CAPÍTULO 18.
-¿Qué piensas hacer ahora? -pregunto Sebastián mientras ambos desayunaban, al día siguiente.
-Continuar donde lo dejamos hace un año. -exclamo ella. -Tal vez podamos ahorrar y juntos abrir nuestro estudio de abogados.
Sebastián sonrió.
-Me gusta la idea. -Dijo sonriendo.
-Tienes que trabajar hoy? -pregunto ella.
-Sí. -Dijo él. -Me agrada estar allí.
-¿Puedo acompañarte? -pregunto ella.
-Claro que sí. -exclamo él. -Tom y Chris estarán felices de saber que regresaste.
Ángela asintió y después de asearse y cambiarse de ropa, ambos se dirigieron al restaurante de Thomas y Christopher.
El frío era cada vez más crudo en Canadá, Sebastián y Ángela fueron caminando, ya que solo estaban a pocas cuadras. Mientras caminaban tomados de la mano, el chico la observaba con atención. Ella se veía feliz, sonreía cada vez que pasaba un niño corriendo o una pareja tomada de la mano. Le gustaba ver correr a la gente desesperada por sus regalos o incluso arrastrando sus árboles navideños.
-He notado que no tienes un árbol en tu casa. -exclamo ella.
-Eres buena observadora. -Dijo él, sonriéndole.
-¿Tal vez podamos comprar uno? -pregunto ella. -Sería agradable decorar la casa.
-Solo si prometes quedarte. -Dijo él, dirigiéndole una mirada seductora.
-Vine para quedarme, Sebastián. -exclamo ella. -Si me aceptas.
-Eres mi esposa después de todo. -Dijo él, bromeando, ganándose una mirada fulminante de parte de la chica, la cual lo hizo romper a carcajadas. Hacía tiempo no sonreía. Pero desde que ella regresó, no paraba de hacerlo.
Al ingresar al restaurante, Tom y Christopher se sorprendieron. Habian estado planeando una manera para volver a reunirlos, pero ellos solos se reencontraron. Sebastián se veía radiante, no quedaba ningún destello del Sebastián consumido por la tristeza que habian visto apenas ayer.
Los chicos abrazaron fuertemente a Ángela, dándole la bienvenida. Ella les contó que recordaba todo y que decidió tomar sus pertenencias y regresar a Canadá, junto a su esposo.
Thomas, Christopher y Ángela tomaron asiento en una de las mesas, mientras que Sebastián, se dirigió a su puesto de trabajo, ya que los clientes comenzaban a llegar de a uno.
-¿Qué harás ahora? -pregunto Thomas.
-Estudie abogacía. -exclamo ella. -Supongo que puedo abrir una oficina y trabajar en eso.
Thomas y Christopher se miraron.
-Pensábamos ofrecerle a Sebastián una sociedad. -exclamo. -Sé que él también es abogado, pero se lo ve feliz trabajando aquí. Tal vez puedas unirte, ampliaríamos un poco las opciones. ¿Qué opinas?
-Lo pensaré. -exclamo. -Primero me gustaría enfocarme en el juicio hacia nuestros padres.
Thomas y Chris volvieron a mirarse.
-No estoy de acuerdo con eso. -exclamo Chris.
-¿De qué hablas? -pregunto Ángela.
-Es hora de olvidarlo, Ángela. -exclamo su hermano. -Estás aquí ahora, dejemos atrás a esas personas, ellos no nos buscarán.
-Quisieron asesinarlos, quisieron matar a Sebas, a mí y… mataron a mi hijo. -exclamo Ángela. -¿Crees que puedo simplemente dejarlo ir? -le pregunto a su hermano.
-Sí. -Exclamó él tomando su mano.
-Lo siento, no puedo. -Dijo ella. Fueron demasiadas cosas, demasiadas mentiras. Arruinaron mi vida. -exclamo.
-Te diré algo. -exclamo Tom. -Tómalo como un consejo. Debes poner en una balanza lo que ganarías siguiendo adelante con la idea de la venganza y lo que perderás en el camino. -Dijo, dirigiendo su vista hacia Sebastián. -Se ve feliz ahora. Ha pasado un año desde la última vez que lo vi sonreír.
Ángela suspiró.
-Tienen razón. -Dijo ella. -Lo mejor será dejarlo pasar, por ahora.
-Creo que tienes competencia. -exclamo Chris, bromeando.
Ángela observó a Sebastián y lo vio conversando dulcemente con una señora mayor y una mujer, que parecía ser su nieta. Los celos comenzaron a florecer en su interior y la chica no tuvo más remedio que ponerse de pie y acercarse a su esposo.
Mientras tanto, Sebastián estaba distraído conversando con la mujer que venía cada día a comprar pasteles para ella y su nieta, la cual, según supo, se llama Emma.
La señora Clara, en esta ocasión, le hablaba acerca de que pasaría navidad en Chicago, junto a sus hijos y el resto de sus nietos.
-Mis dos hijos me esperan allá y también la madre de Emma. -exclamo ella, mientras Sebastián le sonreía, amable. -¿Y tú? ¿Visitarás a tu familia para la navidad?
-Mi familia está aquí. -Dijo él.
-Tal vez podamos invitar a Sebastián a ir con nosotras a Chicago, abuela. -Exclamo la chica, con timidez.
-No habría problema. -exclamo la señora.
-Amor. -exclamo Angie, interrumpiendo. -¿A dónde iras?
Sebastián le dedico una enorme sonrisa y la atrajo hacia sus brazos.
-Clara, Emma… Ella es mi esposa, Ángela. -Dijo él.
-Ahora entiendo por qué sonríes tanto hoy, pastelito. -Dijo la señora, viéndolo pícaramente.
-Es un placer conocerlas. -exclamo Ángela, dirigiéndose a las dos mujeres.
-Supongo que ya tienes con quién pasar navidad este año. -Exclamo Emma, algo ¿decepcionada?
Sebastián le sonrió en respuesta y deposito un suave beso en los labios de Ángela.
Las mujeres se despidieron luego de cruzar unas palabras más con el chico y se fueron del local.
-¿Por qué sospecho que estás celosa? -pregunto Sebastián, viéndola de reojo.
-Un poquito tal vez. -Dijo ella.
-No debes tener celos, preciosa. -exclamo él. -No existe otra mujer como tú.
Ángela sonrió. Más enamorada que nunca.
Ese día, después del trabajo, la feliz pareja se dirigió a una tienda para comprar un árbol y algunos adornos para darle un espíritu más navideño a la casa. Los dos se veían felices y completos.
De regreso a su casa, dejaron las bolsas y entraron el pino, el cual fue llevado por el personal de la tienda a un lado y comenzaron a preparar una cena ligera juntos.
En la noche, la habitación fue testigo de lo que paso entre los dos. De sus besos mojados, sus cuerpos sudados y de la demostración de amor más verdadera que los dos han tenido.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 27 Episodes
Comments
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que lindos, ojalá no vuelvan a aparecer sus padres no más
2024-10-09
0
Arminda Ovelar
Angela y sus celos 😂 😂 😂 😂
2024-02-09
2