CAPÍTULO 3.
Cuando Ángela llegó a su casa, su madre estaba desayunando en una mesa en el jardín. La chica estacionó su coche y se acercó a la mujer a paso lento.
-Hola mamá. -Exclamó.
-Ángela, querida, ¿dónde estabas?, creí que aún dormías.
-No, mamá. Yo… Había ido al cementerio. -Exclamó la chica, pidiendo perdón mentalmente por mentir en nombre de su hermano.
-Oh, claro. Entiendo. -Dijo la Sra. Charton, quitándole importancia al asunto.
-Mama… Ayer quise leer un libro y recordé que la última vez lo había dejado en la habitación de Chris. -Mintió Ángela. - Sin embargo, cuando fui a buscarlo, descubrí que la puerta estaba con llave. ¿Por qué?
Lía se había puesto de todos colores. La sangre se le subió a la cabeza y no estaba segura de poder responder aquella pregunta que le hacía su hija.
-No lo sé, Ángela. Probablemente, Mave -la mucama- la haya cerrado cuando ingresó a limpiar. -Respondió tomándose de un sorbo su taza de té para calmar su nerviosismo.
-Está bien. -Dijo la chica, sospechando por la actitud de su madre. -De todas formas me gustaría sacar ese libro mama.
-Le diré a Mave que abra la puerta después de desayunar. -Exclamó la Sra. Charton. -¿Desayunaste temprano? -Pregunto viendo que su hija no había pedido nada.
-No, mamá… No tengo apetito. -Exclamó. -Iré a tomar una ducha y luego quizás me reúna con mis viejas amigas.
-Oh bueno. -Dijo su madre. -Quería invitarte para ir al club, mis amigas mueren por verte. Pero supongo que será en otra ocasión.
-Sí madre. -Dijo Ángela. Ella sabía que su madre no daría la orden de abrir el cuarto de Chris, así que se las ingeniaría de otra forma. Esperaría a que su madre se fuera y luego pondría manos a la obra.
Horas más tardes, Ángela ya se había bañado y esperaba la ocasión para poder entrar al cuarto de Christopher. Así que, cuando vio por la ventana salir a Lía en su carro, decidió que era el momento. Se dirigió al vestidor de la sala, atenta a que nadie la viera, ya que era el lugar donde guardaban las llaves. Comenzó a leer en los llaveros que indicaban a qué puerta pertenecían y cuando encontró la de Chris, corrió rápidamente escaleras arriba.
En el trayecto a la habitación se cruzó a la mucama saliendo de la recámara de sus padres y le sonrió inocentemente, simulando que iba hacia su habitación. Cuando se aseguró que esta no estaba más en el radar, puso rápidamente la llave en la puerta del cuarto que perteneció a su hermano e ingreso en él, volviendo a cerrar la puerta detrás de sí.
Todo allí estaba igual, desde los posters hasta los cuadros, cada objeto, la cama perfectamente tendida. Estaba igual a como Chris la había dejado aquella noche. Ángela suspiró viendo todo aquello, una pequeña lágrima cayó por su mejilla. Extrañaba mucho a Chris, a su cómplice. Recordaba las veces que ponía de excusa que Chris la llevaría a clase de baile y en realidad lo cubría para que vaya a verse con su mejor amigo, Thomas Ambrosi. Tom siempre ha sido bueno con ella, le daba dulces, jugaban juntos e incluso recuerda que en dos ocasiones, Tom había ido con Sebastián y se la pasaban jugando juntos. Sin embargo, cuando paso aquella tragedia, Ángela se replanteó si lo que había hecho de pequeña era lo correcto. De vez en cuando la invadía la culpa y las preguntas como: ¿Que hubiera pasado si nunca hubiera cubierto a su hermano? ¿Estaría Chris aún vivo si le hubiera dicho a su padre que él y el hijo de su peor enemigo eran amigos? Eso nunca lo sabría.
Comenzó a buscar una pista. Aunque sea una mínima pista que le dijera que fue lo que ocurrió esa noche. Reviso dentro de su placar, busco en sus cajones, entre sus libros, sus películas… Hasta que tomo un libro que se le hacía familiar y sonrió. Chris hablaba todo el tiempo de ese libro, incluso ha dicho que era de sus favoritos, “La historia interminable”, o como algunos la conocen, “La historia sin fin”.
