En una gran área abierta, con suficiente espacio para al menos tener 10 carretas estacionadas en línea al mismo tiempo, al menos una treintena de personas trabajaban sin descanso.
Algunos descargaban grandes cajas selladas, mientras un hombre con un pergamino revisaba una numerología en la parte superior, y señalaba el lugar a donde debe ser llevadas. Acto seguido, otro hombre con un pergamino aparecía, daba un par de órdenes, y varias cajas diferentes eran vueltas a cargar, no sin antes escribir su destino y contenido en la parte superior. Los caballos cansados después de un largo viaje, eran liberados de las riendas y reemplazados por unos frescos y llenos de energía, y la carreta no volvía a salir, hasta que un par de técnicos revisaran las ruedas, los ejes, y comprobará dos veces que no hubieran imperfectos.
Todo era un trabajo más que correcto. Mi padre puede tener varios desperfectos como Rey, pero no es ningún tonto, si eligió a esta compañía para la importante tarea de repartir las bendiciones de la bóveda, es porque reconoció su eficiencia, y dedicación.
Mientras veía a los hombres trabajar, había dejado al barón Rondó prácticamente hablando solo, y me limitaba a decir un “entiendo o muy interesante” ocasional.
El hombre me hablaba de cómo había fundado su compañía, siempre tomando la calidad y la eficiencia como la piedra angular, sin embargo, todo ese relató me era irrelevante.
Aún así, me limité a quedarme con un par de detalles, como que también reciben y envían mercancías a los países vecinos, y que la ruta a la ciudad portuaria de Telazar, es la más próspera, y al menos 10 carretas recorren dicha ruta al día.
Mientras el hombre seguía hablando, cerré los ojos un momento y me concentré.
Detectar la magia de luz o oscuridad, es difícil si no tienes cualquiera de las dos, yo misma no era apenas mejor de cualquier mago promedio en mi vida anterior o al menos era así, hasta que los dioses me impusieron un injusto castigo.
La maldición que crece en mi vientre, es al final del día magia de luz, y aunque obviamente no era su intención, tenerla vino con ciertas ventajas, como hacerme bastante mejor a la hora de detectar energía sagrada o profana. Obviamente, nunca podría competir con la pequeña Yen, que podría detectar la cabeza de un alfiler maldecido a un kilómetro de distancia, o con la pequeña Rinabela, que al ser un ángel deben tener siglos de encontronazos con demonios.
Sin embargo, debo ser mejor rastreando demonios que el mago más preparado de la corte o un sacerdote cazador, que apenas está terminando su entrenamiento.
Con los ojos cerrados, un pequeño rastro llamó mi atención, y me hizo girar la cabeza, y al momento de abrir los ojos, ví una carreta que parecía estar en perfectas condiciones, pero que aún así, tenían arrumbada en una esquina del edificio.
Apartandome un poco del barón, empecé a caminar en dirección a la carreta, cosa que llamó la atención del hombre al instante.
— ¿Esa carreta está fuera de servicio?
Pregunté apuntando con un dedo, y al ver dónde apuntaba, el barón se secó su sudor con su ya empapado pañuelo.
— Necesita “reparaciones”, ha estado dando problemas y estamos debatiendo si sacarla de servicio. Pero no sé preocupe por eso, como le estaba diciendo, corría el año…
Dejándolo hablar solo de nuevo, seguía avanzando en dirección a la carreta, lo sentía, había una presencia emanando de ahí, y tras llegar frente a ella, de un salto me subí encima.
— ¡Princesa!
Gritó el barón mientras corría detrás de mí.
— No debería…
— ¿Qué problemas está dando?
Pregunté mientras me ponía a mirar cada grieta de la madera.
Pasando su pañuelo por su calva, el hombre se veía contrariado, pero terminó por responder.
— Bueno, el conductor que ponemos, dice tener fuertes mareos tras un par de horas encima suyo, y tras un largo viaje, todos declaran tener horribles pesadillas las noches siguientes. Obviamente lo descarte como una estúpida superstición, pero la semana pasada… ambos caballos que tiraban de carreta cayeron muertos apenas los soltamos de las riendas… Ya nadie más quería conducirla. Y por eso nos debatimos si destruirla, o simplemente pintarla y fingir que es una diferente, a ver si de esa manera acaban las estúpidas supersticiones.
