Cuatro figuras encapuchadas se ocultaban en las sombras.
Al final de la calle, en un lugar que era perfectamente visible desde su punto de vista, un enorme edificio de mármol blanco, era bastante bien custodiado por varios guardias que hacían las rondas.
Levantando una mano, la figura que parecía ser el líder llamó la atención de sus compañeros.
— ¿Todos están listos?
Con asentimientos con la cabeza, dos de las figuras que le acompañaban dijeron que sí, pero la cuarta, se quejó de mala gana.
— Alto, alto, ¿Dónde está la corona? Me prometieron que podríamos usarla. Me muero de ganas por usarla, ¡Usemosla de una vez!
— Has silencio idiota.
Respondió otro de los encapuchados.
— Tenemos pocas y nos dijeron que solo la usemos en una emergencia. Nuestro objetivo es simple, y el éxito será total si no la usamos.
— ¿Qué? Ese no fue el plan, me prometieron que seríamos los primeros en usarla. Llevo soportando todo este maldito viaje únicamente porque me dijeron que podíamos divertirnos al llegar. Y me muero por ver la maldita bóveda arder.
— Condenado idiota, que bajes la voz, si esto sale mal por tu culpa…
— Me da igual que salga mal, solo quiero usarla, ¡traiganla de una vez!
Apunto de empezar a pelear, el conflicto es detenido por el líder que al meter su mano dentro de su túnica, saca una pequeña caja de madera.
— Silencio. Tenemos una misión muy simple. Entramos, tomamos lo que venimos a buscar, y salimos. Destruir la bóveda es un objetivo secundario. Primero nos aseguramos de llegar al objetivo, y una vez que esté en nuestro poder, ya puedes hacer lo que quieras.
Contrariando a sus compañeros, que parecían estar en contra, el encapuchado líder, le entrega la caja al miembro más revoltoso, cuya sonrisa de dientes amarillentos es visible bajo la tenue luz de las farolas.
— Que amable de los jefes, entiendo que esto lo hace solo para tenerme contento, y agradezco que pensaran tanto en mí.
— A nadie le importa lo que hagas con esta. Es solo un prototipo que tiene que ser probado de todos modos, así que haz lo que quieras, pero solo una vez que hayamos terminado, ¿Entendido?
Asintiendo, el encapuchado alborotador se mostró satisfecho y obediente, y al tenerlo así, el líder desvío la mirada a la cuarta figura que todavía no había hablado.
— ¿Estás lista? Dependemos de ti para tomar el objetivo, ¿Estás preparada?
Moviendo la cabeza, la figura más pequeña asintió en silencio, y con su grupo preparado, el líder volvió a dirigir su atención a la bóveda.
— Muy bien… separense y ya saben que hacer. Nos reunimos en la entrada.
Con esas palabras, el grupo se empezó a dispersar, al mismo tiempo en que el líder se quitaba la capa negra que lo cubría, revelando a un hombre a mediados de sus 30, que vestía la misma armadura de cuero tachonado de los guardias que custodiaban la bóveda.
Saliendo a la calle, y avanzando con paso tranquilo dejándose ver por las escasas farolas, el hombre caminó en dirección a la bóveda, y al ser notado por uno de los guardias, éste se apresuró a llamarlo.
— Ehh, Rony, llegas temprano.
Con una expresión de somnolencia, que antes no solía tener, el hombre fingió dar un largo bostezo.
— No podía dormir. Estuve toda la noche dando vueltas, y al mirar mi reloj, faltaba menos de dos horas para el comienzo de mi turno, y como la mitad se me va en el trayecto, preferí llegar temprano para variar.
— Ja, conozco esa sensación, por eso preferí el turno nocturno. Me pasó un par de veces que no pude dormir nada antes de mi guardia, por eso prefiero terminar mi turno e irme a dormir.
Tras desperezarse, el llamado Ron miró a su alrededor, y de vista busco al resto de los guardias que no estaban muy lejos.
— ¿Y cómo estuvo la noche? ¿Tranquila?
— Aburrida como siempre, tu sabes que nunca pasa nada. Lo único es que me estoy muriendo de sueño, ya quiero que mi turno acabe de una vez.
