendo a él. Lo notaba destrozado.
Después de unos minutos, Sebastián se recompuso.
-Te llevaré a casa y luego…
-No. -Dijo ella. -No quiero dejarte así.
Él asintió. Se sentía tan mal que no tenía fuerzas para discutir.
-Iremos a la casa de mis abuelos. -Exclamo Sebastián.
-Bien. -exclamo ella.
Salieron de aquel parque, en dirección al coche, y cuando iban a subir, una voz reconocida los hizo temblar.
-Vaya, vaya. -Dijo Spencer Martín, el hijo de Lucas. -¿Pero qué veo aquí?, Un Ambrosi con una Charton.
-Spencer. -Exclamo Sebastián.
-No creo que a mis tíos Jorge y Lía les agrade saber esto. -Exclamo él, irónicamente.
-Él solo… -Dijo Ángela. -Me vio aquí y se ofreció a llevarme a casa.
-Muy oportuno. -Dijo Spencer.
Ángela suspiró.
-¿Sabes que día es hoy? -Spencer negó. -Es mi cumpleaños. Y también el de Chris. No quería estar en mi casa, quería tomar aire, alejarme de todo. Sebastián venía de…
-Salía de un evento. -Interrumpió Sebastián. -Un evento que se llevó a cabo en el Hotel Hilton. Pase por aquí, la vi sola y me acerque. Es una dama después de todo, no es seguro que esté aquí sola. Sobre todo si alguien la reconoce.
-Supongamos que te creo. -Exclamo Spencer. -No dire nada, por ahora.
-Gracias Spencer. -Dijo Ángela.
-Feliz cumpleaños. -Exclamo él, y finalmente se fue.
-No me dijiste que era tu cumpleaños. -Dijo Sebastián.
-Sinceramente, no lo había recordado hasta ahora.
Sebastián asintió. Se subieron al coche y salieron rumbo a la casa de los Ambrosi. Al llegar, ingresaron dentro de la mansión y se dirigieron directo a la cocina.
-¿Quieres desayunar? -pregunto Sebastián.
-Un café está bien. -Dijo ella. Ángela se observó en el reflejo de su celular y se dio cuenta de que lucia fatal. -Por Dios, soy un desastre.
Sebastián rio. Su risa le provoco escalofríos a Ángela. Definitivamente, Sebastián tenía una tonada increíble. Un barítono, pensó ella. Imagino lo sexy que sería que le hablara al oído.
-Ángela. -Dijo Sebastián, chasqueando sus dedos, delante de ella.
-¿Sí?.- pregunto.
-Decía que puedes ducharte en mi habitación. -exclamo. -Te buscaré algo de ropa, mama suele traer aquí la ropa que ya no usa. Ya sabes, para donar a la beneficencia.
-Está bien. -Dijo Ángela. -¿No crees que se enoje si lo sabe?
-No se dará cuenta, te lo aseguro. -Exclamo él.
Ángela subió a ducharse. Se tomó unos minutos para relajarse y asearse. Después de unos cuantos minutos, salió de la ducha y encontró un bonito vestido, unas sandalias cómodas y también ropa interior. Ángela se avergonzó al verla, aunque, a diferencia de las demás prendas, la ropa interior, aún tenía etiqueta.
-Bueno, supongo que a la Sra. Ambrosi no le gusto esto. -Dijo ella, viendo aquel sexy conjunto de Victoria Secret´s.
Termino de vestirse y entro al baño nuevamente para peinarse. Abrió el botiquín dónde suponía, Sebastián guardaba sus cosas y así era. Estaba lleno de artículos de aseo, entre ellos, algunos cepillos de dientes, ella tomó uno y lo uso, ya que había recordado que salieron tan apurados de la casa que no había lavado sus dientes.
Finalmente, salió de la ducha, pero aún sentía curiosidad. Quería ver un poco más del mundo de Sebastián Ambrosi. Miro en su armario, su ropa estaba perfectamente ordenada por color. Abrió uno de sus cajones y encontró una variedad de cinturones, en otro había una variedad de corbatas ordenadas perfectamente. Vaya, qué satisfacción era ver aquello. Descubrió, también, que Sebastian vivía más aquí que en la casa de sus padres.