Ángela tomó aquel libro y comenzó a hojearlo. Reía recordando cada vez que Chris se lo leía. Al llegar casi a la mitad del libro, noto que había algo extraño. El libro parecía estar roto, ya que sus páginas se hundían en el medio. Así que siguió hojeando, pero esta vez más rápido, hasta que descubrió que, evidentemente, el libro estaba cortado y dentro de ese hueco, había un celular. Los latidos de Ángela comenzaron a acelerarse. Era el celular de Chris. Pero ¿por qué estaba aquí?, ¿Acaso él no lo llevaba consigo el día del accidente?
Ángela lo quito de ese lugar e intento prenderlo. El celular encendió, pero se apagó inmediatamente, ya que indicaba “batería baja”, así que, la chica decidida, salió de la habitación y lo llevo a su cuarto para poder cargarlo. Antes, cerro la puerta de la habitación y dejo la llave en su sitio, para evitar sospechas.
Una vez dentro de su habitación, la chica cerro con llave y puso a cargar el teléfono que había pertenecido a Christopher. Dejo el libro sobre la cama y luego decidió enviarle un mensaje a Sebastián. No sabía por qué lo hacía, aún no confiaba del todo en él, pero era como si su cerebro le alertara y ella no podía obedecerle.
^^^A: “Debemos vernos ahora”.^^^
^^^A: “Es urgente”.^^^
Sebastián demoraba en responder y ella se comía las uñas por los nervios. Hasta que finalmente llego su respuesta:
S: “Ven a verme, estoy en ese lugar”.
Decía el mensaje y Ángela sabia que se refería a la casa de sus abuelos. Sin pensarlo, Ángela tomo el libro, el teléfono y el cargador y los metió en el bolso y salió corriendo. En la entrada, se topó con su padre.
-Hija, pero ¿por qué corres?, ¿a dónde vas? -pregunto Jorge, preocupado.
-Lo siento papa, llego tarde a la reunión con mis amigas. -Dijo ella, le dio un beso a su padre y luego de eso, se montó a su auto y se fue.
Ángela sabía que debia ser precavida, así que, condujo hasta un café, dejo su coche aparcado allí y tomo un taxi para llegar a la casa de los Ambrosi. Se aseguró de no mostrar demasiado su rostro, ya que no quería que absolutamente nadie la viera.
Al llegar a la casa de los Ambrosi, le pago al taxista y siguió caminando el recorrido hacia dentro de la mansión. Allí la estaba esperando un muy relajado Sebastián. Ángela se detuvo unos minutos para observarlo. Vestía unos shorts de baño y estaba a punto de lanzarse a la piscina. La chica suspiró. Sin dudas, comenzaba a hacer demasiado, demasiado calor.
Ahuyento esos pensamientos de su cabeza y luego siguió caminando hasta pararse frente a la piscina y esperar a que Sebastián salga a la superficie para saludarlo. Después de unos minutos, este salió y la chica se tomó unos minutos para observar como aquellas diminutas gotas se deslizaban por su espalda.
-Hola. -Exclamo ella, asustando a un Sebastián que permanecía de espaldas a ella.
-Ángela. -Exclamo. -Por Dios, me asustaste.
-Supongo que aquí vienes cuando no estás en la mansión de tus padres. -Dijo ella.
-Se puede decir que sí. -Dijo él.
-Debemos hablar de algo. -Exclamo ella.
-Claro, entremos. Me cambiaré de ropa y luego estaré contigo.
-¿Estamos solos? -pregunto ella.
-Sí. -Dijo Sebastián, ofreciéndole una media sonrisa y elevando una de sus cejas. Ángela suspiró.
-Lo pregunto porque esto es muy… confidencial.
Sebastián asintió y subió a la habitación a darse una corta ducha para eliminar el cloro de la piscina de su cuerpo y para cambiarse de ropa. Una vez termino, bajo las escaleras y encontró a Ángela sentada en el sillón de la sala.
-¿Y bien? -Dijo él.
Ángela estaba a punto de hablar cuando escucharon un ruido que los alerto, fuera de la casa. Sebastián, confundido, se levantó para ver que ocurría y se preocupó mucho cuando vio que el coche que estaciono afuera era el de su padre. Inmediatamente, tomo a Ángela de la mano y subieron corriendo a su habitación.
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Updated 27 Episodes
Comments
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que atrapadora esta la novela
2024-10-08
0
Arminda Ovelar
se pone emocionante cada ves mas
2024-02-09
2
Noemi Mendoza
wow
2023-12-18
0