— Si quieres te cubro.
Propuso Ron con una sonrisa.
— ¿Enserio?
— Si, porque no, ya estoy aquí de todos modos, ¿O es que el jefe está en su puesto?
— Que va a estar ese bastardo, sabes que solo viene a firmar. Y solo se queda una hora o dos en la mañanas. ¿Pero en serio me vas a cubrir?
— Anda, otro día me invitas a una cerveza, no he revisado la lista de turnos, pero creo que me tocaba reemplazante de todos modos.
Dando un par de palmadas en la espalda de su compañero, el guardia se mostró eufórico.
— Gracias Rony hermano, eres el mejor mi amigo. El candil está por allá, y la bengala está justo a lado, que ya sabes que no me gusta traerla conmigo desde que el imbécil de Pitt se voló 2 dedos de la mano por estar jugando con ella.
— Muy bien, ya puedes irte, yo vigilo por aquí.
Asintiendo y dando dos palmadas más a su compañero, el guardia agradeció.
— Muchas gracias hermano, te lo pagaré otro día. En otra ocasión que me toque reemplazarte, intentaré llegar más temprano.
Con una expresión casi estúpida en su rostro, el guardia dió media vuelta y se alejo, primero corriendo durante las primeras calles y cuando estaba apunto de perderse en la noche, dió media vuelta, y con una mano, saludo a Rony que le devolvió el saludo al instante.
Cuando su compañero ya no era visible en la distancia, la sonrisa se esfumó del rostro de Ron, que con enojo declaró.
— Condenado estúpido. Te salvaste por los pelos.
Acercándose al lugar donde estaba el candil, tras comprobar que no había otros guardias cerca, con una señal de su mano, de entre las sombras detrás de un gran árbol, la figura más pequeña llegó corriendo, y aprovechando su pequeño tamaño, se escondió en un espacio entre una de las grandes columnas de mármol, y las grandes escaleras de la entrada.
Con su compañera en su puesto, tras encender su candil, hizo una única señal con la luz antes de apagarlo.
Dando una mirada a su alrededor, contó 3 guardias rondando el exterior, y sabía que habían 5 más dentro del edificio. 4 guaridas en el interior y 5 en el exterior haciendo un total de 9. Aquel número siempre le pareció extraño, eran muy pocos guardias para vigilar algo importante, pero demasiados para custodiar un edificio que solo tenía comida que técnicamente se repartía de manera gratuita.
Por las extrañas leyes divinas con las que se había construido la bóveda de la abundancia, se le debía entregar comida a cualquiera persona que la pidiera, bajo la única condición de que realmente la necesitase. Durante el día, los guardias solo estaban ahí para supervisar que no hayan conflictos en las largas filas que se formaban cuando se repartía comida, y de vez en cuando ayudar a cargar las carretas que tenían como objetivo pueblos lejanos, sin embargo, no tenían mucho que hacer en la noche, más que vigilar que no roben un lugar donde te dan cosas gratis solo con pedirla. Algo absurdo en su punto de vista, o al menos eso pensaba hasta que se enteró que había otra cosa resguardado en lo más profundo de la bóveda.
Tras haber hecho la señal con su candil, extendió los 5 dedos de su mano, y empezó a guardar uno a uno en una cuenta regresiva, y en el exacto momento en que llegó a 0…
Una explosión a su derecha, hizo que sus compañeros del exterior voltearan a ese lugar, sin embargo, en vez mirar en esa dirección, se acercó más a la entrada, y justo en el momento en que un guardia del interior asomo la cabeza, una segunda explosión se escuchó en el lado contrario.
— ¡Nos atacan!
Gritó a su compañero que no entendía qué estaba ocurriendo.
— ¡Di a los demás que salgan rápido!
Confundido, pero obedeciendo, el guardia comenzó a correr al interior del edificio, justo en el momento en que dos de sus compañeros del exterior se acercaban a dónde estaba de pie.
— ¿Rony? ¿Qué haces aquí? ¿Qué está pasando?
— ¿No escuchaste el ruido? Vayan a ver, me quedaré a vigilar la entrada.