Agachándome, y metiendo los dedos en una pequeña muesca entre dos tablas del piso, y aunque me costó trabajo, logré sacar una pequeña espina completamente negra.
— La gente cree en muchas cosas señor. Si quiere mi opinión, diría que solo son creencias de gente ignorante.
— Es bueno tener su apoyo princesa, me sentía bastante solo en este tema. Mis empleados no dejaban de pedir que trajera un sacerdote para bendecir el vehículo ¿Puede creerlo? Semejante estupidez.
Si, entiendo que muchas cosas que no quieres revelar saldrían a la luz si trajeras a un sacerdote, por lo que entiendo tu miedo.
— Si, vaya tontería, con que cambien las tablas del piso, que ya las veo un poco viejas, y una mano de pintura, no creo que nadie logré reconocer la carreta si no le dicen que es la misma.
Guardando la pequeña espina en un pliegue de mi vestido, me dije que me pondría a analizarla cuando regresara a mi cuarto.
Con la ayuda Rinabela, volvi a bajar de la carreta, y fingui seguir escuchando al barón. Sin embargo, antes de dejarlo hablar solo por el tiempo que guste, logré descubrir que la carreta había estado dando problemas desde hace poco más de un mes.
Con fingido interés de las palabras del hombre, una de mis manos acariciaba la pequeña espina, e intentaba descubrir cualquier cosa. Parece ser madera petrificada, y no dejo de compararla con la espina de un rosal. La mayor diferencia, es su color completamente negro azabache, y que emana una terrible aura demoníaca.
No la pusieron a propósito, ¿Qué sentido tiene asustar a un par de cocheros y matar a un par de caballos? No, esto fue un accidente, está carreta se usó para transportar algo, y en algún momento, se cayó al piso, dejando caer esa pequeña espina que quedó bien oculta entre las muescas de la madera.
Hmm, ¿Será la primera vez que transportan algo así? Lo dudo. Es muy difícil, pero también siento rastros similares en otras carretas. Pero es muy mínimo, solo un pequeño remanente que quedó después de ser usadas para transportar esas cosas.
Bien, entonces está compañía ha estado siendo usada para transportar artefactos demoníacos. Ahora, la pregunta del millón de monedas es si los están sacando de la ciudad, o los están metiendo.
Ahora, la siguiente pregunta es si el dueño sabe algo, pero tras darle una mirada de reojo, me limité a mover la cabeza.
Es un simplón. Lo único bueno que puedo decir de él, es que es bueno en la administración, pero no parece el tipo al que le contarias o querías que forme parte de tus planes malvados.
No, sea lo que sea que transportan, lo hacen pasar por otra cosa, no obstante, el control de embalse que hacen en este lugar es bastante riguroso, el propio barón estuvo como media hora hablándome de él, sin embargo… ellos subcontratan pequeñas compañías, y también reciben mercancía del extranjero. Es posible que ahí no sean tan exigentes con las cosas que meten a las cajas.
— Tiene una gran compañía señor.
Dije interrumpiendo su largo monólogo, y debido a que fue un halago, el barón no se enojó.
— Ya veo porque mi padre tiene confianza en usted.
— Me alegro haberla impresionado princesa. Este humilde servidor está siempre listo para servir a la corona. Y humildemente solicito que me deje seguir con esta tarea cuando usted suba al trono. Siempre y cuando no haya encontrado un servicio mejor claro está, aunque eso sería una tarea difícil.
— Lo recordarte señor, muchas gracias por recibirme.
Tras despedirme y salir del lugar, volví a subirme a mi carruaje, y Rinabela subió detrás de mí, y revisando que la ventanilla que daba al cochero esté bien cerrada, saque la pequeña espina y me puse a examinarla.
— ¿Puedes decirme qué es esto?
Aunque al principio hizo una mueca, y parecía lista para soltar su ya típica frase de “no puedo ayudarla” rápidamente en su rostro creció la duda, e incluso estiró la mano y me pidió la espina para examinarla.
— No tengo idea…
Soltó tras dejarle la espina por poco más de un minuto.
