CAPÍTULO 14.

CAPÍTULO 14.

-Ahora si hablaremos tú y yo. -exclamo Jorge Charton ingresando a la habitación donde yacía internado el hijo de su archienemigo.

-¿Qué buscas aquí, Jorge? -Exclamo Thomas, interponiéndose entre ese hombre y su hermano menor.

-Haré algo que nunca hice antes. -exclamo Jorge. -Vine a pedirte amablemente que te alejes de una vez por todas de mi hija. -Dijo en dirección a Sebastián.

-Sabes que no haré eso, Jorge. Pierdes tu tiempo.

-Mi hija tuvo una recaída después de tu no deseada visita. -exclamo él. -Te lo pondré fácil. Aléjate de ella por las buenas o los separaré yo mismo.

-¿Me estás amenazando? -pregunto Sebastián con su voz algo apagada debido a los dolores que presentaba en su cuerpo.

-No, es una salida fácil. -Dijo Jorge. -Ya saben de lo que soy capaz. -exclamo, viendo a Thomas. -Así que tú eliges. O te alejas de Ángela o haré que mi hija deje de respirar hoy mismo.

-Estás loco. -exclamo Sebastián, preocupado por las amenazas de ese hombre.

-Tal vez. Pero tú sabrás si quieres o no correr ese riesgo.

-Sebastián… -Exclamo Thomas.

-El tiempo corre, hijo. -exclamo Jorge.

-Solo quiero tener unos minutos para despedirme de ella y luego haré lo que tú quieras. -Dijo él.

-Puedo concederte eso. -exclamo Jorge. -Luego vendré aquí y firmaremos un acuerdo.

-¿Un acuerdo? -pregunto Thomas.

-Para asegurarme de que a tu hermano no se le ocurra incumplir nuestro trato. -exclamo él. -Formalidades. -Respondió con un gesto, quitándole importancia al asunto.

Sebastián asintió en silencio. Aunque por dentro su mundo estaba derrumbándose, debia ser inteligente. Sabía perfectamente de lo que era capaz de hacer Jorge Charton. Le daría el gusto por ahora, hasta que los dos estén recuperados. Pero luego, le daría batalla.

-¿Que le dirán a Ángela?, ella preguntara por mí. -pregunto Sebastián.

-Afortunadamente, el choque le causo una conmoción y por el momento, ella perdió la memoria. Para cuando la recupere, si lo hace, me inventaré alguna excusa. -Dijo él. -Créeme, es lo mejor para todos.

Sebastián le pidió ayuda a su hermano para ir a despedirse de Ángela, temporalmente. No sabía como haría para seguir sin ella. Pero algo pensaría, Ángela volvería a sus brazos aunque tenga que venderle su alma al diablo.

Thomas lo dejo en la puerta de su habitación y se fue a otro lado para hablar con Christopher con tranquilidad. Mientras tanto, un Sebastián corrompido, por el llanto, se acercó a la cama donde dormía su hermosa novia. Junto a ella, estaba su doctor de cabecera revisando que todo siga bien.

-¿Cómo está ella, doctor? -pregunto Sebastián, mientras apretaba la mano de la chica.

-Está evolucionando muy bien. -Dijo el médico. -Aunque, lamento no poder hacer nada por el bebe.

-¿Bebe?

-La señorita tenía un embarazo de pocas semanas. -Dijo él. -¿No lo sabían?

El chico negó.

-Lo siento mucho, señor. -Dijo el médico. - Creí que sus suegros se lo habian informado.

-No se preocupe. -Dijo, limpiándose las lágrimas. -¿Ella estará bien?

-Creemos que pronto despertara. En cuanto a su memoria, por los signos que presenta, la perdida es temporal. Una contusión por el accidente. Su subconsciente intenta protegerla de eso.

-Gracias. -Dijo él.

-Los dejaré solos. -exclamo el doctor, saliendo de la habitación.

