Bionic y Tommy regresaron a la guarida sin decirse una sola palabra, ahí Leyla los esperaba muy preocupada.
—¿¡Chicos donde estaban!? Estaba muy preocupada, creí que el robot del otro día les había hecho algo, estaba entrando en pánico.
—Estamos bien Leyla gracias por preocuparte —dijo a Tommy temeroso—. Oye Bionic me alegra que estés bien, y te doy las gracias por rescatarme.
Bionic le mostró los trozos del dispositivo qué tenía en la cabeza y se lo arrojó a los pies.
—¿Cuándo me pusiste ese rastreador Tommy?
—Lo hice cuando te desmallaste la noche que te conocí. —dijo Tommy con voz arrepentida.
—¿Por qué? El Hunter nos encontraba gracias a la señal de tu rastreador. Y yo creía que los ponía en peligro ¡Fuiste tú quien nos puso en riesgo a los tres!
—Lo lamento Bionic —dijo bajando la mirada—. Dijiste que tenías que irte, y yo no quería que lo hicieras, quería que te quedarás conmigo, nunca había tenido un amigo como tú.
—¡No me importa tu explicación! Nos pusiste en peligro, hiciste qué el doctor X supiera que estaba con ustedes, y ahora sabe que nos ocultamos aquí. Deben irse a otro lugar antes de que los encuentre. Yo continuaré solo.
—No Bionic, ya te dije que lo sentía.
—Y yo te perdono Tommy. Pero ya no quiero tu compañía, no soy de tu propiedad. Además, no quiero que sigan corriendo peligro por mi culpa. Esta no es vida para ustedes, están mejor sin mí.
—Escucha Robot —le interrumpió Leyla con determinación—. No te detendré si te vas, pero pase lo que pase, yo, nosotros, estaremos aquí para lo que necesites. Y no me iré a ningún lado, no seguiré escapando de una guerra qué no es mía.
—Cuídense mucho, chicos, sé que estarán bien.
Leyla sonrió y Tommy solo lo miró con tristeza.
Luego se alejó de un salto y continuó su camino.
—¿Qué hiciste para qué se molestará tanto? —preguntó Leyla sin mirarlo a los ojos—. No parecía muy feliz de haberte rescatado.
—Le puse un rastreador sin qué lo supiera. Gracias a eso el Hunter nos encontró en tu casa. El qué creó a Bionic envío a alguien para secuestrarme para que Bionic se entregara, pero el hombre se suicidó. No habrían encontrado a Bionic si yo no le hubiera colocado el rastreador... Si no tuviera tanto miedo a estar solo.
Bionic se adentró en la ciudad sin dejar de pensar en Tommy. Él no podría saber que la señal de su rastreador les traería tantos problemas. Pero esa forma de mantener a los demás junto a él, le parece aterradora.
Bionic caminaba por el callejón, buscando un lugar donde pasar la noche, cuando oyó unos gritos. Se acercó a la fuente del ruido y vio a una mujer, rodeada por tres pandilleros, que la amenazaban, y le decían comentarios obscenos.
Bionic sintió indignación, esos humanos eran unos cobardes. Quizá podría intervenir si actuaba de la manera correcta.
—¡Hey ustedes! —gritó Bionic con emoción—. Deberían meterse con alguien de su tamaño ¿no creen?
Los pandilleros se rieron, creyeron que era un niño.
—¿Por qué no te vas a casa antes de que te lastimes niño? —Dijo el más corpulento de lo tres, tomando a Bionic del hombro derecho. Ahora vamos a hacer cosas de gente grande.
Sin pensarlo mucho, Bionic tomo al hombre del brazo y lo lanzó haciendo qué cayera sobre su espalda. Haciendo qué los otros dos se asustaran.
—¡Ese no es un niño! —dijo el hombre poniéndose de pie nuevamente.
Saco un cuchillo y atacó a Bionic, pero él detuvo el cuchillo con su dos manos, saltó y dio una voltereta sobre el hombre, y le dio una patada en la cabeza qué hizo qué cayera inconsciente.
—¿Quien es el siguiente caballeros?
Los dos tipos miraban atónitos hasta que uno de ellos salio corriendo sin decir nada, y el segundo lo siguió, dejando a la mujer en paz.
Entonces, decidió acercarse a la mujer, ayudarla.
—¿Se encuentra bien? —preguntó con voz amable—. Esos tipos eran bastante desagradables.
—Y... Yo estoy bien, gracias por ayudarme. No eres niño ¿verdad? —le pregunto con incertidumbre.
—No, no soy un niño mi nombre es Bionic
—Bionic... ¿Es uno de esos nombres modernos? —le pregunto poniéndose de pie.
—Pues sí, se puede decir que si los es. Debería irse a casa antes de que alguien más la moleste.
Bionic comenzó a alejarse para continuar con su caminata.
—¿Pero qué hay de ti? –le preguntó la mujer mientras veía como se alejaba.
—Estaré bien, no se preocupe ¡Tenga bonita noche!
Bionic sentía que había hecho algo bueno, esa mujer ya no corría peligro, pero estaba preocupado por el tipo del cuchillo ¿Fue muy duro con él? No lo lastimó de gravedad, pero quizá pudo ser más gentil.
Mientras pasaba por el parque donde conoció a Rex, pudo ver a un hombre que trataba de subir a un árbol y un niño que lloraba. Quizá podría ayudarlos como hizo con la mujer del callejón.
—Buenas noches, señor ¿qué hace ahí arriba? —pregunto Bionic poniendo sus manos en su cara—. Podría ser peligroso.
—Subí porque el gato de mi hijo subió y no puede bajar, pero ahora yo no sé como bajar ja, ja, —el hombre soltó una risa nerviosa.
Bionic comenzó a trepar el árbol para llegar al gato qué no dejaba de maullar. Mientras el hombre lo miraba con sorpresa. Cuando lo tuvo en sus brazos, bajó de un salto y le entregó el gato al niño, haciendo qué dejara de llorar.
—Gracias —dijo el niño sollozando.
—De nada amiguito. —Me respondió con una sonrisa amable—. Salté señor, yo lo atraparé.
—¿Estás bromeando? No podrás hacerlo soy más grande y pesado.
Bionic sacudió el árbol, haciendo qué el hombre cayera, pero logró atraparlo y el hombre se puso de pie con seguridad.
—Muchas gracias, joven, eres nuestro poco ortodoxo héroe.
—No es nada, que pasen los tres una buena noche.
Bionic continuó su camino mientras el hombre lo miraba con una expresión de no entender lo que acababa de pasar.
Mientras tanto el doctor X estaba estoico mirando el mensaje que el agente Z le envió esa tarde. El mensaje decía:
¡Púdrete maldito asesino!
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 245 Episodes
Comments