Confundidos, ambos guardias intercambiaron miradas, pero una segunda explosión en el mismo lugar, los hizo empezar a correr en el acto.
Aún en su lugar, Ron observó al dúo correr en dirección a un callejón, pero apenas entrar, un solitario grito fue lo único que se escuchó antes de volver el silencio.
Volviendo a contar con sus dedos, y observando cómo el último de los guardias del exterior había sido reducido por una figura que salió de las sombras, apenas llegó a 0, los 5 guardias del interior llegaron corriendo.
— ¿Qué pasa? ¿Dónde está la emerg..?
Una llamarada, seguida por una larga carcajada fue lo que recibió al grupo que rápidamente llevaron sus manos a sus empuñaduras, un hombre con una capucha negra había salido de un callejón, que tras volver a lanzar una gran llamarada que el grupo pudo esquivar con facilidad, salió corriendo para volver a la oscuridad.
— ¿¡Qué esperan!? ¡Corran, corran! Yo llamaré a los refuerzos.
Enseñando la bengala que era usada por la guardia avisar de las emergencias, Ron la levantó al aire justo en el momento en que sus compañeros salieron corriendo para capturar al encapuchado, y cuando estos ya estaban lejos, la figura pequeña que llevaba rato escondida detrás de una columna, salió.
— Ya no hay nadie adentro. Lánzare la bengala apenas entres, tienes 10 minutos. Corre.
Sin decir una palabra, la encapuchada entró corriendo a la bóveda, y tras volver a contar de 5 a 0 con sus dedos, Ron lanzó la bengala que alertaba al resto de los guardias.
Desde su puesto en la entrada de la bóveda, Ron se mantuvo estoico. Mirando a su izquierda, uno de sus compañeros se encontraba oculto en la cercanía para ayudar con la extracción de la carga apenas su compañera saliera. Mirando a su derecha, los guardias había empezado a luchar contra el más revoltoso de su grupo, que no era nada sutil y hacía todo para llamar la atención.
Todo estaba saliendo de acuerdo al plan, todo iba perfecto. Su compañera saldría en 5 minutos más tardar, se uniría a su compañero que la protegería mientras huyen, y en 10 minutos, llegarían el resto de los soldados para lidiar con cualquier estupidez que ocurra cuando el idiota de su grupo use la corona.
Todo era perfecto, todo estaba saliendo bien en un plan con más de dos años de antelación, pero al mirar al cielo, y ver cómo los últimos destellos de la bengala empezaban a desaparecer, de la nada, escuchó un fuerte sonido proveniente del interior de la bóveda, y acto seguido, el cuerpo de una persona pequeña que vestía una larga capa negra, había salido disparada por la puerta.
— Linda noche amigo, ¿No te parece?
Dijo una voz femenina que sonaba bastante infantil, y del interior de la bóveda salió una figura pequeña que vestía un traje dorado con negro, y una máscara blanca que emitía un tenue brillo.
Soltando un tenue gruñido, Ron miró al bulto que había salido volando, y reconoció al instante a su compañera.
Volviendo a mirar a la extraña figura, cuyo tamaño no aparentaba ser más que una niña, no tuvo la menor idea de quién podría ser. Su planeación había sido perfecta, no debería haber nadie más en el interior de la bóveda, y mucho menos, alguien que sepa de su plan.
Llevando su mano a su empuñadura, de reojo vio a su segundo compañero que también había empezado a acercarse tras ser atraído al ver su compañera salir volando. Y tras dirigir su atención una vez más a la extraña niña, se dijo que solo era un contratiempo, y él odiaba los contratiempos.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 64 Episodes
Comments
Yuneixy Ferrer
Esta súper interesante la novela
2024-03-14
1
Cruz Mejia
todo lo tenían bien planeado, pero cuál es el objeto que quieren llevarse 🤔 ojalá pueda con ellos y no la descubran
2024-01-31
0
Mitsuki G
Así que no es uno son cinco y uno es un guardia en incubierto para poder atacar sin ser visto pero por fin se movió y empezó hacer fracasar su plan
2023-11-26
2