En un estante, habian diferentes perfumes. Ángela destapó uno y lo olfateo. Sonrió al distinguir que es el que utiliza diariamente. Una hermosa mezcla entre madera y chocolate.
-¿Te gusta? -escucho esa linda voz a sus espaldas y al girarse, lo noto apoyado en el marco de la puerta con sus brazos cruzado sobre el pecho.
-Lo siento. -Dijo ella, sonriendo mientras pasaba un mechón de su cabello detrás de la oreja. -Sentí curiosidad.
-No me molesta. -Exclamo él. -Veo que te queda bien la ropa.
-Es perfecta, gracias. -Dijo ella.
-¿Desayunamos? -pregunto.
-Claro. -Dijo ella.
Ambos salieron de la habitación y se dirigieron a la cocina, donde un desayuno supercargado le esperaba a Ángela.
-Sebastián, eso es demasiada comida. -Dijo ella, riendo.
-Claro que no lo es. -Dijo él. -Feliz cumpleaños.
Ángela se giró y lo observo sostener un enorme ramo de flores.
-Oh, por Dios. -exclamo. -Son preciosas.
-Directo del jardín. -Dijo él, sonriendo.
-¿De veras?
Sebastián asintió.
-Me encantan, muchas gracias. -Exclamo ella.
Ambos se sentaron a desayunar en un muy cómodo silencio. Hacía tiempo que Ángela no se sentía tan bien. Hacía tiempo que no tenía un cumpleaños así.
Después de ese perfecto desayuno, Sebastián sonrió.
-Ángela… Hay algo más que quiero darte. -exclamo él.
-No tienes que preocuparte. -Dijo ella. -Con el desayuno fue suficiente.
-¿Puedes darte la vuelta? -pregunto Sebastián.
Ángela sonrió e hizo caso. Sintió a Sebastián acercarse por detrás y cerro sus ojos, sintió un escalofrío en todo su cuerpo. Sintió algo frío en su cuello y luego, a Sebastián correr su cabello hacia un costado. Se dio cuenta de que le estaba colocando un collar.
-Listo. -Dijo él.
Ángela tocó aquel collar y observo el dije. Un hermoso corazón hecho en oro blanco y con un topacio de color azul en el medio. Estaba deslumbrada por la belleza de aquella joya.
-Es… precioso. -exclamo ella.
-Pertenecía a mi abuela. -Dijo Sebastián. -Me la entrego antes de morir, dijo que debia dársela a la mujer más especial de mi vida.
-Pero Sebastián… -dijo Ángela.
Él le sonrió y coloco su dedo en los labios de ella, para que haga silencio. Finalmente, rompió la distancia que había entre ellos y beso sus labios.
-Eres la mujer más especial en mi vida. -Dijo él, apoyando su frente con la de ella.
-Gracias. -exclamo Ángela. -No quiero romper este momento, pero creo que debo irme. -suspiro. -¿Te veré en la gala de beneficencia esta noche?
Sebastián asintió.
-¿Qué excusa pondrás en tu casa? -pregunto.
-Yo… -Ángela suspiro, perdida. -Supongo que dire que fui a comprar un vestido.
-¿No crees que necesitas llegar con uno, para que te crean?
-Compraré uno en el camino. -Dijo ella.
Sebastián asintió.
-Te llevaré. -exclamo. -Puedo acompañarte si quieres.
-¿No crees que es arriesgado? -pregunto Ángela.
-Acabo de enterarme de que mi hermano está vivo. -Dijo. -No me importa nada.
Ella sonrió.
-Bien, vamos. -Dijo. -Pero luego tomaré un taxi hasta mi casa.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 27 Episodes
Comments
Francisca Miranda Garcia
Huy que mal que han tenido que ocultarse y causar dolor a los que en verdad los aman y no les impotaria nada más que ellos
2024-10-13
0
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que padres hacen que sus hijos pasen por muertos en vez de aceptar su orientación sexual
2024-10-08
0
Luz Salazar
UMM qué misterio será qué Cris y Tom són pareja y sé escaparon para vivir su amor y por eso se hicieron pasar por muertos
2024-08-23
0