Sebastián se quedó un rato más junto a ella y comenzó a hablarle en un susurro:

-Tu familia quiere separarnos, Ángela. -Dijo. -Quiero que sepas que solo lo hago por tu bien, volveré por ti. O tal vez me recuerdes pronto y me busques. -Exclamo llorando. -Probablemente, tu padre quiera casarte con alguien de su entorno, pero no podrán. Nuestro secreto sigue siendo de ambos y no sabes cuanto me alegra habernos casado a escondidas. Te veré pronto, bonita. No me extrañes demasiado.

Con esas últimas palabras, Sebastián salió de allí sintiendo que una parte de él quedaba con ella. Ese mismo día fue dado de alta. Sus padres, cuando supieron que estaba bien, se fueron de allí y ya no regresaron. Era de conocimiento para él, que el día que salió de la casa de sus padres, ya no sería bienvenido en esa familia. Sobre todo por haberse escapado con una Charton. Lo bueno es que la familia haría lo posible por ocultar lo de su hijo no nato. Ninguna de las dos familias estarían dispuestas a afrontar el escándalo mediático que se haría si la prensa supiera que un Ambrosi y una Charton dejarían descendencia. Suficiente escándalo había ahora, tras la noticia de que Christopher Charton y Thomas Ambrosi estaban vivos y debieron fingir su muerte por amenazas.

Sebastián iba recostado sosteniendo su brazo roto, en al asiento trasero del coche de su cuñado, el cual iba conduciendo.

-Christopher y yo hemos tenido una charla en el hospital y decidimos que te quedaras con nosotros por algún tiempo. -exclamo Thomas.

-No es necesario. -Dijo él, secamente.

-No estamos preguntando. -Respondió esta vez Chris. -Somos la mejor opción que tienes. Además, allá están tus cosas. Piénsalo, Canadá no es tan malo.

-En este momento solo pienso en como hacer para recuperar a Ángela. -exclamo Sebastián.

-Bueno… comenzarás conviviendo con su hermano. -Dijo Christopher. -Mi padre no está de acuerdo en que siga viendo a mi hermana, pero para desgracia suya, Tom y yo somos las únicas personas a las cuales reconoce, aparte de mis padres, en algún momento preguntara por mí.

-Espero que sea pronto. -exclamo. -¿Pudieron rescatar mi cartera y mi celular?

-Sí. -exclamo Tom. -Aunque tu celular no servirá de mucho, supongo que podrás pedir a la  compañía de teléfonos conservar el mismo número.

-Quisiera darte una noticia alentadora sobre tu coche, pero lamento informarte que no pudimos rescatar ni siquiera las placas. Los médicos no se explican como tú y mi hermana no murieron, el impacto fue demasiado fuerte, sobre todo de tu lado.

-Durante el choque solo pensé en proteger a Ángela. -Dijo él. -Así que me abalance sobre ella para cubrirla.

-Gracias por eso. -Dijo Chris.

Sebastián asintió y pronto se quedó dormido. Tenían un largo recorrido hasta el aeropuerto, esta vez, irían a Canadá en avión.

Christopher y Thomas sabían que esto no sería para nada fácil. Podían notar la tristeza de Sebastián en su rostro y sabían que eso desencadenaría una gran depresión. Cuando Sebastián huyo de casa, sus padres no solo lo desheredaron, sino que lo echaron de la empresa. Desde ese entonces, estuvo trabajando en algunos casos pequeños como abogado, pero ambos conocían a Sebastián, sabían que esto apenas empezaba y ellos debían ser fuerte por él, apoyarlo en cada paso que de y también en sus decisiones.

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Comments

Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz

Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz

Que pena más grande, estoy segura que fueron sus propios padres

2024-10-09

0

Lorena J

Lorena J

😭😭😭😭 Me partieron el 💔

2024-03-26

2

Sonia Guzman

Sonia Guzman

que lindo Thomas y Cris

2024-02-12

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