Sentada en cómodo sillón de cuero, en una elegante sala de espera, mis piernas no tocaban el piso, por lo que daba pequeños golpecitos con mis talones. A un lado mío, estaba Rinabela que parecía estar haciendo un esfuerzo por aparentar ser Inca, pero de vez en cuando, tenía que desviar su mirada y cubrir su nariz con un pañuelo.
Frente a mí, había un hombre calvo entrando a sus 50 años. Era bastante gordo, pero sus ropas estaban hechas a la medida, lo cual pese a que normalmente era señal de dinero y estatus, ahora mismo y debido a su sudor, se le pegaba al cuerpo arruinando la tela.
Nervioso, y tras pasar un pañuelo por su calva y su frente, dió una pequeña mirada a Rinabela que desviaba la vista cada vez que sus ojos se encontraban, obligándola a repetir el gesto de cubrirse la nariz en cada ocasión.
— Es… es un honor tenerla aquí princesa…
Comenzó el hombre cuyo orgullo parecía golpeado.
Una taza de un té bastante caro fue puesta delante mía, y una bandeja con dulces de un precio similar también se hallaban cerca. Era obvio que el hombre había hecho su mayor esfuerzo por dar buena impresión, pero sentía no haberlo conseguido.
Dando un sorbo al té, y mordiendo uno de los dulces, lo mire de vuelta.
Este hombre apesta, eso es verdad, tanta grasa le da a su sudor un olor bastante desagradable, que intenta ocultar con litros de perfume y la combinación de ambos olores da una fragancia vomitiva, sin embargo, mirando de reojo Rinabela que apenas aguantaba estar en la misma habitación que él, me dije que también olía a otra cosa.
— Si, es un honor para usted que yo haya decidido venir.
Dije sin rodeos, lo que sumó una segunda mueca de disgusto al rostro de mi compañera.
— No todos los lugares son bendecidos con la presencia de la princesa Cardesh, por lo que fue bueno de tu parte el haber respondido rápido a mi solicitud.
Con su nerviosismo aumentando, y sin saber exactamente qué responder, el barón se mostró incómodo antes de replicar.
— Si, nunca habría hecho esperar a la hija del rey. Conozco a vuestro padre, y le debo mucho, también la conocí a usted cuando era muy pequeña, aunque no creo que me recuerde. Soy un leal seguidor de la corona, y la única razón del porqué mi empleada tardó tanto en atenderla, es porque era su primera semana y todavía estaba en su entrenamiento. Cualquier otra recepcionista la habría reconocido al instante.
Viendo que la adulación era una cualidad que el barón Rondo había practicado bastante, me limité a asentir y seguir bebiendo mi té con lentitud.
— Entonces…
Comenzó el hombre bastante nervioso…
— ¿A qué debo su visita princesa?
Con la taza junto a mi boca, baje la vista y mire mi propio reflejo en la superficie ocre.
Tal parece que otra de mis magias se vio terriblemente debilitada por haber vuelto a mi niñez. La de creación era más que obvio, necesito como mínimo un hada del aspecto mayor para poder crear cosas medianamente fuertes, y el pacto que tenía ya no existe porque técnicamente todavía no lo he hecho. Es por eso, que tenía la esperanza que la magia de psique se haya mantenido, después de todo, supuestamente ese poder te corrompe hasta el alma, sin embargo, siento débil ese poder, terriblemente debilitado, actualmente es solo un remanente del que solía tener. ¿Podré dominar la mente de un adulto para hacerlo hablar sin mentiras? Creo que solo un minuto o dos cuando mucho, pero será mejor que no lo haga a no ser que sea una emergencia y necesite obligarlo a qué me confiese algo que no me diría de otro modo.
Aguantando un largo suspiro, debido a que obtener la magia de psique también fue un fastidio, levanté la cabeza, y miré directamente al barón.
— No hay un motivo profundo señor. Simplemente su compañía apareció relatada en una de mis lecciones, y sentí curiosidad y quise ver cómo funcionaba de primera mano. ¿Le molestaría responder un par de preguntas y tal vez darme un pequeño tour por el lugar?
Con una mezcla de fastidio y obediencia, típica de un hombre que tiene delante una tarea que no quiere hacer, pero tampoco puede negarse, el barón respondió.
— Por supuesto, por supuesto, la pregunta que usted desee princesa.
— En primer lugar, ¿A cuántos lugares hace envíos su compañía? Tengo entendido que comenzó en esta generación, pero ha obtenido mucha prosperidad en pocos años.
Inflando su pecho, y llenando de orgullo sus palabras, el hombre empezó a relatar.
— Técnicamente hacemos envíos a todo el reino Princesa. Nuestro lema es, “Mientras exista un camino, los Rondó estarán ahí ”. Actualmente tenemos 5 sucursales en todo el reino, que tienen un tamaño y una capacidad de distribución similar a esta que también funge como núcleo. Sin embargo, como entenderá que 5 sucursales es poco para cubrir cada rincón del reino, también tenemos subcontratadas a una docena de pequeñas empresas locales, que son los encargados de llegar a los sitios más apartados. Tenemos fallas, especialmente con las empresas subcontratadas que no todas tienen el mismo nivel de calidad y compromiso que nuestras sucursales, pero nuestro sistema y capacidad de distribución es tan bueno, que incluso vuestro padre nos utiliza para repartir las bendiciones de la bóveda de la abundancia.