— Es un parte de un artefacto demoníaco, obviamente, pero no sé de cuál o qué hace. Hace más de un siglo que no bajaba al mundo humano, y quizás es algo que se inventó durante ese tiempo…
— Ohh, gracias por la ayuda mi pequeña Rinabela, tu siempre tan presta a darme una mano.
— ¿Qué? Yo no la estaba ayudando… solo estaba pensando en voz alta. ¿Entiende?
Tras reír, recuperó la pequeña espina de sus manos y me la quedo observando.
Si el embalaje se hace en otra ciudad, es obvio que sea lo que sea que transportan, lo están metiendo de contrabando en la capital.
Hmm, he descubierto muchas cosas, y necesito pensar detenidamente en ellas.
— Rinabela mi pequeña.
— ¿Cuántas veces le he dicho que no me llame así?
— Mi adorable niña, ¿Te molesta que piense en voz alta? No esperó una respuesta tuya, pero si también te pones a pensar en voz alta, no me voy a enojar y sobretodo, no es ayudarme de ninguna manera.
— ¿Va a dejar volverme el objetivo de sus burlas?
— Una semana, ¿te parece?
Cruzando los brazos, ella se replino en el asiento, pero su expresión dejaba claro que estaba de acuerdo. Se que estamos forzando mucho las reglas que tanto le gustan, pero también tengo un plan para librarnos de esa molestia.
— Hmm, se que hay varios tipos de artefactos demoníacos, pero nunca traté mucho con ellos, ¿Cuáles serán los más comunes? Me preguntó a mi misma.
— Los que sirven para maldecir. No cualquier material puede almacenar energía sagrada o profana. Sin embargo, si solo quieren maldecir a una persona o un lugar, no tiene sentido tener un gran número o variedad. Si han transportado muchas cosas, información que no estoy confirmando, deben ser objetos más completos, o las piezas de algo más grande… Respondo a nadie en particular.
— Hmm, ahora me preguntó cuáles serían los artefactos más complejos.
— Armas, o catalizadores. Por norma, los humanos no pueden nacer con lo que ustedes llaman “magias elevadas”, pero contrario a lo que dijo tu maestro, algunos humanos también nacen con ápices de magia demoníaca, y esos catalizadores les ayudan a potenciar sus hechizos… También respondo a la nada.
Con media sonrisa, todo empezó a tener más sentido. Dudo que la súcubo que esta drenando al barón esté involucrada, de tener a alguien con tanto poder con el dueño, no serían tan sutiles, y está operación parecía estar llendo a cuentagotas. Parece una curiosa coincidencia, pero por las dudas, intentaré averiguar su nombre, y hacerle una visita.
Sumida en mis pensamientos, feliz de empezar a desvelar el misterio, una nueva pregunta se vino a mi cabeza.
— Es extraño, si los humanos pudieran nacer con magia profana, y es algo que solo estoy suponiendo porque no hay forma en que lo sepa. Así como entre los usuarios de magia sagrada cada tanto nace una santa, me preguntó si nace un equivalente con magia oscura.
Aunque había respetado las reglas de nuestro acuerdo, y seguía fingiendo que solo pensábamos en voz alta en lugar de tener una conversación, Rinabela puso una expresión de miedo en su rostro, y me desvió la mirada.
— Yo… No diré más… No insista por favor.
Sonriendo, me recliné en mi asiento.
Entonces si lo hace, así como existe la santa, también existe su equivalente con la magia oscura. Esa es una información muy valiosa, y otra pregunta que me hago, es porque los dioses quieren ocultar la existencia de dicho ser a los humanos.
Si la santa de esta generación está viva, ¿Que impide que su némesis también lo esté?
Es por eso, que mirando a la nada, intenté imaginar el rostro de una persona que desconozco.
Así que lo que va a ocurrir con la bóveda es culpa tuya, curioso. ¿Me preguntó cuántas más de mis desgracias también son obra tuya?
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Comments
Barbarasl73 🇨🇱
yendo ✔️✔️
2024-08-29
0
Cruz Mejia
con esos eventos y tantas muertes de sus hombres esmpezando con su padre será parte de otra maldición por ese demonio 😈
2024-01-31
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Linupe
todas las desgracias, la muerte de tu padre, la de tus tres esposos, la malvada de tu corazón ❤️
2024-01-28
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