Tal y como era de esperarse, el barón no tardó en mencionar la bóveda. Sin embargo puedo entender el porqué lo hace, que sea su empresa la encargada de una tarea así, le da un aura de seguridad que es casi como un anuncio gigante para atraer clientes.
— ¿De verdad se encargan de la bóveda? Vaya, eso es muy importante, realmente mi padre debe confiar mucho en usted.
Con mi adulación vacía, dicha con la voz más inocente y dulce que fui capaz, el hombre inflo su pecho aún más, y apenas parecía caber en su propio orgullo. Le gusta adular y que lo adulen, por lo que es un hombre extremadamente simple.
— Entonces, ¿le molestaría enseñarme cómo funciona la red de distribución?
— Sin ningún problema Princesa. Acompáñame, le mostraré el área de carga y descarga. Verlo con sus propios ojos le ayudará a comprender lo eficiente de nuestros métodos.
Sin un ápice del fastidio que tenía hasta hace un momento, ahora lleno de buen humor y buena voluntad, el barón estaba más cooperativo gracias a mis halagos, por lo que será más fácil que se le escape una o dos cosas de las que quiere ocultar.
Tras ponerse de pie, el barón fue a la puerta mientras yo me tomaba mi tiempo para levantarme, esperando a que Rinabela me cargara y me colocara otra vez en el piso.
Y fue en ese momento en que estuvimos muy cerca, que casi al oído le susurré una pregunta.
— ¿Hace cuánto tiempo que lo vio?
— ¿No le acabo de decir que no puedo ayudarla?
— Vamos, no tienes que decirme nada importante en realidad, solo dime cuándo se reunió con esa persona que le dejó impregnado de ese olor tan nauseabundo.
Girando los ojos, y chasqueando la lengua, Rinabela dudo un poco, pero terminó por decir al momento de colocarme en el piso.
— Dos semanas máximo. No queda mucho rastro del mismo en su cuerpo, pero la intensidad es mucha y es del tipo que más asco me produce.
Sonriendo, empecé a caminar en dirección a la puerta donde el barón nos estaba esperando. Y ver la sonrisa estúpida en su rostro grasiento me hizo comprender un poco más lo que estaba ocurriendo aquí.
Este pobre infeliz es la pequeña mascota de una sucubo. Concluí mientras nos dirigimos en dirección al área de carga y descarga.
Yo no puedo sentir nada, no veo ni el más mínimo rastro de cualquier tipo de magia demoniaca en este tipo, sin embargo, Rinabela lo huele, y algo que aprendí gracias a la pequeña Yenneff, es que las personas que tienen poder sagrado, más en una gran cantidad, encuentran terriblemente asqueroso el olor de las feromonas de las súcubos.
Empezando a llenar los huecos con la nueva información que tenía, todo empezó a tener un poco más de sentido.
Aquella “mujer” debe cobrarle cantidades exorbitantes por cada encuentro, y es posible que también le haga una gran cantidad de regalos costosos en un intento de ganar su favoritismo. Es por eso que sin importar cuánto dinero genere su próspera compañía, nunca parece tener suficiente debido a una gran serie de gastos tan descomunales.
¿Está endeudado en realidad? La pregunta ya es irrelevante, necesita dinero, y mucho. Hasta que la pequeña Yen empezó su pequeña cruzada personal para erradicar todo rastro de inmoralidad en el reino, muchas súcubos vivían ocultas entre los humanos, dándose vidas de reinas drenando la vida y las billeteras de los incautos.
Sumida en mis pensamientos, muchas cosas empezaron a tener sentido y otras preguntas se agravaron. El barón Rondó y su empresa de transportes si tiene relaciones con demonios, y sobre todo, está en una situación donde el dinero se vuelve agua en sus manos, por lo que estaría dispuesto a hacer lo que sea por conseguir más.
Sin embargo, una súcubo no tendría el poder de incendiar la bóveda, y dudo que haya venido alguna vez a este edificio, por lo que tampoco explica la presencia demoníaca que Rinabela sintió al principio.
Con respuestas y nuevas preguntas, seguía caminando a un lado de mi pequeña compañera, que me haría todo más fácil, si se dejara de tonterías y me respondiera de forma clara lo que necesito saber.
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Comments
Cruz Mejia
lo imaginé ese barón y un demonio 👿 pero hay algo o alguien más que hizo arder la bóveda pienso que para debilitar al reyno y mientras planeando como acabar con el rey o como tomar el trono
2024-01-31
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Mitsuki G
Entonces el barón está aliado con algún demonio para ganar más dinero pero ahora es pensar que tipo de demonio que es fuerte está detrás de todo ya que el barón no importa como gana más dinero para los regalos
2023-11-24
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